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La crisis hace mella en el crédito estudiantil

Todo apunta a que los estudiantes universitarios también se van a ver perjudicados por la presente coyuntura económica. Y es que, este año, la crisis crediticia mundial ya se hace notar en los extendidos créditos para financiar estudios superiores. E

Publicado en Histórico Reportajes
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El auge de las universidades privadas españolas a lo largo de las dos últimas décadas no se entendería sin el extraordinario ciclo de expansión económica que, precisamente, ahora termina y, muy particularmente, sin la generalización de los créditos para financiar estudios universitarios y de postgrado. Con el tipo de interés por debajo del 3% y con los bancos ávidos de colocar su gran volumen de liquidez, no es extraño que algunas instituciones, en un pasado no muy lejano, tuvieran entre sus prioridades captar estudiantes universitarios y postuniversitarios incorporados recientemente al mercado laboral. Se trata de una población necesitada de apoyo crediticio para fines muy diversos, entre ellos, el de cubrir todos los desembolsos que requiere la realización de una carrera universitaria o un programa de postgrado.


 


Matrícula, material didáctico, libros, manutención, alojamiento y tantos otros gastos hacen muchas veces imprescindible recurrir a una entidad bancaria. Dada la fuerte demanda y las particulares circunstancias de este colectivo, numerosas entidades de crédito españolas han venido desarrollando en todo este tiempo productos específicos con unas características propias. Algunas, como las cajas de ahorro, lo hacen porque, precisamente, está entre sus fines fundacionales la prestación de servicios no lucrativos en beneficio de la sociedad; otras, como los bancos, por reportarle interesantes beneficios colaterales, como es el hecho de captar nuevos clientes o la posibilidad de condicionar la concesión de estos préstamos preferentes a la contratación de servicios concretos de la entidad.


 


Por una parte, su duración es mucho mayor que, por ejemplo, un crédito al consumo. Además, incluye período de carencia en intereses y principal, con la idea de que el estudiante no tenga que pagar nada mientras duren sus estudios. Su tipo de interés también es más rebajado, por lo general entre un 0,25 y 1% sobre el Euribor.


 


En cuanto a la cantidad máxima a prestar o ‘principal’, acorde con los precios de la matrícula y gastos de alojamiento y manutención, ésta fluctúa entre los 10.000 y 40.000 euros anuales. Normalmente la realización de estudios de postgrado conlleva un mayor desembolso anual, aunque éste, lógicamente, será sólo de uno o dos años. Luego, a efectos de devolución, se establece un plazo mucho más largo que el de un préstamo o crédito convencional, por encima de los 5 años y a veces hasta 10 años. También tratan algunas entidades de reducir gastos asociados a la gestión del crédito, especialmente las comisiones de apertura, amortización y cancelación. Algunas entidades han optado por eliminarlas.


 


Prácticamente todos los grandes bancos y cajas de ahorro españoles ofrecen productos financieros diseñados ex profeso para cubrir estudios universitarios y de postgrado. Entre ellos, tenemos ejemplos muy demandados entre el colectivo de estudiantes como el Préstamo Máster o el Crédito Estudios Muévete de Bancaja, el competitivo Préstamo Máster Blue Joven, el Supercrédito Postgrado del Banco de Santander, el Crédito Mañana de Caja Duero, el Crédito Estudios de Banco Sabadell-Atlántico, el CrediEstudios Posgrado de La Caixa o el Préstamo Máster 30 de Caixa Galicia.


 


Cambio de escenario


 


Pero el Euribor ha entrado en una vertiginosa escalada inimaginable hace dos años y, lo que es peor, el sector financiero internacional se ha contagiado de la crisis de hipotécas ‘subprime’ o ‘basura’ iniciada en EEUU aunque muy pronto convertida en fenómeno global con consecuencias particularmente nefastas sobre los productos crediticios. La falta de liquidez y la creciente cartera de impagados son los dos pilares de la actual crisis crediticia y razón de que los bancos se hayan vuelto sumamente cautos a la hora prestar su dinero. Y, por supuesto, los estudiantes universitarios también han entrado en esta particular lista negra debido a su limitada capacidad de pago. Ya sea para realizar estudios de grado, de postgrado o MBA en una universidad o escuela de negocios, en las condiciones actuales de mercado es francamente difícil conseguir un crédito sin aportar avales y pruebas inequívocas de solvencia.
 


Estados Unidos ha sido el país que primero y el que con más virulencia sufre esta contracción del crédito. Según desvela la Asociación Nacional de Administradores de Ayuda Financiera a Estudiantes (NASFAA en sus siglas anglosajonas) por lo menos 50 prestamistas particulares y corporativos ya habían anunciado a finales de junio la suspensión de sus programas de préstamos y créditos para financiar estudios superiores. El problema para ellas es que acudir al mercado interbancarios para seguir prestando dinero implica unos costes que superan con mucho el beneficio que obtienen del prestatario. Así las cosas, tenemos ejemplos como el de la Universidad de Chicago, la cual tuvo que comunicar a sus alumnos recientemente que su socio en este campo no iba a poder renovar la línea de crédito comprometida y todo debido a las dificultades del mercado crediticio. Ahora mismo el centro no puede ofrecer ningún tipo de financiación a sus estudiantes, según publicó hace unas semanas Financial Times.


 


El aumento del paro en EE.UU. hace que muchas entidades se planteen si es conveniente seguir prestando dinero a estudiantes y recién licenciados que deberán enfrentarse a un mercado laboral en retroceso. Y, por supuesto, los estudiantes extranjeros son los que más crudo lo tienen en este nuevo escenario, especialmente cuando se dirigen a las instituciones estadounidenses para solicitar financiación. Y es que en estos casos no suelen regirse por referencias crediticias (no son iguales en todos los países) y además después es más complicado seguir sus pasos cuando regresan a sus países de origen. Todo esto se refleja en un tipo de interés cercano al 7% para los estudiantes extranjeros frente al cerca de 4,5% que pagan los estadounidenses para un crédito tipo de 150.000 dólares que cubra todo el programa.


 


Se calcula que un 85% de los estudiantes de escuelas de negocios necesitan algún tipo de financiación. En términos generales, quienes acuden a las escuelas o universidades de mayor prestigio no parece que estén encontrando grandes dificultades. La perspectiva de un salario superior a los 100.000 dólares tras graduarse –en el caso de los MBA de mayor reconocimiento- es suficiente garantía para las entidades financieras. Claro que esto no ocurre en centros de menor reputación.


 


Las universidades americanas abren la hucha


 


La verdad es que el asunto de la financiación de los estudios universitarios ha generado en los últimos años una encendida controversia en EEUU. La cuestión de fondo no es otra que el elitista sistema universitario del país cuyas instituciones de bandera son sólo accesibles bien a mentes especialmente dotadas o a los hijos –estudiosos, eso sí- de los millonarios. El caso es que las tasas anuales en las instituciones más caras superan de largo los 30.000 dólares con lo cual las deudas cuando un graduado se incorpora al mercado laboral no es extraño que esté por encima de los 100.000 dólares. Así nos encontramos a profesionales que, como en el caso del candidato demócrata Barack Obama, arrastran un pasivo que sólo acaban de pagar ya superados los 50 años.


 


Son precios prohibitivos no sólo para las clases más humildes. El factor económico supone también a las familias de clase media una barrera infranqueable ya que estos hasta ahora han tenido que hacer frente a las mismas tasas que la clase más pudiente. La diferencia es que mientras los hijos de millonarios se pasan las horas en el club social o en actividades culturales o deportivas organizadas por la institución, los de clase media han de dedicar su tiempo libre a trabajar con el único propósito de costear sus estudios.


 


La cosa es más sangrante, si cabe, conocido el extraordinario volumen de emolumentos que reciben las escuelas más relevantes por parte de los ex alumnos más generosos, donativos a veces millonarios. Universidades como la de Harvard, Princeton o Stanford acumulan a cuenta de este furor altruista un patrimonio que se estima en varios millardos de dólares. Sin embargo, esta arraigada tradición norteamericana ni mucho menos se refleja en los programas ayudas a los estudiantes, estos ni por asomo a la altura de sus denodados benefactores.


 


Ha sido tal el clamor social ante situación tan injusta lo que ha movido a las instituciones más relevantes a tomar cartas en el asunto. Así, media docena de instituciones de renombre en el país norteamericano -Duke, Swarthmore, Pomona, etc.-, siguiendo el camino abierto de la Universidad de Harvard, han dado pasos definitivos este último año y medio para potenciar sus políticas sociales, prestando especial atención a los programas de financiación y ayudas para estudiantes con rentas limitadas.


 


La Universidad de Yale ha sido una de las últimas en unirse a este movimiento. Lo ha hecho, eso sí, con gran despliegue. Su plan ayudas será uno de los más elevados: un gasto cercano a los 80 millones de dólares (aproximadamente de 54,2 millones de euros), 24 millones de dólares (16,2 millones de euros) más de lo que hasta ahora venía inviertiendo en este apartado. El nuevo plan presentado por el centro de New Haven supondrá una reducción de la carga económica de la educación en un 50% y, al igual que en el caso de Harvard, los descuentos se llevarán a cabo de forma escalonada en función del grado de necesidad y los ingresos familiares.


 


En concreto, las familias con unos ingresos inferiores a 120.000 dólares anuales podrán ahorrarse hasta el 50% del precio y, además, sus contribuciones nunca podrán superar el 10% de sus beneficios totales. Mientras para las rentas entre esa cantidad y 200.000 dólares el recorte será de un mínimo del 33%. Quienes no superen los 60.000 dólares estarán exentos de realizar cualquier tipo de pago. Sólo tendrían que pagar los gastos de alojamiento que no entran en este tipo de ayudas.


 


Otra en abordar este año mejoras en sus programas de ayudas ha sido Dartmouth College. En el caso de esta vieja institución de New Hampshire, la exención total del pago de la matrícula beneficiará  familias con renta inferior a los 75.000 dólares anuales. Sólo tendrían que abonar poco más de 10.000 dólares en concepto de alojamiento y gastos educativos. Dartmouth destina anualmente cerca de 61 millones de dólares a ayudas a alumnos, a lo que habrá que añadir un coste adicional de 10 millones como resultado de esta medida.


 


Un reclamo para las mejores mentes europeas


 


Si bien los principales beneficiarios de estos ‘arranques’ de generosidad son los alumnos estadounidenses, algunas universidades también están utilizando sus nuevas políticas de ayuda para atraer a las jóvenes mentes europeas más brillantes. Según apuntó recientemente el diario The Times en su edición online, las universidades pertenecientes a la llamada ‘Ivy League’ o ‘Liga de Hiedra’ (Brown, Columbia, Cornell, Dartmouth, Harvard, Pensilvania, Princeton y Yale) empiezan a ser vistas como una amenaza entre sus homólogas del Viejo Continente.


 


Los candidatos ingleses de las universidades de Oxford y Cambridge, dadas las similitudes culturales y sobre idiomáticas, son un blanco especialmente codiciado por los pesos pesados de la ‘Ivy League’ en esta particular caza de talentos. Y la cosa empieza a dar sus frutos: si hace ace cinco años apenas 197 alumnos británicos acudieron a las aulas de Harvard, el año pasado ya fueron 290. El caso de Yale es todavía más llamativo ya que, prácticamente,ha triplicado el número de matriculados procedente del Reino Unido en ese mismo periodo: de 74 se ha pasado a 234 escolares. Los estudiantes españoles más brillantes todavía se decantan en su mayoría por realizar la carrera universitaria en España. Sin embargo, de cara al futuro las universidades nacionales no deberían descuidarse en esta puja por el talento que ya no entiende de fronteras.

Avanza la universidad privada en Europa


 


Si en el sistema universitario americano lo que manda es la élite, en el Viejo Continente la igualdad de oportunidades y el acceso universal a la educación son un dogma de fe que condiciona toda la enseñanza universitaria. Aquí el mayor peso de la educación superior lo soportan las universidades públicas y, como ámbito sujeto a la subvención de los gobiernos, las tasas son asequibles para familias en un amplio rango de rentas. Claro que la educación superior lleva asociado otros gastos que por lo general no están cubiertos en su totalidad por los ‘Estados del Bienestar’ europeos, como los de manutención y alojamiento o los de compra de material didáctico. Por otra parte, empiezan a proliferar las universidades privadas con éxito extraordinario, impulsadas por su imagen de calidad, atractiva oferta de títulos y cuidada oferta de servicios y atenciones más exclusivas.


 


Se piensa que las universidades privadas dirigen su oferta a un alumnado de estrato socioeconómico elevado pero eso no es del todo cierto. La idea parte de las elevadísimas tasas de matrícula, la cuales más que quintuplican las de cualquier universidad privada. Sorprende, por ello, entrar en las aulas de instituciones como la UEM, la Universidad Alfonso X o la Universidad Internacional de Barcelona. Lejos del tópico, el alumnado es muy variado y se diferencia poco al de sus homólogas de carácter público. La clave está en que hay un elevado número de alumnos que, bien goza de algún tipo de beca, o bien financia sus estudios a través de un crédito específico para el colectivo.


 


Aparte de las bajas tasas de la Universidad Pública, la forma que tiene el Gobierno Español de promover el acceso universal de los ciudadanos a los estudios universitarios con el único límite del mérito académico es a través de las becas universitarias, las cuales han financiando desde hace décadas los estudios de millones de familias españolas. El problema es que acceder a las más de 200.000 ayudas convocadas cada año, tanto para estudios de grado como de postgrado, resulta enormemente difícil, ya que son muy limitativas en cuanto a nivel de renta familiar: ésta tiene que ser inferior, como cifra aproximativa, a los 14.000 euros en caso de familias con 1 sólo miembro (y 50.000 si son 8 miembros).


 


Llegan los créditos oficiales para estudios máster


 


Dentro del proceso de rediseño de las titulaciones universitarias para dar cabida, entre otras cosas, a los nuevos másteres oficiales ajustados al EEES, el Gobierno español dio hace dos años un importante paso al implantar los denominados ‘Créditos Renta Universidad’. La idea es que ligar la financiación del curso a los ingresos que en el futuro percibirá el estudiante y, con ello, ofrecer desde el Gobierno y con el apoyo de diversas entidades financieras un programa de ayudas del que pueda beneficiarse cualquier ciudadano que desee realizar este tipo de estudios sin importar su nivel de renta.


 


La iniciativa cuenta contó en su año de lanzamiento -2007- con un presupuesto de 50 millones de euros con  el objetivo de conceder 6.000 préstamos en el curso 2007-2008. Los primeros meses del programa tuvieron una acogida no excesivamente entusiasta. No obstante, ya en fechas más recientes se empieza a notar una creciente demanda que augura la consolidación y generalización de estas ayudas entre las más útiles para el colectivo universitario español. Según datos del Ministerio de Ciencia, a fecha de junio de 2008, ya 3.375 las personas disfrutaban o habían disfrutado de este tipo de ayudas, para lo cual se había destinado un 40,5 millones de euros. La edad media de esta primera terna de beneficiarios es de 27 años, siendo la mayoritariamente mujeres (un 55,2% del total). La cantidad media solicitada para estudios de postgrado en España ha sido de 3.947 euros y 4.845 en Europa.


 


El fuerte incremento que se espera para el curso entrante, ha llevado a Gobierno a elevar el presupuesto destinado a este fin hasta los 150 millones de euros con el consiguiente incremento de beneficiarios que ello implicará.


 


Este producto crediticio subvencionado, ya muy presente en otros países del entorno, ofrece un tipo interés fijo al 0% y no requiere ningún tipo de garantía. Lo único que debe acreditar el solicitante es la posesión de un título universitario, su nacionalidad (Unión Europea y residentes en España) y haber sido aceptado en un master oficial de al menos 60 créditos ECTS de duración una universidad española o europea. Su función es la de cubrir tanto los estudios como los gastos personales del alumno. La cuantía máxima del préstamo es de 22.800 euros, que se dividen en un ingreso inicial nunca superior a 6.000 euros y pagos mensuales de hasta 800 euros con una duración máxima de 21 meses.  Los ‘agraciados’ no tendrán que comenzar a saldar sus cuentas por lo menos en dos años. Además, la devolución del dinero se adapta al nivel de ingresos, es decir, que la amortización del préstamo comenzará cuando el nivel de renta del beneficiario alcance los 22.000 euros. La Orden prevé que el préstamo se amortice en un periodo de ocho años, pero si tras 15 años no se ha conseguido llegar al nivel de renta exigido para la devolución, la deuda quedaría extinguida. En cualquier caso, también es posible amortizar de manera anticipada la totalidad o parte de la cantidad adeudada sin ningún tipo de penalización.


 


El Instituto de Crédito Oficial (ICO) es el encargado de gestionar estos préstamos y distribuir la dotación entre las Entidades de Crédito Colaboradoras en función de las operaciones que vayan siendo formalizadas. El plazo para su solicitud para el presente curso finalizó el 31 de julio.


 


Además, cada Comunidad Autónoma es libre de presentar su propia oferta, que puede incluso ser superior a las Gobierno Central. En Cataluña está el Programa de Préstamos Universitarios de Postgrado que convoca la Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias y de Investigación (AGAUR) de la Generalitat de Catalunya en colaboración con distintas entidades bancarias catalanas y dirigido  a estudiantes matriculados en cualquier institución universitaria de la región. Hasta 30.000 euros, con interés de interés 1,25% sobre el Euribor, 10 años de plazo máximo de devolución y hasta 2 años de carencia, son sus condiciones.


 


El principal problema de las ayudas de las diferentes administraciones públicas no es otro que el limitado número de cursos de postgrado a los que se puede acceder. En general sólo cubren los masteres oficiales, lo que deja fuera no sólo los programas de países pertenecientes al EEES sino también a otros centros de reconocido prestigio que sí operan dentro de este espacio. Es aquí donde entra en juego la oferta de financiación de cajas de ahorro y bancos, así como de las fundaciones de estos últimos, organismos de carácter privado e incluso de los propios centros universitarios.


 


Los bancos se ponen duros


 


En Europa la situación crediticia todavía no alcanza los tintes dramáticos del gigante americano. Las opciones para encontrar financiación aún son diversas. Sin embargo, la crisis también avanza rápidamente y comienza a verse una verdadera contracción del crédito. En BANESTO confirman dicha tendencia. Según fuentes de este banco, sigue existiendo la misma oferta de productos, sin embargo, para todos ellos se han endurecido sustancialmente los requisitos, avales y demás garantías para su concesión. Como ocurre en todos los créditos y préstamos personales al consumo, también los tipos de interés en los préstamos universitarios se han visto incrementados en 2 ó incluso 3 puntos con respecto a los tipos de interés que imperaban hace 3 años.


 


En el caso particular de Banesto, sus productos específicos para estudiantes siguen siendo los mismos aunque con un tipo de interés más elevado en consonancia con las subidas del último bienio. Asimismo, sigue colaborando con las mismas universidades y escuelas de negocio españolas para ofrecer a sus alumnos créditos con tipos de interés rebajados y con mejora en otras condiciones. La diferencia es, como ya se ha dicho, unos requisitos de concesión más exigentes, que además no difieren de los requeridos para la obtención de un préstamo al consumo.


 


Queda la duda de en qué medida va a afectar la actual crisis a las universidades y escuelas privadas. A priori, con precios mucho más elevados que la pública y sin posibilidad de captar ayudas oficiales para sus alumnos, las universidades privadas deberían sufrir un descenso más acusado en el número de matrículas. Además, desde hace dos décadas no ha dejado de crecer la oferta hasta las 21 instituciones privadas que actualmente operan en el mercado de enseñanza superior. Y tampoco es que haya aumentado el número de candidatos. En 1999 se alcanzó el número máximo de universitarios en España: 1,6 millones de alumnos. Hoy hay 170.000 menos y se prevé que en 2015 haya 300.000 alumnos menos que 15 años antes. Un reciente informe de la profesora de Geografía Humana de la Universidad Autónoma de Madrid, Ana Olivera, augura la desaparición de muchas carreras e incluso de algunas instituciones universitarias.


 


Más apoyo económico para no vaciar las aulas 


 


La competencia por captar alumnos entre las universidades privadas se va a tornar más encarnizada. Sólo aquellas que sean capaces de dar respuesta a las inquietudes académicas y profesionales de la juventud española podrán salir airosas de tan complicada lid. Referentes en la educación superior privada como al Universidad Europea de Madrid (UEM), IE University (antigua Universidad SEK) o la Universidad Internacional de Barcelona tienen claro el sólo la especialización y la calidad es el camino a seguir para ocupar una posición de liderazgo. Esta apuesta implica elevadas inversiones y precios muy por encima de la media y, así, sólo puede funcionar con programas de financiación acordes con las elevadas necesidades económicas de los candidatos.


 


Con los bolsillos de las familias españolas bajo mínimos, las universidades privadas van a sufrir un descenso sustancial de las matrículas en éste y próximos cursos académicos. Pero ya hay interesantes iniciativas en marcha con el fin de retener un alumnado titubeante ante el intrincado momento económico que vive el país y las escasas perspectivas laborales que se le presentan. En este sentido, la UEM ha vuelto a demostrar su extraordinaria capacidad para estar en vanguardia frente a los cambios de escenario que acontecen en el mercado de la educación superior.


 


Ante la más que probable crisis que se cierne sobre el sector a raíz del ya reconocida desplome del consumo, ha presentado la pasada semana un novedoso paquete de medidas destinado a garantizar que ninguna situación económica externa al alumno del centro le impida acceder o continuar con sus estudios. El denominado Plan de Financiación y Seguro de Estudios incluye, entre otras cosas, la creación de un seguro que cubre la incidencia de que las personas responsables de financiar la formación académica del alumno cayesen en situación de desempleo o de incapacidad total temporal.


 


Este seguro, de contratación voluntaria, garantiza al asegurado –padre, madre, abuelo, abuela, o tutor legal del alumno matriculado en Universidad Europea de Madrid- la percepción de una cantidad determinada de dinero durante un máximo de nueve meses consecutivos. Esta cantidad dependerá del formato elegido por el asegurado: una cuota anual de 150 euros, que supone mensualidades de 1.000 euros, o una opción reducida de 70 euros anuales, que garantiza la percepción de 500 euros mensuales.


 


Además de este seguro, la Universidad Europea de Madrid ofrece distintas posibilidades de financiación para facilitar el acceso a los estudios. De esta manera, cada alumno puede adaptar los pagos de sus estudios a su situación concreta (pagando en nueve o doce meses, con financiación a diez años o empezando a pagar en el tercer curso de sus estudios).


 


Pero, aparte de este Plan de Financiación y Seguro de Estudios, la institución madrileña tiene otras iniciativas como un completo programa de becas que se suman a las ofrecidas por el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte y distintas Comunidades Autónomas o la posibilidad de realizar prácticas profesionales remuneradas durante la carrera a través de los más de 2.200 convenios firmados entre la Universidad y empresas de todos los sectores de la actividad  económica, o en distintos departamentos del propio centro.


 


A considerar es también el amplio programa de becas y ayudas propias al estudio de la reputada Universidad Pontificia de Comillas. Concretamente ofrece becas específicas dirigidas a estudiantes con discapacidad y, en general para el alumnado de cuarto y quinto curso de licenciatura, unas becas de colaboración para la realización de diversas actividades y servicios remunerados dentro del propio centro universitario y también becas adscritas a proyectos de investigación para alumnos  de grado de la universidad.


 


Por su parte la rebautizada IE University, en su nueva etapa marcada por el prestigio y el carácter internacional, ha puesto en marcha su propio programa de Becas y Ayudas para los programas de grado de Arquitectura, Comunicación y Licenciatura en Periodismo en Segovia. Asimismo, convoca por primera vez este año 10 Becas Excelencia a alumnos matriculados en su primer año que cubre el 100% de la matrícula en Comunicación y Arquitectura. También convoca becas parciales (25%) para alumnos de primer año en el resto de titulaciones. Por último, colabora estrechamente con la Diputación de Segovia y Junta de Castilla y León en los programas de becas destinados a los alumnos con mejores expedientes que vayan a estudiar en la universidad segoviana.


 


La Universidad San Jorge, la primera y única universidad privada de Aragón, ha apostado de manera decidida desde su fundación por las ayudas al alumnado en forma de descuentos y becas. De hecho, el pasado año casi un 50% de sus alumnos matriculados en alguna de sus carreras de grado disfrutaron de algún tipo de beca, ya fuera de organismos públicos o las que concede la propia institución para complementar las del Ministerio de Educación o del Gobierno regional. En tan sólo dos años la Universidad San Jorge ha conseguido que se multiplique por tres el número de alumnos que han disfrutado de una beca, hasta superar la cifra de 300 el pasado año. Suben en número y también en cuantía. Por otra parte, esta joven institución vinculada a la Iglesia a través de la Fundación San Valero, ofrece importantes descuentos en las tasas de matrícula a alumnos con minusvalías, de familias numerosas o con excelente expediente académico.


 


Más de 4.000 becas reparte la Fundación Universitaria San Pablo cada año. La Universidad CEU tiene tres centros universitarios y tres escuelas de negocio: en Madrid, Barcelona y Valencia. En todas las sedes reparte ayudas y premios a su alumnado por motivo de excelencia académica, situaciones familiares especiales, rendimiento o investigación. Además, ofrece a todos sus alumnos de grado, al igual de la UEM, un Seguro Colectivo de Continuación de Estudios, que cubre el coste íntegro de los cursos que le resten para finalizar sus enseñanzas en el caso de fallecimiento de la madre o del padre, indistintamente, o, en ausencia de ambos, del tutor legal.


 


Respecto a los programas máster, esta institución goza de un extenso programa de becas y descuentos. Para los que realizan la matrícula en cualquier programa máster antes de finalizar abril, está el que Plan Anticípate otorga un descuento del 10%. Con las Becas Lider ‘El Impulso Final’, el CEU premia con un 40% de reducción en el importe de la matrícula a aquellos cuya trayectoria profesional o expediente académico destaquen por encima de la media. Por razones de carácter económico, esta institución dependiente de la Iglesia concede ayudas al estudio a razón de un descuento del 10% en la matrícula del master. Asimismo, colabora con la Fundación Carolina en las becas para profesionales Iberoamericanos entre 25 y 35 años de excelente perfil para el MBA en Liderazgo Estratégico y, por si ninguna de estas opciones funcionara, también tiene suscrito un acuerdo con el Banco de Santander para la financiación de los programas con créditos en condiciones preferentes.


 


Los préstamos son la regla en los programas de postgrado


 


Precisamente, el ‘Banco de Botín’ es uno de los más activos en el apoyo a los estudiantes de postgrado. En la mayoría de los casos se trata de acuerdos con distintas escuelas del país para conceder créditos preferentes al alumnado.


 


No es muy normal encontrar escuelas de postgrado que concedan becas y, desde luego, las pocas que hay disponibles sólo están al alcance de estudiantes con expedientes muy singulares. Las mejores becas sólo están en disposición financiarlas las mayores escuelas del país y para programas de postgrado particularmente prestigiosos. Un ejemplo notable lo tenemos en EAE, institución privada que desde el año pasado dedica cerca de un millón de euros a ayudas académicas a través de varios programas específicos. A los alumnos con nacionalidad española dedica las ‘Becas de Estudios de Postgrado para Alumnos Españoles – Fundación EAE’ que puede llegar a cubrir hasta el 25% de lo que resta por pagar al beneficiario una vez abonada la inscripción en cualquiera de los programas de postgrado impartidos por la institución, incluidos todos sus MBAs. Exclusivamente a candidatos extranjeros no residentes, concede las ‘Becas Internacionales a la Excelencia al Estudio – Fundación EAE’ que puede cubrir hasta el 25% de lo que resta por pagar al beneficiario una vez abonada la inscripción en cualquiera de los programas de postgrado impartidos por la institución, incluidos todos sus MBAs. Tanto para estudiantes españoles como extranjeros, reparte 10 ‘Becas de Desarrollo Internacional’ exclusivamente dirigido a cubrir el 50% del International MBA (programa bilingüe) de esta institución. A través de las ‘Becas para Programas Online – Fundación EAE’ la institución ayuda a financiar –hasta un 25%-la matrícula de sus másters en versión online entre los que se encuentra un Ejecutive MBA. También participa en programas de becas en colaboración con importantes instituciones.


 


Becas también concede la escuela La Salle, adscrita a la Universidad Ramón Llull, con sede en Madrid y Barcelona -Becas La Salle América Latina, Becas La Salle Internacional, Becas La Salle Online y Programa de Ayudas LA SALLE-. En menor cuantía reparte becas el Instituto de Empresa, concretadas, fundamentalmente, en descuentos de matrícula. Estás alcanzan cada año al 4% de su alumnado. Un poco escaso si lo comparamos con su rival por excelencia, el IESE. No en vano, según datos de la escuela barcelonesa, un 73% de su alumnado se benefició el año pasado de algún tipo de ayuda, ya fuera descuento en la matrícula o de beca.


 


 


 


Más información:


 



Plan de Financiación y Seguro de Estudios de la UEM


 


Becas y Ayudas propias al estudio de la UPCO


 


Programas de Financiación y Becas de IE University


 


Programa de Becas y Ayudas de la Universidad Internacional de Cataluña


 


Web de Información sobre las Becas y Ayudas para el Alumnado Universitario de la Universidad San Jorge


 


Web de información sobre los Créditos Renta Universidad del Ministerio de educación