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Iglesia y Universidad: una combinación que convence a muchos estudiantes

En 2005 se inauguró la última de las 14 universidades privadas católicas que hay en España. Un tipo de institución en el que se sitúan los orígenes de la universidad española, de lo que hace ya más de ocho siglos.

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de Iglesia y Universidad: una combinación que convence a muchos estudiantes
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Durante el curso 2008-2009, más de 146.000 estudiantes estaban matriculados en las universidades privadas y católicas españolas. Un porcentaje que ha ido en aumento en las últimas dos décadas en consonancia con el incremento de instituciones de enseñanza superior católicas. En la actualidad existen 27 universidades privadas, de las cuales 14 son de la Iglesia o católicas. Desde la Compañía de Jesús, el Opus Dei o la propia Conferencia Episcopal, son numerosas las órdenes, congregaciones o prelaturas de la Iglesia que han promovido la creación de un centro de enseñanza superior. Aunque la mayoría de las universidades católicas que hay en España son de reciente creación, la unión entre Iglesia y Universidad tiene tantos siglos de existencia como la propia institución de enseñanza.


 


La primera universidad española fue la de Palencia. Fue un obispo, don Tello Téllez de Meneses, el que se encargó, en el siglo XIII, de dar el impulso definitivo a la escuela creada en el siglo XI alrededor de la Catedral palentina, para que España contara con la primera institución de enseñanza superior como ya habían hecho capitales europeas como Bolonia, París, Oxford o Monpellier. No fue hasta 1221 cuando el papa Honorio III le concedió la aprobación pontificia, y no tardaría mucho en desaparecer,  pero su aparición fue suficiente para que la vecina Salamanca se animara a inaugurar, también por aquellas fechas (1219), el Studium Salmantino, promovido por Alfonso IX. Alfonso X continuaría la obra iniciada por su abuelo, y dos años después de alcanzar el trono, en 1254, otorgó el estatuto a la institución educativa. Al año siguiente, llegó la imprescindible aprobación del pontífice, en esta ocasión Alejandro IV, con lo que los estudios de la Universidad de Salamanca adquirían validez universal.


 


Esta relación entre Iglesia y Universidad seguía los mismos pasos en diferentes países de Europa también desde el siglo XI. París, Oxford o Salamanca son algunos de los primeros ejemplos de universidades europeas con origen católico. Las catedrales ya habían sido durante toda la Edad Media centros neurálgicos del saber, donde se congregaban eruditos y estudiantes, y alrededor de los cuales giraba la gente ilustrada del reino en cuestión.


 


La unión entre poder político y religioso fue fundamental para poner en marcha lo que hoy es una institución con ocho siglos de historia en nuestro país. Reyes como Sancho IV o Alfonso XI, el Cardenal Mendoza o el Cardenal Cisneros y los pontífices Benedicto XIII, Martín V o Alejandro VI, de manera sucesiva, se encargaron de tejer una red de relaciones entre ambas instituciones que se estrecharían con la llegada de los Reyes Católicos. Bien entrado el siglo XVI, el Centro de Estudio de Valladolid, la Universidad de Salamanca y la de Alcalá de Henares se habían convertido en centros con esplendor y ostentaban la categoría de las tres Universidades Mayores del Reino. Todos los centros incluían importantes estudios sobre Medicina, Leyes, Derecho Canónico y Teología, y en concreto, estas dos últimas disciplinas se convirtieron en el sello de referencia, por ejemplo, de la Universidad de Salamanca.


 


Después de la de Salamanca, perteneciente a la Conferencia Episcopal, aparecen las universidades de Deusto y la Pontificia de Comillas, ambas regidas por la Compañía de Jesús. España cerrará el siglo XIX con tres instituciones de enseñanza superior católicas. A mediados del siglo XX, en 1940 se reestructura la Universidad Pontificia de Salamanca. El año 1944, por un Real Decreto, se establece en la enseñanza universitaria y ocho años más tarde José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, promueve la creación de la Universidad de Navarra. En 1991, se funda la Ramón Llull, y desde 1993 hasta 2009 se inauguran nueve universidades católicas más.


 


Entre las que más nombre y prestigio ostenta se encuentra la Universidad de Navarra. Prelatura personal de la Iglesia Católica, desde su fundación en 1952 se ha dedicado a abrir espacios a las cuestiones vivas de la existencia humana. Así lo indica Berta Sánchez Lasheras, del vicerrectorado de alumnos y extensión universitaria de la universidad, que explica cómo la institución ofrece “una propuesta docente e investigadora inspirada en un sentido cristiano de la persona y del mundo, y busca una unión coherente entre fe, pensamiento y vida”. También, que la Universidad de Navarra -“que debe su desarrollo al trabajo de muchas personas, unas pertenecen al Opus Dei y otras no”, especifica Sánchez- promueve sus fines en un ambiente de libertad y de respeto a las creencias religiosas, ideas políticas y opiniones de profesores y estudiantes.


 


La Universidad de Navarra marca unos objetivos que no distan mucho de lo que busca cualquier centro de enseñanza superior: conseguir la excelencia en su actividad docente e investigadora y proponer a los estudiantes una experiencia enriquecedora, que incluye la formación intelectual y otros aspectos que preparan para el futuro ejercicio profesional y para la participación responsable en la vida social. Sánchez Lasheras asegura que además de las clases, “los alumnos cuentan con la ayuda del asesoramiento personal y con otras actividades que contribuyen al desarrollo de la personalidad”.


 


La tradición de impartir docencia y formación en Teología y Derecho Canónico es algo común a las universidades católicas presentes en España. Además de los grados y licenciaturas específicas en estas materias, es común que en todos los planes docentes se incluyan asignaturas de formación religiosa y ética. “En Navarra existe una oferta de clases de Teología, en las que pueden participar todos los estudiantes que lo deseen”, explican. Además, en el curriculum de todos los grados se incluyen temas de ética y antropología.


 


Lo mismo sucede en los centros que tiene la Universidad CEU San Pablo, obra de la Asociación Católica de Propagandistas, con su asignatura Doctrina social de la iglesia, como apunta Javier Borrego, profesor de Antropología de la institución. Esta universidad nació a principios de los años noventa y en su ideario alberga el concepto de docencia en base a la propuesta católica de valores: “Se busca la trasmisión de unos principios que van a hacer al alumno mejor persona. Es una visión que perdura a lo largo del tiempo, hay gente que se aleja de la fe pero luego lleva a sus hijos a centros religiosos. Creemos en que hay que enseñar a descubrir la verdad, enseñar lo trascendente, y a vivir la naturaleza y en comunicación con todo lo que nos rodea”.


 


Entre los aspectos que caracterizan la enseñanza en los centros del CEU destaca el compromiso con la verdad: “El hecho de creer en lo trascendente significa creer que existe la verdad y por lo tanto que hay que buscarla. Todas las asignaturas van a buscar la verdad, esa es la diferencia con la enseñanza laica: la buscamos, y la debatimos. Los centros laicos enseñan verdades particulares, verdades que están de moda”, insiste Borrego. Este profesor de Antropología pone como ejemplo el concepto que se promueve en carreras técnicas como Arquitectura: “En las carreras técnicas se busca un modelo de existencia que sirva para las personas. Por ejemplo, el arquitecto católico -si se puede llamar así- se vuelca en crear espacios que buscan la convivencia entre las personas”.


 


Diferencias entre universidades católicas y laicas


 


Entre las instituciones católicas y las laicas existen algunas diferencias. Borrego explica que la principal es que la universidad católica busca la verdad sin tapujos y se enseña lo que dice la Iglesia sobre las cosas. Coincide con él Berta Sánchez, que explica cómo la Universidad de Navarra ofrece a los empleados, profesores y estudiantes que lo deseen actividades de formación cristiana que les ayuden a madurar la dimensión religiosa de su vida a la vez que se desarrollan desde el punto de vista intelectual. Las clases de Teología y las actividades de la Capellanía Universitaria están abiertas a la libre participación.


 


Otra característica por las que se diferencian las universidades católicas de las laicas es por la actividad extraacadémica que ofrecen a sus alumnos. A este respecto, Cristina Chao, alumna de 4º curso de la doble licenciatura de Derecho y ADE en la Universidad CEU San Pablo, explica que en su centro se celebran numerosas charlas y coloquios sobre temas que presentan una visión diferentes dependiendo del punto de vista desde el que sean tratados, por ejemplo el aborto o la homosexualidad. Sin embargo, confiesa no haber asistido a ninguna: “Mi forma de pensar no coincide con el planteamiento de esas charlas”.


 


Jihane Boutenache, también alumna de 4º curso de la doble licenciatura de Derecho y ADE en el mismo centro, observa una marcada línea de pensamiento en algunas ponencias que se celebran en su centro, aunque sí reconoce que han aportado un punto de vista constructivo e interesante a su enriquecimiento personal. Pese a poseer otras creencias religiosas, Jihane es musulmana, esta estudiante marroquí encuentra principios morales comunes entre su religión y el catolicismo: “Nunca he notado ningún tipo de desprecio hacia mis propias convicciones. Además, creo que es importante aprender a respetar otras ideologías y saber adaptarse a otros idearios, siempre y cuando predomine el respeto y la tolerancia”.


 


Borrego asegura que en CEU San Pablo se apuesta por esa vía: “Creemos en el respeto, aunque hay un claro componente católico en la cultura que se promueve”. Reconoce que en algunos temas tal vez se posea una visión un poco cercenada de la realidad por los principios que rigen el ideario del centro, pero lo que sí permanece siempre es el espíritu de respetar la opinión diferente y debatir sobre cualquiera que sea el tema en cuestión. Algo lógico si se mira al mosaico que conforman alumnos y profesores cuando a las ideas religiosas y políticas se refiere: “No se obliga a nadie a comulgar con el ideario del centro. Tenemos profesores socialistas o vinculados a otras ideologías religiosas, pero sí se pide respeto a las ideas que se promueven”.



 


 


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Acción social, matrícula y becas


en universidades privadas católicas]


 


 


Acción social


 


En la Universidad de Navarra, la inspiración cristiana le mueve a potenciar que los estudiantes participen en actividades de solidaridad y a que dediquen parte de su tiempo a los más necesitados, tal y como expone Berta Sánchez Lasheras, “así toman conciencia de su responsabilidad de servir a la sociedad”.


 


Universitarios por la Ayuda Social (USA), asociación de voluntariado presente desde el curso 90-91, cuenta en la actualidad con más de 500 voluntarios. Sánchez Lasheras insiste en que “la universidad, como su propio nombre indica, implica mentalidad universal: apertura a otras personas, ideas, áreas del saber, culturas, sin particularismos ni discriminaciones. El carácter internacional de la universidad enriquece los puntos de vista y las relaciones entre estudiantes de distintos países y tradiciones”. De su universidad, CEU San Pablo, Jihane Boutenache valora de manera esa promoción de la solidaridad: “Se observa una inquietud por ayudar a los además y de hecho se realizan varias actividades extraescolares que gestiona el departamento de voluntariado y que se basan en viajes humanitarios a países en desarrollo”.


 


De su programa docente Sánchez Lasheras destaca que la Universidad de Navarra trabaja para conseguir la excelencia en su actividad docente e investigadora: “Propone a los estudiantes una experiencia enriquecedora, que incluye la formación intelectual y otros aspectos que preparan para el futuro ejercicio profesional y para la participación responsable en la vida social. Junto a las clases, los alumnos cuentan con la ayuda del asesoramiento personal, y con otras actividades que contribuyen al desarrollo de la personalidad”.


 


Las razones que hicieron a Cristina Chao decantarse por una universidad católica fueron la buena compatibilidad en las dos licenciaturas, “además de que el prestigio de esta universidad es bastante alto en cuanto a la formación jurídica”. Jihane Boutenache también abunda en razones académicas para justificar su elección: “Su programa de estudios, el tamaño relativamente reducido de las clases -lo que implica en parte una mayor atención y un mayor seguimiento por parte del profesorado- o la evaluación continua”.


 


Matrícula en universidad católica privada


 


Pese a ser una opción más costosa, la oferta universitaria católica privada se ha extendido hasta representar casi el 20% de la oferta universitaria española. Una de las últimas universidades abiertas en España, en 2005, es la Universidad de San Jorge, impulsada por la Fundación San Valero e inspirada en el humanismo cristiano. Pese a su juventud, el importe de las matrículas ronda el de las universidades con más trayectoria. Estudiar un grado en San Jorge puede oscilar entre los 7.500 y más de 9.000 euros la matrícula. En la Universidad Francisco de Vitoria, el coste varía entre los 4.500 euros del grado de Magisterio hasta los 10.800 del doble grado en Bellas Artes y Comunicación Audiovisual. Resulta llamativo cómo en la Universidad Pontificia de Comillas la titulación más económica es la licenciatura en Derecho Canónico, cuya matrícula asciende tan solo a 1.039,20 euros. Más elevada es la del doble grado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas, que supera los 12.000 euros por año.


 


Aunque si los recursos económicos no son los suficientes, siempre existe la posibilidad de solicitar una ayuda o subvención a los propios centros docentes. En la entidad impulsada por José María Escrivá de Balaguer, un tercio de los alumnos  estudia con beca o ayudas, gracias a los recursos que aporta la propia Universidad (45%), la Agrupación de Graduados Alumni (3%), organismos del Estado (12%), Gobierno de Navarra (14%), Gobierno Vasco (4%) y entidades privadas (22%). Dentro de las ayudas a alumnos de grado, destacan las becas Alumni, financiadas por antiguos alumnos y otras entidades. Además, el año pasado se firmó un convenio con el Grupo Banco Popular para la puesta en marcha de un programa de préstamos bonificados para alumnos con buen expediente académico y recursos limitados. La iniciativa permite al estudiante hacer frente a los gastos universitarios después de graduarse, con la particularidad de que unas buenas notas eliminan los intereses e incluso el importe del principal hasta en un 75%. Durante el presente curso, 102 alumnos se han beneficiado de este nuevo instrumento financiero. 


 


En la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) un 20% de sus alumnos estudian gracias a las ayudas  que la entidad pone a su disposición. Entre la oferta de becas las hay para alumnos con expediente académico brillante. Además, durante el último año la UFV ha establecido convenios con ayuntamientos próximos a la zona donde se ubica la universidad para aquellos aspirantes que hayan superado la selectividad en la convocatoria de junio con una nota de 8 y que superen el proceso de admisión de la universidad. También hay un grupo de ayudas económicas por desgracias familiares sobrevenidas o descuentos a los miembros de la Federación Española de Familias Numerosas o por tener algún hermano estudiando en la universidad.


 


La Universidad CEU San Pablo gestiona a través de su fundación la concesión de este tipo de ayudas que, como en otras entidades, distribuyen gracias a una serie de criterios. Cómo no, se premia el talento y un expediente brillante, pero también se da una oportunidad a aquellos estudiantes de nuevo ingreso que se interesan por esta universidad. También hay ayudas Benéfico-Docentes al Estudio de la Fundación Universitaria San Pablo a nuevos estudiantes, a miembros de familia numerosa, o las ayudas a los programas Bilingües  con Boston University y The University of Chicago, dirigidos a estudiantes de ADE y Farmacia.


 


Como ya hemos apuntado antes, la universidad católica cuesta dinero, pero ¿qué se hace con los beneficios y el dinero que recauda estas entidades? La Universidad de Navarra, como otras, es una entidad sin ánimo de lucro. Desde el Vicerrectorado de Alumnos y Extensión Universitaria aseguran que la universidad asume como criterio de gestión económico que las matrículas financien sólo los gastos corrientes de la actividad docente. Otros gastos como la investigación y nuevas infraestructuras se financian por otras vías, que no terminan de especificar. “Cuando se producen excedentes económicos, se reinvierten en infraestructuras y dotaciones que favorezcan la docencia y la investigación”, asegura Berta Sánchez Lasheras. En la CEU San Pablo, los excedentes económicos se reinvierten en la creación de nuevos centros docentes.


 


Tras lo expuesto, cabe preguntarse ¿qué hace decantarse a futuros universitarios por este tipo de instituciones educativas? El prestigio de las universidades privadas, en concreto de las católicas, siempre ha sido algo que ha atraído a estudiantes deseosos de triunfar. “Si estudias en tal sitio sales con trabajo” es una frase que suena cuando hay que decidir donde estudiar. Sin embargo, los responsables de las universidades no creen que por estudiar en una institución en vez de en otra ponga las cosas más fáciles a la hora de entrar en el mercado laboral.


 


La Universidad de Navarra es una de las que se tiene una alta estima en esta cuestión, sin embargo su proyecto educativo está orientado a la formación integral de los estudiantes, lo que implica una formación no sólo en conocimientos técnicos, sino también en valores y comportamientos, que también es apreciada por las empresas. Desde el CEU, no piensan que dependa del centro sino de lo que haga cada uno durante su carrera. “Todavía no hay una diferencia tan grande en España, como sí sucede en otros países. Si el estudiante es bueno da igual donde estudie”.


 


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Más información:


 


Universidad de Salamanca


 


Universidad de Deusto


 


Universidad Pontificia de Comillas


 


Universidad Pontificia de Salamanca


 


Universidad de Navarra


 


Universidad Ramón Llull


 


Universidad CEU San Pablo


 


Universidad Francisco de Vitoria