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Idiomas en el Extranjero: unos consejos antes de despegar

Miles de españoles están a punto de despegar hacia un país lejano y no es un día triste. De hecho, van a vivir el que será uno de los períodos más fascinantes de su vida. Nos referimos a los más de 100.000 afortunados que este año, y especialmente en

Publicado en Histórico Reportajes
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Pocas, muy pocas experiencias pueden ser tan excitantes. Y es que realizar una inmersión lingüística en el extranjero va mucho más allá de lo que algunos entienden, simplemente, por aprender un idioma. Será para unos su primera escapada, ésta siempre llena de gratas sorpresas; será para otros la oportunidad de conocer un país más, de conocer paisajes sobrecogedores, una nueva cultura o un estilo de vida fascinante; para otros, supondrá compartir momentos inolvidables con gente muy diversa, familias más o menos hospitalarias, divertidas, unas veces con costumbres tan diferentes a las nuestras y otras tan similares. Viajar fuera de nuestro país es, en definitiva, ese desafío ineludible, un viaje “didáctico” muy singular y personal, que uno no puede por menos que intentar saborear con todos los sentidos.


Supone el verano, más aún, un momento propicio para acumular recuerdos imborrables, lecciones de la vida que aprenderemos con agrado, aunque algunas sean consecuencia de sucesos nada reconfortantes, como a menudo ocurre cuando nos encontramos en un lugar en el que no sabemos desenvolvernos. Claro que ahí tampoco vamos para aprender a base de palos y, por eso, los que saben de esto, no dejan de aconsejarnos que seamos cautos y sumamente minuciosos a la hora de los preparativos, algo que a fin de cuentas va a condicionar el éxito de nuestro viaje.


Apostando por la CALIDAD


Y no es para menos. Hablamos de un sector de dimensiones nada desdeñables y ya con muy larga tradición en España. Según estimaciones de ASEPROCE, el conjunto de empresas promotoras de idiomas en el extranjero suman una facturación anual de 400 millones de euros (280 millones, las empresas asociadas a ASEPROCE). Sólo el año pasado, unos 100.000 españoles viajaron al extranjero para aprender un idioma, siendo un 60% de ellos menores de edad. La mayoría lo hicieron en los meses de julio y agosto. Por supuesto, el inglés es el idioma más demandado –el 90% opta por esta lengua-, con Reino Unido e Irlanda como principales destinos y, tras ellos, Estados Unidos. Pese al efecto demográfico que ya se hace sentir, es de prever unas cifras similares para este año.


Parece que, en España, este tipo de programas ha alcanzado un nivel aceptable de calidad, en tanto en cuanto son bastante escasas las denuncias y quejas planteadas por aquellos clientes insatisfechos. Como causas más habituales de conflicto, ASEPROCE señala las actividades complementarias que a veces no pueden realizarse y, asimismo, cuando se produce una duplicidad de estudiantes en una misma familia, cosa que el organizador suele resolver en pocos días. Llama la atención, por otra parte, los casos de expulsiones o repatriaciones por problemas con la justicia a las que algunas organizaciones se ven obligadas, normalmente cuando la policía coge a menores de edad consumiendo alcohol o robando en tiendas o grandes almacenes. Sumamente riguroso es en este aspecto Estados Unidos, y que a nadie extrañe oír noticias de jóvenes expulsados por fumar o beber alcohol como así ocurrió con varios españoles el verano pasado. En casos como éste, poco puede hacer la organización española.


Sí son responsables, sin embargo, de que el programa al completo se desarrolle con absoluta normalidad, desde que el cliente sale de España hasta su llegada. El alto precio que se paga lo justifica de sobra y, particularmente, en lo que se refiere a la inmersión lingüística, qué menos que se reúnan las condiciones que hagan de ésta una experiencia plenamente satisfactoria. No siempre estas se logran, incluso a veces surgen situaciones sumamente desagradables. Puede ser una mala familia, una casa en mal estado, o coincidir en ella con otro estudiante español, o que en el curso sean casi todos españoles, o que en la residencia uno conviva con demasiados españoles, o, simplemente, que la calidad docente del centro deje mucho que desear, con profesores sin la cualificación apropiada o con clases abarrotadas (a partir de 10 alumnos por clase, el nivel de calidad docente cae drásticamente).


Hay que ser cuidadoso, por tanto, a la hora de firmar el contrato, que aparezca, así, de manera pormenorizada los servicios y características más significativas del viaje y la inmersión. Por supuesto, habrá de constar el nombre y CIF de la empresa española que vende el programa. También las características del alojamiento (tipo de habitación, régimen alimenticio, etc.) y, sobre el curso, tipo y número de horas completas semanales, entre otras cosas. En definitiva, no siempre se cumple con lo prometido y es entonces cuando al afectado le tocará hacer oír sus derechos. Tener a mano los documentos que prueben todo lo que uno ha contratado, nos recuerda María Victoria Palladito -directora de marketing de Estudia Fuera-, ayudará a una rápida solución de tales carencias.


En opinión de ASEPROCE, éstos y otros problemas de incumplimiento de contrato tienen su origen, principalmente, en organizaciones “pirata” que operan ilegalmente en nuestro país. Estas suelen ofrecer cursos a precios aparentemente más baratos, pero sin garantías, ni contratos, ni cobertura legal, ni posibilidad de reclamación para quienes contratan sus servicios. A veces, estas diferencias de precio vienen dadas porque el organizador no incluye servicios imprescindibles, por ejemplo, el transporte desde el aeropuerto hasta la residencia o familia de acogida, cuyo coste, dicho sea de paso, suele ser bastante elevado. De ahí que ASEPROCE insista en que uno no debe dejarse seducir por atractivas ofertas económicas sin estudiar a fondo las características y condiciones de la misma.


Está claro que una actividad tan importante para el futuro profesional de jóvenes y adultos necesita de una normativa que propicie un servicio plenamente satisfactorio para sus usuarios. Precisamente, de ello ha tomado buena nota el Comité Europeo de Normalización (CEN) que ya se encuentra inmersa en un proceso de normalización relativa al sector de actividad de la organización de viajes al extranjero para el estudio de idiomas, en aspectos esenciales como el alojamiento, la enseñanza, la organización de los viajes y las actividades extracurriculares. De momento, el grupo de trabajo lo integran Francia, Alemania, Austria, Italia, Dinamarca, Holanda, Suecia, Noruega, República Checa y Reino Unido, aparte de España en cuyo comité técnico participan AENOR, ASEPROCE y la Federación Española de Centros de Enseñanza de Idioma (FECEI), entre otros.


Ante todo INFORMACIÓN


El caso es que aquí tenemos un nuevo verano asomando y ya están los expertos poniéndonos en sobre aviso de todo lo que uno ha de tener presente antes de iniciar su viaje. Y no son pocas cosas, si lo que uno pretende es que su inmersión lingüística se desarrolle sin disgustos ni sobresaltos. Recabar la máxima información antes de contratar un programa es, según ASEPROCE, clave para no equivocarnos en la elección.


Y es que muchos son los programas disponibles, muy variados y dispersos, cada uno con sus particularidades, como para tener la certeza de que la elección no va a ser sencilla. El interesado puede hacer la búsqueda por cuenta propia, no obstante, si éste no ha tenido experiencias previas en la actividad, ni conoce la oferta, es conveniente que recurra a uno o varios expertos, por supuesto, aquellos profesionales y organizaciones que inspiren confianza.


Federica Baggiani, de Estudia in Italia, lo tiene claro. Lo mejor es dejarse asesorar por un agente desde el país de origen y así obtener “información puesta al día y de primera mano no sólo sobre el viaje, sino también sobre posibles desplazamientos (en Italia) para nuestro tiempo libre, consejos útiles e informaciones prácticas. Al dejar todo lo relativo a la organización de tu estancia en manos de un agente”, argumenta Federica, “evitarás la preocupación típica de quien viaja a un país sin conocer bien el idioma, lo cual te permitirá empezar a disfrutar incluso desde antes de la llegada”. No sólo aconsejar sobre las escuelas más reputadas y sobre aquellas que mejor se ajustan a cada estudiante, a menudo el agente también informará sobre los libros, guías, sitios web y diccionarios más adecuados antes de iniciar el viaje.


De reputación bien sabe el British Council. Esta prestigiosa institución promovida por el Gobierno Británico lleva muchos años trabajando para que la enseñanza del inglés en el Reino Unido alcance los máximos estándares de calidad. Muy de destacar es el centro de información telefónica que ofrece en España (902 170 547) y otros países, a través del que cualquier interesado en estudiar inglés resolverá dudas y obtendrá información detallada de las escuelas que más se ajustan a sus necesidades. Y esto no es más que una parte de EDUCATIONUK, el Servicio de Información sobre Educación en el Reino Unido del British Council, que asimismo atiende dudas a través de correo electrónico (educationuk@britishcouncil.es) e informa a través de una recién habilitada página web: www.educationuk.org/es . Verificar la excelencia académica de las institución donde se piensa realizar un curso es un aspecto esencial para no errar en la elección. Precisamente, el British Council inspecciona y acreditalos centros, universidades y escuelas de su país, instituciones que, cumpliendo unos requisitos mínimos, ahora pueden ser conocidos en detalle gracias a potente buscador que a tal fin incorpora la mencionada web.

¿Y qué recomiendan los expertos?


Calma, mucha calma. Eso sí, empezar los preparativos cuanto antes, es el consejo de Federica. Son varias las gestiones que deben realizarse y algunas podrían alargarse de una manera inesperada. Tenemos un claro ejemplo en el visado, que algunos países exigen cuando el estudiante pretende realizar estudios durante más de 90 días. Se trata de un trámite que puede llevar de dos días a mes y medio, dos meses, como así ocurre en Estados Unidos desde los terribles atentados de 2001. En cualquier caso, sí la empresa promotora del curso no lo especifica, lo normal es que tal gestión no sea necesaria. No obstante, María Victoria Palladito, directora de marketing de Estudia Fuera, recomienda acudir a la embajada del país de destino, lo cual servirá de paso para localizar otra información adicional de cara a la estancia.


Y no menos sorpresas podríamos encontrarnos al comprar un billete de avión. Lo mejor es hacerlo con al menos tres meses de antelación, si lo que pretendemos es adquirir uno a buen precio. Pero, a tenor de las fechas que estamos, esto ya debería estar solucionado. Sólo quedaría, menciona María Victoria a modo de recordatorio para aquellos que vayan a realizar un vuelo internacional, que éstos sean reconfirmados directamente con la compañía aérea dos días antes de la salida.


El seguro es, asimismo, un elemento imprescindible para todo aquel que viaja, muy dado, sin embargo, a dejarse para el último momento. Supone un pequeño gasto adicional que, según José María Gonzalo, de sobra merece el desembolso pues ahorrarnos mucho dinero y preocupaciones a la hora de estudiar fuera de España. Bien es cierto que las normativas en cuanto a sanidad pública varían mucho entre unos países y otros, tal como nos matiza José María, director de Educare Idiomas. Así, mientras en países como Francia e Irlanda, los ciudadanos españoles tenemos derecho a asistencia médica, hay otros como Estados Unidos o Malta, por ahora, que tal servicio es sumamente costoso.


José María Gonzalo recomienda, en primer lugar, que el interesado se informe de las coberturas en el país de destino que incluye su seguro privado, si es que tiene uno. Sanitas Multiasistencia, por ejemplo, tiene acuerdo con Europe Assitance con una cobertura máxima de 10.000 euros y hasta tres meses de estancia en el extranjero por año. Otros seguros privados tienen acuerdos similares con ésta u otras compañías internacionales, siendo normal que la cobertura en el extranjero no exceda de los 90 días. En todo caso, si nuestro viaje es a algún país de la Unión Europea, es importante solicitar en la Seguridad Social el formulario E-111, documento que permite beneficiarse de la asistencia médica gratuita en cualquiera de esos países.


Pero esto no quita que la mayoría de expertos consultados, incluido el director de Educare Idiomas, recomienden contratar un seguro privado específico, sobre todo si la estancia va a ser prolongada. Un seguro completo cuesta en torno a 20 euros, si es de una semana, y 38, si es de un mes, menos de la mitad de lo que puede costar una consulta y desde luego insignificante si lo comparamos con lo que costaría un empaste, por ejemplo.


Se trataría, a fin de cuentas, de un gasto extraordinario a añadir a una ya de por sí abultada lista. Y que nadie piense que ir al extranjero, aunque sea a una familia –lo más barato, de hecho-, o a una residencia en régimen de pensión completa, no va a requerir de otros desembolsos aparte del alojamiento, la manutención y las clases. Por supuesto, el medio rural nunca genera excesivos gastos, pero sí una ciudad media o de gran tamaño. Siempre habrá gastos, a veces muchos gastos, y de ello es conveniente asesorarse antes de partir, ya sea preguntando a la empresa organizadora de la inmersión, o a personas que hayan estado previamente no hace mucho, al British Council en caso de ir a Reino Unido, o a una institución similar que tenga el país de destino. Eso es lo recomienda María Victoria Palladino, que además pone en sobre aviso de gastos imprevistos que pueden colocar al viajero en situación comprometida como podría ser la fianza que algunas residencias o apartamentos piden el día de entrada.


Concienciados para el desafío


Definitivamente, hay que aprovechar este viaje. El gasto va a ser muy elevado y a la mayoría no se les presentará muchas más oportunidades. Habrá algunos que ni siquiera sepan pedir un café en otro idioma o realizar consultas muy básicas, como para tener fundados temores de que su desembarco en el lugar de destino puede convertirse en un auténtico calvario. Familiarizarnos previamente con aspectos esenciales de la lengua que habremos de utilizar los próximos meses nunca va a ser un esfuerzo en balde. Puede ser a través de vídeos, libros infantiles muy gráficos, a través de películas en versión original que ya hayamos visto en castellano, o canales de noticias del país de destino, leyendo periódicos o también contratando unas clases intensivas con profesor particular. Tampoco debe faltar una guía de comunicación del tipo Berlitz y guías del tipo “Trotamundos”, “Lonely Planet” o la del “País Aguilar”, siendo aconsejable añadir a nuestra bolsa de viaje también un diccionario.


Federica Baggiari, de Estudia in Italia, siempre sugiere a sus clientes que se metan en las páginas web de las ciudades, regiones o localidades de destino, desde donde conocerán las características del lugar, sitios a visitar, cultura y actividades de interés. Servirá, además, para establecer contactos con instituciones y particulares que hagan más sencilla la adaptación al nuevo “hogar”. Claro que en esto de aclimatarse a los destinos más hostiles hay soluciones para todos los gustos. Para Ian Carrasco el método más eficaz pasa por establecer contacto en España con un nativo para intercambios de conversación. Según el responsable de Poliglos esto es muy fácil pues son muchos los extranjeros que vienen a España a través del programa ERASMUS y que están deseando a su llegada conocer españoles. Los meses más dados a encontrar esta clase de intercambios son febrero y septiembre, coincidiendo con su llegada.


Abrir nuestras miras, de eso se trata. En este viaje no hay nada que perder y sí mucho que ganar. Nada es más importante que nuestra predisposición a entender e integrarnos en otra sociedad. Cine, teatro, deportes, excursiones, comer fuera de casa… hay que participar intensamente en cuantas actividades se propongan. No dejemos que muchos españoles nos acompañen, no más de 2 ó 3. En su dilatada experiencia como organizador de cursos en el extranjero, Ian Carrasco, tiene claro que grupos demasiado numerosos de niños españoles lleva a que éstos apenas se relacionen con alumnos extranjeros. Campamentos de multiactividades para niños ingleses (o austriacos, etc.) son, en este sentido, una solución interesante.


Pablo Camino, de Viajar y Estudiar, también insta a que uno saque su talante más positivo. Es, definitivamente, la clave del éxito para cualquier inmersión lingüística. “Ante todo ir con la mente abierta al país donde se va a realizar el curso y eso significa que debemos olvidarnos de estereotipos y prejuicios que condicionen nuestra visión sobre el país. Lo mejor es estar abierto a las diferencias que ofrecen otras culturas y ser respetuosos con las mismas. Siempre habrá cosas que no nos gusten de otros países, pero tenemos que pensar que cuando vienen a España, ellos opinan lo mismo y eso no nos hace ni mejores ni peores”, dice a modo de conclusión y a fe que no le falta razón. Ahora sí, estamos listos para despegar…


Enlaces de interés:


British Council


Contactar con el British Council vía email – Cursos, Postgrados y Carreras en Reino Unido


ASEPROCE


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