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Ideas para no sucumbir ante los exámenes de septiembre

Los exámenes de septiembre son una de las épocas más duras en la vida del estudiante. Al temor de suspender y tener que repetir curso, o no pasar de ciclo o perder una beca, se añaden ciertas dificultades psicológicas propias del periodo estival. El

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de Ideas para no sucumbir ante los exámenes de septiembre
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El periodo estival puede convertirse en un verdadero infierno para los estudiantes y no sólo por las altas temperaturas. Muchos son los factores que influyen en  el estado de nervios de los estudiantes, como la falta de tiempo, el calor o la presión de la familia, si bien, el estrés y el agobio propios de estas fechas constituyen el peor escollo para poder aprovechar al máximo las horas de estudio.


 


Un estudio de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia ha determinado que la sensación de ansiedad que conllevan los exámenes de los estudiantes se incrementa en los meses de verano. A esto hay que añadir el calor, la alimentación, el ruido, la soledad y los problemas personales, que dificultan en gran medida su concentración.


 


Los estudiantes generan una ‘ansiedad anticipatoria’, esto es, una predisposición a suspender el examen por pensar en los malos resultados obtenidos en junio, en que no son capaces de aprobar o en que no han hecho todo lo que deberían. Mónica Fontana, psicóloga y profesora de Ciencias Psicosociales aplicadas de la Universidad CEU Cardenal Herrera, destacó que uno de los factores que crea ansiedad ante los exámenes es el estar en un lugar de veraneo “poco apropiado para el estudio”, donde existen muchas distracciones.


 


La ansiedad impide dormir bien, por lo que el estudiante se encuentra más cansado y no puede concentrarse como debería. También puede verse agravada por la falta de tiempo y la proximidad de los exámenes. Es importante tener en cuenta las características personales de cada persona, ya que las personas más débiles son las “que tiene más riesgos de sufrir ansiedad”. La ansiedad atañe tanto a chicas, como a chicos, y el porcentaje de estudiantes afectado por  el estrés se halla entre un 20 y un 25%.


 


El deporte es una de las mejores maneras de reducir el estrés ante los exámenes, aunque existen otras alternativas más jugosas: un reciente estudio realizado por varias universidades ha demostrado que comer helados puede ayudar a reducir el estrés tanto físico (el dolor) como psicológico (la ansiedad).


 


Consejos para aprovechar al máximo las horas de estudio


 


Lo primero que tienes que tener en cuenta es que no hay ninguna fórmula mágica para estudiar, si bien es cierto los expertos recomiendan una serie de hábitos que pueden ayudarte a aumentar tu rendimiento en los estudios de forma significativa.


 


Antes de ponerse a estudiar es necesario acondicionar el lugar. Es importante que la habitación esté bien ventilada, que tenga luz suficiente y que no haya a la vista objetos que puedan distraernos. La luz es esencial, una luz demasiado fuerte cansa la vista y, por el contrario, una luz demasiado débil la fuerza innecesariamente. Si se estudia con luz natural, se debe procurar no hacer sombra sobre el libro o los apuntes y, si es con luz eléctrica lo mejor es contar con la iluminación del techo, más una lámpara de escritorio.


 


Para estudiar se necesita silencio, pero el silencio absoluto es imposible. Para evitar perder la concentración con ruidos externos, los expertos recomiendan escuchar música instrumental, con un volumen bajo, mientras se estudia. Otra posibilidad es lo que se conoce como ‘ruido blanco’, es decir, un sonido constante, como por ejemplo el de un reloj. Cuando un estimulo se vuelve permanente, el cerebro deja de registrarlo y el sentido, en este caso el del oído, permanece relajado.


 


El calor influye a la hora de estudiar y disminuye el nivel de concentración. Se recomienda estudiar a primeras horas de la mañana o bien por la noche, cuando las temperaturas no sean máximas. Ventilar la habitación, mantener una alimentación equilibrada y beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día son las mejores técnicas para combatir el calor.


 


Organizarse bien el tiempo permite prepararse de forma metódica el temario del examen y poder disponer, además, de tiempo de ocio, para disfrutar con los amigos o practicar deportes. Quedarse sólo en el piso en el que se ha residido durante el curso lectivo aumenta la sensación de agobio y soledad. Hay que tener en cuenta que no son las situaciones de evaluación las que generan más estrés, sino que éste aparece de forma más intensa en relación con el agobio que provoca la relación cantidad de trabajo y de tiempo.


 


No es recomendable estudiar muchas horas seguidas, por cada hora de estudio se debe hacer un descanso de 10 minutos. Este descanso tiene que servir para desconectar unos minutos, por lo tanto no se deben realizar ciertas actividades, como ver la televisión o conectarte a Internet, que pueden demorar más tiempo del necesario. También es importante llegar a acuerdos con familiares, amigos y pareja para respetar las horas de estudio.


 


En periodo de exámenes le exigimos a nuestra memoria un alto nivel de rendimiento. Son diversas las causas que afectan a la pérdida de memoria, como la falta de atención, concentración e interés; la mala comprensión de lo que se estudia; la costumbre de no hacer repasos ó de hacerlos demasiado tarde cuando ya se ha acumulado demasiada información; así como la pasividad para tomar notas ni reflexionar acerca de lo leído o de no hacer resúmenes, esquemas ó subrayados al momento de leer o estudiar.


 


Fechas, nombres y conceptos son difíciles de recordar, pero existen muchas maneras de ejercitar y desarrollar la memoria. Hacer ejercicio es una de ellas, ya que ejercitando el cuerpo oxigenas las células del cerebro. La música, en especial la música clásica, es un medio para mejorar y mantener las funciones cerebrales, estimula las células del cerebro y esto te beneficia para la concertación mental, la memoria y el desarrollo visual y auditivo.


 


Apunta cada cierto tiempo las palabras más importantes en una tarjeta, así podrás tomarte unos segundos para asentar los conocimientos, y revisa de vez en cuando estas notas para fijarlas en tu memoria. Hacer un repaso de lo estudiado durante el día justo antes de irse a dormir resulta muy eficaz para asentar los conocimientos.


 


Para memorizar es importante comprender primero. Asociar los conceptos que lees con imágenes permite recordarlos más fácilmente, sobre todo si exageras determinados rasgos, al igual que una caricatura o le das movimiento a tus imágenes como si de una película se tratase. 


 


Finalmente, cuando el volumen de estudio sea muy grande o los conceptos muy específicos es recomendable utilizar reglas mnemotécnicas, esto es un conjunto de trucos, casi siempre lingüísticos, para facilitar la memorización. Por ejemplo, la Técnica de la Historieta, que consiste en construir una historia a partir de los elementos que quieres recordar, o la de Cadena, que utiliza alguna parte de las palabras que se intentan estudiar para crear una frase u otra palabra  más sencilla de recordar.


 


Arrecian las críticas contra los exámenes de septiembre en Educación Secundaria


 


La mayoría de las comunidades autónomas celebran los exámenes extraordinarios en el mes de septiembre para que los alumnos de la ESO o de Bachillerato puedan recuperar las asignaturas suspendidas en junio. Solo en tres, Cataluña, Extremadura y Euskadi, los exámenes extraordinarios se realizan en el mismo mes de junio. En el caso de Cantabria esas pruebas se realizan en junio para los alumnos de Secundaria y los de Bachillerato tienen dos oportunidades, en junio y en septiembre. En Asturias y Aragón, los alumnos de la ESO se examinan en junio, mientras que los de Bachillerato en septiembre.


 


Los últimos años se ha registrado un alto índice de suspensos en Educación Secundaria. En la provincia de Castellón, por ejemplo, el 60% de los estudiantes de ESO tiene alguna asignatura pendiente para septiembre, pero más preocupante es, si cabe, que entre el 20 y el 25% tendrá que repetir curso.


 


En el País Vasco, 5 de cada 10 alumnos de Secundaria pasan de curso con asignaturas pendientes y este índice de suspensos crece a medida que avanzan las etapas educativas. Sólo el 52% de los alumnos de segundo de Bachillerato de La Rioja aprobó todo el curso, lo que supone que prácticamente la mitad de ellos deberán prepararse para septiembre si quieren poder acceder a la universidad o a otro ciclo formativo superior.


 


A la alta tasa de suspensos se añade la necesidad de proporcionar a los estudiantes una ayuda complementaria en verano. Muchos padres se ven obligados a pagar a sus hijos academias de estudio o profesores particulares debido a la dificultad de los temarios o la falta de disciplina de sus hijos a la hora de estudiar.


 


El precio de las academias varía según el número de horas al día que se contraten, pero oscila normalmente entre los 100 y 300 euros. Las asignaturas estrella en estos cursillos son las de ciencias, como matemáticas, química o física, aunque los idiomas y la lengua aumentan su demanda entre los jóvenes. Los profesores particulares suelen cobrar tarifas más elevadas, pero a cambio el estudiante recibe una atención más personalizada.


 


La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) denuncia que la convocatoria de exámenes de septiembre generan desigualdades entre el alumnado, ya que los hijos de aquellas familias que pueden pagar academias, profesores particulares u otros apoyos formativos tienen más posibilidades de aprobar. Defienden que la fecha de junio permite a todos los alumnos preparar las materias, aprovechando los recursos existentes en los propios centros y con el apoyo del profesorado. La CEAPA recuerda que las Administraciones educativas, sobre todo en estas etapas obligatorias, tiene la obligación de luchar por la igualdad de oportunidades de todos los alumnos.


 


Celebrar los exámenes de recuperación en junio supone una serie de ventajas para el estudiante, por un lado dispone de tiempo suficiente para recopilar y analizar la información necesaria de cara a la matriculación del curso siguiente. También significa que el alumno podrá descansar durante un periodo de vacaciones, para poder afrontar el nuevo curso con energías renovadas. En último lugar, realizar los exámenes en septiembre condiciona y, normalmente, retrasa el inicio del curso con la consiguiente reducción de días lectivos. 


  


 


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