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Hablar en público: técnicas para un discurso redondo

Aunque inicialmente parece complicado, en realidad, no lo es tanto. Con una serie de pautas se puede conseguir hacer una intervención exitosa. Eso sí. Hay que prepararse con tiempo y poner en práctica una serie de consejos tanto antes como durante la

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de Hablar en público: técnicas para un discurso redondo
Estudiantes-grado-INEA lo largo de la vida profesional es habitual que muchas personas tengan que enfrentarse a hablar en público, bien porque tienen que dar una clase, impartir una conferencia o ponencia, participar en unas jornadas, hacer una exposición de su proyecto empresarial o intervenir en una reunión de trabajo para aportar ideas, entre otras posibles situaciones que pueden producirse.

 

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Sin embargo, no todo el mundo sabe cómo hablar en público correctamente ni de forma amena y para que llegue al auditorio o persona receptora ante la que se está. Además, de una intervención exitosa juegan en contra otra serie de aspectos como el miedo escénico o el miedo a hablar en público.

 

Un temor que, sobre todo, se produce porque la persona no está habituada a hacer este tipo de intervenciones y por la existencia de numeroso público. Aunque igualmente influyen otra serie de factores. “Generalmente se tiene miedo porque pensamos que vamos a hacerlo mal, que nos vamos a quedar en blanco o que no vamos a saber seguir el hilo conductor de un discurso”, según explica Mercedes Gutiérrez, socia directora de Haiku Comunicación, agencia de comunicación especializada en gabinete de prensa y formación de portavoces. 

 

No obstante, son situaciones que pueden afrontarse sin problemas siempre que la persona se prepare adecuadamente y controle una serie de técnicas que tiene que adoptar antes de empezar el discurso o la conferencia y también durante su intervención. Lo primero y principal es aprender a superar ese miedo escénico y a hablar en público, así como a controlar los nervios. Y es que “los nervios son normales; incluso los oradores más acostumbrados sienten ese cosquilleo antes de salir a escena, pero lo realmente importante es que los nervios no sean los protagonistas, que el público no los note”, añade Mercedes Gutiérrez.

 

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Los pasos previos

 

Para tener bajo control esta situación, es clave “crear un guión que contenga los puntos más importantes que vamos a exponer y sobre todo intentar transmitir seguridad y confianza. Es importante dividir el discurso por partes para que sea más fácil explicarlo y para que el público también lo siga mejor. Así evitamos también perder el hilo en algún momento. No se trata de llevar una redacción porque leer en público no da buena imagen, denota inseguridad y desconocimiento sobre el tema y en cualquier momento, al levantar la vista para mirar al público, podemos perdernos en un mar de letras sin saber dónde nos habíamos quedado”, explica la socia directora de Haiku Comunicación.

 

Estas acciones contribuyen a ganar en seguridad y a perder el miedo, así como a controlar los nervios, si bien aún pueden ponerse en práctica otra serie de consejos para un mayor control y seguridad como ensayar previamente el discurso o la intervención. Primero hay que hacerlo en soledad cuantas veces sea necesario para tener la seguridad suficiente para, posteriormente, empezar a ponerse delante de las personas de confianza como amigos y familiares.

 

Este paso es especialmente importante porque este auditorio, aunque sea de confianza, puede ser de gran ayuda. “A ellos podemos pedirles que nos indiquen en qué momentos flojea el discurso para hacer hincapié en esos aspectos. No debemos permitirles que nos digan que todo está bien para que nos sintamos bien, sino que conviene que sean críticos para saber en qué debemos mejorar”, expone Mercedes Gutiérrez.

 

Los nervios y el miedo a hablar en público no sólo hay que controlarlos antes de la intervención, sino también durante ella ante el público real. “Una manera de hacer que los nervios no protagonicen el discurso es modular el tono de voz. Es conveniente fijarnos en que todo el mundo nos puede escuchar, ya que si hablamos muy bajo va a parecer que no queremos que oigan lo que decimos”, afirma la socia directora de Haiku Comunicación, quien señala que también es importante la comunicación no verbal.

 

De cara a este último aspecto -la comunicación no verbal- es aconsejable “parecer seguros de nosotros mismos: no quedarnos quietos durante una hora, pero tampoco que parezca que estamos interpretando una obra de teatro caminando por todo el escenario. La clave está en la naturalidad. Si somos conscientes de que hemos trabajado y ensayado el discurso y controlamos el tema, podemos estar seguros de que vamos a hacerlo bien. Nada queda al azar. Y aquí está la segunda clave del éxito: la seguridad. El público tiene que ver a una persona natural y segura. Si vemos en sus caras que lo que les estamos contando es interesante, que nos prestan atención pasados los dos primeros minutos irán suavizando el cuerpo y cada vez nos sentiremos más a gusto ante los oyentes”.

 

Más allá del Power Point

 

Precisamente para mantener la atención del público es también muy importante tener preparada una buena presentación. Entre las principales pautas que hay que seguir se encuentra la extensión, que no debe ser excesivamente larga para evitar que se pierda la atención, siendo recomendable también la combinarla con imágenes y vídeos. Pero cuidado porque los vídeos tampoco deben ser muy largos, no siendo conveniente que superen los 1,5 minutos de duración. Además, debe estar centrado en el contenido de lo que se está hablando, siendo mejor que sea divertido.

 

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Y cuidado también con las presentaciones en PowerPoint. En la actualidad, “hay cientos de herramientas que hacen las presentaciones mucho más visuales, y realmente lo importante es eso, que sean visuales. No conviene utilizar demasiada letra, de hecho cada diapositiva no puede permanecer durante varios minutos para que podamos decir todo lo que representa porque el público perderá la atención en pocos momentos. Poca letra y mucha imagen, y sobre todo las imágenes que se vean bien, en alta resolución. Y, si hay letras, pocas y muy claras, sobre un fondo que facilite su lectura. Para que la presentación tenga sentido conviene trazar toda la historia alrededor de las diapositivas, es decir, no debemos parar de hablar cada vez que cambiamos de imagen, da la sensación de que necesitamos verlas para saber qué contar”.

 

Otros consejos que se pueden adoptar durante la intervención y que el público no pierda la atención es hacer que participe, “generando debate o algún tipo de juego en el que tengan que sentirse parte de la acción. Si se trata de un grupo de oyentes reducidos incluso podemos dirigirnos a ellos por su nombre; a veces basta con recordar el nombre de cuatro. Podemos recurrir al humor, pero únicamente si es un recurso con el que nos sentimos cómodos. Contar vivencias personales, poner ejemplos, utilizar metáforas o símiles que les pueda hacer entender algo que a priori resulte complicado. Si no nos entienden dejarán de escucharnos”, manifiesta Mercedes Gutiérrez.

 

Son pautas que pueden adoptarse en cualquier charla o presentación porque las técnicas y consejos son básicamente los mismos. No obstante, conviene añadir otra serie de recomendaciones como lanzar mensajes directos y no hacer un discurso plano. También es conveniente que las frases sean cortas y directas y de fácil comprensión.

 

Además, “independientemente de si hay presentación o no conviene que en determinados momentos introduzcamos frases que hagan al público estar más alerta, levantando el tono de voz, formulando una pregunta… son excusas que nos ayudar a mantener a la gente concentrada todo el tiempo. Es imposible que recuerden al 100% lo que les estamos contando pero, si nos interesa que se queden con algo en su mente, debemos aprovechar ese momento para introducir una alerta”.

 

El día de la presentación

 

Y, llegado el día y el momento de tener que hablar en público, no hay que olvidarse tampoco de otra serie de consejos. El primero de ellos es llegar al lugar de la presentación con tiempo suficiente para no caer en el error de que queden cosas al azar y, en consecuencia, se cometa algún fallo, sobre todo, si se va a utilizar un ordenador o algún medio tecnológico para la presentación.

 

Tras este paso, es clave centrarse en el resto de materiales como el guión, documentación… y dedicar un tiempo prudencial a prepararse mentalmente. En este último caso, “para concienciarnos sobre la seguridad que necesitamos, debemos pensar en que vamos a dar esta charla, conferencia o discurso porque somos expertos en el tema del que vamos a hablar, sabemos sobre ello más que cualquiera de las personas que se van a situar frente a nosotros de manera que la mucha o poca información que vayamos a facilitar va a ser de gran utilidad e interés para ellos. En este punto no debemos caer en la pedantería ni la grandilocuencia, un interlocutor sencillo y sonriente es mucho más agradable”, recomiendan desde Haiku Comunicación.

 

Posteriormente, hay que seguir otra serie de pasos como “tomar un poco de agua y dejarnos un botellín, copa o vaso cerca para que, en caso de necesitarlo, podamos beber sin tener que pedirle a nadie por esta acción nos puede despistar”, señala Mercedes Gutiérrez, quien indica que, por último, hay que respirar hondo y salir a escena. “Conviene sonreír para disimular los nervios en los primeros momentos y si nos encontramos, sin preverlo, con alguna situación angustiosa si falla el ordenador, se nos cae un papel… es mejor hacer alguna broma y tomárnoslo con humor porque eso ayuda a la empatía y es más fácil que el público nos perdone los pequeños fallos que podamos tener”.

 

Formación para superar los miedos

 

Con todos estos consejos el éxito está asegurado en la intervención que se tenga que hacer. Además, son pasos que una persona puede hacer por sí sola, aunque también hay otras opciones y programas para aprender a hablar en público. Por ejemplo, para perder el miedo se puede optar por el programa de Grupo XXI Psicología Aplicada, que se imparte en Madrid y que se centra en saber por qué realmente se tiene ese temor para atajarlo a través de técnicas de relajación, aparte de incidir en el control de la ansiedad que puede producirse durante la intervención.

 

También en Madrid se imparten programas de estrategias para hablar en público como el de Growman Group, que se centra en el desarrollo y mejora de las habilidades de comunicación; de presentaciones eficaces como el seminario de SDS Training, que está más enfocado para las empresas al igual que el de IEM Business School para mejorar la destreza comunicativa.

 

Otras propuestas para aprender a hablar en público son los cursos de Grupo Crece, que tiene un programa exprés y otro curso para hacer presentaciones en inglés; el de Confía Consulting, que presta especial atención a personas que tienen problemas de timidez, o el curso de presentaciones eficaces y persuasivas de Icómpani. Incluso hay formación de máster como el programa de ESODE Formación Especializada, que imparte el Máster en Organización Integral de Eventos, que está certificado por la Universidad Antonio Nebrija. 





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