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Fuerzas Armadas: una profesión de gran escala

Aunque inicialmente se puede pensar que las Fuerzas Armadas son sólo sinónimo de formación militar, lo cierto es que no es así. El Ejército ofrece la posibilidad de obtener una titulación universitaria o de FP, de acceder a un empleo y de construirse

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de Fuerzas Armadas: una profesión de gran escala
Estudiantes-grado-INEPara muchas personas las Fuerzas Armadas son desconocidas o bien no tienen una idea que se corresponde con la realidad por estar influenciada esa percepción por películas cinematográficas que, como suele ser habitual, no son muy reales en relación a la formación y al ejercicio de la profesión. Algo que también sucede con otras actividades profesionales como la de periodista, médico, detective… cuando se reflejan en películas o series de televisión.

 

De hecho, pocos saben que las Fuerzas Armadas ofrecen oportunidades de formación y empleo que se pueden tener en cuenta, aunque siempre es conveniente tener vocación militar o interés por el Ejército. Las posibilidades son variadas tanto en los planes de formación como en puestos o plazas a ocupar. Además, son opciones que están abiertas a la sociedad civil, ya que las personas ajenas al Ejército tienen vías específicas para ingresar a través de lo que se denomina “Acceso directo”.

 

Y, ¿cómo funciona? Es sencillo. El Ministerio de Defensa realiza una provisión de plazas durante el primer semestre del año, publicándose un Real Decreto en el que figura esa provisión de plazas para Cuerpos y Escalas. Por ejemplo, este año, se han ofertado 236 plazas para distintas Escalas Oficiales, tres plazas para Escalas Técnicas y 4 plazas para Escala de Enfermeros. La oferta fue inferior en el caso de suboficiales, ya que la provisión tan sólo contemplaba 4 plazas para el Cuerpo Militar de Músicas Militares.

 

En este Real Decreto, la provisión de plazas se separa por Cuerpos Generales y por Ejércitos, lo que determina el centro en el que se realizará la formación. Por ejemplo, “un opositor para el Ejército de Tierra lleva implícito que se formará en la Academia General Militar. El Cuerpo y el Ejército determina qué academia lo va a acoger como aspirante, lo que va unido a la oferta”, afirma el Teniente Coronel José Navarro.

 

Con el paso de los años y desde que el Ejército español se profesionalizase, el interés de personas de la sociedad civil por ingresar en las Fuerzas Armadas ha ido aumentando, aunque este incremento no ha tenido traslación en la oferta de plazas, que se ha ido reduciendo, sobre todo, en los últimos años como consecuencia también de la crisis porque el Ministerio de Defensa es una Administración Pública.

 

No obstante, sí hay opciones para ingresar, que en los últimos años también están siendo tenidas en cuenta por las mujeres. De hecho, en los Cuerpos Generales se aprecia que, “a efectos de proporción de demanda por sexos, aumenta en los Cuerpos Comunes de Jurídico o en el de Sanidad en el que casi hay paridad”, explica el Teniente Coronel José Navarro.

 

Lo aconsejable es que las personas que quieren acceder a las Fuerzas Armadas “no se ciñan a una sola plaza y se establezca una serie de prioridades, se hagan las pruebas selectivas y se puede llegar a una opción u otra”, recomienda el Teniente Coronel José Navarro.

 

Si se superan todas las pruebas, se consigue acceder y se aprueba el plan de estudios, ya se tiene la plaza. Es una vía para acceder a un empleo y adquirir una titulación universitaria, adaptada al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) o de FP que es reconocida en toda España y que permite también la inserción laboral en la sociedad civil en el caso de querer abandonar las Fuerzas Armadas.

 

Pero cuidado porque no valen triquiñuelas. Si se abandona el Ejército, hay que resarcir económicamente el gasto de la formación. Por ley se establece que hay que permanecer en las Fuerzas Armadas durante diez años en el caso de los oficiales y suboficiales y de 12 años en Medicina.

 

Por lo tanto, es importante que la vocación esté muy clara porque además, aunque se producen pocos abandonos, “a veces es difícil compaginar la formación militar y la académica”, señala el Coronel José Pablo Fernánez-Luna.

 

Y es que también hay que tener en cuenta que el rendimiento académico en las Fuerzas Armadas dista del de los centros de formación de la sociedad civil por “la disciplina, el sentido de la organización y del deber y la responsabilidad y porque no hay contaminación con otras cosas”. De hecho, por ejemplo, no existe la cultura del botellón. Además, la formación se imparte en grupos de 30 personas como máximo, lo que permite un mayor aprovechamiento del período formativo.

 

Es una vida diferente en la que no faltan experiencias inolvidables y un ambiente de trabajo dinámico en el que se descubren cosas nuevas prácticamente todos los días. ¿Te interesa? Aquí te contamos cómo acceder, qué se puede estudiar y qué condiciones laborales se tienen.

 

¿Cómo se accede?

 

Las personas interesadas en ingresar por “acceso directo” deben reunir una serie de requisitos. El primero de ellos es tener nacionalidad española, aunque hay dos excepciones. Una de ellas es la persona civil que accede para militar de tropa y marinería, que puede ser nacional de “18 países que tienen especiales vínculos con España”, según explica el Teniente Coronel José Navarro. Además, también hay otra excepción cuando se accede al Cuerpo Militar de Sanidad con la especialidad de Medicina y se tiene ya la titulación.

 

Los países extranjeros desde los que se puede acceder a las Fuerzas Armadas son Guinea Ecuatorial y todos los de Latinoamérica con la excepción de Brasil y de Cuba, país este último en el que, aunque se habla español, no se permite a los ciudadanos alistarse en las Fuerzas Armadas de otros estados. En la actualidad, la mayoría de las incorporaciones se corresponden con Colombia y Ecuador.

 

Otros requisitos para acceder son no estar privado de derechos civiles, carecer de antecedentes penales y no haber sido separado por expediente disciplinario del servicio de cualquiera de las Administraciones Públicas.

 

Además de estos requisitos generales, existen otros “específicos por el nivel de estudios y de edad que dependen de la forma de ingreso y del cuerpo y escala a la que se vaya a pertenecer”, según añade el Teniente Coronel José Navarro. Por ejemplo, por la vía del acceso directo, para ingresar en las escalas de oficiales de los Cuerpos Generales es preciso no cumplir 20 años en el año de la convocatoria, pero ser mayor de 18 años. Para otros cuerpos, como el de Ingenieros, Intendencia o el Cuerpo de Músicas Militares, no se tienen que cumplir 30 años en el año de la convocatoria.

 

Atendiendo al nivel de estudios, en los Cuerpos Generales el nivel mínimo es la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). “Los Centros Universitarios de la Defensa (CUD) se rigen por la misma legislación que la universidad porque, al finalizar la formación, se es Teniente o Alférez y se tiene un título de grado”. Además, es posible acceder en la escala de suboficiales con estudios de Bachiller según la LOE y la LOGSE.

 

Para ingresar, además de cumplir los requisitos generales y los específicos según la plaza a la que se opte, es preciso efectuar una “serie de pruebas selectivas como una evaluación de la actitud psico-física y una prueba de inglés”, señala el Teniente Coronel José Navarro. La evaluación psico-física incluye pruebas intelectuales y de personalidad (test psicotécnicos), para evaluar la actitud y la personalidad.

 

Además, se realiza un reconocimiento médico en el que se aplica el cuadro médico de exclusiones y es preciso hacer también un total de seis pruebas físicas en la que se establecen diferentes niveles de exigencia por sexos y por el cuerpo y escala a la que se quiere acceder porque el “nivel de exigencia de las pruebas físicas tiene que estar en sintonía con los planes de estudio a superar y con el ejercicio de la profesión una vez se hayan superado los estudios”, aclara el Teniente Coronel José Navarro. Y es que, evidentemente, no es lo mismo el Cuerpo General que el Cuerpo Militar de Sanidad con especialidad en Medicina que un Teniente que tiene que liberar un asalto a una cota.

 

Entre estas pruebas figuran un circuito de agilidad para evaluar la coordinación y la destreza, una prueba de extensión de brazos, una prueba de salto vertical, una prueba de velocidad de 50 metros lisos, una prueba de resistencia de 1.000 metros lisos y una prueba de soltura acuática de 50 metros en la que se puede elegir el estilo de natación con el que se quiere realizar.

 

Las pruebas físicas son claves para acceder, siendo necesario superarlas, aunque lo que realmente determina el acceso es la nota de la PAU o de Bachillerato, ya que en la prueba de inglés se exige un mínimo de acuerdo con el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas, pero no añade puntuación.

 

Una vez superadas las pruebas físicas, las psicológicas y la de inglés se hace ya un primer corte en función de la demanda para que el reconocimiento médico no tenga que hacerse a todos las personas.

 

Tras la finalización de todo el proceso, se establece una ratio. Cada año se ofertan una serie de plazas y “la oferta es inferior a la demanda por lo que hay que hacer una selección”, explica el Teniente Coronel José Navarro. Por eso es especialmente importante tener una buena puntuación. Si no se consigue plaza, habrá que presentarse en otra convocatoria. 





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Planes de estudios / La profesión 















 Planes de estudios

 

Las Fuerzas Armadas disponen de diferentes centros de formación distribuidos en varios puntos de la geografía española. A ellos se accede tras haber superado las pruebas de acceso de acuerdo con la provisión de plazas establecida en el Real Decreto.

 

Dentro de estos centros se encuentran los CUD (Centros Universitarios de la Defensa)en los que se cursan estudios de Grado, que están adaptados al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), obteniéndose una titulación universitaria que es válida en todo el territorio nacional. El grado que se estudia variará según se haya ingresado como oficial del Ejército de Tierra, Aire o Armada. No obstante, todos tienen en común ser planes de estudio integrales en los que se combina la formación militar y los estudios de Grado, que se cursan durante cinco años. Es importante tener claro que no se trata de una doble titulación.

 

Para el Ejército de Tierra, la formación se realiza en la Academia General Militar (AGM) de Zaragoza. En el CUD dentro de la AGM, el plan de estudios contempla el Grado de Ingeniería de Organización Industrial en el que durante tres años se recibe un conocimiento más general para ahondar en la especialización en el cuarto y quinto curso. En algunos casos, para la especialización, la formación se realiza también en otros centros.

 

Este grado -cuyo título lo expide la Universidad de Zaragoza que ya tenía implantados estos estudios en la Escuela Politécnica de La Almunia (EUPLA) con el perfil de empresa, mientras que en el CUD se imparten con perfil defensa-, se cursan asignaturas como estadística, diseño asistido por ordenador, fundamentos de física, informática, inglés, dirección de la producción, ingeniería ambiental, mecánica o liderazgo, entre otras asignaturas, mientras que a partir del cuarto curso se comienza la especialización de la carrera y según el itinerario se estudia balística y radares, redes y servicios de comunicaciones o cálculo de estructuras de fortificación, ente otras posibilidades.

 

Este plan formativo se combina con la formación militar. “Se simultanean casi a diario las dos partes de la formación”, según explica el Coronel José Pablo Fernández-Luna. Dentro de la formación militar, se realiza un adiestramiento físico-militar y se adquieren conocimientos específicos como la topografía militar, ciencias y técnicas del tiro (cañón, mortero…) o táctica, que es clave para el Ejército de Tierra.

 

No obstante, también se adquieren conocimientos de otras áreas como la de Humanidades con Psicología Social para aprender a manejar un grupo humano o de Derecho para conocer el régimen disciplinario, la Constitución… “Es una formación muy diversa que tiene un componente científico y humano”, aclara el Coronel José Pablo Fernández-Luna.

 

En el Ejército del Aire, el plan de estudios de estudios es similar al del Ejército de Tierra. De hecho, se estudia el Grado de Ingeniería en Organización Industrial, pero con titulación de la Universidad de Cartagena a la que está adscrito el CUD de la Academia General del Aire. En el plan de estudios se establecen algunas particularidades para adaptarlo a las necesidades de las funciones y labores que se realizan en este Ejército. Y también se da la formación militar.

 

Cobra especial importancia la formación en estadística, expresión gráfica, el inglés tecnológico, las redes y servicios de comunicación, entre otros, así como el vuelo. “Es muy importante y a partir del tercer año empiezan ya a volar”, según explica el Coronel José Pablo Fernández-Luna.

 

En el caso de la Armada Española, la formación es similar puesto que igualmente el plan de estudios combina la formación militar con los estudios de Grado. Aquí se cursa el Grado de Ingeniería Mecánica -título de la Universidad de Vigo a la que está adscrito este CUD-, en la Escuela Naval Militar en Marín (Pontevedra).

 

La formación militar, evidentemente, se adapta las necesidades de la Armada Española, aprendiéndose táctica naval, maniobra y navegación…, al igual que las asignaturas que se cursan en el Grado. Entre las materias que figuran en el plan de estudios está el álgebra, inglés, cálculo, resistencia de materiales, derecho marítimo o teoría de estructura y construcciones navales, entre otras.

 

Además de estas titulaciones, es posible estudiar Medicina. En este caso, los estudios se cursan en Madrid en el CUD adscrito a la Universidad de Alcalá de Henares (UAH). “Estos estudios comenzaron el año pasado y siguen la misma filosofía. Es medicina aplicada a lo militar”. Aclara el Coronel Fernández-Luna. Y es que en estos casos es especialmente importante adquirir conocimientos sobre, por ejemplo, heridas por metralla, heridas por proyectil o sobre cómo tratar a quemados. [Ver cursos de Medicina]

 

Aparte de las titulaciones universitarias, los planes de formación en el ejército contemplan otras posibilidades. Para las personas que accedieron como suboficiales en cualquiera de los tres ejércitos y con estudios de Bachiller, los planes de estudio se centran en cursar una FP de Grado Superior, cuya titulación también es reconocida en toda España, siendo el título expedido por el Ministerio de Educación. Hay que tener presente que en este caso se convocan menos plazas para el acceso directo. Aproximadamente, son un 20% de las convocadas, siendo el 80% de las plazas para promoción. [Ver cursos de FP]

 

El plan formativo tiene una duración de tres años y de nuevo se trata de planes de estudios integrales en los que se aúna la formación militar y los estudios de FP en los que la especialización es mucho mayor puesto que se realizan unas funciones muy específicas al incorporarse al puesto.

 

Esta formación se lleva a cabo en diferentes centros de comunidades autónomas como Aragón, Madrid, Murcia, Castilla-La Mancha, Castilla León o Galicia en los que se ofrece un amplio abanico de especialidades como logística, automoción, informática, electricidad, mantenimiento de aeronaves, transmisiones, infantería ligera, control aéreo y CIS, protección y apoyo a la fuerza, energía y propulsión, administración o comunicaciones o sistemas de información, entre otros.

 

Estos estudios combinan una parte teórica con otra práctica “de formación en el trabajo de 400 horas de duración que se hace en un centro militar. La especialización es del 100% porque, por ejemplo, los mecánicos serán los que se empleen como mecánicos en el Ejército”, afirma el Coronel José Pablo Fernández-Luna.

 

La profesión

 

Tras superar los planes de estudio correspondientes, ya se obtiene la plaza o, como se diría en la sociedad civil, el empleo como funcionario. De hecho, se suelen tener unos sueldos y complementos similares a los de los funcionarios, con la excepción de la productividad, si bien se pueden establecer otros “pluses” por dedicación exclusiva como en el caso de una misión fuera del territorio español.

 

A modo de orientación, un suboficial con rango de Sargento puede percibir un salario de unos 1.600 euros, mientras que un Teniente o Alférez de Navío tiene una retribución mensual de unos 1.900 euros. De soldado o marinero, por ejemplo, el sueldo mensual es de unos 1.000 euros.

 

Un dato interesante es que durante el período formativo se obtiene también una retribución económica, puesto que al ingresar en las Fuerzas Armadas se obtiene la condición de militar. De esta manera, durante los primeros años de formación se perciben unos 350 euros, mientras que en años posteriores, cuando ya se es Alférez alumno, se puede llegar a unos 500 euros.

 

La jornada laboral “cuando se está dentro es como la del resto de Estado. Son 40 horas a la semana”, afirma el Coronel José Pablo Fernández-Luna. No obstante, su distribución puede variar según las unidades y zonas en las que, por ejemplo, por la temperatura que se alcanza en verano es preciso hacer una jornada intensiva y acabar a mediodía. La jornada siempre se establece “atendiendo a la particularidad militar”.

 

Además, también se dispone de permiso por maternidad, período de lactancia e, incluso, se contemplan períodos de excedencia por cuidado de un hijo menor de tres años, entre otras ventajas, entre las que figuran compensaciones por movilidad y ayudas para vivienda según unas determinadas condiciones.

 

 

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