Fracaso académico: ¿Tonto el último?

La Educación Superior en España se enfrenta al gran reto de reinventarse por primera vez, mientras la Secundaria ya no sabe qué vestido ponerse. El número de alumnos a los que afecta el fracaso escolar se ha convertido en la excusa para poner en marcha políticas orientadas a promocionar una excelencia en la secundaria fuera de los centros educativos. La ruptura durante la enseñanza media puede resultar fatal para el alumno y terminar abocándolo al abandono universitario.

Estudiantes-grado-INELa moda de contar con un espacio diáfano como concepto de vivienda resulta muy atractiva; techos altos, poder ir de una estancia a otra sin la obligación que imponen las paredes; lugares en vez de habitaciones. Sencillamente, genial ¿no creen? Se le ocurrió a Frank Lloyd Wright, arquitecto estadounidense que revolucionó los conceptos constructivos atreviéndose a derrumbar muros, nunca mejor dicho. Sin embargo, fue un alumno fracasado. Abandonó sus estudios de Ingeniería al año de haber comenzado. Aun con todo nadie se atrevería a decir que no es una creación excelente. Pero ¿qué significa ser excelente? y ¿qué alumnos son los merecedores de acceder a esa excelencia y cuáles no?
 
El eterno debate sobre el sistema educativo en España se ha reducido al desarrollo de iniciativas que giran en torno a dos únicos conceptos, que a su vez son opuestos: excelencia en la enseñanza y fracaso escolar. En base también a estos términos se sustentan las políticas educativas llevadas a cabo por las diferentes administraciones, que a su vez son puestas en valor por los distintos informes o rankings encargados de calificar los sistemas educativos de ciertos países desarrollados. Así se definen los parámetros por los que un alumno pasa directamente a ser un estudiante brillante y, por descarte, se señala a aquellos que se convierten en víctimas del fracaso escolar. [Ver cursos de Apoyo Escolar]
 
El último Informe PISA, en el apartado sobre Equidad en los aprendizajes y en los resultados. Factores asociados al rendimiento, en referencia al caso de España asegura: “El análisis del rendimiento del sistema educativo es completamente diferente si se consideran los resultados de los alumnos que siguen adecuadamente los cursos o el de los alumnos repetidores. En el primer caso se trata de un ‘sistema educativo de excelentes resultados’ en la comparación internacional; en el segundo, se trata de ‘un sistema educativo de resultados netamente insatisfactorios”. [Ver cursos de Psicología Escolar]
 
Un cero en Literatura
 
Los autores Juan Jesús Fernández González y Juan Carlos Rodríguez Pérez, en el estudio Los orígenes del fracaso escolar en España. Un estudio empírico, definen el fracaso escolar como “la carencia del título máximo de educación obligatoria: actualmente el título de graduado en ESO”. En un nuestro sistema de educación Èmile Zola, escritor de prestigio y considerado el mayor representante del Naturalismo, no hubiera tenido ningún futuro. Durante sus estudios en el Liceo Saint Louis, suspendía repetidamente asignaturas como alemán e incluso llegó a sacar un cero en Literatura Francesa. A los 28 años empezó a concebir Les Rougon-Macquart, conjunto de 20 novelas que terminaría siendo la obra de referencia del Naturalismo.
 
En la actualidad la tasa de fracaso escolar en España afecta a un tercio del alumnado. Lo asombroso de este dato es que apenas ha variado desde el año 95, aunque Fernández González y Rodríguez Pérez confieren al término una vigencia de más de tres décadas.
 
Sin embargo, y pese a que las causas de su enquistamiento en el sistema educativo español están perfectamente identificadas, la falta de una propuesta política que se extienda en el tiempo condena a la comunidad educativa a convivir en un sistema que cambia según el signo político reinante. “Los resultados en Educación no se ven de un día para otro. Y lo que nos diferencia de otros países es una mayor estabilidad en la norma”, afirma tajantemente Carlos López, secretario general de FETE-UGT. Un aspecto en el que España es claramente deficitaria. “Estoy seguro de que si en las próximas generales el Partido Popular alcanza el poder, acabaremos teniendo otro sistema educativo. Y eso confunde no sólo al profesorado sino a toda la comunidad educativa”. Cambios de gobierno, y cambios de leyes, incluso algunas sin haber llegado a aplicarse. Escenarios dispares dependiendo del color político que toque; desigualdad de oportunidades en función de la región en la que vivas.
 
Tú sí, tú no
 
Con apenas nueve días de diferencia, dos comunidades autónomas hicieron públicas dos iniciativas en educación dispares. El consejero de Educación andaluz, Francisco Álvarez de la Chica, anunció que el próximo curso escolar entrará en vigor un nuevo decreto que reunirá en un mismo marco normativo todas las actuaciones para la atención del alumnado con dificultades específicas de aprendizaje, enfocado a abordar la dislexia. En Madrid, Esperanza Aguirre daba la noticia de que el próximo curso se va a empezará a impartir un Bachillerato de Excelencia, al que accederán los alumnos que más méritos hayan acumulado durante su escolarización obligatoria. “Este Bachillerato ofrecerá a los estudiantes con mejores resultados académicos una enseñanza más exigente. Una enseñanza que, como ellos, aspire a la máxima excelencia”, aseguró.
 
El secretario general de FETE-UGT tiene claro que un sistema educativo debe ser equitativo, pero no por eso debe obviar las diferencias que haya, tanto en lo referente a la promoción de la excelencia, como a la prevención, detección y solución de los conflictos existentes. Pero, ¿por qué la promoción de la excelencia tiene que ser un proyecto excluyente? Aprender a convivir con lo diferente. Eso es lo que según José Luis Pazos, presidente de la Federación de AMPAS de la Comunidad de Madrid Francisco Giner de los Ríos, deben hacer los niños, “porque todos los alumnos son excelentes. En un centro educativo se debe apostar por la convivencia, porque la educación cohesiona socialmente”. Los matices que introduce Pazos hacen referencia a las diferentes habilidades intelectuales de cada alumno, “pues hay niños que destacan más en las enseñanzas plásticas o artísticas, y otros lo hacen más en ciencias o matemáticas, pero dentro de cada campo también existe la excelencia”.

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Con b o con v
De acuerdo con su vocación]

 

Con b o con v
 
¿Quién diría, admirando a Las señoritas de Avignon, que su autor no distinguía la b de la d? Pablo Picasso era disléxico, al igual que Van Gogh o Rodin, y como lo es en torno al 10% de la población, según las estadísticas que manejan las diferentes asociaciones de afectados. Por otra parte, administraciones, logopedas y organizaciones han vinculado en numerosas ocasiones este trastorno del aprendizaje -y otros similares- con el fracaso escolar. Por esto puede resultar arriesgado segregar en función de una excelencia reducida a las enseñanzas tradicionales. “Decidir que un grupo selecto va a ser objeto de todos los esfuerzos del sistema educativo, es decidir también que una parte del alumnado no lo merece”, sentencia el presidente de la federación Giner de los Ríos.
 
Por su parte, López recuerda la necesidad de que los centros educativos diseñen programas para aquellos alumnos con dificultades, pero insiste en que los programas de excelencia también se desarrollen dentro de los propios centros. “El gran problema que tiene el sistema educativo en España es que falta mejorar el número de alumnos con buenas resultados y eso sólo se consigue actuando en los propios centros docentes”, afirma.
 
Cuando se habla de fracaso escolar es inevitable sacar a la luz los datos que definen este lastre para el sistema educativo. El principal problema de la educación en España es el abandono escolar diferente al fracaso pero estrechamente relacionado. Según los datos aportados por el secretario general de FETE-UGT, el 28% del alumnado no consigue graduarse. Un grupo de alumnos de los ciclos formativos tampoco consiguen la titulación. 
 
Por otra parte, el rendimiento escolar está relacionado con el ambiente familiar. El 45% de alumnos que viven en un ambiente cultural bajo tiene mayores posibilidades de abandonar la educación obligatoria. Ser inmigrante también influye, el cambio de cultura, el idioma y la adaptación hace que un 55% de inmigrantes tenga mayor tendencia al fracaso en la escuela, frente a un 30% de españoles. “Trabajar en el ámbito familiar en el caso de que haya tipo de conflicto es fundamental”, apunta López.
 
Además, la reducción del Bachillerato a dos años, precisamente en el momento en el que los estudiantes deben elegir su futuro, es para FETE-UGT otra dificultad añadida. “La enseñanza postobligatoria necesita una mayor flexibilización, que no aboquen al alumno a abandonar el sistema a la mínima. Un Bachillerato de dos años puede que sea demasiado exigente. Tal vez ampliar el tiempo dedicado a esta etapa a tres o cuatro años sería una solución”.
 
En definitiva, que durante la enseñanza secundaria los estudiantes no han sido formados para ser capaces de explotar sus fortalezas intelectuales y aprovechar las oportunidades cognitivas que la madre naturaleza les ha concedido, con lo que sufren una falta de orientación para decidir qué hacer en su futuro más inmediato. 
 
“… de acuerdo con su vocación…”
 
Y cuando el mañana se convierte en presente, el alumno sin darse cuenta se encuentra sumergido en la universidad formándose para su futuro laboral. María José Romero, vicesecretaria segunda del recién constituido Consejo del Estudiante Universitario, señala esa falta de orientación en la educación secundaria como una de las causas del abandono académico (universitario).
 
El cambio de lugar de residencia y la imposición en determinados centros de una potente normativa de permanencia -que obliga a aprobar un determinado número de asignaturas con el riesgo de que el alumno sea invitado a abandonar sus estudios- son otras de las causas que elevan hasta un 30% la tasa de estudiantes que no alcanzan la titulación en la enseñanza superior.
 
Romero señala, además, que otro de los factores que influye en este aspecto es la falta de motivación a  la hora de impartir docencia en los centros universitarios. “En la mayoría de las ocasiones el problema no son los temarios, si no el cómo se enfocan”. Un asunto que entra en la lista de ‘cosas a remediar de la enseñanza superior’ que el plan Bolonia tiene en sus manos. La mayor reforma del sistema universitario desde el inicio de la democracia no lo tiene fácil. El coste cero al que se pretende llevar la remodelación del esqueleto universitario va a generar una factura de costes educacionales que, otra vez, deberán pagar los alumnos.
 
“No se está haciendo lo suficiente. Bolonia propone clases con un número de alumnos reducidos, pero no hay medios para conseguirlo. Lo primero son los recursos”. Pese a que la representante de los estudiantes reconoce en Bolonia un paso adelante, no puede sino denunciar la falta no sólo de medios sino también de voluntad en parte del profesorado: “Los docentes deben recibir una formación, pero también tienen que estar dispuestos. Se han dicho los avances que aplicar en la manera de impartir docencia, pero hay algunos que no lo están haciendo. Si un profesor dice que su evaluación de la parte teórica supone un 90% de la nota final, nadie puede hacer nada para que no sea así”.
 
Pese a todo lo dicho, el éxito o el fracaso no sólo dependen de un correcto funcionamiento del modelo. Los sujetos pasivos, en este caso los estudiantes, pueden condicionar su propio futuro en función de la actitud con la que afronten las distintas etapas educativas. Durante los últimos años se han multiplicado los estereotipos sobre una juventud “con poco sentido del deber y del sacrificio”, como ilustraba el informe publicado por la Fundación Santa María, realizado por el sociólogo Javier Elzo en 2005.
 
Cinco años más tarde, una nueva edición de este informe ilustraba cómo un 47% de la juventud española declara su falta de confianza en un futuro prometedor para ellos, independientemente de la crisis económica. La tediosidad en la que parecía instalada esa generación de jóvenes llevó a crear un nuevo estereotipo juvenil: la generación ni-ni (ni estudia, ni trabaja). Pero a primeros del pasado mes de abril, un informe realizado por el Injuve reducía a apenas un 1,79% el porcentaje de jóvenes con un desinterés manifiesto por cualquier tipo de actividad, laboral o formativa. Por lo que queda manifiesto que la juventud se mantiene receptiva a los estímulos que recibe desde las instituciones educativas y el mercado de trabajo. De hecho, fue el modelo productivo vigente hasta la actual crisis el que abocó a una generación de jóvenes a abandonar sus estudios en busca de ingresos fáciles, tal y como se afirma una comparativa sobre el fracaso escolar entre España y la Unión Europea, publicado por la Comisión Europea.
 
El sistema educativo es la base sobre la que se construye “la instrucción de todas las funciones y energías del cuerpo y del alma” para “despertar el interés de sus alumnos hacia una amplia cultura general, de múltiple orientación, cada época especialmente exige, para cimentar luego en ella (…) una educación profesional de acuerdo con sus aptitudes y vocación”. La Institución Libre de Enseñanza continuaba en sus principios pedagógicos apelando a la instauración de un proceso de formación continuo desde la educación elemental hasta la universitaria con esos mismos métodos. Por lo que debería cundir la idea a toda la comunidad educativa de que sin unos cimientos sólidos el resto de la estructura comenzará a tambalearse hasta caer. Y como sentenció Séneca “cuando una parte del todo cae, lo demás no está seguro”.