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Formación Continua: ¿qué y cómo?

La Formación Continua nació con el propósito de ayudar a empresas y trabajadores a adquirir los conocimientos necesarios para adaptarse a los cambios en un ámbito empresarial como el nuestro en permanente evolución. En este reportaje te explicamos en

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de Formación Continua: ¿qué y cómo?

¿Qué es la Formación Continua?


1992 marca el nacimiento de la Formación Continua en España entendida esta como actividad oficialmente institucionalizada. Es tras el I Acuerdo Nacional de Formación Continua que se crea un nuevo organismo conocido como FORCEM que, en principio, va a ser gestionado por los sindicatos y la patronal, de ahí que se le llamara bipartito. Se trataba, en definitiva, de diseñar un nuevo sistema de enseñanza específicamente dirigida a la formación de trabajadores a lo largo de toda su vida laboral, con el fin de aumentar su capacidad profesional o mantenerla ante los cambios de mercados y empresas e incrementando la competitividad de estas últimas.


Y durante muchos años este modelo funcionó de una manera muy satisfactoria para todos, estimulando la progresiva implantación de la formación dentro de las empresas españolas. Sin embargo, a finales de la pasada década el modelo había dado claras muestras de agotamiento y de incoherencias que hacían urgente una seria reforma en su gestión. Tras los III Acuerdos Nacionales de Formación Continua, firmados en diciembre de 2000, la FORCEM pasa a ser un organismo tripartito pues el Gobierno se incorpora a su órgano de gestión, junto a los sindicatos y a la patronal. Un cambio lógico dado los problemas surgidos en años anteriores pero que el Gobierno aún tenía previsto llevar más lejos, cosa que ahora está haciendo a través de un Real Decreto de reforma del subsistema que se espera que entre en vigor en enero de 2004.


Todavía pocos españoles son plenamente conscientes de la importancia que tiene para nuestro sistema productivo la formación de los empleados dentro de las empresas. Las últimas estadísticas obtenidas a este respecto confirman que son sobretodo nuestras pequeñas y medianas empresas las que sufren una de las tasas de participación en formación continua más bajas de Europa, precisamente en un país como España que destaca por la gran proporción que registra en empresas de esta dimensión. Eso no quita que durante este año los fondos destinados a la Formación Continua asciendan 623.244.477, de los cuales el 60% se destina a financiar los planes de formación de demanda (aquellos cuyas acciones formativas se enfocan a la mejora de competencias profesionales generales y específicas para trabajadores y empresas) y el 40% a planes de formación de oferta (sus acciones se dirigen a ofrecer cualificaciones transferibles entre empresas de sectores distintos o distintas ramas de actividad y entre distintos ámbitos laborales). Aproximadamente, 1.700.000 personas habrán participado a lo largo de este año en alguna de las numerosas acciones que se habrán desarrollado.


Motivo de tensas negociaciones siempre ha sido decidir en quiénes y en qué proporción debe recaer la financiación del sistema de Formación Continua. Por un lado tenemos los fondos procedentes de la cuota de Formación Profesional (0,70% de la base de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales) que recauda la Tesorería General para la Seguridad Social y que va a cuenta, a partes iguales (0,35%), tanto del trabajador como del empresario. De esta cantidad, como mínimo, un 0,35, debe ir destinada a la financiación de las Iniciativas de formación de trabajadores ocupados, pudiendo la parte restante hasta completar ese 0,70% a la formación Profesional de desempleados. Tenemos, por otro lado, a la unión Europea que coparticipa en la financiación a través de sus Fondos Estructurales y también a través de los recursos del Fondo Social Europeo y, por último, los procedentes del Instituto Nacional de Empleo.


¿Quién puede beneficiarse de ella?


La Formación Continua va específicamente dirigida a la adaptación de los trabajadores frente a los cambios en los procesos de producción, particularmente a los empleados en PYMES que carecen de la cualificación exigida por el avanzado nivel de las tecnologías o aquellos que sufren de forma especial dificultades en la igualdad en el empleo, como es el caso de la mujer.


Más concretamente, podrán beneficiarse de la Formación Continua los trabajadores que se encuentren en las siguientes situaciones:


- Asalariados que satisfagan la cuota de formación profesional, a excepción de los funcionarios de la Administración Pública.


- Los encuadrados en el Régimen Especial Agrario de la Seguridad Social, los del Régimen Especial de Autónomos y los socios trabajadores de cooperativas.


- Trabajadores a tiempo parcial de carácter indefinido en sus periodos de no ocupación


- Trabajadores fijos discontinuos


- Los que accedan a situación de desempleo estando en periodo de formación


- Los acogidos a regulación de empleo en sus periodos de suspensión por expediente autorizado.


Acciones formativas y Planes de Formación


A efectos de Formación Continua, se entiende por acción formativa el conjunto de conocimientos teóricos y/o prácticos sistematizados en unidades pedagógicas con contenidos y objetivos comunes a todos los participantes, pudiendo ser presenciales o a distancia. Tendrán una duración comprendida entre 10 horas como mínimo y 270 como máximo, aunque este último límite podrá superarse cuando la acción vaya encaminada a la obtención de algún título oficial. Las jornadas de formación no podrán superar las 8 horas diarias.


Existen tres modalidades de Planes de Formación que pueden acogerse a estas ayudas. Son: los Planes de Formación de Empresa, los Planes de Formación Agrupados y los Planes de Formación específicos de la Economía Social.


Los Planes de Formación de Empresa son aquellos planes formativos diseñados por las propias compañías. Pueden presentarlos las empresas con al menos de 100 trabajadores y aquellas que no alcanzando esta cifra demuestren su dificultad en acceder a un Plan Agrupado sectorial de empresas. Estos planes deberán contener como mínimo 300 horas de formación o afectar al 50% de la plantilla.


 

Los Planes de Formación Agrupados deberán reunir como mínimo a dos empresas del mismo sector que agrupen un mínimo de 40 empleados participantes. Cada empresa podrá participar únicamente en tres Planes de Formación Agrupados. Pueden solicitar la subvención cualquier empresa agrupada en el plan en nombre propio, organizaciones empresariales y sindicales más representativas, fundaciones bipartitas amparadas en la negociación colectiva de ámbito estatal, organizaciones de cooperativas y sociedades laborales con un alto grado de implantación en el sector de que se trate.


Los Planes de Formación Específicos de la Economía Social son planes de ámbito estatal o autonómico dirigidos a dos o más cooperativas o sociedades laborales que aunque no pertenezcan a un mismo sector productivo cubran demandas formativas de carácter transversal. Pueden solicitarlo las Federaciones y Confederaciones de Cooperativas y Sociedades Laborales muy implantadas en la economía social.


Solicitud y cuantía de las ayudas


Cada empresa podrá solicitar únicamente un plan de formación. La solicitud deberá presentarse en soporte papel y magnético (uno y dos juegos, respectivamente) según el modelo que la Administración facilitará al efecto. Dicho modelo puede solicitarse en la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, en las Direcciones Provinciales del INEM, en las Comisiones Paritarias Sectoriales y Territoriales y en las Organizaciones Empresariales y Sindicales firmantes de los III Acuerdos Nacionales de Formación Continua (CEOE, CEPYME, UGT, CCOO y CIG)


Una vez anexada la documentación correspondiente, la solicitud deberá enviarse a la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo. También pueden presentarse en las Direcciones Provinciales del INEM.


Una vez presentado, el plan deberá superar una Valoración Técnica realizada por la Comisión Paritaria Sectorial o Territorial competente, que emitirá un informe en los quince días siguientes a su recepción.


La cuantía de las ayudas varía según los módulos de formación a que el plan pueda acogerse. Existen tres: el módulo A corresponde a la formación genérica (nivel básico) y la cuantía de la subvención asciende a 7,20 euros por hora y participante. En el módulo B, equivalente a formación de especialización (nivel medio), el importe es de 8,40 euros y en el módulo C, correspondiente a formación de especialización a nivel superior, recibe una ayuda de 15 euros, siempre por hora de formación y trabajador.


Los permisos individuales de formación


Es importante saber que, para los trabajadores por cuenta ajena, existe la posibilidad de solicitar un permiso individual para acogerse a la Formación Continua. La convocatoria de ayudas para poder solicitar estos permisos se publican de forma anual por resolución de la Dirección General del INEM. El objetivo de dichos permisos es hacer compatible el disfrute de una acción formativa dirigida a la obtención de un título oficial con la continuación del puesto de trabajo.


Los requisitos para que los trabajadores puedan solicitar esta ayuda son básicamente dos: haber prestado al menos un año de servicio en la empresa y haber obtenido de ella el permiso correspondiente para disfrutar del permiso individual solicitado.


Con este permiso, los trabajadores quedan dispensados de acudir al desempeño de su actividad laboral habitual para poder acudir en su lugar a acciones de formación. Se trata de un permiso retribuido, lo que quiere decir que el trabajador continuará percibiendo su salario durante el periodo de formación.


El permiso individual de formación tendrá como máximo una duración de 200 horas. Las retribuciones del trabajador acogido a este permiso serán financiadas por la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo.


La Formación Continua de los Funcionarios


Uno de los puntos más controvertidos durante las negociaciones de los III Acuerdos Nacionales de Formación Continua fue cómo financiar la formación de aquellos colectivos de trabajadores ocupados que no tienen la obligación de cotizar al sistema. Finalmente se acodó que el INEM comprometería una cantidad del Presupuesto, que en 2001 fue de 5.000 millones de pesetas y que en años sucesivos se ha determinado una cantidad entre Gobierno y los interlocutores sociales.


En el caso particular de los funcionarios, a propósito de estos mismos acuerdos se establecieron planes similares que pueden elaborar tanto las Administraciones Públicas como las Organizaciones Sindicales (entidades promotoras). Se contemplan, por tanto, Planes Unitarios, Planes Agrupados, Planes Interadministrativos y Permisos Individuales de Formación. En la negociación, tramitación y gestión, también de similares características, cuenta con la participación de las Comisiones de Formación Continua (General, Autonómicas y de la Administración Local) y del Instituto Nacional de Administración Pública.


El futuro de la Formación Continua


La vigencia de los III Acuerdos Nacionales de Formación Continua estaba previsto que tuvieran vigencia hasta el 31 de diciembre de 2004. Sin embargo, anunció Eduardo Zaplana al poco de tomar su cargo como Ministro de Trabajo que haría una profunda reforma del subsistema de Formación Continua, tarea en la que ha estado inmerso con su equipo de gestión los últimos 8 meses. El proyecto de reforma, aprobado por en Consejo de Ministros el 1 de agosto, ya se ha enviado a las Cortes para discusión y posterior aprobación.


Básicamente, se trata de una reforma fiscal, o en la manera que el Gobierno compensa a las empresas por sus acciones de Formación Continua. Las empresas se convertirán en figura central en el nuevo Subsistema de Formación Continua pues serán ellas las encargadas de gestionar los fondos de sus trabajadores. La gran novedad, por tanto, consistiría en que las empresas podrían deducir los costes de formación de sus asalariados de las cuantías que satisfacen a la Seguridad Social, un monto deducible denominado “crédito de formación continua”. Además, este crédito sería tanto mayor en proporción cuanto más pequeña fuera la empresa, hasta un crédito mínimo garantizado en el caso de las empresas de 1 a 5 empleados.


Serán las propias empresas quienes decidirán el tipo de formación, los contenidos y la forma de llevar a cabo dichas acciones entre sus empleados, siempre de acuerdo a ese crédito disponible, pudiendo contar con sindicatos y patronal para los programas que así estimen oportuno. No obstante, la reforma también contempla como que esta formación sea complementada con otra llevada a cabo a nivel estatal, en la que ahora sí participarían de manera prioritaria los sindicatos y la patronal.


Con todo, muchas son las cosas que se mantendrán del antiguo modelo. Básicamente las mismas instituciones y organismos de control, aunque vean modificadas algunas de sus funciones. Pese a que este reforma supone una más inmediata disponibilidad presupuestaria y la posibilidad de una mejor planificación del gasto para las empresas, muchos de los requisitos y trámites de solicitud y control seguirán siendo obligatorios.


Sin esperar a que se cumplan los cuatro años de vigencia de los III Acuerdos Nacionales de Formación Continua (Dic. 2000-Dic. 2004), está previsto en el Real Decreto que el nuevo Subsistema de Formación Continua entre en vigor el 1 de enero de 2004.



Enlaces de interés:


Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo


Fundación para la Formación Continua (FORCEM)

Ministerio de Trabajo


Instituto Nacional de Empleo


Documento sobre los III Acuerdos Nacionales de Formación Continua


III Acuerdo Nacional de Formación Continua en las Administraciones Públicas


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