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Esquí: ¿Te gustaría trabajar como profesor o entrenador?

Ser profesor de esquí o entrenador de estos deportistas es un buen ejemplo de cómo una afición puede convertirse en una profesión. Eso sí, hay que formarse adecuadamente y superar las pruebas de acceso, que se acaban de convocar. Las oportunidades la

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de Esquí: ¿Te gustaría trabajar como profesor o entrenador?
Estudiantes-grado-INEEl esquí es, sin duda alguna, el deporte estrella del invierno. En cualquiera de sus modalidades (alpino, de fondo o snowboard) se encuentran numerosos seguidores y aficionados a esta práctica deportiva en España y en el extranjero. Su práctica muchas veces está relacionada con el ocio, aunque es un deporte que puede convertirse en una profesión. [Ver cursos de Esquí y Snowboard]

 

Y es que es una actividad que atrae cada año a numerosas personas a las estaciones y pistas de esquí que precisan de cursos y de formación para aprender y dominar esta práctica. Y eso sin olvidar la necesidad de entrenar a los participantes en competiciones deportivas ya sean nacionales o internacionales.

 

Es una profesión vocacional en la que cada vez va desapareciendo más el intrusismo, ya que las estaciones de esquí, escuelas, clubes… optan por personal cualificado y con la titulación necesaria para el desarrollo de cada actividad. Un hecho en el que también influye que, si se tiene a profesores o entrenadores que no disponen de la titulación reglamentaria, puede haber problemas con los seguros de responsabilidad civil que se deben suscribir. Un motivo también por el que la demanda de la formación para ser profesor o entrenador de esquí se mantiene, a pesar de la crisis, así como por el atractivo de esta actividad profesional y el hecho de trabajar en un entorno inigualable: la nieve.

 

Además, poco a poco, se ha ido avanzando en su regulación, así como en la formación y titulación que se precisa, pasando de ser una formación federativa a estar contempladas como Enseñanzas de Régimen Especial que están enmarcadas en la LOGSE y que se regulan por el Real Decreto 1913/1997 de 19 de diciembre y, posteriormente, con el Real Decreto 319/2000, de 3 de marzo, por el que se establecen los títulos de Técnico Deportivo y Técnico Deportivo superior en las especialidades de los Deportes de Invierno y la Orden EDU/215/2011, de 8 de febrero, que establece el procedimiento de reconocimiento de las formaciones de entrenadores deportivos en la modalidad de deportes de invierno. La enseñanza deportiva puede ser de Grado Medio o Superior. La formación parte de un mismo tronco, aunque se dispone de diferentes herramientas según la especialización en snowboard, esquí alpino o esquí de fondo.

 

Son estudios que suelen ser un poco más caros que la formación en otras profesiones. Por ejemplo, aunque depende del centro en el que se estudie, el nivel inicial, puede costar entre 1.700 y 1.800 euros a lo que habría que sumarse la estancia si no se vive cerca. No obstante, cabe la posibilidad de optar a becas al ser una enseñanza reglada como las convocadas por el Ministerio de Educación con las que se puede sufragar el coste o una parte del precio de estos estudios.

 

Las pruebas de selección para optar a estos estudios se convocan habitualmente en el mes de marzo, siendo aconsejable prepararse para superarlas. Una preparación que, aunque puede hacerse por cuenta propia, es conveniente que se realice en algún centro de formación para tener más garantías de afrontarlas de forma exitosa.

 

Y, a la hora de estudiar, la oferta es variada. Por ejemplo, dentro de los centros públicos, se puede estudiar de forma presencial, ya se quiera optar por el esquí de fondo o alpino o el snowboard, en centros de Granada (Andalucía); Candanchú y Jaca (Aragón); Barcelona, El Pont de Suert, La Pobla de Segur, La Seu d’Urgell, Ripoll, Salardú y Sant Cugat del Vallés (Cataluña); Madrid, Durango (País Vasco) y Avilés (Principado de Asturias). Además se suman centros privados que, normalmente, suelen situarse cerca de las estaciones de esquí.

 

Formación reglamentaria

 

Para ser profesor o entrenador de esquí, hay que partir de unos mínimos tanto formativos como de formación física. De esta manera, para optar a los estudios de Grado Medio se precisa tener finalizados los estudios de segundo de ESO o una prueba sustitutiva que sea equivalente, mientras que para iniciar el Grado Superior es necesario haber terminado Bachiller.

 

Además, es preciso tener una determinada forma física, ya que para poder matricularse en estos estudios es necesario aprobar unas pruebas. Por ejemplo, un aspirante a esta formación debe superar “un slalom gigante en un tiempo que marca un abridor de competición –que debe tener un máximo de puntos FIS- y efectuar también una prueba de bajadas técnicas con bajada libre y bajada de cambio de ritmos en la que principalmente se atiende a conocimientos relacionados con el dominio del material en la nieve, sobre el cambio de ritmo sobre la nieve… o cualquier otro aspecto que indique un tribunal”, según explica Luis Anias, jefe de estudios del Centro Autorizado de Enseñanzas Deportivas de Invierno Sierra Nevada (CEDI) en el que se imparte esta formación y se prepara para las pruebas de selección. Sin embargo, en este proceso no se incluye ninguna prueba escrita ni ensayo metodológico

 

Estas pruebas es conveniente prepararlas y para ello, por ejemplo, en centros como CEDI Sierra Nevada se organiza su preparación. “Es voluntario prepararse, pero es aconsejable porque hay que venir con un mínimo de condición física a estas pruebas” que el centro tiene previsto realizar el día 16 y 17 de de marzo. Y, un dato a tener en cuenta, es que las pruebas caducan a los 18 meses según explican desde el IES Domingo Miral de Jaca (Huesca) en el que se imparte también esta formación junto con la Escuela Española de Esquí de Candanchú.

 

En el caso de superarse las pruebas ya se puede cursar el ciclo inicial con el que se obtiene el título de TD1o lo que se conoce también como el certificado de superación del Nivel 1. En este período, los estudiantes deben cursar cuatro bloques formativos que están formados por un bloque específico relacionado con la nieve, así como un bloque común, un bloque obligatorio y las prácticas en empresas.

 

El bloque común es, como su nombre indica, común para todos los deportesy en el se incide en aspectos como el entrenamiento, anatomía, organización y legislación del deporte, mientras que en el bloque complementario se imparten conocimientos relacionados con idiomas, informática o deporte para discapacitados.

 

Dentro del bloque específico se tratan temas vinculados con cada deporte como el desarrollo profesional “para saber qué salidas se tienen, temas medioambientales, el conocimiento de las estacones de esquí, la seguridad deportiva, seguridad en el medio…”, indica Andrés Campos, director del Centro CFEM y profesor de Desarrollo Profesional. Finalmente, está el bloque de prácticas en empresas que se realiza tras haber efectuado los tres bloques anteriores.

 

Por supuesto, hay que pasar los exámenes. Entre las pruebas que es habitual que se realicen tenemos una bajada larga de virage corto, cambios de dirección o técnicas sobre un ejercicio concreto.

 

Tras superar estos exámenes se obtiene el título de TD1 con el que ya se pueden desempeñar determinados trabajos y acceder al siguiente nivel a cuyo fin se está en posesión del TD2o el título de técnico deportivo. Un paso que conviene pensar bien “porque hay que estar seguro de quererlo hacer puesto que el nivel es más alto y si se va muy rápido no se alcanza ese nivel que se exige”, añade Luis Ania, de CEDI Sierra Nevada. No obstante, es habitual que se produzca ese paso. De hecho, de acuerdo con los datos del IES Domingo Miral de Jaca, el 80% de los que han cursado el nivel 1 o TD1 finalizan el nivel 2 y obtienen el TD2.

 

Para pasar del TD1 al TD2 no hay que hacer pruebas específicas. En esta formación también se estudian esos mismos cuatro bloques que en el TD1, si bien la carga lectiva es mayor y los estudios se alargan cerca de dos años. Por ejemplo, se incorporan temas como el entrenamiento del esquí. Además, también hay que hacer un proyecto final y prácticas en empresas, aunque en este caso se suelen convalidar puesto que es habitual que ya se haya trabajado anteriormente como profesor de esquí. Evidentemente, para obtener el TD2 hay que superar los exámenes que son similares a los de TD1, pero en los que se añade la bajada fuera de pista.

 

En total, para conseguir el TD1 y el TD2 se puede tardar en torno a cinco o seis años, según indican desde CEDI Sierra Nevada, si bien en esta formación no se contabilizan los años académicos como en otras titulaciones. Un motivo por el que, a veces, se tiende también a compatibilizarlos con otros estudios de ciclo o bien con la universidad, según apuntan desde el IES Domingo Miral de Jaca (Huesca). 

 

Con la obtención del TD2 se puede pasar al siguiente nivel de formación con el que se obtiene el TD3 o el título de Técnico Superior en Deportes de Invierno, que habilita para ser entrenador. La formación en este caso comprende temas de gestión de empresa deportiva o biomecánica, entre otros contenidos. En las pruebas que hay que superar se evalúa “la capacidad técnica de marcaje, cómo se es capaz de dibujar en la pista…, aparte de realizar un trabajo físico o técnico. Son estudios que tienen una mayor carga lectiva y que suelen prolongarse durante dos cursos. Oportunidades laborales

Una vez se ha terminado la formación, hay que buscar empleo. Las posibilidades varían según el nivel de estudiosque se halla cursado. Por ejemplo, en el caso de que se haya obtenido el TD1, se puede trabajar para “impartir formación inicial, con niños… y en centros o clubs”, explica Luis Anias, jefe de estudios de CEDI Sierra Nevada. De hecho, con este nivel se puede trabajar ya sin problemas, pero como instructor de esquí hasta las pistas rojas.

 

Por su parte, el TD2 permite dar clases de todos los niveles, incluido el perfeccionamiento, aparte de poder entrenar en clubes, según indican desde el centro CFEM-Centro de Formación Madrileño de Esquí, Montaña y Escalada.

 

Con la obtención del TD3, que es el máximo nivel que se puede conseguir, se es entrenador y, aparte de poder realizar entrenamientos, se pueden dirigir escuelas de esquí y entrenar para competir en pruebas internacionales.

 

La búsqueda de empleo para trabajar como profesor de esquí a veces es inexistente. Normalmente, al finalizar los estudios, como para obtener la titulación se han tenido que hacer prácticas en empresas, es habitual que “se queden a trabajar en el 100% de los casos”, según explica Luis Anias, jefe de estudios de CEDI Sierra Nevada.

 

Las condiciones económicas dependen del centro, escuela, club… y de la categoría que se tenga. Por ejemplo, según señala Luis Anias, en Sierra Nevada es habitual que se haga un contrato a jornada completa con 8 horas de trabajo. El salario, según la categoría, puede oscilar entre los 800 y 900 euros para la más baja, cantidad que se eleva hasta los 1.000 o 1.500 euros cuando ya se tiene un nivel mayor. No obstante, en el caso de profesionales con mucha experiencia se puede llegar a percibir un salario superior a los 2.000 euros.

 

Sin embargo, también hay que tener en cuenta que en este sector las escuelas remuneran en base a las horas de clase que se imparten. Aunque el precio al que se paga la hora también varía en función de los parámetros mencionados, cabe decir que, por ejemplo, se suele percibir entre 16 euros y 22 euros la hora, según apuntan desde el IES Domingo Miral de Jaca.

 

La estabilidad en el empleo también varía. Hay estaciones que sólo trabajan la temporada de invierno por lo que se realiza un contrato para ese período, que se prolonga en el caso de que se desarrollen actividades también en verano y que permite que los profesores y entrenadores puedan estar ocupados fuera de lo que es en sí la propia temporada de nieve y trabajar en el centro durante todo el año.

 

Pero, en el caso de que sólo se trabaje durante los meses de la temporada de esquí, cabe decir que las empresas suelen emplear cada temporada a los mismos profesores y entrenadores porque se suele primar la antigüedad, no siendo conveniente moverse mucho de escuela porque se volvería a empezar desde el principio otra vez.

 

Además también hay posibilidades de trabajar en el extranjero, aunque hay países que son más complicados que otros. Por ejemplo, las estaciones de Los Alpes suelen tener un coto más cerrado. Para un espàñol es más fácil colocarse en estaciones de Estados Unidos, como Vail o Aspen, ya que existe escasez de profesores hispanohablantes. 



Pero son las estaciones de América Latina las que más posibilidades brindan a los profesores españoles. Además, tienen la ventaja de estar situadas en el otro hemisferio. Eso permite hacer una doble temporada, de manera que se trabaja en invierno en España y en los meses estivales se dan clases en las estaciones de esquí del Hemisferio Sur, fundamentalmente de Argentina y Chile. La ventaja en estos casos es que el idioma no supone tampoco ninguna barrera y el perfil del profesor “encaja mejor” al poder hacer la doble temporada, indica Andrés Campos de CFEM.

 

No obstante, también hay posibilidades en Oceanía a través de las estaciones de esquí de Nueva Zelanda y en otros países como Suiza, pero siempre que se sepan idiomas como el inglés.

 

Un dato a tener en cuenta es que para trabajar en España no es totalmente necesario estar federado o asociado, si bien para un puesto de trabajo en otro país sí es conveniente porque no en todos los estados está reconocida la titulación y es preciso disponer de algún carné específico o estar asociado para poderse beneficiar de los acuerdos que se alcanzan entre asociaciones o federaciones. Dentro de España figuran la Federación Española de Deportes de Invierno (FEDI) o Asociación de Escuelas, Profesores y Entrenadores de Deportes de Invierno (AEPEDI).

 

Dentro de los carnés que son necesarios para trabajar en el exterior se encuentra el carné internacional Isia, asociación de la que forman parte 39 países, estando entre ellos Canadá, Estados Unidos, Turquía, Andorra, República Checa, Finlandia, Japón, Corea del Sur, Rusia, China o Croacia.

 

Recientemente, también se han convocado las pruebas Eurotest y Euroseguridad -cuyo plazo de presentación está abierto hasta el próximo día 6 de marzo-, que permiten que los técnicos deportivos en esquí alpino o declarados equivalentes puedan obtener la tarjeta profesional de instructor de esquí con la que se reconoce automáticamente su cualificación profesional en los Estados miembro de la UE.

 

El día a día de la profesión

La profesión de esquí, ya se desarrolle como profesor o bien como entrenador, es bastante desconocida en su día a día para la mayoría de las personas. Daniel Cruz es profesor en la Escuela de Esquí de Candanchú (Huesca), aparte de ser también entrenador. Su actividad la define como “vocacional” y con “momentos muy gratificantes”, aunque también hay situaciones “duras” porque se trabaja a bajas temperaturas “y se nota el clima por más que se disponga del equipo adecuado”.

 

Pero son momentos que se ven solapados por “los puntos buenos al ver a las personas cómo van progresando”, disfrutar de estupendos días en la nieve en las horas en las que no se trabaja y de estar cerca de ese medio que tanto gusta, en general, a estos profesionales: la nieve.

 

El día a día comienza madrugando para poder estar en la estación y con todo el equipo puesto antes de las nueve de la mañana. A partir de ese momento “se empiezan a dar las clases programadas, normalmente, unas cinco o seis horas seguidas”. En estas clases, en ocasiones, además de utilizar los conocimientos técnicos sobre la práctica del esquí es preciso aplicar también ciertas dosis de “psicología o psicopedagogía” para poder enseñar a las personas, ya sean adultos o niños.

 

En su trabajo no sólo se imparten cursos a personas que se desplazan a las estaciones de esquí sino que también se trabaja con niños y jóvenes a través de programas como el que se desarrolla con un colegio de Jaca en el que durante un trimestre los estudiantes reciben su formación académica en horario de tarde para poder acudir por la mañana a las clases de esquí. “Son iniciativas que están puestas en marcha en Aragón, Andalucía o Cataluña” pero que todavía no están muy extendidas en el resto de España.

 

Según explica Daniel Cruz, esta profesión tiene algunas particularidades. Una de ellas es que “el sueldo se calcula según las horas que se dan. Se depende del volumen de trabajo que se tenga, lo que puede ser un handicap”. Además, al principio “se pueden pasar momentos de poco trabajo y de tener que trabajar de forma esporádica hasta que uno se va haciendo un hueco por lo que se tiende a tener otros empleos eventuales para arreglar los esquíes, de camarero, recepcionista de hotel… durante la misma temporada o bien para el verano”.

 

No obstante, también hay profesores que durante el verano se trasladan a trabajar a otras estaciones de esquí de otros países, aunque “es una opción que realizan pocos. La mayoría lo que hacen es tener otra profesión como guías de montaña o similares”.

 

La situación de eventualidad va posteriormente mejorando puesto que los centros, clubs y estaciones de esquí suelen contar siempre con los mismos profesores para las siguientes temporadas por lo que se consigue una cierta estabilidad en el empleo.

 

La vida como entrenador de esquí “tiene otra dinámica”, aclara Daniel Cruz, quien matiza que "se tiende a trabajar también fuera de la pista y se realiza un trabajo que muchas veces no se ve” como puede ser la planificación y organización de las competiciones.

 

Entre las actividades que lleva a cabo un entrenador se halla la de entrenar en diferentes categorías, ir a las competiciones, tomar los cronos, hacer los ejercicios para el entrenamiento… “Se tiene una concepción diferente del esquí”. Además, la temporada en el caso de los entrenadores también es más larga que la de los profesores, puesto que “se entrena también en verano y se tiene más flexibilidad, aunque también la jornada comienza muy temprano”.

 

Al igual que cuando se trabaja como profesor de esquí, los entrenadores se van haciendo su hueco poco a poco. “Hay que hacerse un sitio en la escuela. Al principio se trabaja más de forma esporádica, pero luego se va creciendo como entrenador, te van conociendo, se ven los resultados que se consiguen y se empieza a tener una estabilidad”.

 

La profesión de entrenador tampoco está exenta de cierto intrusismo, siendo este uno de los aspectos menos favorables. “El intrusismo es desolador porque el entrenador se hace durante bastante tiempo y la formación que hay que cursar es cara”. Además, se da el caso de que el intrusismo es mayor dentro del ámbito de los entrenadores como consecuencia de ese mayor coste de la formación que se precisa.

 

Y, ya se sea profesor o entrenador, la formación continua está presente, aunque “depende cada uno. Con la titulación puedes hacer cursos específicos u otra modalidad, pero esto ya está en función de si se quiere aprender más o no. Todo depende de la motivación de cada uno”. No obstante, siempre es importante mantener los conocimientos actualizados. “Hay muchos libros, vídeos… que dan una visión más actualizada del tema”.