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Erasmus o una "Universidad Europea" entre comillas

Este curso académico, el programa Erasmus va a superar el millón de estudiantes participantes en sus ya 15 años de existencia. Aprovechando este gran hito europeo hemos querido conocer más a fondo en qué consiste dicho programa y en general cuáles so

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de Erasmus o una "Universidad Europea" entre comillas

Al sistema educativo europeo, y en particular, a su sistema universitario, hay que reconocer que todavía le queda mucho para lograr una integración y coordinación de índole trasnacional que pueda considerarse plenamente satisfactoria. Es la educación, un asunto del que los distintos países y las numerosas regiones autónomas son reacios a ceder competencias, pues quizá vean en ello una seria amenaza a su soberanía. Así las cosas, la Comisión Europea de Educación y Cultura, dirigida por Viviane Reding, apenas tiene capacidad para llevar a cabo proyectos de muy largo alcance, y pese a ello, todo lo que se ha hecho en los últimos años está siendo de gran valor y avanza significativamente hacia esa por muchos ansiada creación de un espacio educativo común europeo.
Por eso, este curso académico, en el que el programa Erasmus alcanzará la cifra redonda del millón de estudiantes que han participado desde que fue implantado allá en 1987, supone para las distintas instituciones oficiales de la Unión, y para toda la ciudadanía europea en general, quizá el más importante hito en lo que a educación se refiere. Y es que este programa de intercambio de alumnos y profesores entre las distintas universidades europeas es sin duda el de mayor peso de los coordinados por la Comisión Europea de Educación , y hay que añadir que desde esa su fecha de implantación no ha dejado de crecer en el número de participantes.


15 años de crecimiento...


Empezó tímidamente; un escaso primer presupuesto que dio para poco más de 3.000 participantes y sólo un par de cientos de españoles en ese primer año, pero los objetivos eran ya ambiciosos y de alcance continental, esto es: lograr la homogeneización e integración de los distintos países europeos en materia de enseñanza superior al tiempo que estimular la movilidad de alumnos y profesores entre las universidades europeas. Así pues, las distintas acciones entonces emprendidas con este fin se integraron a partir de 1995 en el más amplio Programa Sócrates , es decir, el conjunto de acciones de la Comunidad Europea en el ámbito de la Educación y de las que es parte muy importante las del mismo programa Erasmus. Así, ya en el curso 1995/96 se destinaron algo más de 100 millones de euros para becas de movilidad de las que se beneficiaron casi 85.000 europeos. Y este número ha ido aumentando. El año pasado 111.000 universitarios para los que se destinó 109 millones de euros en becas y este año se calcula que finalmente se beneficiarán 120.000 con un presupuesto similar.


En estos momentos, el programa Sócrates/Erasmus se encuentra desde el 1 de enero de 2000 en su segunda fase que durará hasta 2006 y en cuyo intervalo se ha presupuestado un gasto de 1.850 millones de euros. En el mismo participarán, aparte de los quince Estados miembros de la Unión Europea, Suiza, Islandia y Noruega, los países asociados de Europa Central y Oriental (PECO), Chipre, Turquía y Malta. Se seguirá incidiendo en las acciones realizadas hasta la fecha pero además se tiene previsto trabajar especialmente en materias como la educación a lo largo de la vida, mejorar la participación activa y la capacidad de integración profesional.


Definitivamente cada año son más los estudiantes que solicitan y se benefician de este programa que permite la movilidad entre gran parte de las universidades de los distintos países europeos, y aún así, lo cierto es que, si lo comparamos con el total de alumnos universitarios, esta cifra es muy pequeña. Pocos en proporción, lo cual, no quita que el programa Erasmus, dadas las condiciones, deba considerarse un verdadero éxito y que ya se pueda decir con gran satisfacción que tenemos “un millón de jóvenes pioneros y embajadores de una ciudadanía europea”, como así recalcó recientemente en su comunicado de prensa la Comisión.
España, por su dimensión demográfica y por el interés que ha mostrado hasta la fecha, es uno de los países que en mayor proporción participa en dicho proyecto. Y es que, de ese tan celebrado millón de estudiantes, 130.000 proceden de nuestro país y, de hecho, el curso pasado con 17.500 becarios sólo fuimos superados por Francia, estando por delante de países como Alemania, Gran Bretaña o Italia, en lo que a movilidad estudiantil se refiere. En concreto, los destinos preferidos por nuestros universitarios, según datos del curso pasado, fueron Gran Bretaña a donde acudieron 3.400 españoles becados, seguido de Francia con algo más de 3.200, Italia y Alemania. En este curso que ahora comienza, España dentro del programa Erasmus disfrutará del 15,64% del presupuesto comunitario para movilidad de estudiantes, que en cifras absolutas supondrá algo más de 14,5 millones de euros. Por otra parte, también hay que reseñar que fuimos, detrás de Gran Bretaña y Francia, el tercer país que más alumnos recibió, éstos principalmente procedentes de Italia, Francia, Alemania y Gran Bretaña.


Pero dentro de este amplio programa universitario, los profesores son también un importante objetivo de las becas para la movilidad. De hecho, desde su implantación igualmente en el año 1987 el número de beneficiarios ha llevado una constante trayectoria ascendente, y en particular, el incremento en España en el último curso con respecto al anterior fue del 15,1% alcanzando los 1.348 profesores, es decir, los terceros en términos absolutos por detrás de Alemania y Francia. Y en esta línea, el presupuesto para el nuevo curso será ligeramente mayor, lo que significará recibir en total 1.151.327 euros, que es lo mismo que recibir el 12,23% del presupuesto comunitario para movilidad de profesores.


Claro que también es importante aclarar que las becas Erasmus en ningún momento pretenden financiar un curso completo o estancia universitaria en el extranjero. Para lo que en realidad se conceden es para compensar los costes de movilidad producidos por el desplazamiento a otro país comunitario, tales como, viajes, la diferencia de coste de vida y, en todo caso, la preparación lingüística. Así, suelen financiar períodos de estudio de entre tres meses y un año, siendo la estancia media de aproximadamente seis meses y medio, con una cantidad media mensual de unos 150 euros en el caso de los estudiantes y 700 euros para estancias por término medio no superiores al mes en el caso de los profesores. Por eso, es habitual que estas ayudas sean complementadas por aportaciones del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, así como con ayudas procedentes de las propias universidades, de las Comunidades Autónomas o de otro tipo de instituciones públicas o privadas de carácter local o regional. Para informarse en detalle de todas estas alternativas, es importante siempre dirigirse al Servicio de Orientación al alumno o al Servicio de Relaciones Internacionales propios de nuestra universidad de origen.


Y es que el presupuesto de la Comisión Europea de Educación es muy limitado, y así, no puede aspirar a alcanzar objetivos que quizá más tengan que ver con políticas de igualdad social o de oportunidades, sino que tendrá que centrarse en acciones que fomenten precisamente los objetivos fundamentales a los que antes nos referíamos, es decir, la movilidad y la integración de los distintos sistemas educativos del Viejo Continente. Y en este sentido, el programa Sócrates/Erasmus también apoya y financia en la medida de lo posible otro tipo de acciones que es importante destacar, como son la elaboración común de proyectos entre centros de países diferentes o las llamadas redes temáticas, la realización de cursos de idiomas o programas intensivos de temática y dimensión europea (universidades de verano por ejemplo) y, especialmente, el desarrollo en materia de enseñanza superior del Sistema Europeo de Transferencia de Créditos (ECTS, European Credit Transfer System) . Y de esto último hay que hablar...


Una misma homologación universitaria para todos europeos


Con los ojos puestos en este ideal de armonización europea en lo que a educación superior se refiere, el desarrollo del Sistema Europeo de Transferencia de Créditos (ECTS) ha venido estrechamente unido o, más concretamente, supeditado al programa Sócrates. Primero, entre 1988 y 1995, se implantó como un proyecto piloto en el que 145 instituciones los diferentes países de la Unión, junto con Noruega, Suiza e Islandia, decidieron cooperar en 5 disciplinas o especialidades académicas, son las siguientes: Administración de Empresas, Química, Historia, Ingeniería Mecánica y Medicina. Este “círculo central”, como así se las conoció desde entonces, fue extendiéndose a otras disciplinas, así como, incorporando nuevas instituciones participantes dentro del sistema, hasta que en 1996-97 inició los años mayor extensión, y ese mismo curso incorporó 38 nuevas universidades y 36 instituciones no universitarias que en total hicieron más de 550 departamentos. Y la expansión en los últimos años ha sido tal que actualmente 1800 instituciones de educación superior de un total de treinta países participan activamente.


Es en realidad un complemento al programa de movilidad, pues de lo que se trata con el ECTS es que el curso o cursos académicos que cualquier universitario europeo realice en otro país y universidad distintos de los de su procedencia, sean a efectos de reconocimiento académico y profesional exactamente iguales que si todo ello lo hubiera realizado en su propia universidad de procedencia. Así, el alumno podrá en cualquier momento cambiar de institución educativa o país, e incluso permanecer más años, todo de acuerdo con sus intereses personales sin por ello ver imposibilitada la obtención de un título superior oficial. Pero es que además, este programa a través de diferentes expertos lleva a cabo controles de logros, asesoramiento e identifica las buenas prácticas de las instituciones implicadas en el proyecto. Y su resultado más palpable dentro del conjunto de los sistemas universitarios de los países europeos son los conocidos créditos universitarios, sistema ya asimilado por prácticamente la totalidad de universidades y que hace equivaler a una determinada carga horaria de estudio, trabajo y rendimiento una misma puntuación o créditos sin importar la institución donde se realice. Así, en términos de carga de trabajo, 60 créditos vienen a corresponderse con un año de estudio o, en el caso de 30, con seis meses.


 

Reforzando esto, el Ministerio de Educación español anunció a mediados del mes pasado que partir de este curso la expedición de títulos universitarios irá acompañada en delante de un suplemento europeo, el cual, contendrá los datos más significativos sobre la titulación cursada por cada alumno, entre otros, su campo de estudio, contenidos, créditos y calificaciones. En este aspecto se puede considerar a nuestro país pionero que, junto a países como Italia, Francia, Alemania y Reino Unido, avanza decisivamente hacia la creación de un espacio universitario europeo y hacia la homologación de sus títulos y enseñanzas.
Así pues, la universidad se ha convertido en una institución clave en el arduo proceso de integración europea y ciertamente es a la que mayores recursos se dedica dentro del presupuesto educativo de la Comisión Europea. En este sentido, hay que decir que todas las acciones de la Comisión en materia educativa, excepto la Formación Profesional, se enmarcan dentro el programa Sócrates, en cuya segunda fase en estos momentos nos encontramos. Aparte de la enseñanza superior, este amplio programa realiza acciones en otros ámbitos educativos considerados asimismo claves dentro de la política común europea, como son, Comelius en cuanto a enseñanza escolar, Grundtvig en cuanto a educación de adultos y otros itinerarios educativos, Lingua en cuanto al aprendizaje de lenguas europeas y Minerva en tecnologías de la información y la comunicación en el ámbito de la educación. Sin embargo, es la enseñanza superior la que con diferencia más esfuerzos económicos atrae, y en concreto, el programa Erasmus consume en estos momentos el 51% del presupuesto total destinado a Sócrates.


Un largo camino...


Y pese a todo lo dicho, hace apenas un mes, el pleno del Parlamento Europeo, reunido en Estrasburgo, insistió en la necesidad de una mayor inversión en la universidad pública por parte de los distintos países europeos y, entre otras cosas, la creación de un centro europeo que se encargue de intercambiar información y fomentar la convergencia y la competitividad de la enseñanza superior en el Viejo Continente. Aunque Sócrates y Erasmus son dos programas ya consolidados y que han hecho mucho a favor de este objetivo, no se puede obviar que sus efectos son todavía muy limitados debido a la insuficiencia de recursos.


Y es que en ese mismo pleno, se redactó un informe dedicado en exclusiva a la universidad donde se recogen estas y otras peticiones al respecto. En él se denunció también el retraso europeo en lo que a investigación se refiere, sobretodo si lo comparamos con EE UU. Se criticaron ciertos modelos de autonomía que impera en algunas universidades públicas europeas que sólo anima un tipo de endogamia negativa y por ello pidieron que se fomente una cultura de la calidad y el esfuerzo a través de una evaluación externa “transparente, rigurosa y accesible a los ciudadanos”. La movilidad de los profesores, así como, la creación de redes y servicios públicos comunes a escala europea para favorecer el acceso a la información científica, técnica y bibliográfica, son otros asuntos pendientes de mejora.


En definitiva, el informe pide la creación de estudios y titulaciones comunes y masters europeos, que se favorezcan las prácticas de los estudiantes y también que se aumente la cuantía de las becas de estudio y de formación de postgrado. Y es que ya hay un millón de ciudadanos con una educación rigurosamente europea, pero el largo camino hacia una Europa Unida plena aún tiene muchos obstáculos que superar.


redaccion@aprendemas.com



Enlaces de interés:


La sección dedicada al Programa Erasmus en el portal del Ministerio de Educación


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