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El teletrabajo no termina de convencer… a pesar de sus ventajas

España no confía todavía en el trabajo a distancia. La industria ha pasado 15 años con la esperanza de que el teletrabajo despegara, por fin, en nuestro país. Pero la desconfianza de los empresarios y la falta de una infraestructura informática poten

Publicado en Histórico Reportajes
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Ana se levanta. Lo primero que hace es encender el ordenador. Mientras, prepara la cafetera. Luego, una ducha rápida, para despertar definitivamente. 15 minutos más tarde está trabajando, desde su propia casa. Es sólo una de las distintas maneras que tiene un teletrabajador de comenzar su jornada laboral.


 


Una definición precisa del teletrabajo es la que lo cataloga como una forma de organizar y realizar el trabajo a distancia con el uso de las tecnologías de la información y comunicación (TICS) en el domicilio del trabajador o en un lugar o establecimiento distintos al empleador.


 


Como si fuera casi una religión, aquel que practica esta opción laboral reconoce las grandes ventajas que supone trabajar a distancia. La empresa ahorra en el tiempo que sus empleados invierten en los desplazamientos a la oficina y el teletrabajador puede conciliar su vida laboral y familiar mucho mejor que el empleado presencial. Además, la lucha contra el cambio climático es otra razón por la que convertirse definitivamente al credo del trabajo a distancia.


 


Estudios realizados por diferentes compañías con teletrabajadores han demostrado que consiguen reducir las emisiones de CO2 en varios miles de toneladas permitiendo que sus empleados trabajen desde casa. Este ha sido un factor fundamental para que países como Reino Unido, Francia o Suiza hayan implantado el teletrabajo.


 


Pero España todavía no confía en este sistema de organización empresarial. El ritmo de crecimiento anual del teletrabajo entre 1994 y 1999 en nuestro país, según la Comisión Europea, era del 11%. En 2007, el Instituto Nacional de Estadística arrojaba un crecimiento interanual del teletrabajo de un 13,7%, y hoy la situación no ha mejorado.


 


La industria ha pasado 15 años con la esperanza de que el teletrabajo despegara, por fin, en España. Hoy, como si de una moda se tratara la hemos recuperado como alternativa a la baja laboral en caso de contagio de gripe A. Pero los que apuesten a que esta forma de trabajo revolucionará la organización de las empresas tal vez pierdan.


 


Los empresarios no lo tienen claro, continúan sin creer en los beneficios del teletrabajo. La desconfianza es una de las principales claves del pinchazo español y la cultura de mantener vigilado al trabajador para evitar pérdidas de tiempo se reflejan en los datos del INE, que revelan que sólo el 14’7% de las empresas se decantan por esta opción.


 


Francesco Sandulli, profesor de la cátedra Orange de Sociedad de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, lamenta esta situación: “Los empresarios piensan que va a bajar la productividad, cuando es todo lo contrario. En los casos que hemos estudiado, los resultados son mejores”. Los estudios realizados han demostrado que el empleado rinde más en casa que en la oficina, pues se consigue optimizar en los desplazamientos y maximizar la productividad.


 


Durante los últimos meses, el sector financiero y empresarial español, los partidos políticos o incluso la Unión Europea no han dejado de exigir reformas estructurales en el mercado de trabajo para conseguir que las empresas españolas sean más competitivas, y así poder salir de la crisis que acucia a España. Sin embargo, los responsables no terminan de decidirse.


 


“Esta tecnología implica un alto nivel de informatización que, de momento, no hay en España”, asegura Sandulli. Esto deviene en una poca profesionalización en los métodos de trabajo, la carencia de herramientas específicas y el bajo nivel de penetración que tiene en la cultura española.


 


En España, de las compañías que disponen de empleados que realizan teletrabajo, la mayoría usa una intranet para conectarse, por lo que los medios de que dispone el trabajador quedan reducidos a un simple ordenador, una conexión a Internet y, en ocasiones, un teléfono. Y aquellas que emplean los métodos de telepresencia y teleconferencias son grandes multinacionales con sedes en diferentes países, y que en nuestro país aún están en una clara posición minoritaria. Sandulli apunta a la necesidad de un ancho de banda mayor en nuestro país, “hasta entonces no podrán llevarse a cabo otro tipo de conexiones”.


 


Sin embargo, Cristina Herreros, promanager de telepresencia de Esaynet, asegura que con el ancho de banda que disponemos ahora en España es suficiente para, con herramientas específicas, establecer comunicaciones, interactuar con los compañeros y verse, incluso, a tamaño real. “Esto significa que se puede llevar a cabo una reunión tan efectiva como si estuvieras frente a frente. Dichos sistemas permiten darse cuenta de todos aquellos elementos, como el lenguaje no verbal o nivel de atención que se presta, tan importantes para que una reunión de negocios sea fructífera”, asegura Cristina Herreros.


 


Pero no es que lo españoles estén ansiosos por poder trabajar desde casa. De hecho, lo de negociar o comprar a través de una pantalla nos cuesta. España es uno de los países europeos que más tiempo dedica a la comida; también, el que más sucursales bancarias posee en todo el mundo, predomina el pequeño comercio… En definitiva, a los españoles, el contacto personal nos gusta mucho, y una muestra es la importancia que se da a los viajes de negocios, la forma más común para solventar un problema de distancia cuando se debe mantener una reunión.


 


Una tercera parte de los ejecutivos españoles utiliza un 46% de su tiempo de trabajo para viajar, sus colegas europeos emplean un 20%. Así lo revela el estudio ‘Face to Phase: La convergencia entre los viajes de negocio y las reuniones virtuales’, estudio realizado por Easynet, compañía de redes gestionadas, servicios de hosting y telepresencia, y para el que fueron consultados 716 ejecutivos y directores que realizan viajes de negocios de Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia, España, Países Bajos, Suiza y Bélgica.


 


El 19% considera que el tiempo invertido en esos viajes es desaprovechado; de hecho, sólo algo más de la mitad del total es utilizado realmente para trabajar. Sin embargo, no hay que desecharlos por completo, pues lo ideal para el 70% de los encuestados es la combinación de los viajes y la videoconferencia.


 

Demasiado buen tiempo y distancias muy cortas


 


Pero hay que apuntar algo más, y es la diferencia entre las condiciones geográficas y climatológicas de países como España y Estados Unidos, donde las distancias son muy grandes, o los países escandinavos, en los que el tiempo impide que el trabajador pueda llegar a la oficina. Estos sí han sido factores que han resultado esenciales para el desarrollo del teletrabajo. En España, “hasta ahora, ha sido muy difícil”, asegura Cristina Herreros, quien confía en que el 2010 será el año de su afianzamiento definitivo.


 


La videoconferencia y sistemas de telepresencia basadas en el Manager Virtual Meeting son las herramientas más utilizadas por aquellas empresas que tienen un plan de teletrabajo avanzado. Las empresas especializadas proponen soluciones para aquellas empresas que lo solicitan, dependiendo de las necesidades que demandan. Los puestos de alta dirección son los que disponen de equipos más especializados, que permiten a los usuarios interactuar a distancia.  Sin embargo, las compañías proveedoras de servicios de hosting y telepresencia coinciden en que el sector no ha evolucionado como en un principio se esperaba. De hecho, las cifras europeas no dejan lugar a dudas.


 


El estudio Face to Phase asegura que sólo algo más de la tercera parte están usando o se plantean utilizar la videoconferencia, y son las empresas internacionales y las personas que viajan con frecuencia las que están más abiertas a esta tecnología. Sólo un tercio de los encuestados considera las videoconferencias muy importantes para los negocios, y los rápidos tiempos de reacción, la toma decisiones inmediatas y la posibilidad de comunicarte con todo el mundo representan algunas de las grandes ventajas de este sistema, que también tiene entre a médicos entre sus feligreses.


 


Francesco Sandulli comenta las interesantes expectativas que están surgiendo en lo que se llama la telemedicina. “En las localidades pequeñas, que no disponen de un médico para cada municipio, se está probando el que un mismo doctor atienda, mediante teleconferencia, a pacientes de diferentes pueblos”, explica con entusiasmo.


 


Por otra parte, en octubre del año pasado, se celebró el primer Congreso Internacional de Telemedicina, donde se comprobó que un uso adecuado de las TIC puede ayudar a mejorar el sistema público de asistencia de salud en las zonas rurales de América Latina, o como mediante el uso de sistemas de voz y comunicación se consigue la del sistema de vigilancia epidemiológica; se mejora la capacidad resolutiva de los casos de aislamiento; se reducen considerablemente el número de viajes y hay una mejor coordinación de los casos urgentes.


 


Con respecto a España, Cristina Herreros no pierde la esperanza. Reconoce los avances que se están llevando a cabo en profesiones como la medicina pero, sobretodo, apunta a que la situación de crisis económica que vivimos actualmente puede convertirse en el empujón final necesario para que aumente el número de teletrabajadores en España. y tratándose de negocios, así debería ser: sustituyendo únicamente los viajes de negocios por videoconferencias se lograría un ahorro de, al menos, el 20 del presupuesto para estas reuniones.


 


Cambio de mentalidad ¿a la fuerza?


 


Lo que está claro es que la solución pasa por un cambio de concepto. Los expertos consultados coinciden en que cualquier política que fuera impulsada por la Administración Pública no tendría éxito, pues “el rechazo por parte de las empresas es muy grande”.


 


Concienciar a los responsables empresariales entra dentro de los objetivos de algunas iniciativas puestas en marcha desde la Administración. Polígonos en Red es un proyecto impulsado por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio a través de Red.es y que consta de 60 jornadas de sensibilización y difusión de los usos de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) en la pequeñas y medianas empresas (PYMES) asentadas en polígonos industriales, especialmente aquellos con baja penetración de las nuevas tecnologías.


 


Y si los empresarios no quieren dar su brazo a torcer, será la gripe A la que lo haga por ello, pero a la fuerza. El virus de la nueva gripe todavía acecha, y las empresas han echado el ojo al trabajo a distancia ante el riesgo de tener que enfrentarse a un número inasumible de bajas por enfermedad.


 


Ante la expansión de la pandemia, las empresas TIC han visto una nueva oportunidad para relanzar esta opción. Algunas, como Citrix, proveedor de software y servicios virtuales, han comenzado a impartir cursos dando a conocer los beneficios del teletrabajo. Incluso, el Ministerio de Sanidad y Consumo lo incluyó como uno de los protocolos de actuación para prevenir contagios. Multinacionales como la noruega TANDBERG, especialistas en soluciones de telepresencia, ya han recibido un protocolo de actuación ante un posible contagio masivo de sus empleados; su sede en España también ha recibido instrucciones desde la central que deberán acatar todos los profesionales de la compañía. Pero, ¿por qué esperar a que haya una pandemia para dejarnos seducir por la doctrina del siglo XXI?


 


 


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Más información:


 


Easynet


 


Tandberg


 


Citrix


 


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