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El reino animal como destino profesional

Veterinarios, adiestradores, investigadores e incluso estilistas. Muchas son las profesiones que tienen como protagonistas a hombres y animales. Analizamos la formación en este campo y hablamos con los responsables educativos sobre el futuro de la pr

Publicado en Histórico Reportajes
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“El veterinario no es sólo el ‘médico de las mascotas’, aunque ésta sea una de las facetas importantes de la profesión”, explica Antonio Rouco, decano de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia. La demanda de este grado universitario crece cada año en España, pero las salidas de estos estudios van mucho más allá de atender a los animales como recuerdan los responsables educativos. Además de la carrera universitaria, hay otros títulos de FP, cursos de especialización y postgrados que abren la puerta a distintos trabajos relacionados con el mundo animal. 



Ver cursos de veterinaria



“Los veterinarios cuidan a los animales, pero hay otras salidas laborales relacionadas con la producción, sanidad, inspección de alimentos, seguridad alimentaria…”, coincide por su parte Pedro Lorenzo, decano de la Facultad de Veterinaria en la Universidad Complutense (UCM). Esta institución es la mejor posicionada en los ranking de estudios como, por ejemplo, en el de las 50 carreras de ‘El Mundo’, donde aparece en primer lugar seguida de la Autónoma de Barcelona, Murcia, Alfonso X y Córdoba.



“Tenemos plazas para 165 alumnos y cada año hay cuatro peticiones por cada una”, apunta Lorenzo para añadir que también es una de las que marcan más estudiantes como primera opción de toda la UCM. La nota de corte es de 10,98 y la duración de estos estudios es de cinco años. “Los estudiantes valoran mucho el nivel docente y el poder hacer prácticas desde el principio de sus estudios en el Hospital Clínico Veterinario”, destaca por su parte Consuelo Serres, directora de este centro que además atiende a pequeños y grandes animales de particulares y de otras instituciones.



“Es una de las carreras que tiene menos paro porque la formación es multidisciplinar”, señala Lorenzo. La mayoría de alumnos entra queriéndose dedicar al cuidado de perros y gatos, pero luego todo cambia: “Con el paso de los estudios descubren otras cosas que les gustan más. Por ejemplo, animales de laboratorio como las ratas o los ratones no son tan queridos pero luego comprueban que pueden especializarse en investigación”, afirma divertido el decano.



Títulos de FP y cursos especializados 



Además del grado en Veterinaria que se imparte en 12 facultades españolas, nueve de ellas acreditadas por Asociación Europea de Facultades de Educación Veterinaria (EAEVE, según sus siglas en inglés), hay otros títulos relacionados con los animales y su entorno, aunque muy pocos dentro de la Formación Profesional Oficial. En la de Grado Medio hay dos como son el de Producción Agroecológica y Producción Agropecuaria, que pueden estar relacionados; y de Grado Superior hay sólo uno específico como es el de Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal.



Existen otros caminos como los cursos altamente especializados. Uno de ellos es el de auxiliar de clínica veterinaria que puede tener distintas variantes: mascotas, animales de granja, exóticos y de zoológico. Dentro de esta área están los orientados a la parte más empresarial como son los de Dirección y Gestión de Clínicas Veterinarias.



El adiestramiento es otra de las salidas para aquellos apasionados de los animales, no sólo como profesión sino para educar a aquellos con los que se convive en casa y fuera de ella. En estos cursos prima la psicología del animal y una gran mayoría son personas interesadas en trabajar en el adiestramiento canino. 



La Fundación ONCE del Perro Guía es una de las instituciones que prepara cada año más de un centenar de perros, a los que luego se les puede ver acompañando a las personas ciegas. Hay cuatro razas que son las más apropiadas y utilizadas como son el labrador retriever, el golden retriever –y el cruce de ambas–, el pastor alemán y en los últimos años se ha incluido el flat-coat, que también es un retriever.



El entrenamiento dura entre 18 y 24 meses y se compone de tres etapas: estancia con una familia (entre los 2 y 12 meses), periodo de adiestramiento (seis meses más) y adaptación a su usuario. Al principio es cuando se sociabiliza, aprende a convivir con las personas y se acostumbra a situaciones cotidianas. En ese momento adquiere un nivel de obediencia básica. Después, es cuando empieza la verdadera fase de adiestramiento con los profesionales de la Fundación, donde procesa desde las órdenes más comunes hasta las habilidades específicas, como caminar en línea recta, señalar los bordillos o sortear obstáculos. Una vez superada esta etapa, es el momento de buscar al usuario más acorde con las características del animal.



Para instruirse en esta actividad hay cursos más generales de Etología y comportamiento animal o más concretos centrados en perros, gatos, y cetáceos y otros animales marinos. 



Además de potenciar las habilidades y capacidades de los animales, hay otros cursos de Peluquería y estética canina para trabajar en tiendas de este tipo, en competiciones o bien montar de manera autónoma un negocio. 



Unos estudios en los que prima la práctica



“Nuestros alumnos son muy vocacionales, y en general, proceden del Bachillerato, aunque un porcentaje pequeño, aproximadamente un 5% vienen de la FP”, explica Antonio Rouco, decano de Veterinaria de la Universidad de Murcia sobre los estudiantes que llegan al grado. “Es una titulación eminentemente práctica, aproximadamente por cada hora teórica el alumno recibe de 1 a 1,5 horas prácticas, dependiendo de las asignaturas”, añade sobre la importancia del trabajo de campo.  [Ver otros estudios de veterinaria]



Para poder realizar esta parte práctica la UM cuenta con Hospital Clínico Veterinario, Granja Docente Veterinaria, Planta Piloto de Tecnología de los Alimentos, Museo Anatómico y laboratorios. Lo mismo sucede en la Universidad Complutense, donde disponen del Hospital Clínico Veterinario.



“Operamos a un león y salió en todos los medios de comunicación, pero no es lo habitual. También tuvimos a una llama y eso no salió en ningún sitio”, afirma entre risas Consuelo Serres, responsable del Hospital de la UCM. Sus intervenciones más comunes son las de pequeños animales, mascotas y caballos, pero a veces reciben la visita de otros más exóticos. 



Cada año ofrecen 20 becas de formación para que los titulados puedan formarse en el centro, aunque no pueden quedarse allí trabajando ya que el personal fijo está contratado por carrera docente. Lo que sí reciben son muchas visitas de estudiantes de otras facultades y de profesionales de la veterinaria para realizar estancias.



“Vienen de todos los países y cada vez tienen más demanda”, afirma Serres. Para poder solicitarlas si los alumnos son de universidades con convenio con la Complutense tienen que hacerlo a través del Vicedecanato de Alumnos de la propia facultad de Veterinaria de la UCM, mientras que los de otras universidades y los veterinarios clínicos tienen que cumplimentar un documento según su condición.



Hace dos veranos el Hospital Clínico tuvo que cerrar durante unas semanas por falta de financiación motivada por el ajuste de unas partidas económicas. “Fue un problema presupuestario del rectorado pero se dieron cuenta que no podía mantenerse la investigación en la facultad sin tener un hospital”, asevera Serres para señalar que fue una mínima incidencia y que se ha seguido para delante ofreciendo cada año la posibilidad de realizar prácticas en sus instalaciones.



El futuro de la profesión veterinaria



Sobre el futuro de la profesión el decano de la Universidad de Murcia, Antonio Rouco señala que ha empeorado sus perspectivas de empleo en los últimos años: “Ha venido propiciado por la proliferación de centros (hay 12 facultades, frente a 4 en Francia, 5 en Alemania o 6 en el Reino Unido, por ejemplo), que ha hecho que el número de titulados por año, unos 1.000-1.200, no sean absorbidos por el mercado de trabajo que demanda unos 700-800 profesionales”. Otro de los motivos que esgrime es que la profesión es relativamente joven, con una tasa de jubilación baja, que hace que se generen bolsas de paro y de empleo precario absolutamente indeseables.



El decano de la Complutense, Pedro Lorenzo, considera que tiene menos paro que otras carreras universitarias ya que la formación es multidisciplinar y da lugar a múltiples salidas, aunque también llama la atención de la precariedad a la que se enfrentan muchos de estos titulados. “Cada vez optan más por la especialización, bien con cursos genéricos u optan por seguir la carrera docente”, apunta.



La Facultad de Veterinaria de la UCM ofrece más de 20 títulos de postgrado, además de otros que organizan las asociaciones. Una de ellas es Grefa, Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat.  Además de impartir títulos propios como el de Técnico de centros de recuperación, reproducción y reintroducción de fauna salvaje en la UCM, también cuentan con voluntarios que cada año pueden colaborar en el cuidado y la conversación animal. Todos los interesados pueden apuntarse y elegir el departamento que prefieran según sus conocimientos y formación.



Antonio Rouco de la Universidad de Murcia también destaca la importancia de la especialización en una carrera que abarca tantos aspectos. “Al ser un grado de corte más generalista, un postgrado es un elemento clave, no para poder ejercer, pero sí para desarrollar y desenvolverse en la profesión con garantías”, concluye.



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