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Educar el talento: la difícil asignatura de la superdotación

Al pequeño Miguel, de cinco años de edad, acaban de hacerle unas pruebas porque parece muy avanzado para su edad. El resultado es positivo: el pequeño es superdotado. Pero este diagnóstico, motivo de orgullo para cualquier padre, pronto se convierte

Publicado en Histórico Reportajes
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Es famosa la anécdota de Einstein que, siendo niño, recibió de uno de sus profesores el comentario de que académicamente, muy poco conseguiría en la vida. No es el único caso; Isaac Newton, otro de los científicos que cambió el curso de la historia de la física, era un alumno fracasado en la escuela y a Thomas Edison, también en las aulas, le dijeron que era demasiado tonto como para aprender nada. Estos son algunos ejemplos de superdotados famosos considerados poco capaces en su infancia. La causa, probablemente, no haber recibido la educación adecuada a su condición.


 


La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a una persona superdotada como aquella que cuenta con un coeficiente intelectual superior a 130. Una definición algo escueta que parece perseguir el interés práctico de establecer un línea divisoria entre lo que debe ser considerado como alta capacidad y lo que no. Algunos otros autores, como Julián Betancourt, consideran que existe un consenso generalizado en torno a la idea de que el sujeto superdotado presenta un desempeño sobresaliente o potencialidad elevada en alguno o varios aspectos, ya sea conjuntamente o de forma aislada. Dichos aspectos son: capacidad intelectual general superior a la media, aptitudes académicas específicas, creatividad o pensamiento productivo, capacidad de liderazgo, talentos especiales (artes escénicas, música entre otras) y capacidades psicomotoras.


 


La Confederación Española de Asociaciones de Altas Capacidades (CEAAC) ofrece la posibilidad de consultar en su página web un documento del Consejo Superior de Expertos en Altas Capacidades de la Universidad Francisco de Vitoria. El informe expone algunas consideraciones sobre el concepto de superdotado. La primera dificultad, afirma, a la hora de determinar este concepto estriba en la propia definición de inteligencia humana y para ello se sirve de la aportada por el profesor Marina, que la entiende como “la inteligencia computacional que se autodetermina”. Y ello porque, reuniendo las características de la inteligencia artificial, en el sentido de ser el cerebro humano un dispositivo del mismo tipo que un ordenador, presenta con respecto a éste la diferencia de ser capaz de organizarse, controlarse, dirigirse y transformarse. La presencia en el ser humano de sentimientos, sensaciones y emociones que interactúan de forma permanente con el sistema cognitivo le hace capaz de auto-transfigurarse por medio de la voluntad.


 


Teniendo en cuenta que el cerebro no es lineal en su crecimiento sino que experimenta momentos clave para el desarrollo de habilidades específicas, se concluye que una educación adecuada constituye la arquitectura del cerebro, siendo la inteligencia humana educable y enseñable y por tanto, en este punto radica su gran responsabilidad.


 


Una vez aclarados estos conceptos clave, el documento pasa a definir la superdotación como el fenómeno de la persona que se caracteriza por las diferencias en alta capacidad del sujeto, no sólo a nivel cuantitativo, sino sobre todo en su funcionamiento. La superdotación constituye un perfil complejo en el que todos los recursos intelectuales presentan un elevado nivel, de forma combinada y conectada. Es, en resumen, la expresión máxima de la inteligencia humana. Las diferentes capacidades se hallan en combinación, confluyendo la cognición (inteligencia e imaginación) con factores emocionales como el afecto, la sensibilidad o la empatía. La superdotación no es rendimiento, es potencialidad o lo que es lo mismo, capacidad y potencial para poder lograr un mayor rendimiento, si se ponen los medios adecuados para su desarrollo.


 


La vulnerabilidad, a flor de piel


 


La afirmación de que los niños con altas capacidades requieren de atenciones educativas especiales no es, ni mucho menos, gratuita, y tampoco se agota en los aspectos meramente cognitivos de su formación. Si la palabra superdotación, considerada en abstracto, puede transmitir una connotación de capacidad que supera con mucho la media, no hay que olvidar que ello no es sinónimo, en ningún caso, de invulnerabilidad emocional. La presencia de altas capacidades va a menudo de la mano de una mayor conciencia, a menudo intensa, de cuanto ocurre en el entorno. Este factor, unida a la juventud, puede generar vulnerabilidades en los superdotados que se encuentran en su fase de desarrollo. Algunas investigaciones han demostrado que estas personas tienden a ser sensibles e intuitivas y presentar un deseo ferviente de ser aceptados por el grupo.


 


Un estudio realizado sobre 4.000 niños por el Gifted Development Center (Centro para el Desarrollo de Superdotados) una organización de investigación sin ánimo de lucro con sede en Colorado, identificó algunas de estas características en sujetos de alta capacidad.


 


El primero de los rasgos identificados fue la introversión; el 75% de los niños con un coeficiente intelectual superior a 160 presentaban personalidad introvertida y se sentían más cómodos en soledad. En relación con esto, aparecía también un deseo de privacidad. El estudio hace aquí referencia a los hallazgos de Leta Hollingworth, que después de un hacer un seguimiento a varios sujetos cuyo coeficiente superaba el 180, identificó una marcada tendencia a no facilitar información sobre ellos mismos, sus datos, sus familias, sus deseos o sus proyectos en la vida.


 


La investigación también concluyó que el 90% de los niños excepcionalmente dotados presentaban una intensa sensibilidad y compromiso con la justicia. Entre el 84 y 88% eran perfeccionistas, constantes en las áreas de su interés, y cuestionaban la autoridad. Y sin embargo, afirman los autores, sensibilidad, perfeccionismo o justicia no son las primeras palabras que nos vienen a la cabeza al hablar de superdotados.


 


Un fenómeno que se da con frecuencia en personas de gran talento es lo que ha venido en llamarse disincronía o asincronía. Las características intelectuales y de personalidad de estos sujetos amplía de forma considerable sus experiencias vitales, estableciendo una elevada distancia entre ellos y lo que se considera la norma, de forma que las diferencias con otros compañeros de la misma edad se ven aumentadas. Según el Consejo Superior de Expertos en Altas Capacidades de la Universidad Francisco de Vitoria, se trata de un “proceso de maduración neuropsicológica asincrónico (disarmónico)”, siendo la disincronía un “concepto que hace referencia al desfase que puede producirse entre diferentes niveles de desarrollo, como el intelectual y el emocional, consecuencia del desarrollo heterogéneo específico de los superdotados”.


 


Un artículo publicado por la Asociación Valenciana de Apoyo al Superdotado y Talentoso lo describe de forma más clara: “Tienen una edad cronológica, pero la mental está muy por encima de lo que marca su DNI. No tienen los mismos intereses que sus compañeros de pupitre y se mueren de asco si los pones a copiar de una pizarra. Obligarlos a seguir esas pautas puede desembocar en una hiperactividad, enfermedades psicosomáticas, bulimia o anorexia”.


 


Otro rasgo distintivo importante de la sobredotación es la creatividad. Así se desprende del estudio realizado por el profesor Juan E. Jiménez, de la Facultad de Psicología de La Laguna, con 634 niños canarios de entre 1º y 4º de primaria. Su análisis concluye que existe una relación entre las altas capacidades intelectuales y un grado alto de creatividad, si bien puede darse el caso de personas muy creativas que no presentan una capacidad extraordinaria.


 


Conviene no olvidar, en cualquier caso, que no todos los sujetos de talento excepcional tienen por qué presentar alguna de estas características. Otros informes, como el elaborado por el Ministerio de Educación, ‘Alumnos precoces, superdotados y de altas capacidades’, considera un prejuicio asociar a este colectivo una mayor incidencia de características como frágiles, orgullosos, inestables o solitarios. Muy al contrario, el estudio afirma que los niños y jóvenes superdotados con frecuencia presentan menos trastornos de conducta que los alumnos medios e incluso destacan por sus recursos pedagógicos, autonomía, autocontrol y sociabilidad.



De los resultados dispares de distintas investigaciones parece que sólo se puede extraer una conclusión fiable y es que, al igual que sucede con el resto de la población, cada individuo es un mundo y cada caso deberá ser analizado con la especialidad que requiere.


  


 


[Diagnóstico, evaluación e intervención educativa


para niños superdotados]


 


 

Estableciendo un diagnóstico


 


Todos los padres piensan que sus hijos son especiales y así es, en efecto. Cada ser humano es único en su potencialidad y capacidad. Por no decir que es muy fácil asombrarse ante la habilidad de cualquier niño para aprender y razonar, muchas veces de forma brillante, durante su fase de desarrollo. Pero una cosa es esa, y otra muy distinta determinar con un cierto margen de seguridad la condición de superdotado, que requiere de exámenes específicos realizados por profesionales en la materia.


 


En España, entre el 2% y 3% de los niños presentan altas capacidades; traducido en números absolutos, este porcentaje nos da una cifra de alrededor de 300.000. Sin embargo, según datos del informe Alumnos precoces, superdotados y de altas capacidades del Centro de Investigación y Documentación Educativa del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte, en el año 2006 se habían identificado tan sólo 2.000, lo que supone que el 99,4% pasa desapercibido en las escuelas.


 


Las oportunidades que un niño con altas capacidades intelectuales tiene para demostrar determinadas habilidades con frecuencia son muy limitadas en el ámbito de la enseñanza obligatoria. Ello, unido a la escasa preparación del profesorado para gestionar la presencia de altas capacidades de las aulas, hace que sea muy difícil identificar la superdotación en los centros de enseñanza. A esto hay que añadir que diagnosticar la superdotación intelectual es un proceso nada sencillo que deben llevar a cabo expertos; por este motivo, las opciones más aconsejables son acudir a centros privados o al equipo de orientación psicológica del centro docente.


 


Antes de acudir a centros especializados para la realización de una evaluación profesional, habrá sido necesaria la sospecha, al menos, de superdotación en el niño o joven de que se trate. En este punto, padres y profesores juegan un papel clave, constituyéndose en las vías por excelencia para la detección del talento. El informe del Ministerio de Educación mencionado lo explica muy bien al decir que los profesores son excelentes identificadores de alumnos superdotados de bajo rendimiento o con obstáculos socio-culturales, siempre, claro está, que hayan recibido la formación adecuada para realizar esa labor. Los padres, pilares básicos en la ecuación de sus hijos y sobre los que recae al menos un 50% del peso de su educación, son otro canal excelente de localización del supertalento, siendo un colectivo que además tiene la ventaja de sentirse especialmente concernidos en lo que a formación de su progenie se refiere.


 


El informe incluye algunos modelos de cuestionario que tanto padres como tutores pueden utilizar antes de pasar a la fase de contratar una evaluación experta. Dichos cuestionarios sirven para investigar la presencia de comportamientos como la motivación, persistencia en la tarea, entusiasmo, originalidad, etc. Uno de los consejos que el estudio sugiere es el de programar, para cada curso escolar, tiempos y espacios para la detección de alumnos de altas capacidades, incluyéndolo en el Proyecto Educativo del Centro.


 


En el ámbito de los expertos, no hay que olvidar la importancia de los equipos de orientación educativa y psicopedagógica presentes en los centros escolares. A ellos compete evaluar si un alumno tiene necesidades educativas especiales asociadas a sobredotación intelectual.


 


Herramientas de evaluación


 


La evaluación de la capacidad del niño incluirá el análisis de tres facetas concretas: inteligencia, personalidad y creatividad. Uno de los centros que realiza estas pruebas en España es el Center for Talented Youth o Centro para Jóvenes Superdotados, perteneciente a la universidad John Hopkins. El método utilizado es el test SCAT, aplicable a estudiantes desde  3º de primaria hasta 2º de bachillerato. El SCAT mide habilidades verbales y cuantitativas básicas de los estudiantes y permite estimar su desarrollo a lo largo del tiempo y predecir el éxito en áreas académicas afines. Las ventajas que presenta es que dispone de un baremo amplio de medición, al comparar los resultados  con los de muchos otros alumnos; además lo que evalúa es, esencialmente, el aprendizaje acumulado más que conocimientos específicos. Este punto es importante sobre todo en los más pequeños, ya que sus conocimientos pueden ser limitados, pero no así su capacidad, que es lo que se busca determinar. Las pruebas también evitan el “efecto de techo”, ponderando la capacidad del alumno hasta donde ésta llegue, sin limitarla, por ejemplo, a una puntuación máxima de 10.


 


Existen otras pruebas igualmente válidas para identificar la presencia de altas capacidades. Tal es el caso del test de Stanford-Binet, consistente en un listado de preguntas agrupadas por rango de edad, o la Escala Weschler de Inteligencia para niños. Este último, originalmente creado para medir la inteligencia en adultos, sigue un principio conductual, ponderando la inteligencia a partir de comportamientos relacionados con la acción verbal y manual.


 


Algunos otros cuestionarios válidos, en este caso para la detección temprana por padres y profesores en educación secundaria son el inventario autobiográfico, nominación entre iguales, test del círculo, auto-relato o el análisis del rendimiento. El inventario autobiográfico consiste en la preparación, por parte del profesor, de un cuestionario con un mínimo de 15 preguntas sobre opiniones, creencias y experiencias actuales o pasadas del alumno. En el auto-relato, el estudiante se escribe una carta a sí mismo, donde describe sus intereses, aficiones y aspiraciones. El test del círculo consiste en un folio con treinta y cinco círculos en el que se dibuja durante un espacio de diez minutos imágenes y objetos. La nominación entre iguales contiene una serie de preguntas referidas a los compañeros de clase. Por último, el análisis del rendimiento implica contrastar los trabajos de los alumnos con el del resto de compañeros de clase, de una forma sistemática y teniendo en consideración las observaciones de profesores y padres.


 


Estrategias de intervención educativa


 


Una vez realizada la identificación del talento, el siguiente paso sería la implementación de una intervención educativa adecuada. Mencionaremos por su importancia, en primer lugar, la flexibilización y aceleración del periodo de escolarización, ya sea anticipando el comienzo de la escolarización obligatoria, ya reduciendo la duración de los cursos para su adelantamiento.


 


Esta medida es la que se ha dado con mayor frecuencia en nuestro país, ya que está contemplada en nuestra legislación, dentro del Real Decreto de 1995 sobre ordenación de la educación de alumnos con necesidades educativas especiales y su normativa complementaria. El objetivo es flexibilizar el periodo de escolarización, rompiendo la rigidez de la duración de la enseñanza obligatoria.


 


La legislación vigente permite, en este sentido, iniciar la escolarización obligatoria con anterioridad a los seis años de edad, reducir en un máximo de dos años la enseñanza obligatoria y cursar una o varias materias del nivel inmediatamente superior, permitiendo que el estudiante se incorpore a grupos con un mayor grado de competencia al que corresponde a su edad. El requisito para poder acogerse es que la evaluación psicopedagógica del alumno confirme la adquisición por éste de los objetivos del curso y considere que la medida es adecuada para su formación.


 


Otra de las estrategias a seguir sería el enriquecimiento curricular, consistente en la adaptación curricular individual, conocida con la sigla ACI, que implica la ampliación y profundización de los contenidos del curriculum escolar. El agrupamiento, o composición de grupos homogéneos de alumnos superdotados y los programas de enriquecimiento extraescolares son asimismo procedimientos que conviene incorporar en el sistema de formación. Este último se realiza, al igual que el agrupamiento, entre iguales, es decir, con compañeros que también presentan superdotación intelectual, con el fin de seguir un entrenamiento cognitivo fuera del ámbito escolar. Finalmente, algunas otras estrategias recomendables serían aula de apoyo, clase especial, estudio del Bachillerato Internacional, concursos y competiciones y un largo etcétera.


 


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