Menú
¡Llama gratis! 900 831 816

Doctorarse en España: ¿¡para qué!?

El título de Doctor, el de mayor grado oficialmente reconocido en España, debería gozar de un gran prestigio y facilitar el salto al mercado laboral, aunque sólo fuera por el alto nivel de conocimiento adquirido. Sin embargo, lejos de ello, los Docto

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de Doctorarse en España: ¿¡para qué!?
Estudiantes-grado-INE

El doctorado es la titulación de mayor grado oficialmente reconocida en el sistema universitario español, constituyendo el llamado Tercer Ciclo, por contraposición al Primer y Segundo Ciclo, (este último correspondiente al nivel de licenciado). Obtener el título de Doctor es una difícil empresa, que así requiere de talento, ideas y muchos años de investigación y estudio (cinco como mínimo). Se trata de una titulación cuyas principales -y casi únicas- salidas profesionales en nuestro país se concentran en las áreas de la investigación y la docencia.


5 años y muchas noches...
 


No lo vamos a ocultar: estudiar un doctorado no es tarea sencilla. Para empezar, se requiere estar en posesión del título de licenciado, ingeniero o arquitecto. También contar con amplios conocimientos previos sobre la materia que se pretende investigar, y es por este motivo que los primeros años (al menos dos) el doctorando deberá cursar como mínimo 32 créditos en distintos seminarios, cursos y trabajados bajo la supervisión de una Comisión de Doctorado. La finalidad de estos cursos es que el estudiante se especialice en un campo científico, técnico o artístico determinado, así como, su formación en las técnicas de investigación. Por una parte, al menos 20 de estos créditos procederán de un período de docencia para profundizar en el conocimiento de los campos científico, técnico o artístico a los que esté dedicado el programa, tras el cual puede obtenerse un certificado homologable. Por otra parte, al menos 12 créditos procederán de la realización de cursos y seminarios relacionados con la metodología y formación en técnicas de investigación, así como, trabajos de investigación tutelados, y quizá también, cursos y seminarios sobre campos de interés para el proyecto de tesis. Superados ambos períodos, tras una valoración de los conocimientos obtenidos y una exposición pública ante un Tribunal, garantizada así la suficiencia investigadora, se obtendrá el Certificado-Diploma de Estudios Avanzados (CEA), homologable en todas las universidades de España.


Tras esta fase que podemos llamar “predoctoral” vendrá el largo período de por lo menos dos años para realizar la tesis doctoral, ahora sí, un trabajo original de investigación tutelado sobre una materia relacionada con el campo del saber propio del programa y donde el doctorando de veras debería hacer una aportación sustancial al conocimiento. Sólo cuando autorizara el director o directores de tesis (caracterizado por su alto nivel de exigencia ya que su prestigio también está en juego), se tramitará y leerá ante el Tribunal. Es la prueba final que se resolverá con un “No Apto”, “Aprobado”, “Notable”, “Sobresaliente” o “Sobresaliente Cum Laude”, la que es máxima distinción.


En definitiva, la obtención del título de doctor habrá supuesto como mínimo cuatro años de arduo trabajo (lo normal es que sean seis o siete). No debe extrañar, así pues, que sólo uno de cada veinte doctorandos llegue a obtener el título. En total, en España cada año suele haber unos 5.000 nuevos doctores, una cifra realmente baja si la comparamos con la media de los países miembros de la OCDE, que en su mayoría la duplican. Pero lo más dramático del tema es que una vez obtenido, el título goza de muy poco reconocimiento en España en general, y en particular en el mercado laboral de nuestra madre patria.


En efecto, son muy pocas las salidas profesionales abiertas a esta titulación. Por un lado, la docencia y más concretamente las universidades. Por otro, al ser unos estudios orientados principalmente a la investigación, y dándose la circunstancia de que las empresas privadas dedican muy pocos recursos a este campo, la mayoría de los Doctores que quieran seguir carrera en este ámbito se ven obligados a acogerse a la precaria condición de becarios.


La cruda realidad del becario...
 


Y es que las becas relacionadas con este tipo de estudios han sido objeto de doble polémica. Por un lado, recientemente ha saltado el escándalo cuando la AECI se negó a financiar el cuarto año de estudios de estudiantes acogidos a una de sus becas para realizar los estudios de Doctorado en España. Ante el comunicado de FJI (Federación de Jóvenes Investigadores), la AECI dio traslado del problema a las universidades correspondientes, proponiendo que fueran ellas las que se hicieran cargo de la financiación de ese cuarto año. Algunas de ellas, ya han anunciado que se harán cargo, mientras que otras siguen pendientes de pronunciarse y mientras tanto, muchos estudiantes extranjeros que han dejado país y familia para realizar sus estudios de doctorado en España se encuentran en la incertidumbre de no saber si podrán finalizarlos.


El otro lado de la polémica viene por la condición en la que tienen que trabajar aquellos que obtienen una beca para investigación. Se da la paradoja de que siendo los estudios exigidos los de mayor grado y dificultad reconocidos oficialmente en España, las condiciones laborales en las que tienen que desarrollar su actividad los doctores acogidos a este tipo de becas son de lo más precarias.


Desde el punto de vista laboral, a los becarios (doctores y no doctores) no se les considera trabajadores, ni siquiera en prácticas, por lo que no cotizan en la Seguridad Social, no pueden acogerse a prestaciones por desempleo y el tiempo trabajado no cotiza a efectos de jubilación. Además, los años de trabajo que desempeñen al amparo de la beca no se le reconocen como tales, pero eso sí, los ingresos percibidos por su actividad tributan en el IRPF. Lo más injusto del caso es que dichos ingresos suelen ser inferiores a los que perciben los trabajadores con título de licenciado y además, los becarios son, por regla general, el grueso de la fuerza de trabajo en los proyectos de investigación. No es extraño, a la vista de lo expuesto, que España sufra de una “fuga de cerebros” a países extranjeros, donde la investigación es más valorada y dispone de muchos más medios. La solución pasa por plantear una seria reforma tanto de los estudios en sí como de la situación de los becarios, para empezar.


 


Proponiendo mejoras...


En cuanto a la reforma de los estudios de Doctorado, desde ciertos ámbitos universitarios se aboga por reducir y concentrar la oferta de programas de forma que las universidades se unieran para impartirlos conjuntamente, fomentando así la movilidad y el intercambio. Además, habría que mejorar el diseño y la estructura de los Doctorados, para lograr una mejora perceptible en la calidad de la enseñanza, el nivel de exigencia y el abanico de calificaciones. De esta forma, se facilitaría el aumento de número de Doctorados por año. Es cierto que el gobierno ya ha mostrado su intención de realizar alguna tímida, aunque no suficiente, modificación en este sentido, como lo demuestra el proyecto de Real Decreto por el que se regulan los estudios universitarios oficiales de Postgrado y la obtención y expedición de los títulos de Master y Doctor, que ya hemos mencionado en otros escritos de Aprendemas.com. En él se simplifican los trámites para la admisión y defensa de tesis doctorales, favoreciendo la movilidad entre departamentos y universidades.


Por otro lado, la reforma en el sistema de becas de investigación comienza a ser más que urgente. Lo ideal sería limitar el uso de las becas a las situaciones para las que están pensadas, que en el caso que nos ocupa haría sobre todo referencia a las becas de Formación de Personal Investigador, cuyo fin es realizar una tesis doctoral. Otras becas parecidas a las anteriores serían las de Formación de Profesorado Universitario. El problema es que estas becas con frecuencia encubren una situación laboral en precario, ya que los trabajos que se realizan frecuentemente sustituyen a los que deberían ser objeto de contratos en prácticas. Es necesario definir un marco legal claro que establezca qué tipo de situaciones pueden acogerse a las becas, con qué dotaciones y periodos de duración y dotar al becario de un estatuto que proteja sus derechos y perfile sus deberes. Se trata, en resumen de dignificar su situación, y no estaría de más también establecer facilidades para la incorporación de estos estudiantes al mundo laboral una vez obtenido el doctorado.


En este sentido, hay que reconocer algunos primeros pasos dados por el gobierno en la buena dirección. Como la Orden de 8 de abril de 2003, por la que hace pública la convocatoria del programa Torres Quevedo. Este programa está pensado para facilitar la incorporación de doctores y tecnólogos a empresas y centros tecnológicos. El objetivo es conceder ayudas en forma de subvención a empresas y centros tecnológicos que desarrollen un proyecto de investigación industrial o estudio de viabilidad técnica previo a una actividad de investigación industrial, para la contratación de doctores o tecnólogos por un periodo mínimo de un año, renovable a un segundo año más y ampliable a un tercero. El destino de estas ayudas es la cofinanciación en la contratación de doctores y tecnólogos.


Otro programa elaborado también por el Ministerio de Ciencia y Tecnología en la misma línea de actuación es el llamado “Programa Ramón y Cajal”. Consiste en la concesión de ayudas para contratación de doctores (expresa y específicamente) por partes de los centros de I+D. Su finalidad es fortalecer la capacidad investigadora de los grupos e instituciones de investigación y desarrollo, tanto del sector público como del privado, mediante la incorporación de investigadores con el grado de doctor. Al igual que el anteriormente mencionado, este programa se basa en la idea de cofinanciar la contratación de estos titulados, y aunque de la redacción del texto se infiere que lo que se busca es una mejora de la calidad del personal de investigación en los centros, no cabe duda de que indirectamente beneficia mucho a nuestros sufridos doctores.


Los “Precarios” exigen una solución... 


Pero a pesar de estas medidas susceptibles de alabanza, lo cierto es que la reforma anunciada por el gobierno en lo que a situación general de los becarios se refiere no acaba de llegar. Esto es lo que denuncian asociaciones como FJI-Precarios (Federación de Jóvenes Investigadores) cuyo sufijo es bastante elocuente por sí solo. En varios comunicados, esta organización, que abarca a su vez otras asociaciones de investigadores jóvenes, ha denunciado la situación de este colectivo y la falta de medidas del gobierno que cada vez se van haciendo más acuciantes. En una carta abierta publicada en su página web, denuncian las condiciones que más arriba hemos expuesto (no cotización en la Seguridad Social, tributación por el IRPF, etc.), añadiendo que no existe un marco legal explícito en el que el becario pueda desarrollar sus derechos y deberes, y poniendo de manifiesto la lamentable ausencia de una política de futuro. Entre sus reivindicaciones, el reemplazo del actual sistema de becas por otro de contratos en formación, promulgación de una legislación de mínimos y derecho a representación colectiva, así como el reconocimiento de las asociaciones fundadas por aquellos que se acojan a contratos en formación. Las dos últimas, no menos importantes ni ambiciosas, son el aumento de los fondos dedicados a la investigación y la afirmación y vitalización de una red de investigación y desarrollo española sólida. Demandas todas ellas lógicas y necesarias, pero como hemos visto, aún queda un largo camino por recorrer.


Enlaces de interés:


FJI-Precarios (Federación de Jóvenes Investigadores)


Web Precarios Madrid


Web Institucional Ministerio de Ciencia y Tecnología


Web Programa Torres Quevedo


Programa Ramón y Cajal


REAL DECRETO 778/1998, de 30 de abril, por el que se regula el tercer ciclo de estudios universitarios, la obtención y expedición del título de Doctor y otros estudios de postgrado.


Noticias y Reportajes en Aprendemas.com relacionados:


Sobre el Doctorado (Guía Postgrado ’03)


Sobre las becas y otras posibilidades de financiación de la educación


La Tesis de Marta


El MECD pronto “oficializará” los Master


Universidad e Investigación, sonrisas y lágrimas


Química & Co., formación y trabajo en ciencias


Listado de Programas de Doctorado de las Universidades Españolas Publicados en Aprendemas.com


Cursos del Instituto de Ciencia y Tecnología (IUCT)