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Dificultades de aprendizaje: el quid de la cuestión

Lejos de lo que a primera vista se pueda pensar al leer la expresión, los niños con dificultades de aprendizaje no suelen presentar un menor nivel de inteligencia que sus compañeros. Antes al contrario, los niveles de desempeño mental, y la agudeza d

Publicado en Histórico Reportajes
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La expresión “dificultades de aprendizaje”  dista mucho de haber alcanzado un significado consensuado. En realidad, se trata de un concepto amplio que abarca un conjunto de impedimentos más específicos en el proceso de aprendizaje. Con todo, no está de más realizar una primera aproximación del término antes de examinar brevemente algunos de los más comunes. [Ver cursos de Atención Infantil]


 


Como regla general, será necesario tener presente, en primer lugar, que dicho concepto no está relacionado con aquellas situaciones en las que el niño padece un trastorno emocional o una situación de retraso mental. Resulta asimismo importante no confundirlas con otros impedimentos para el aprendizaje ocasionados por factores externos como imposibilidad de asistir a clase o cambios frecuentes de centro educativo. Tampoco con otras como el autismo, los desórdenes de conducta o el trastorno de déficit de atención. Este último puede darse de forma simultánea a la dificultad de aprendizaje pero no se trata de lo mismo.


 


El Trastorno por Déficit de Atención o TDA es una afección causada por la presencia de un nivel bajo de los neurotransmisores, norepinefrina y dopamina, en determinados circuitos cerebrales. Dependiendo de las áreas afectadas, se puede manifestar en forma de hiperactividad, distracción o impulsividad. El tratamiento consiste en elevar el nivel de los neurotransmisores a través de la medicación.


 


Las dificultades de aprendizaje, por el contrario, están causadas por una alteración de las conexiones, por así decirlo, del cerebro. Es como si dichas conexiones estuvieran establecidas de una forma distinta y como resultado de ello, se experimentan dificultades en el procesamiento de la información, cuyo tipo dependerá, al igual que ocurre en el TDA, de las áreas del cerebro involucradas pero, a diferencia de éste, el tratamiento no es a través de medicación, sino de rehabilitación que ayude a los afectados a seguir el proceso de aprendizaje a pesar de la presencia de sus dificultades específicas.


 


Por tanto, la expresión “dificultades de aprendizaje” hace referencia a aquellos casos en los que el niño tiene un coeficiente intelectual normal, un ambiente familiar correcto, no padece carencias sensoriales y sin embargo, presenta un desempeño escolar acusadamente insatisfactorio.


 


En realidad, se trata de un término general asociado a problemas específicos en el proceso de aprendizaje, que afectan a las habilidades de lectura, escritura, la exposición oral, el cálculo, el razonamiento y la capacidad de escuchar. Algunas investigaciones apuntan a que dichas dificultades pueden estar ocasionadas por la forma diferente que tiene el cerebro de procesar la información, lo que descarta factores como la pereza o ausencia de agudeza mental. Tal como arriba indicábamos, algunas fuentes lo describen de forma gráfica señalando que “es como si las conexiones del cerebro estuvieran establecidas de una forma distinta”. [Ver cursos de Lectura]


 


El mayor inconveniente de las dificultades del aprendizaje es que no existe una solución definitiva a corto plazo; nos hallamos ante una cuestión que necesita atención de por vida. La buena noticia es que implementando las medidas adecuadas, los niños que se ven afectados por ellas pueden superar satisfactoriamente los estudios y emprender carreras incluso en ocasiones brillantes.


 


Síntomas a los que debe prestarse atención


 


En líneas generales, como hemos indicado, el niño con trastorno de aprendizaje no presenta una pauta uniforme en su desarrollo escolar y sin embargo, suelen presentar un coeficiente intelectual normal, buen ambiente sociofamiliar y ausencia de carencias sensoriales o neurológicas. Los síntomas a los que deben prestarse atención como posibles indicadores de la existencia de una dificultad del aprendizaje son los siguientes:


 



  • Alteraciones de la función motora, tales como torpeza de movimientos, problemas de coordinación, etc.



  • Nivel de atención bajo.



  • Problemas con los cálculos, las series numéricas  y otras tareas matemáticas.



  • Irregularidades en la lectura y escritura y en el área verbal.



  • Dificultades de memoria y percepción



  • Problemas leves de emotividad y sociabilidad: poca habilidad social, retraimiento, agresividad, falta de afirmación personal, etc.

 


En cualquier caso, se debe tener presente que la presencia de uno o más de estos síntomas tan sólo indica una posibilidad. Determinar si un niño padece o no una dificultad del aprendizaje requiere de una evaluación por parte un experto en la materia. Ante la sospecha, lo mejor es acudir a un centro especializado donde se confirme o descarte tal condición.


 


Asimismo, es importante recordar que el diagnóstico temprano de las dificultades de aprendizaje es importante para encaminar a los niños hacia el éxito académico tanto el colegio como en la universidad, por medio del refuerzo necesario para contrarrestar estos efectos. Por tanto, es responsabilidad de padres y educadores prestar atención al comportamiento del niño para identificar cualquier anomalía que pueda apuntar hacia algún posible obstáculo en el proceso de aprendizaje del menor. Las asociaciones de afectados suelen disponer de listados de centros especializados a los que acudir para solicitar un diagnóstico.


 


Los tipos más frecuentes 


 


Las dificultades de aprendizaje que se dan con más frecuencia son la dislexia, la discalculia, las disgrafía, los desórdenes auditivos y visuales y dificultades en el aprendizaje no verbal.


 


La Asociación Internacional de Dislexia de Estados Unidos define la dislexia como la dificultad del aprendizaje relativa al lenguaje, cuyos síntomas se manifiestan en las dificultades de aprender habilidades específicas de éste, en especial la lectura, si bien a menudo los obstáculos se extienden a otras áreas relacionadas como la ortografía, escritura y pronunciación de palabras. Tiene un carácter hereditario, con frecuencia familiar, que afecta al desempeño escolar y en casos agudos, puede requerir de educación especial.


 


La discalculia hace referencia a la dificultad en adquirir habilidades matemáticas y se correspondería, en esta área, con la dislexia en las letras. Se puede manifestar en los problemas para entender los números como conceptos, dificultades de planificación que pueden llevar al niño a realizar cálculos incorrectamente, a la hora de resolver problemas aritméticos, etc.


 


La disgrafía designa el trastorno de la escritura que afecta a la forma o el contenido y se da en niños que no presentan problemas intelectuales, neurológicos, sensoriales o de otro tipo. Comprende dos tipos de síntomas: en primer lugar, aquellos referidos a la postura, forma incorrecta de sujetar el bolígrafo, manera incorrecta de usarlo (muy rápido, muy lento o con presión incorrecta, etc.); en segundo lugar, los que afectan a los elementos propios del grafismo, inclinación y tamaño de las letras, espacio entre las mismas, trazos irreconocibles y en definitiva, texto difícil de comprender.


 


El Trastorno de Procesamiento Auditivo ocurre cuando el niño encuentra dificultades a la hora de procesar información a través del canal auditivo, es decir, le resulta complicado interpretar los sonidos o mensajes que recibe. No se trata de un problema de la audición, que es correcta, sino del reconocimiento por parte del cerebro de la información que le llega a través de ese canal. Como consecuencia, el niño puede mostrarse distraído o encontrar obstáculos a la hora de seguir instrucciones verbales. Cuando esta misma dificultad se produce a la hora de procesar la información que se recibe por los ojos, hablamos del Trastorno del Procesamiento Visual.


 


Finalmente, las dificultades en el aprendizaje no verbales consisten en un trastorno que se origina en el hemisferio derecho del cerebro, ocasionando problemas en las funciones de procesamiento espaciales, intuitivas y evaluativas.


 


 


[Consejos para padres


Tecnología al servicio del tratamiento


Avances de la situación en España]


 

Algunos consejos para los padres


 


Recibir el diagnóstico de un hijo con dificultades de aprendizaje puede ser impactante y difícil, más aún sabiendo que se trata de una condición con carácter vitalicio que requerirá de la aplicación de medidas con carácter continuo para paliar los efectos del trastorno y alcanzar el éxito, sin duda posible.


 


En primer lugar, es importante tener presente que cuando se buscan los medios de ayudar a un niño que sufre dificultades de aprendizaje, lo que en realidad se está buscando es proporcionarle a él los medios para ayudarse a sí mismo. En este contexto, es importante recordar que la mejor baza del niño es fomentar su bienestar físico y emocional. Unos padres que no se dejen intimidar por el diagnóstico, y que a pesar de las dificultades mantengan como prioridad el bienestar de su hijo, marcarán toda la diferencia.


 


Así, el fomento de hábitos emocionales sanos en los niños puede ayudarles a gestionar la frustración con la que, ellos más que nadie, habrán de enfrentarse. Darles espacio para que se expresen y escucharles cuando necesiten hablar les ayudará a conectar con sus sentimientos, aprender a calmarse y normalizar sus emociones. Tal como aconseja la Asociación Dislexia sin Barreras, el niño debe saber que los padres entienden la naturaleza de su problema, lo que requiere darle frecuentes explicaciones acerca de sus dificultades. Hay que hacerle llegar un mensaje muy importante y es que saben que no es tonto, ni vago, antes al contrario, que lo más seguro es que hayan tenido que trabajar mucho para alcanzar su nivel actual de desempeño escolar. Sobre todo, deben saber que los padres le seguirán queriendo, evitando que la ansiedad de los progenitores aumente sus obstáculos.


 


Informarse en profundidad sobre la dificultad del aprendizaje específica que padece el niño, convertirse en un experto “no titulado” por así decirlo en la materia, es otro factor de mucha ayuda por parte de los padres. Involucrarse activamente en la educación del niño, mantenerse al tanto sobre los últimos avances, conocer las mejores opciones de tratamiento disponibles y ponerse en contacto con centros especializados son algunas de las acciones que ayudarán a sentirse mejor ante el reto y lo que es más importante, encontrar la forma más efectiva de enfocarlo. 


 


Entrar en contacto con otras familias afectadas por la misma dificultad es también una manera de encontrar apoyo mutuo y poner en común recursos y conocimientos al respecto. Las asociaciones de personas afectadas por el mismo problema son un excelente medio para ello, además de un medio eficaz de representar los intereses de sus miembros frente a las instituciones.


 


Tecnología al servicio del tratamiento


 


Al igual que sucede en otros campos, se han producido algunos avances en el área de las nuevas tecnologías educativas que están resultando de gran ayuda en el tratamiento de las dificultades de aprendizaje. Tal es el caso de los programas informáticos DiTres, MeMotiva, Lexia y Crucigramas y Más distribuidos por el centro Rehasoft, una empresa sueca pionera en España en ofrecer soluciones para Dislexia y TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad), entre otros.


DiTres es un software específico para la Dislexia basado en la lectura de voz sintética de textos, que el ordenador lee para que a través de su escucha, el disléxico pueda asumir el contenido con facilidad, lo que a su vez implica la apertura de otro canal sensorial. De esta manera, cada vez que la persona utiliza el programa leyendo y escuchando al mismo tiempo se aplica el aprendizaje multisensorial, mejorando sus habilidades para leer y escribir, superando el obstáculo causado por la dislexia. Los niños consiguen trabajar autónomamente y aumentan su autoestima disminuyendo la frustración y el rechazo. Además empiezan a disfrutar de la lectura y escritura y se observa una notable mejoría en su rendimiento escolar.


El programa es capaz de leer cualquier libro, periódico, revista y hoja impresa, por medio del escaneo, así como documentos electrónicos en formato Word, Excel, Power Point, PDF, páginas web, correo electrónico, etc. Puede ser utilizado en el centro escolar o en casa, y está disponible en varios idiomas, como el inglés, francés, árabe, alemán, italiano o incluso el catalán. Las ventajas que aporta esta herramienta es el aumento de la velocidad lectora y de la comprensión, mayor velocidad al escribir, mejora de la ortografía y desorganización de la escritura, y aumento de la autonomía, motivación, concentración y atención, con el consiguiente aumento de la autoestima y disminución de la frustración.


Otra de las soluciones ofertadas por Rehasoft es Lexia, un software que permite la rehabilitación de la Dislexia y Afasia (pérdida en la función del lenguaje causada por una lesión del cerebro). Contiene 10.000 tareas clasificadas en grupos metalingüísticos, de sonidos, palabras, frases, sílabas, conceptos, textos, espacio, etc.


Primeros avances de la situación educativa en España


 


Como señala Juan E. Jiménez, de la Universidad de la Laguna, en su artículo “Dificultades específicas de aprendizaje: mirando hacia el futuro”, en España no ha existido tradicionalmente el reconocimiento de una categoría de diagnóstico en el campo de la Educación Especial que corresponda al concepto ‘Dificultades específicas de Aprendizaje’. Con la promulgación de la LOGSE en 1990, las Dificultades Específicas de Aprendizaje (DEA) en nuestro país quedaron englobadas bajo el término de Necesidades Educativas Especiales (NEE). Esta carencia de reconocimiento provocó que se produjeran muy pocos casos de identificación de dificultades de aprendizaje. La más reciente incorporación del concepto en la Ley Orgánica de Educación ha abierto la posibilidad de que en España se aborden los criterios de identificación de este problema, que hasta hace muy poco no ha sido objeto de la atención específica que necesitaba.


 


La dificultad añadida inherente al hecho de que en nuestro país las competencias educativas se hallen transferidas a las Comunidades Autónomas conlleva el riesgo de un desarrollo desigual de la cuestión. Ha sido precisamente Canarias, de la mano del citado autor Juan E. Jiménez y su equipo, la pionera en la implementación del modelo RTI, piloto de la prevención e identificación de las DEA en España desarrollado a través del programa PREDEA. El programa se ha llevó a cabo en el curso 2008-2009 e implicó a 300 escolares de infantil de 5 años y de 1º y 2º de primaria (5 a 8 años) además de 40 docentes y orientadores.


 


Este primer programa autonómico para la atención al alumnado con dificultades específicas de aprendizaje (DEA) desarrolla actividades formativas para el profesorado, talleres para la intervención con escolares con estos problemas y acciones para la prevención de las dificultades específicas de aprendizaje en lectura y escritura.


 


La puesta en marcha de estas medidas ha hecho de Canarias la comunidad autónoma pionera en regular, partiendo de la Ley Orgánica de Educación (LOE), la atención diferenciada al sector de escolares con necesidades específicas de apoyo educativo que presentan dificultades específicas de aprendizaje. Esperemos que en los próximos años iniciativas como estas se presenten por todo el territorio nacional.


 


 


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