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¡Despedido! Primeros pasos en el mundo de los parados

Quedarse en el paro no es el fin del mundo, pero sí el comienzo de un camino hacia la reinserción laboral. Pero antes incluso de ponernos a buscar trabajo deberemos cubrir una serie de etapas burocráticas para poder cobrar el paro y sacar el máximo r

Publicado en Histórico Reportajes
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La escena se repite con más frecuencia de la deseada. El jefe llama a un empleado a su despacho y le explica que la empresa atraviesa serios problemas económicos y que será necesario hacer algunos recortes, entre ellos el de su puesto de trabajo. En cuestión de pocos minutos pasa a engrosar las estadísticas más negras del mercado laboral español y a ser un parado más que nos acerca de nuevo a los cuatro millones.


 


Antes incluso de salir del despacho del jefe podrá darse cuenta de lo duros que pueden resultar los primeros pasos como parado. Y es que en caso despido el empresario debe comunicar con 15 días de antelación la extinción del contrato -cuando se trata de una renovación no existe esta obligación- o, en su defecto, abonar estos días en el finiquito. Incluso si estamos ante el último supuesto y la empresa desea que el cese sea inmediato, no hay que firmar ningún papel al margen de la carta de aviso y sólo si estamos conformes con la causa de despido esgrimida por la empresa (aquí puedes consultar cuáles son estas).


 


En función de la causa de despido y del tipo de despido el trabajador tiene derecho a una indemnización mayor o menor, incluso con la aprobación de la reforma laboral que generaliza el contrato de fomento de empleo y la indemnización de 33 días por año trabajado. El Ministerio de Trabajo identifica tres tipos de despido (procedente. Improcedente y nulo) y en cada caso el finiquito será diferente. Por fortuna, en la red han proliferado herramientas para calcularlo (aquí podéis acceder a una de ellas) que allanan bastante el camino.


 


En principio, si estamos de acuerdo con las causas de despido, un solo día debería servir para hacer los cálculos pertinentes y firmar todos los papeles nos llevarán directos a las oficinas del Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE), el antiguo INEM. Y no hay que dejar pasar demasiado tiempo antes de hacerlo, ya que es necesario inscribirse como demandante de la prestación por desempleo en los 15 días siguientes a producirse la situación legal de desempleo -hay que tener en cuenta que que esta se produce tras agotar también las vacaciones a las que tuviésemos derecho-. En caso de no hacerlo, se perderá ese privilegio y nos quedaremos sin poder cobrar el paro.


 


Por fortuna, antes incluso de acudir a las oficinas del INEM podremos saber el tiempo de paro que nos corresponde y cuánto cobraremos. Red Trabaja, la nueva página web del Ministerio de Trabajo para la búsqueda de empleo, dispone de un simulador que permite realizar un autocálculo de las prestaciones. Su funcionamiento es tan sencillo que basta con ir respondiendo a una serie de preguntas que hace el programa para determinar cuanto cobraremos y durante cuanto tiempo.


 


Sin embargo, para quienes prefieran hacer cálculo por sí mismos, deben saber que el tiempo de paro depende directamente del número de días trabajados. La relación para quienes han trabajado durante más de un año y por lo tanto tienen derecho a recibir prestación por desempleo en lugar de subsidio es la siguiente:


 


·         Desde 360 hasta 539 días: 120 días


·         Desde 540 hasta 719 días: 180 días


·         Desde 720 hasta 899 días: 240 días


·         Desde 900 hasta 1.079 días: 300 días


·         Desde 1.080 hasta 1.259 días: 360 días


·         Desde 1.260 hasta 1.439 días: 420 días


·         Desde 1.440 hasta 1.619 días: 480 días


·         Desde 1.620 hasta 1.799 días: 540 días


·         Desde 1.800 hasta 1.979 días: 600 días


·         Desde 1.980 hasta 2.159 días: 660 días


·         Desde 2.160 días: 720 días


 


Determinar la cuantía es algo más complicado, aunque no demasiado. La prestación por desempleo se calcula tomando la media de lo cotizado a la Seguridad Social durante los 180 días previos al despido, aunque con algunas restricciones. El importe de la prestación por desempleo será del 70% de la base reguladora durante los primeros seis meses y del 60% a partir de dicho periodo, aunque también existen unas cantidades mínimas y máximas que son las siguientes:


Importe mínimo: 497 euros si no se tienen hijos a cargo y 664,74 euros cuando hay al menos un niño a cargo.


Importe máximo: 1.087,2 euros cuando no se tienen hijos a cargo, 1.242,52 euros cuando se tiene un hijo a cargo y 1.397,83 euros cuando se tiene dos o más hijos a cargo.


 


De nuevo, estas cantidades se refieren a la prestación por desempleo y no para el subsidio, de cuantía menor y para el que también son necesarios unos requisitos inferiores. La Guía de Prestación Contributiva de Red Trabaja explica en detalle las condiciones que deben cumplirse. La primera y más importante es, paradójicamente, haber sido despedido. Quienes abandonan su puesto de trabajo de forma voluntaria no tienen derecho a percibir la prestación, a excepción de quienes lo hayan hecho por no aceptar el traslado a un centro de trabajo de otra localidad que les supongan un cambio de residencia. Adicionalmente, para acceder a la prestación por desempleo es necesario haber trabajado y cotizado 360 días o más.


 


Quienes hayan trabajado durante menos de un año pero más de sólo podrán solicitar el subsidio de desempleo. Se trata de un pago inferior en cuantía y duración. En principio, podrán solicitarla los trabajadores que hayan perdido involuntariamente su trabajo y cotizado entre 180 y 359 días y quienes sólo hayan cotizado enter 90 y 179 días pero tengan responsabilidades familiares.


La cuantía del subsidio será de 426 euros y la duración del mismo queda establecida de la siguiente forma:


 


·         Desde 90 hasta 119 días: 3 meses


·         Desde 120 y 149 días: 4 meses


·         Desde 150 y 179 días: 5 meses


·         Más de 180 días sin responsabilidades familiares: 6 meses


·         Más de 180 días con responsabilidades familiares: 21 meses


 


Tanto la prestación como el subsidio de desempleo deben solicitarse en las oficinas del INEM y para no tener que perder tiempo en varias visitas nada mejor que tener claro los papeles que vamos a necesitar. Gracias a Red Trabaja podemos incluso acudir con la documentación oficial rellenada (aquí puedes acceder a los diferentes modelos), aunque si tenemos cualquier duda en el personal del INEM se puede encargar de hacerlo por nosotros como se venía haciendo hasta ahora. Como explican desde Red Trabaja, también deberemos presentar el DNI, así como que acreditar la situación legal de desempleo presentando el cese de la relación laboral mediante el certificado de empresa  en la hayamos trabajado los últimos seis meses. Si el certificado no fuese suficiente, habría que presentar cualquier otro documento acreditativo que el personal del INEM considerase necesario y que puede incluso incluir una copia de los documentos oficiales de cotización correspondiente a los últimos 180 días de cotizados.


 


El trámite en sí no debería llevar demasiado tiempo y en apenas diez minutos deberíamos contar con nuestra tarjeta de demandante de desempleo en regla. En este punto es importante solicitar a la persona que esté llevando nuestro expediente el número de referencia para después poder acceder a Red Trabaja y a sus trámites online. En definitiva, esto servirá para que después podamos sellar el paro a través de Internet, sin tener que desplazarnos a las oficinas del INEM cada tres meses para hacerlo.


 

Ya somos parados, ¿Y ahora qué?


 


Una vez hayamos cumplido con los trámites legales pasaremos a ser oficialmente desempleados junto con cerca de cuatro millones más de españoles. Comienza aquí la carrera por reinsertarnos en el mercado laboral. Un buen consejo para quien pueda permitírselo es el de tomarse una o dos semanas e incluso un mes de vacaciones para despejar la mente y volver con más fuerza. A fin de cuentas, ¿Cuántas veces vamos a poder disfrutar de ese privilegio?


 


Existen infinidad de cosas que hacer cuando estás en paro pero lo primero y más importante es no desesperar. Debemos aprender a tomarnos la situación con calma, sabiendo que no es el fin del mundo y aprovechar las oportunidades que nos brinda tanto tiempo libre. Las propias oficinas del INEM y especialmente su página web Red Trabaja son un buen punto de partida tanto para buscar trabajo como para ocupar nuestro tiempo.


 


En Red Trabaja disponen de un buscador propio de ofertas de trabajo para todo el país. Su funcionamiento es similar al de los portales de empleo más conocidos -Infojobs, Laboris, Monster o Infoempleo- y se puede escudriñar las ofertas por sector, puesto, comunidad autónoma e incluso país. Su efectividad todavía es limitada si lo comparamos con la competencia privada, pero se trata de una herramienta útil porque completa las ofertas con consejos sobre cómo afrontar la búsqueda, entrevista de trabajo y orientación laboral general.


 


Las propias oficinas del INEM también cuentan con un servicio de colocación que en teoría tiene un componente más local. Lo cierto es que en este caso su eficacia suele ser mayor, ya que muchos de los SPEE autonómicos disponen de acuerdos con entidades y empresas locales para la colocación de desempleado. El sueldo no siempre es espectacular, pero su ponen una forma de reengancharse al mercado laboral y de seguir engordando nuestro curriculum.


 


Lo que normalmente nos preguntamos cuando llegan las primeras ofertas de trabajo es si realmente merece la pena abandonar paro para trabajar. Hasta cierto punto puede resultar razonable o cuanto menos comprensible que una persona que acaba de probar las mieles del paro y cobra cerca de 1.000 euros al mes se plante si compensa cobrar 200, 300 ó 500 euros más por trabajar ocho horas al día.


 


Tampoco suele ayudar el desconocimiento generalizado que existe respecto a la posibilidad de compaginar el paro con determinados trabajos. Como norma general, la prestación por desempleo es incompatible con cualquier tipo de trabajo por cuenta ajena. Es decir, no se podrán realizar colaboraciones como autónomo o freelance y cobrar el paro.


 


Lo que sí se podrá compatibilizar el paro con un empleo a tiempo parcial o, como suele decirse, de media jornada. El Ministerio de Trabajo lo define como los contratos con una jornada inferior a la de un trabajador a tiempo completo comparable -que realice el mismo tipo de trabajo con el mismo tipo de contrato en la misma empresa y centro de trabajo-. Estos contratos, que pueden firmarse por un tiempo indefinido o por duración determinada, son bastante habituales y pueden compaginarse con cobrar la prestación, aunque con ciertas limitaciones.


 


En concreto, la cuantía de la prestación disminuirá de forma proporcional al tiempo trabajado. Así, sólo recibiríamos el porcentaje de la jornada que no se trabaja hasta completar las jornada normal, entendida esta como la que marque el convenio a aplicar. Lo mejor es ilustrarlo con un ejemplo: si consiguiésemos un empleo de 10 horas semanales para un convenio de 40 horas, estaríamos trabajando un 25% de lo que arca el convenio, por lo que sólo cobraríamos el 75% de la prestación. Si percibiésemos 1.000 euros al mes como prestación por desempleo, con el trabajo a tiempo parcial pasaríamos a cobrar 750 euros (un 25% menos). El dinero que recibamos del trabajo a tiempo parcial completará nuestra mensualidad, que se supone que será superior a la prestación por desempleo.


 


Otra alternativa para la reinserción laboral pasa por emprender. En este caso, como es lógico, perderíamos el paro en sus pagos mensuales ya que no es compatible con ninguna forma de autoempleo. Pero para compensarlo, existe la posibilidad de adelantar el paro para hacerse autónomo o, como se denomina técnicamente, capitalizar el paro. Una vez más Red Trabaja resulta ser un gran fuente de información al respecto.


 


Podrán capitalizar el paro los desempleados que inicien una actividad por cuenta propia o que se incorporen como socio trabajador o de trabajo en cooperativas o sociedades labores. Además, también será necesario que tener por lo menos tres meses de paro pendientes por cobrar y no haber sido beneficiario de un pago único -también se denomina así a esta ayuda- en los últimos cuatro años. Uno de los requisitos más importantes pero que pueden inducir a error es la necesidad de estar en paro en el momento de solicitar la ayuda. Esto quiere decir que no hay que darse de alta en la Seguridad Social como autónomo hasta haber pedido a capitalización del paro.


 


La cuantía de la ayuda no siempre será la misma. Si vamos a establecernos como autónomos disponemos de tres alternativas:


 


1.      Solicitar solo pago de hasta el 60% del importe total de la prestación pendiente de percibir que en el caso de los menores de 30 años o 35 años en el caso de las mujeres se eleva hasta el 80%. El resto de dinero se utilizará para hacer frente a las cuotas de la Seguridad Social como autónomo.


2.      Solicitar exclusivamente la cantidad que se justifique como inversión.


3.      Solicitar el importe de la prestación pendiente de percibir para subvencionar las cuotas a la Seguridad Social.


 


Estos tres supuestos también se aplica a los casos en los que nos queramos incorporar como socio trabajador o de trabajo en cooperativas o sociedades labores con la única salvedad de que se puede solicitar el pago de la cantidad que haya que satisfacer como aportación obligatoria y en su caso voluntaria y la cuota de ingreso para adquirir la condición de cooperativista.


 


Emprender es una alternativa arriesgada, pero nada mejor que ser nuestro propio jefe ahora que ya no tenemos empleo que perder.


 


Pero como el trabajo no lo es todo, hay quienes prefieren aprovechar su situación de desempleo y el tiempo libre que para mejorar su educación. Existen multitud de opciones de formación para los parados pero de nuevo el SPEE será el mejor punto de partida. Su página web reúne la oferta de cursos de la mayoría de Comunidades Autónomas. La oferta es muy extensa y va desde programas de apenas una semana de duración hasta alternativas más extensas de hasta seis meses de duración, aunque la norma suele situarse entre el mes y los tres meses.


 


Adicionalmente, algunas gobiernos autonómicos publican en sus páginas web sus propias ofertas. Este es el caso de Madrid, que lo hace a través de su portal de empleo, o del País Vasco, que utiliza el portal Lanbide, por poner dos ejemplos. Quienes prefieran el trato humano también pueden acudir directamente a sus oficinas del INEM-SPEE, donde también se publican estas ofertas.


 


Al margen de los cursos clásicos, existen la alternativa de las Escuelas Taller y Casas de Oficio, destinadas a jóvenes desempleados mayores de 16 años pero menores de 25 años. Estos programas suelen combinar la formación teórica con la práctica y la realización de un trabajo real relacionado con los conocimientos adquiridos. Su principal ventaja es que además suelen estar remuneradas, tanto en el tramo lectivo como en el práctico.


 


Durante el curso 2009-2011 el Ministerio de Educación puso en marcha una serie de ayudas para desempleados que querían cursar un máster oficial. El curso pasado el Gobierno decidió permitir cursar un máster oficial de forma gratuita a los parados con ayudas de entre 832 y 1.878 euros, en el caso de los másteres de 60 créditos; y entre 1.664 y 3.757 euros para los de 120 créditos. Por el momento el Ejecutivo no se ha pronunciado acerca de estas ayudas para el próximo curso escolar y existen serias dudas acerca de la continuidad del programa de ayudas.


 


Algunas universidades privadas y empresas de formación también ofrecen descuentos y ofertas especiales para desempleados. La mejor forma de dar con ellos es a través de los portales de búsqueda de cursos.


 


Sea cual sea la opción elegida, lo importante es tener claros los pasos y también que estar en paro no es'el fin del mundo'. Y por supuesto, no olvidar la cita trimestral con el INEM-SPEE para sellar el paro, bien de forma física acudiendo a sus oficinas o a través de internet.


 


Preguntas más frecuentes


 


¿Cuanto tiempo debe pasar para pedir la prestación?


Hay que solicitar la prestación en un plazo de 15 días desde que se produce la situación legal de desempleo. Esta se produce desde que finaliza el contrato (tanto si se incluye o no preaviso por parte de la empresa) y las vacaciones pendientes de disfrutar.


 


¿Dónde debe solicitarse la prestación?


La prestación se puede solicitar en la oficina del SPEE -antiguo INEM- más cercana a nuestro domicilio.


 


¿Cuánto tiempo podré cobrar el paro?


La duración de la prestación por desempleo está directamente ligada al tiempo trabajado. El mínimo es un año cotizado, lo que da derecho a tres meses y el máximo son los 720 días de prestación que se consiguen con más de cinco años trabajado.


 


¿Cuánto cobraré de paro?


La cuantía de la prestación también depende de las cantidades cotizadas. En concreto, se tienen en cuenta los últimos siete meses de salario hasta un máximo de 1.087,2 euros para una persona sin hijos a cargo. Durante los primeros seis meses de prestación se cobrará el 70% de la base reguladora y a partir de entonces el 60%.


 


¿Cuánto tardaré en cobrar el paro?


Si se solicita en paro antes del día 15 del mes en curso se recibirá el primer pago el día 10 del mes siguiente. Quienes soliciten la prestación a partir del 15 del mes en curso, tendrá que esperar un mes entero para cobrar.


 


¿Cuándo debo sellar el paro?


Las personas en paro y que cobran prestación o subsidio por desempleo deben sellar el paro cada tres meses. Esto se puede hacer en cualquier oficina del SPEE o de forma telemática a través de Red Trabaja, para lo que hace falta haber pedido previamente un identificador.


 


¿Puedo trabajar y cobrar el paro?


La prestación por desempleo es incompatible con cualquier trabajo por cuenta propia y sólo se puede compaginar con empleos a tiempo parcial.


 


¿Cómo se contabiliza el paro a efectos de la declaración de la renta?


La prestación por desempleo tiene consideración de rentas del trabajo a efectos fiscales. Es decir, se computa como un salario 'al uso' con la salvedad de que las retenciones de IRPF que practica la seguridad social es prácticamente nula, lo que aumenta las posibilidades de que después haya que pagar a la hora de hacer la declaración de la renta.


 



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