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Cómo entrenar la memoria: claves y consejos

Gracias a los avances en neurociencia, se conoce mejor cómo aprendemos y memorizamos. Expertos revelan las claves sobre qué hacer en cada día para potenciar estos procesos y prevenir futuras enfermedades neurodegenerativas.

Publicado en Histórico Reportajes
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Patricia Gómez - Redacción aprendemas.com

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El cerebro funciona como un músculo que es necesario entrenar para mantenerlo en forma, al igual que hacemos con el resto del cuerpo. Quizás a más de uno le gustaría ser como Dominic O´Brien, campeón mundial de memoria en ocho ocasiones, quien entró en el libro Guiness de los Récord en 2002 por memorizar una secuencia aleatoria de 2.808 cartas (54 barajas completas) después de verlas una sola vez.

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¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando aprendemos y memorizamos?

En las primeras páginas del libro Aprender, recordar y olvidar. Claves cerebrales de la memoria y la educación, su autor Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología en el Instituto de Neurociencia de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), toma como punto de partida la idea de que “no puede haber aprendizaje sin memoria, ni memoria sin aprendizaje”. Son dos procesosestrechamente ligados entre sí, que, a su vez, forman parte de otros procesos cerebrales como la percepción sensorial, las motivaciones, las emociones y el lenguaje.

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Es más, si no tuviésemos la capacidad de memoria “tendríamos la sensación de vivir en una especie de eterno presente”, según Morgado, algo similar a lo que les pasa a las personas con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o Parkison.

Pero, ¿qué pasa en el cerebro cuando aprendemos y memorizamos? Desde el enfoque de la neurociencia y la psicobiología, el citado libro explica que podemos aprender y memorizar gracias a la plasticidad del cerebro, “capaz de formar nuevas conexiones entre las neuronas (o sinapsis) que albergan el conocimiento, que se pueden fortalecer y estabilizar e incluso desaparecer muchas de ellas”.

En este campo, un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha realizado un estudio, publicado en la revista The Journal of Neuroscience, en el que se demuestra que la actividad neuronal que lleva a la formación de la memoria y el aprendizaje no sólo implica una modificación en la actividad neuronal, sino que altera la anatomía y funcionalidades de los astrocitos, un tipo de células que rodean a las sinapsis en el hipocampo y en la corteza cerebral.

Además, se sabe que la memoria es selectiva. Esa selección, realizada por el cerebro sin tener en cuenta nuestra voluntad, se basa en memorizar lo que nos emociona, lo nos impacta, ya sea una experiencia positiva o negativa, sin embargo, podemos olvidar lo demás más fácilmente.

Programas de entrenamiento cerebral

Algunas empresas han desarrollado programas de entrenamiento cerebral como Unobrain, que, tal y como explica su director general y co-fundador José Ignacio Bescós, surgió para “trasladar los avances en neurociencia realizados en las últimas décadas hasta el común de los mortales gracias a la tecnología de consumo”, en este caso, a través de 40 juegos online.

Bescós explica que el módulo de entrenamiento mental de Unobrain se basa en sesiones de alrededor de 15 minutos cada una que están compuestas por ejercicios ideados por un equipo de neuropsicólogos de Unobrain y de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Con este programa se ejercita, en mayor o menor medida, la memoria, junto con la atención, funciones ejecutivas, lenguaje, velocidad y percepción. Gracias a un algoritmo desarrollado por ellos mismos, los resultados se descomponen en competencias cognitivas, lo cual  permite, personalizar los entrenamientos y presentar estadísticas de la evolución del desempeño individual por área y la comparativa con el resto de usuarios de Unobrain.

El director general de este programa ha subrayado que a corto plazo “el entrenamiento cognitivo, concretamente el enfocado a la mejora de la memoria, nos va a hacer personas más competentes y fiables en nuestra vida diaria, mientras que a largo plazo este programa ayuda a construir la “reserva cognitiva”, la cual se ha relacionado con la capacidad para mitigar los efectos de enfermedades neurodegenerativa”.

Por otro lado, clínicas especializadas como el centro Unidad de Memoria Entrenamiento Cerebral ofrecen otra opción para entrenar la memoria. El terapeuta ocupacional de este centro, Fabio Cabello Cervera, explica a aprendemas.com que en el centro se realizan terapias en grupo e individuales, en las que se aplican los tratamientos más adecuados en función de cada caso: estimulación cognitiva, musicoterapia, risoterapia, psicomotricidad, terapias con nuevas tecnologías, reminiscencia o ludoterapia. Por ejemplo, la estimulación cognitiva se aplica para mejorar el rendimiento cognitivo del paciente y constituye un tratamiento adecuado tanto para personas que quieren prevenir problemas cognitivos en el futuro como para personas con deterioro, ya sea por enfermedades  neurodegenerativas o por daño sobrevenido (ICTUS, traumatismos, cirugías cerebrales, etc.).

“Estos tratamientos reportan beneficios en el funcionamiento de la atención, la fluidez verbal y la memoria, lo que se traduce en una mejora de la calidad de vida del paciente y en un mantenimiento de su memoria y el resto de sus funciones cognitivas”, señala Fabio Cabello. Además, resalta que tener una buena actitud y motivación es muy importantea la hora de hacer el tratamiento.

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Neurociencia aplicada a la educación

¿Has oído hablar de la neuroeducación? Jesús C. Guillén, editor y administrador del blog sobre neurociencia aplicada a la educación Escuela con Cerebro, la define como una “nueva disciplina en la que confluyen los conocimientos aportados por las investigaciones en neurociencia, psicología y pedagogía que intenta optimizar los procesos de enseñanza y aprendizaje conociendo cómo funciona el cerebro humano”.

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Según Guillén, la neuroeducación en España, que está aún en fase inicial de desarrollo, “se está aplicando de forma parcial y minoritaria en el sistema educativo a través de algunas estrategias educativas basadas en estudios en neurociencia. Sin embargo, el problema reside en que, en muchas ocasiones, no se interpretan de forma adecuada estas investigaciones y su aplicación práctica es errónea.Por ejemplo, sabemos que escuchar a Mozart en un ambiente relajado no va a beneficiar el desarrollo mental del niño pero sí que lo hará el escuchar y tocar un instrumento musical".

Teniendo en cuenta los descubrimientos de la neurociencia, Morgado considera por su parte que potenciar el error de predicción asociándolo a un estímulo emocional, practicar sistemáticamente el recuerdo y guiar el aprendizaje con preguntas dadas por el profesor son buenas prácticas que habría que aplicar en el sistema educativo español para mejorar el rendimiento académico de los estudiantes, ya que facilitan tanto el aprendizaje como la formación y consolidación de memorias.

Morgado cree que la relectura de apuntes es “uno de los grandes males del sistema educativo”. En contraposición, aboga por recordar y reconstruir con frecuencia lo aprendido, lo que ayuda a evaluar los conocimientos ya adquiridos y a seguir aprendiendo. Este método de aprendizaje puede facilitar el mantenimiento de la atención durante periodos largos de tiempo y evitar las distracciones cuando se estudia leyendo los textos en la pantalla del ordenador gracias a intercalar test de memoria sobre lo leído.

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Respecto al método de estudio que consiste en guiar el aprendizaje con preguntas, es importante destacar que esta técnica hace que el estudiante esté motivado, concentre su atención y gane autonomía a la hora de aprender. Además, este método, que genera una mejor memoria a largo plazo, se puede complementar con exámenes orales o exposiciones en público, más enfocados en la comprensión de la materia que en la memorización.

Otras técnicas de estudio

La fundadora y directora del Centro de Psicología López de Fez en Valencia, Alicia López de Fez, ha señalado que “es bueno empezar a aplicar técnicas de estudio a partir de los 7 años de edad, ya que gracias a ellas los niños pueden aumentar su rendimiento académico con el esfuerzo necesario”.

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López de Fez subraya que existen un gran número de técnicas con las que se puede fomentar el uso de la memoria, como por ejemplo, organizar el material de estudio para que los elementos sueltos se unan en grupos por medio de la asociación de ideas y así se integren en un todo lógico. Además, otras técnicas consisten en agrupar los elementos de manera que formen historietas o cómics que nos vayan llevando de una viñeta a otra y emplear la rima o el ritmo al memorizar, como es el caso de las tablas de multiplicar.

Asimismo, López de Fez cita las sencillas reglas de memorización del método clásico de técnicas de estudio PLEMA, que contempla de forma global la Prelectura, la Lectura, los Esquemas, la Memorización y la Autoevaluación. Por ejemplo, se debe estudiar con interés, memorizar las ideas principales y repetirlas, relacionar lo que se aprende con recuerdos anteriores, pero no se debe aprender de memoria lo que no se comprende. También es recomendable repetir en voz alta o baja y escribir muchas veces lo que hay que estudiar.

Por su parte, Morgado es partidario de otros métodos de estudio como la escritura al dictado, resumir textos y la repetición cuando se aprenden informaciones como las reglas de ortografía, fechas históricas, países junto con sus capitales y accidentes geográficos porque sirven de base para posteriores evaluaciones mentales y razonamientos complejos.

Qué hacer para potenciar el aprendizaje y la memoria

El libro Aprender, recordar y olvidar recoge también las actividades cotidianas y otros factores que contribuyen a potenciar el aprendizaje y la memoria, así como a enlentecer los procesos neurodegenerativos o las pérdidas de capacidades mentales a medida que envejecemos.

Es importante dormir antes y después del aprendizaje, porque el sueño tiene la función de mantener y restaurar las neuronas, que también necesitan descansar, así como mejorarla memorización de lo previamente aprendido. En palabras de Morgado, “el sueño prepara el cerebro para aprender, potencia la memoria y estructura y reorganiza los contenidos de la mente.” De hecho, si no durmiésemos se verían afectados procesos mentales básicos como la atención sostenida y otras facultades cognitivas como el aprendizaje y la consolidación de la memoria.

Practicar deporte o cualquier actividad física, incluido el baile, prepara al cerebro para aprender. Algunos estudios han demostrado que el ejercicio físico aeróbico beneficia las capacidades cerebrales en el niño yen el adulto, sobre todo la memoria de trabajo y la cognición ejecutiva.Este tipo de ejercicio físico mejora el rendimiento en el aprendizaje de tareas ejecutivas, la cual se incrementa cuando se combinan diferentes actividades físicas, y consólo 30 minutos de actividad física se puede incrementar el tiempo de reacción y la velocidad de procesamiento de la información en el cerebro.

Asimismo, cada persona sabe cuál es su mejor momento del día para aprender, porque cada uno tiene sus propios ritmos circadianos,que suelen coincidir con los ratos en los que estamos más activos y tenemos mayor capacidad de atención. La importancia de estos biorritmos radicaen que si se cambian, se reduce la capacidad de aprendizaje de las personas.

Además, es recomendableentrenar la memora de trabajo, que tiene un papel fundamental a la hora de adquirir nuevos conocimientos y habilidadesymantiene una estrecha relación con la inteligencia fluida, el razonamiento y la capacidad de solucionar problemas nuevos con independencia de lo que ya sabemos. Actualmente, psicólogos de la Universidad de Jaén estudian este tipo de memoria a corto plazo, que está directamente relacionada con el desarrollo cognitivo y el rendimiento académico, centrándose encómo evoluciona esta memoria con la edad y aprender a estimularla.

El estrés en pequeñas dosis o las situaciones emocionales puede contribuir también al aprendizaje y a memorizar, porque activan el sistema nervioso y hacen que se liberen hormonas en la sangre, como dopamina, adrenalina y glucocorticoides, que facilitan esos dos procesos mentales. En cambio, si se alcanza un nivel de estrés excesivo y se mantiene una elevada concentración de glucocorticoides en la sangre, puede provocar que algunas neuronas mueran y, con ello, dificultarel aprendizaje y la memoria.

Para mantener el cerebro en forma es bueno realizar actividades intelectuales a lo largo de toda la vida para que la capacidad de memoria sea mayor durante la vejez.Por ejemplo, leerrequiere la participación denumerosos procesos mentales, entre los que destacan la percepción, la memoria y el razonamiento.

En las páginas de este libro también se hace referencia a las personas que aprenden varias lenguas en la temprana infancia, quienes tienen una mayor capacidad para aprender y memorizar, además de estar más protegidos contra la neurodegeneración, que conduce a enfermedades como el Alzheimer y Parkinson.Además, se citanotras actividades que potencian la memoria y el aprendizaje comotocar un instrumento, hacer yoga, mindfulness y artes marciales.

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Tampoco hay que olvidar llevar una adecuada nutrición, tal y como explica Victoria M. Álzaga en su libro Sepa cómo entrenar su memoria y la de su familia, que incluye, entre otros alimentos, aquellos que son ricos en ácidos grasos Omega3, ya que contribuyen al buen funcionamiento del cerebro y de la circulación sanguínea. Pescado azul, frutos secos, chocolate negro, huevo y verduras de hoja verde oscuro son algunos de los alimentos recomendados en este libro.

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