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“Chuletas” para exámenes: ¿un buen método para aprobar?

Siempre hay un número determinado de estudiantes que contestan las preguntas de un examen valiéndose de “chuletas”. Aunque los alumnos siguen utilizando técnicas tradicionales, con la llegada de las nuevas tecnologías los métodos se han ido perfeccio

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de “Chuletas” para exámenes: ¿un buen método para aprobar?
Estudiantes-grado-INEDesde tiempos inmemoriales la “chuleta” ha sido utilizada por los estudiantes en los exámenes. La mayoría de los alumnos que defienden esta fórmula ilícita para aprobar lo hacen desde el argumento de que existe un temario demasiado extenso que memorizar. Algo que, en su opinión, “resulta inútil, ya que son datos que una vez pasado el examen se olvidan fácilmente. Entonces, ¿para qué esforzarse?”.

 

Los profesores, por su parte, son conscientes de que en cada examen, un número determinado de alumnos intentará utilizar métodos fraudulentospara demostrar que tienen unos conocimientos que en realidad no poseen, por lo que se mantienen ojo avizor.

 

El examen se convierte así en una competición de astucia por parte del alumno y el profesor.El estudiante intenta engañar al docente copiando los datos con métodos más o menos sofisticados, mientras que el profesor tiene como misión descubrir a aquellos alumnos que utilizan estas técnicas para conseguir aprobar un examen que no se han preparado.

 

Tipos de chuletas

En la actualidad existen diferentes webs especializadas en contar a los alumnos las técnicas más apropiadas para llevar a cabo las “chuletas”. Un ejemplo de ello es www.noestudies.com, en donde el estudiante puede acceder a diversa información acerca de diferentes tipos de “chuletas”, enfocadas a su vez para la realización de distintos exámenes. Otras webs, como chuletas.xuletas.es ofrecen un editor de texto para hacer, crear y editar “chuletas”, mientras que desde otras, como www.xuletas.es se comparte este tipo de material, mientras que en chuletas.rincondelvago.com se ofrecen los mejores trucos para “copiar en los exámenes sin que te pillen”.

 

Con un simple vistazo a Internet podemos encontrar información, por ejemplo, acerca de las denominadas “chuletas clásicas”, que son las que se utilizan desde hace años, como por ejemplo ponerse el resumen del temario en la falda, en el caso de una chica, utilizar un bolígrafo de la marca Bic con los datos escritos con un alfiler o, simplemente, escribir lo que siempre se nos olvida en la funda de la calculadora, en la mano o en la mesa. Estas técnicas son muy simples y efectivas, pero tienen la desventaja de que son las más conocidas por los profesores, al ser las más utilizadas.

 

En el lado opuesto se encuentran las denominadas “chuletas arriesgadas”, solo indicadas, según los estudiantes, para los exámenes más difíciles. Un ejemplo de ello es la típica “chuleta” enganchada a una goma elástica escondida bajo la manga, de manera que el papel permanece escondido bajo el puño de la camisa o el jersey, pero lo suficientemente a mano para que el alumno pueda estirar de él cuando necesita copiar algún dato. Al soltarlo, la goma se destensa y el papel vuelve de nuevo a su escondite.

 

En la webs existen diferentes categorías de “chuletas”, para todos los gustos: fáciles, futuristas, infalibles, innovadoras… Son los propios alumnos los que escriben sus experiencias y cuelgan fotografías con el fin de ofrecer sus trucos a otros estudiantes.

 

Chuletas tecnológicas

Con la llegada de la tecnología, las “chuletas” han ido evolucionando. Al principio fue un proceso muy tímido, que consistía básicamente en comprarse un bolígrafo de tinta invisible al ojo humano, que solo se puede observar aplicando el halo de luz ultravioleta que incluye el propio bolígrafo.

 

Después llegaron las gafas con reflectores ocultos en las lentes y posteriormente los “pinganillos” o sistemas de transmisión remota. Determinadas tiendas especializadas, como La Tienda del Espía, los venden, si bien en determinadas ocasiones algunos productos resultan caros para los estudiantes. Este es el motivo por el que acuden a otros dispositivos que están más a su alcancen, como las cámaras digitales o el bluetooth.

 

Conscientes de esta irrupción de las nuevas tecnologías como elemento de ayuda externa a la hora de realizar los exámenes son muchos los centros universitarios que se han visto obligados a tomar medidas, como la instalación de detectores de telecomunicaciones o de inhibidores de frecuencias, o localizadores de bluetooth que imposibilitan el uso de teléfonos móviles.

 

Y es que el teléfono móvil se ha convertido en la caja de Pandora que esconde mil y una formas para hacer trampas en un examen. La última moda es la utilización de aplicaciones como el Whatsapp.Recientemente, la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) se enfrentaba a una posible filtración de las respuestas de un examen y denunciaba ante la Fiscalía de Barcelona a una academia, acusándola de estar relacionada con este hecho.

 

Al parecer, dos personas ajenas a la UPC se colocaron en el aula donde se celebraba un examen de Electromagnetismo, una asignatura de segundo curso de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, haciéndose pasar por alumnos. Tras obtener el examen esperaron a un pequeño despiste del profesor para salir por la puerta y a través de un grupo de Whatsapp fueron chivando las respuestas de la prueba, que era tipo test, a diversos alumnos, pertenecientes a la academia denunciada.

 

Hubo una veintena de alumnos implicados y el rector de la UPC, Antoni Giró, señalaba “la competencia entre las propias academias, los incentivos para conseguir el mayor número de aprobados entre sus matriculados y el deseo de captar más alumnos han llevado a una actuación como ésta, con un comportamiento indigno, porque se actúa con premeditación y de forma planificada”.La opinión del alumno

El perfil del alumno que utiliza una “chuleta” es el de una persona sin hábito de estudio que busca una manera rápida de aprobar evitándose la realización de un esfuerzo previo. En algunos casos, son personas que deciden a principio de curso o de la evaluación aprobar el examen utilizando métodos fraudulentos. En cambio, en otros casos, las personas que utilizan una “chuleta” son aquellas que ven que se les ha echado el tiempo encima y que las horas de estudio no han dado los resultados esperados. Suelen ser estudiantes inseguros, que no creen que serán capaces de aprobar un examen por sus propios medios y sin necesidad de ayuda externa.

 

En opinión de los alumnos más “profesionales” en el uso de estos métodos, copiar es bastante fácil. Jorge C.B. es estudiante de Psicología en Madrid y un experto en hacer “chuletas”. “Llevo haciéndolas desde Bachillerato y nunca me han pillado. A principio de curso decido en qué asignaturas me merece la pena utilizarlas y estudio al profesor para saber qué técnica es la que más me conviene utilizar”, señala.

 

“Copiar es relativamente fácil. Lo más importante es ser natural, no hacer movimientos bruscos que te puedan delatar y no cruzar tu mirada con el profesor. Hay que intentar ponerse detrás de un estudiante con envergadura física, aproximadamente en el centro de aula, para no levantar sospechas, y controlar en todo momento el recorrido que hace el profesor, en el caso de que pasee entre las mesas. También es necesario conocer bien al examinador: saber sus normas, su carácter y cómo actúa en los exámenes, lo que te proporciona una gran ventaja”, comenta.

 

Utilizar “chuletas” para aprobar los exámenes no le supone a Jorge ningún problema moral, ni de conciencia. “Estamos en una sociedad muy competitiva y éste no es más que un método más para conseguir lo que deseo sin tener que realizar un gran esfuerzo que, al menos en mi caso, no me merece la pena, ya que no forma parte de las prioridades en mi vida”, afirma.

 

La opinión del profesor

Los profesores afirman que, si bien las “chuletas” se han utilizado en todas las generaciones, ahora se están dando en mayor medida. “Estamos ante unos jóvenes que no tienen cultura del esfuerzo. Lo quieren todo al instante y sin que ello les suponga una actividad intelectual previa, lo que en el caso de los estudios es imposible conseguir”, señala Laura Arias, profesora de Secundaria en Madrid.

 

Los jóvenes deben aprender a desarrollar sus propias capacidades y el estudio supone un esfuerzo de voluntad y tener clara una motivación. Para las cosas cotidianas no necesitamos motivación, ni tampoco para las cosas que nos gusta hacer, pero el estudio siempre requiere de un esfuerzo, y eso es algo que muchos estudiantes no tienen asumido”, afirma Laura.

 

Cuando pillas a un alumno copiando y le retiras el examen, en realidad le estás haciendo un favor, aunque él no lo vea así. Le estás enseñando que el camino más rápido no siempre es el mejor, ya que una persona con una “chuleta” puede engañar a un profesor y aprobar un determinado examen, pero no llegará muy lejos, mientras que otra persona con disciplina, motivación y capacidad de superación podrá llegar hasta donde se proponga, tanto en la vida personal como en el terreno laboral, que es para lo que estamos preparando a estos chavales”, recalca la docente.

 

La opinión del experto

Los alumnos que despegan todo su talento para engañar al examinador y salir airosos de un examen encuentran en la “chuleta” un reductor de la ansiedad antes del examen, ya que les aporta seguridad en sí mismos. Sin embargo, esa ansiedad se dispara en el momento de copiar, por el temor a ser descubierto.

 

Rosa Serrate, licenciada en Psicología y Pedagogía, señala que las “chuletas” son un método demasiado arriesgado para aprobar, ya que puede suponernos el camino más directo a un suspenso. Sin embargo, entre sus puntos positivos que encierran se encuentra la posibilidad de ayudar al alumno en su repaso, lo que da pie a que, en ocasiones, el estudiante no tenga necesidad de usar la “chuleta” porque, haciéndola, ya se ha aprendido la lección.

 

La experta propone, en lugar de volcar los esfuerzos en la realización de una “chuleta”, intentar agilizar la memoria, lo que otorgará al estudiante beneficios no solo a corto, sino también a largo plazo.Para ello, lo primero que debemos hacer es mantener la atención y la concentración en lo que se está memorizando con pensamientos positivos, tipo “esto es interesante” o “no me cuesta estudiar”, evitando por el contrario los negativos, como “no me entra” o “es muy difícil”.

 

Para favorecer el aprendizaje el entorno debe ser tranquilo, sin ruidos ni música. Es fundamental también que el alumno comprenda lo que está leyendo, ya que no vale de nada repetir si no entendemos lo que estamos diciendo.

 

Hacer resúmenes y esquemas nos ayuda a memorizar, por lo que siempre debemos trabajar con bolígrafo y papel sobre la mesa. Las asociaciones también dan buenos resultados en palabras que nos resultan difíciles, de ahí la utilidad de las reglas mnemotécnicas y agrupar conocimientos en categorías.