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Aumentan las preferencias por trabajar a tiempo parcial

Más del 50% de los ocupados a tiempo parcial elige este tipo de contrato de forma voluntaria, según el Indicador Laboral de Comunidades Autónomas de Adecco. El informe expone que los principales motivos en la elección de este tipo de contrato son la

Publicado en Histórico Reportajes
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España podría alcanzar un nuevo máximo histórico en cuanto al número de ocupados: en septiembre próximo previsiblemente habrá 20,5 millones de ocupados en nuestro país. Así se desprende del Indicador Laboral de Comunidades Autónomas que ha elaborado Adecco conforme a los datos obtenidos en el primer trimestre de este año.


 


Parte de este crecimiento de ocupación laboral se debe a los contratos a tiempo parcial que, según expone el informe, más de la mitad de los trabajadores (el 51,5%) con este tipo de jornada lo elige voluntariamente, frente a un 32,1% que recurre a este horario por no encontrar otra alternativa. De los que lo disfrutan de forma voluntaria, un 12,9% lo hace para compatibilizar su actividad con los estudios, y un 26,1% por razones familiares.


 


Y es que está creciendo el número de contratos de este tipo en España. Tal y como manifiesta el indicador de Adecco, en los próximos meses el empleo a tiempo parcial crecerá más rápidamente que los contratos de jornada completa, un 6,5% y un 2,6% respectivamente; algo que no ha ocurrido en los dos últimos años.


 


Pero, a pesar de que las estimaciones apuntan a un máximo histórico de ocupación, también es cierto que la situación, a día de hoy, refleja una ralentización en el ritmo de creación de empleo. Una desaceleración que, según Adecco, afectará a las mujeres más que a los hombres: las proyecciones indican que el empleo femenino aumente en un 4,3% (lo que supone 344.000 nuevas plazas), la variación más moderada en un lustro.


 


Actualmente las mujeres representan el 40,9% del total de ocupados en España, frente al 35,3% de participación hace ocho años. Quiere decir que la tasa de paro femenino desciende y podría situarse por debajo del 11% por primera vez desde 1979 gracias a la reducción interanual de 8 décimas prevista en septiembre, hasta caer al 10,4%. Si se cumple esta previsión, ya serán 18 trimestres consecutivos de descensos en cuanto a la ocupación de las mujeres.


 


De hecho, durante los últimos 33 trimestres (es decir, desde comienzos de 1999) y de manera constante, la ocupación de mujeres avanza más deprisa que la de hombres. De ahí que actualmente las mujeres representen el 40,9% del total de ocupados en España, frente al 35,3% de participación ocho años atrás.


 


Asimismo, al igual que sucedió en el trimestre anterior, las mujeres han duplicado el crecimiento del empleo masculino: seis de cada diez nuevos empleos creados a lo largo de los últimos doce meses beneficiaron a personas de sexo femenino.


 


Trabajo a tiempo parcial


 


El número de ocupados a tiempo completo y a tiempo parcial ha crecido a un ritmo muy similar en los últimos doce meses: un 3,5% y un 3,4%, respectivamente, por lo que la proporción de ocupados de jornada parcial del primer trimestre ha sido la misma que un año atrás, un 12,4% del total: por cada 7 personas que trabajan en nuestro país a jornada completa, hay 1 que lo hace a tiempo parcial. El 88% de las nuevas ocupaciones ha sido de jornada completa.


 


No obstante, en los próximos meses puede producirse un cambio destacado: los contratos a tiempo parcial podrían crecer más rápidamente que los de jornada completa, algo que no ha ocurrido en los dos últimos años. En septiembre, los incrementos serían, respectivamente, de un 6,5% y un 2,6%. Esto supondría que cerca de 8 de cada 10 nuevos empleos corresponderán a puestos de jornada completa, la menor proporción en 11 trimestres.


 


Paralelamente, la participación del empleo parcial en el total de puestos se recuperaría suavemente, y sería del 11,7% en septiembre (lo que implica un aumento interanual de 4 décimas).


 


Motivos para trabajar a tiempo parcial


 


En el primer trimestre, el 51,5% de los ocupados a tiempo parcial ha declarado que prefiere ese tipo de jornada porque no puede (el 40,8%) o no quiere aceptar (el 10,7%) un trabajo de tiempo completo. Un año antes, ese porcentaje era del 50,3% (un 40,4% porque no podía y un 9,9% porque no quería), en tanto que en el primer trimestre de 2005 alcanzaba el 47,3% (un 38,2% y un 9,1%, respectivamente).


 


Un 32,1% de las personas afirman que tienen jornada parcial porque no han encontrado un empleo de jornada completa. Esa proporción también exhibe un aumento respecto del 2006 (31,7%) y el 2005 (30,1%). Mientras que un 16,5% de los encuestados menciona “otros motivos”.


De estas respuestas se puede inferir que esta modalidad de empleo es principalmente un hecho deseado (el 51,5% dan respuestas en este sentido) y no un remedio a la falta de empleo de jornada completa (un 32,1% han elegido esta opción).


 


Casi 1 de cada 8 personas (un 12,9%) que trabajan a tiempo parcial lo hacen porque eso les permite compatibilizar su actividad con sus estudios. En total, integran este grupo 322.000 personas que, como referencia, equivalen al 20% de los estudiantes universitarios de todo el país.


Más significativo aún, más de 1 cada 4 (un 26,1%) optan por la jornada parcial por razones familiares (cuidado de niños, ancianos, enfermos, etc.).


 


Sin embargo, el grupo que más ha crecido en los dos últimos años es el de aquellos que trabajan a tiempo parcial sencillamente porque no quieren hacerlo a jornada completa, es decir que, a pesar de no tener restricciones para trabajar a tiempo completo, prefieren no hacerlo. En el primer trimestre, suman 267.000 personas, un 21,5% más que a comienzos de 2005.


 


 


 


Nivel de formación


 


El nivel educativo de los ocupados en España ha mejorado en los últimos dos años: las personas con estudios secundarios (tanto primera como segunda etapa) suponen el 52% del total, 2,4 puntos porcentuales más que hace dos años, y las que tienen estudios superiores (desde Técnico Superior hasta Doctorado), tienen una participación del 32,5%, siete décimas más.


 


Sin embargo, el estudio pone de manifiesto que el cambio demográfico y la llegada de inmigrantes ha provocado un descenso de la formación entre los jóvenes ocupados: por un lado, el número de analfabetos y con formación primaria se ha duplicado, mientras que el grupo de recién licenciados ocupados se ha reducido en 4.000 personas. Son cifras resultantes al comparar los datos del primer trimestre de 2007 con los del mismo período de 2005, dado que se trata de tendencias que se modifican lentamente, expone el documento.


 


En el primer trimestre de este año, cada ocupado contaba en promedio con 11,6 años de formación. Eso conlleva una mejora en comparación con los 11,3 años que se registraban en el mismo trimestre de 2005 (aumento del 1,9%). Sin embargo, entre dichos períodos, el grupo de ocupados que proporcionalmente más creció fue el de analfabetos, con un aumento de 30,3%, lo que triplica el ritmo general de avance de la ocupación, del 8,5%. Si bien se trata de un grupo marginal dentro del total (representa sólo el 0,3% del total de ocupados), resulta destacable pues, en un 90%, el incremento en la cantidad de ocupados analfabetos corresponde a trabajadores inmigrantes.


 


Aunque se trata de un conjunto marginal, no deja de sorprender que en tan sólo dos años, el número de jóvenes ocupados analfabetos se haya más que duplicado, pasando de 800 a 1.800 personas.


 


De los restantes siete grupos analizados, perdieron peso en el total de la ocupación el de educación primaria (tanto completa como incompleta) y el de universitaria incompleta. En el primer caso, hubo una caída del 10,2% en el número de personas ocupadas con ese nivel de formación. En cambio, el contingente de individuos con formación universitaria incompleta perdió terreno porque creció menos que la media (un 6,2%).


 


El grupo de las personas con doctorado fue el segundo que más se expandió, (un 27% en el bienio), aunque continúa también como marginal (el 0,8% del total de ocupados).


 


Los dos grupos de educación secundaria (1º y 2º etapa), así como los de técnico superior y formación universitaria completa avanzaron a un ritmo similar, de entre el 10,9% (los mencionados en último término) y el 15,2% (los que alcanzaron el nivel de técnico superior). Los cuatro grupos aumentaron su peso en el total de ocupados.


 


El grupo más numeroso continuó siendo el de aquellos que tienen hasta la primera etapa de la educación secundaria, quienes suman 5.644.000 personas, lo que supone el 28,1% del total de ocupados. El segundo grupo en magnitud es el de quienes alcanzaron la segunda etapa de la educación secundaria (donde se incluye a quienes tienen estudios de formación laboral para los cuales es necesario contar con un título de educación secundaria). En todo el país, ellos suman 4.790.000 personas, equivalentes al 23,0% de la ocupación total. Ambos grupos suman el 52% de la ocupación, 2,4 puntos porcentuales más que hace dos años.


 


Si, por otra parte, se valoran conjuntamente a todos aquellos con formación más alta que la secundaria (es decir, desde técnico superior hasta doctorado), se obtiene un resultado del 32,5% de la población ocupada, proporción que es siete décimas mayor que la que se registraba dos años antes. Por lo tanto, quienes poseen sólo hasta educación primaria equivalen al 15,5% del total de ocupados, perdiendo 3,1 puntos porcentuales en dos años.


 


También llama la atención la reducción de 5,4% (unas 4.000 personas) en el número de jóvenes ocupados con título universitario, que han pasado a representar el 3,1% del total de jóvenes ocupados, 2 décimas menos que a comienzos de 2005. Esta evolución podría dibujar un nuevo panorama alterado por la baja tasa de natalidad española, una de las más bajas de Europa (1,34 hijos). Inevitablemente, el escaso número de nacimientos está provocando ya un descenso de jóvenes que ingresan en la universidad, lo que hará que en un futuro el nivel de formación de adultos también sufra descensos.


 


Sin embargo, en la actualidad, los adultos han mejorado su perfil de formación por el descenso en el número de personas con Educación primaria o inferior (caída del 11,7% en el bienio), que ahora tiene una participación del 15,6% de los adultos ocupados, cuando dos años atrás representaban el 19,3%. Esta caída proviene principalmente de aquellas personas que se han jubilado durante estos dos años, lo que ha beneficiado a incrementar el número de adultos con 1º y 2º etapa de Educación secundaria. Los primeros son el 26,6% de los ocupados de ese grupo de edad (1,6 puntos porcentuales más que en 2005) y los que tienen la 2º etapa de secundaria representan el 23,4% del total (1,2 puntos más que hace dos años).


 


 


Más empleos fijos


 


Por primera vez en diez años se ha producido una reducción interanual en el número de trabajadores con contrato temporal, lo que debe interpretarse como una consecuencia de la reforma a la legislación laboral de mayo de 2006.


 


Sin embargo, la disminución fue de apenas un 0,4% interanual, equivalente a 19.000 plazas y además no ha sido uniforme en el conjunto de España: ha habido contracciones significativas en las comunidades de Madrid, Cataluña y Valencia, pero en Andalucía, País Vasco y Galicia ha aumentado el número de temporales.


 


La tasa de temporalidad se ha situado en el 32%, lo que supone 1,4 puntos porcentuales menos que en el primer trimestre de 2006, pero prácticamente igual que el promedio 1996-2004. Se podría deducir, por tanto, que la reforma contra la temporalidad ha revertido parcialmente la subida provocada por el proceso de regularización de inmigrantes que tuvo lugar a mediados de 2005.


 


Simultáneamente el número de asalariados con contrato fijo ha registrado su mayor avance en 6 años, con un incremento interanual de 645.000 puestos (lo que supone un crecimiento interanual de esta variable del 6,1%). Por su parte, el colectivo de no asalariados (principalmente autónomos) se amplió en 44.000 integrantes (aumentando un 1,2% interanual). De lo anterior se deduce que el 96% de las ocupaciones creadas en los últimos doce meses fueron puestos asalariados fijos.


 


Las proyecciones para la tasa de temporalidad presentan dificultades mayores a las habituales por la incidencia que pueda tener la reforma contra la temporalidad y las bonificaciones a la contratación indefinida. Pero, como hasta ahora, se prevé un impacto limitado fundamentalmente porque las bonificaciones ofrecidas no compensan plenamente los mayores costos y riesgos que conlleva la contratación indefinida para quien venía contratando asalariados de forma temporal.


 


Se mantendrá una dinámica similar a la observada en el primer trimestre: incrementos en la ocupación indefinida, contracciones en el número de temporales y una expansión moderada de los no asalariados. En septiembre esto equivaldría a un crecimiento interanual del 5,9% para los asalariados fijos y del 1,1% para los autónomos, frente a un nuevo descenso de un 1,1% de los temporales.


 


 


 


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Más información:


 


Adecco


 


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