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Artistas: la pasión hecha profesión

Las profesiones artísticas tienen un alto componente de vocación y de pasión. A diferencia de lo que se piensa, hoy en día tienen salidas profesionales. Pero todo depende de una buena formación y de “moverse” mucho para conseguir entrar en este secto

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de Artistas: la pasión hecha profesión
Estudiantes-grado-INENo figuran en ninguno de los rankings de las profesiones con más salidas profesionales o con mejores niveles de empleabilidad y, normalmente, los padres suelen expresar sorpresa y cierto temor cuando sus hijos les dicen eso de “quiero ser artista” por las dificultades para hacerse un hueco en este campo, las condiciones laborales, la inestabilidad económica… Y, en parte, hay algo de razón en todo esto porque el sector no atraviesa un buen momento con el cierre de 1.978 empresas y la pérdida de más de 24.000 empleados según el Anuario de Estadísticas Culturales de 2013 del Ministerio de Educación. Son cifras que alarman pero, realmente, con la crisis ¿qué sector o profesión mantiene el tipo? [Ver cursos de Arte/Cultura]

 

Con mucha vocación, una buena dosis de pasión, constancia, esfuerzo y espíritu de luchar para conseguir lo que se quiere, aparte de tener determinadas habilidades personales, se puede tener un nombre y éxito dentro de las profesiones artísticas que, a diferencia de lo que muchas personas piensan, sí encabezan un ranking: el de las profesiones con mayor índice de felicidad. Un motivo que seguramente explica el hecho de que año tras año se mantenga el número de alumnos que cursan estos estudios.

 

Un camino por recorrer en el que la formación es una buena arma. Porque -aunque en la mente de todos hay nombres de directores de cine que no han pisado nunca un aula de formación, de artistas que han sido expulsados de las escuelas o de músicos que han aprendido música ellos solos-, lo cierto es que una buena formación siempre es un plus y puede abrir más vías para trabajar en estos campos en los que reinventarse es prácticamente necesario. De ayuda son las nuevas tecnologías para, por ejemplo, abaratar costes de publicación, añadir elementos novedosos a obras y llegar a más gente con las fotografías o música. Y si no, que se lo digan a artistas como Justin Bieber, quien tiene mucho que agradecer a plataformas como Youtube.

 

Especialización, reinvención y nuevas tecnologíasson, por lo tanto, una buena combinación para triunfar en estas profesiones. Y quién sabe si dentro de uno mismo está el próximo Camilo José Cela recogiendo el Premio Nobel de Literatura, el nuevo Almodóvar siendo premiado con un Óscar, el Manuel de Falla del siglo XXI o el Goya que, en lugar de pintar los desastres de la guerra, plasma los desastres de la crisis.

 

Música y danza

 

La música y la danza quizá son de las disciplinas artísticas más populares y más cursadas. Sus itinerarios formativos son similares, aunque cada uno dentro de su área y, evidentemente, con asignaturas específicas. No obstante, en ambos casos, lo habitual es acudir a las escuelas o conservatorios de música o de danza, según la modalidad elegida, para recibir la formación especializada que está catalogada como estudios superiores de Grado. Es frecuente que en estas áreas se empiece desde pequeño porque ya las niñas y niños muestran interés o habilidades en este terreno o bien porque los padres les apuntan a este tipo de actividades. [Ver cursos de Danza y de Música]

 

La mayor diferencia entre ambas figura en la carrera profesional. La música hoy en día tiene más opciones. Y, para ello, cuanta más formación, mejor. En España, el proceso formativo contempla diferentes niveles. La primera etapa suele cursarse en los conservatorios o academias de música para adquirir una formación elemental y media, que suele finalizarse a la edad de 16 años aproximadamente. Un período en el que se adquieren conocimientos de armonía, solfeo, lectura de música, historia de la música y se introducen en un instrumento musical.

 

Al terminar esta etapa es cuando habitualmente se decide si se quiere o no dedicarse a la música. En caso afirmativo, se continúa la formación en los conservatorios superiores de música, según indica Pilar Montoya, profesora en el Conservatoria Superior de Castilla y León en Salamanca. Unos estudios en los que tras superar las pruebas –basadas en un recital público y en un trabajo de investigación que se tiene que defender ante un tribunal-, “se puede seguir formándose para ser doctor en Música en las universidades” a través de estudios propios de postgrado.

 

La investigación y la docencia son así dos posibles opciones profesionales en este sector en el que “hay más salidas de las que pensamos porque no sólo se puede ser concertista internacional para lo que hay que ser muy bueno y tener habilidades para soportar muchas presiones”, aclara Pilar Montoya, quien añade que se puede trabajar en una orquesta, ser solista, hacer un grupo….  “Lo importante es tener claras las facultades. Además, muchos hacemos un poco de todo”. Por ejemplo, ella misma es profesora en el conservatorio, es concertista y está haciendo el doctorado.

 

Pero si hoy en día hay una salida profesional dentro de la música que más destaque es la figura del manager, marketing musical o gestores culturales “porque hay muy pocas personas que se dediquen a ello y hay demanda porque todos queremos un buen manager”. Un campo en el que sobre todo se pide trabajar a nivel internacional porque hay países que ofrecen buenas perspectivas para la música como Asia, donde hay recursos económicos para mover grandes proyectos o bien América Latina de la mano de países emergentes.

 

También la investigación es otro de los campos con buenas salidas profesionales porque “hay mucha música que duerme en catedrales, museos… que no se conoce y se puede grabar, hacer publicaciones… Es música del patrimonio cultural propio y es un campo que puede abrirse”. No obstante, si se quiere ser concertista, hay que luchar por ello. Lo ideal es tener una agencia que “te represente, aunque a veces no es suficiente y el propio artista tiene que buscarse sus propias actuaciones. Se suele ser autónomo y se cobra por actuación”, señala Pilar Montoya. “Lo difícil siempre es empezar hasta que tienes un nombre”.

 

Pero en este proceso, las nuevas tecnologías pueden ayudar y no sólo a los artistas que se dedican a ritmos más masivos o populares como el pop o rock. También la música clásica se está apoyando en plataformas tecnológicas y aplicando nuevas tecnologías para que no dar el tradicional concierto. “Se está empezando a jugar con una imagen más pop y a tener la idea de crear espectáculos con luces, imágenes…”. Es decir, reinventarse.

 

Los salarios varían según la vía que se elija. Por ejemplo, en enseñanza se puede tener un sueldo de unos 2.000 euros, mientras que por un concierto se puede percibir unos 1.000 euros en el caso de un solista o de 300 si se es un grupo, aunque todo depende del nombre que se tenga. Los gestores culturales o managers perciben un porcentaje de entre un 10% o 15% de la cantidad total del artista según su caché.

 

A diferencia de la música, la vida en el mundo de la danza “es más dura y el caché es más bajo. A los 20 años se puede llegar a ser ya viejo para bailar”, indica Pilar Montoya, que también es bailarina. No obstante, la carrera en este campo no se acaba aquí porque tiene otras salidas como la coreografía, dedicarse a la enseñanza –además en España se da el caso de que hay pocos centros especializados-, o bien decantarse por la investigación en este campo. Otras opciones son crear una compañía y hacer los propios espectáculos.

 

Escultura, pintura y demás arte

 

La formación también es importante en este campo. Lo habitual es que se curse un Bachillerato de Artes y que luego se continúe la formación cursando estudios de Bellas Artes, aunque en el caso de algunas disciplinas como la escultura, se precisa de una formación más específica en escuelas especializadas porque “la formación en Bellas Artes es más genérica”, según señala Guadalupe Cámara, jefa de Estudios de la Escuela de Arte La Palma de Madrid, quien pone de manifiesto la importancia de la formación especializada para aprender “artes aplicadas a la escultura, madera, piedra y metal” en cursos académicos en los que la formación práctica es especialmente relevante. [Ver cursos de Arte y cultura]

 

Precisamente, la escultura es una de las áreas que mejores perspectivas laborales presenta en el campo del arte, situándose por delante de la pintura que estaría en segundo lugar y más lejos de la fotografía, instalaciones, vídeos o new art, entre otras disciplinas. De hecho, sobre todo en la escultura se ha experimentado últimamente un repunte en ventas que, sobre todo, viene de la mano de los inversores, compradores o coleccionistas de otros países.

 

Pero, además de la exposición, la profesión de escultor tiene otras salidas profesionales que, quizá sean menos conocidas, aunque pueden tenerse en cuenta. Dentro de ellas, está, por ejemplo, “la figura del utillero, que es una persona que puede diseñar o crear un mural”, explica Guadalupe Cámara. Además, también se pueden optar por la escultura efímera para construcciones para un rodaje o para un parque temático, crear ninots para las fallas de Valencia o para eventos como las cabalgatas de Reyes, así como centrarse en la escenografía, construcción o atrezo para obras de teatro, óperas… Por supuesto, también está la opción de la reproducción de la obra propia o bien trabajar para otros escultores. Y, como en muchas profesiones, los países exteriores abren posibilidades como es el caso de los mercados árabes de los que últimamente están procediendo la mayoría de los pedidos y proyectos.

 

Unas posibilidades profesionales ante las que se está detectando que es una formación demandada por personas que “están volviendo a estudiar porque es un perfil profesional. De hecho, casi el 20% de los estudiantes tiene estudios de arquitectura o bien de Bellas Artes”.

 

La pasión por escribir

 

Dentro de las profesiones artísticas, quizá la que mayor componente de autoaprendizaje tiene podría ser la de escritor. De hecho, no hay un itinerario formativo concreto. Las opciones son múltiples: desde cursos de técnicas de escritura o talleres especializados o la carrera de Filología Hispánica u otras titulaciones como la de Periodismo, entre otras. [Ver cursos de Escritura creativa]

 

Sin embargo, lo que realmente importa es que “a la persona le apasione la literatura, leer y escribir mucho, que le guste, porque hay que machacar mucho y se aprende escribiendo, borrando cosas, volviendo a escribir… Hay que tener facilidad para escribir y luego pulir”, explica la escritora Carmen Santos.

 

Las perspectivas de esta profesión no son muy halagüeñas con la piratería y la crisis.  “Se venden menos libros porque la gente tiene menos presupuesto para comprarlos y los editores seleccionan más los que publican”, señala Carmen Santos, quien matiza que  “siempre ha sido difícil”.

 

No obstante, hay posibilidades que se abren de la mano de las nuevas tecnologías. Entre las alternativas, se puede optar por publicar libros electrónicos que se pueden comprar a un precio más económico y que están teniendo buena aceptación, sobre todo, ante el auge de e-readers. Además, otra opción son las plataformas para publicar uno mismo el libro como es el caso de Bubok o la de Amazon, así como comunidades literarias como Falsaria o BiblioEteca, entre otras. De este modo, se reducen gastos de publicación y se pueden obtener ingresos.

 

Son vías por las que se puede apostar o bien empezar a dar los primeros pasos en una profesión hasta llegar a las editoriales convencionales, siendo aconsejable en este último caso contar con un agente literario que ayude a ver dónde la obra podría publicarse mejor para evitar tener que enviar manuscritos a discreción a diferentes empresas editoriales, según recomienda Carmen Santos.

 

Hay que tener en cuenta que pocos escritores trabajan por encargo, siendo lo más habitual escribir sobre el tema en el que el autor esté interesado, lo que suele hacerse sin un contrato porque se tiende a ser autónomo. No obstante, sí se formaliza un contrato con la editorial interesada en el ejemplar en el que se establecen las pautas y condiciones como el porcentaje a recibir por cada libro. Una cantidad que el escritor recibe a finales de año, momento en el que se hace la liquidación en la que habría que descontar el anticipo si se ha recibido. La cuantía a percibir varía dependiendo de las ventas y del caché del autor.



 Sigue…

El mundo del celuloide

El campo de la arquitectura

Becas y premios para dar los primeros pasos













El mundo del celuloide

 

La profesión de cineasta es una de las que más atractivos presenta dentro del cine. Tal y como sucede con otras profesiones artísticas, los itinerarios formativos pueden variar. Aunque los estudios se pueden realizar en academias o escuelas especializadas, lo más habitual es que se curse la titulación de Comunicación Audiovisual y posteriormente se realice un master especializado en dirección de cine porque “la carrera da una formación en televisión y radio, pero el cine suele ser sólo una asignatura”, según explica Juan Orellana, director del Máster Universitario en Dirección Cinematográfica de la Universidad San Pablo CEU, quien añade que con esta formación se adquieren ya conocimientos y herramientas especializadas propias de un director de cine. [Ver cursos de Dirección de cine]

 

La formación especializada es especialmente importante no sólo desde el punto de vista teórico, que se puede tener en gran medida tras haber cursado Comunicación Audiovisual, sino también práctico, comenzando con la realización de cortometrajes y con prácticas de rodaje para aprender a narrar en imágenes, trabajar la dirección de actores y los diálogos, combinar escenas exteriores e interiores, hacer un casting de actores…

 

Al terminar los estudios, siempre que se pueda es conveniente hacer prácticas en productoras para ir ganando experiencia, aunque esta opción “se ha frenado con la crisis y, a veces, tienen que empezar en áreas como la postproducción”, añade Juan Orellana. No obstante, aunque con la coyuntura económica sea un poco más difícil empezar a introducirse en este campo, hay opciones. “El mundo del cine no es como hacer un máster en temas fiscales que vas con el título debajo del brazo. Aquí lo mejor es que vayan con sus propios cortos. Son su tarjeta de presentación y con ellos se puede ver si realmente la persona tiene o no madera de director de cine”, especifica Juan Orellana.

 

Además, es importante no cerrarse puertas y opciones porque en el mundo del largometraje entran pocas personas y sólo el 1% se mete en la gran industria. También hay que tener en cuenta que en España se ha reducido la producción y que es un mercado muy cerrado, existen problemas de financiación y hay descenso de taquilla porque las personas van menos al cine.

 

Pero no hay que obviar otras vías como comenzar en el campo de la publicidad con la dirección de spots o vídeos industriales o la creación de la propia productora, que es otra de las salidas profesionales que se tiene en la actualidad. De hecho, “esta fórmula es la que mejor resultado da para publicidad, vídeos musicales, cortometrajes… Se puede empezar por una industria menor e ir haciendo currículo”, señala Juan Orellana, quien afirma que el mundo del corto está en “explosión y se puede pasar desde él al largometraje”. [Ver cursos de cortometrajes]

 

Y, si no se encuentran posibilidades en España, siempre se puede hacer la maleta y viajar a otro país tal y como sucede con otras profesiones. ¿Dónde ir? Estados Unidos ofrece posibilidades, así como América Latina en los que se valora a las personas que han estudiado en España. Tampoco hay que obviar otras ciudades como Londres o los países del Este de Europa en los que existen pequeñas empresas que están funcionando.

 

Pero, sobre todo, para conseguirlo es muy importante tener vocación y “moverse, llamar a puertas, ir a festivales… Las cualidades personales importan tanto o más que el conocimiento que se tenga”, concluye Juan Orellana. Eso sí, hay que estar mentalizado de que el sueldo es modesto porque hay que ser muy importante para ganar dinero y que hay temporadas en las que se tiene que echar mano de los ahorros porque mientras no se hace una película o un vídeo no se cobra. Algo que sucede también a los grandes cineastas.

 

El campo de la arquitectura

 

En su caso, la formación pasa por ser licenciado en Arquitectura, siendo obligatorio estar colegiado si se van a firmar proyectos o se opta por la dirección de obra. Lo más importante en esta profesión, aparte de tener conocimientos técnicos, es la práctica “que se consigue haciendo prácticas en empresas al acabar la carrera”. [Ver cursos de Arquitectura]

 

Antes de la crisis, las titulaciones de arquitectura presentaban una alta inserción laboral y lo habitual era que al finalizar las prácticas, los estudiantes fueran contratados por la empresa en las que las habían realizado. Sin embargo, esta situación ahora ha cambiado y es más difícil tanto conseguir las prácticas como insertarse profesionalmente con la crisis económica y la caída del sector de la construcción. Según explica Enrique García, arquitecto técnico en Estudio Matmata, de “mi promoción de 80 sólo trabajamos dos”.

 

Pero, como sucede en todas las profesiones, hay que buscar salidas u orientarse hacia otros campos, optando por el autoempleo como hizo Enrique García que creó su propio estudio. “Vimos que teníamos posibilidades de trabajar por nuestra cuenta”, asegura. Además, añade que también hay que reinventarse hacia otros campos como, por ejemplo, la rehabilitación y la eficiencia energética trabajando “para los pisos que tienen los bancos, así como para promotores y para reformas para vender los pisos que están en stock y que están sin rehabilitar”. La eficiencia energética también está en alza introduciéndose prácticamente en todos los proyectos en los que se trabaja en arquitectura para ahorrar energía, haciéndose también estudios energéticos para las industrias.

 

Las condiciones laborales han variado con la crisis. Lo más común es que se perciba una retribución de 1.000 euros aproximadamente si se está contratado, aunque esta cantidad puede ascender a 2.000 euros o llegar incluso hasta los 5.000 euros mensuales si se trabaja en una empresa grande o según el proyecto que se realice.

 

Becas y premios para dar los primeros pasos

 

Las becas y premios son de gran ayuda para comenzar la carrera artística con independencia de la disciplina que se haya elegido. Además, hay opciones tanto para dentro de España como en el extranjero. Dentro de las convocatorias en España se encuentra, por ejemplo, el programa Estudio Busca Talento, lanzado por la Fundación Banco Santander en colaboración con Matadero Madrid y con el apoyo de Openbank, que ofrece a los jóvenes artistas un espacio de trabajo y un programa para asesorarles y orientarles profesionalmente.

 

Otras opciones son la beca de estancias de investigación para investigadores, artistas y docentes convocada por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en colaboración con la Conferencia de Rectores de Universidades Públicas de Madrid (CRUMA), la Universidad de Alcalá y Banco Santander, o la Beca de Arquitectura Rafael del Pino en restauración del patrimonio artístico y cultural.

 

Para los que quieran irse al exterior, están las becas MAEC-AECID para realizar un proyecto artístico o investigador en la Academia España en Roma y que están dirigidas a escultores, pintores, fotógrafos, decoradores, cineastas, músicos o arquitectos, entre otros, así como las becas para artistas UNESCO-Aschberg para creación literaria, música y artes visuales; el programa de intercambio de Acción Cultural Española y el Instituto Francés para promover la movilidad de creadores nacionales en el extranjero; las becas en el extranjero de la Fundación Botín Museos sobre arte contemporáneo o las Becas Camargo de residencia para  artistas, escritores y dramaturgos.

 

Los premios también ayudan al reconocimiento. Convocatorias a tener en cuenta son los Premios de la Universidad de Granada a la Creación Artística y Científica para alumnos matriculados en los estudios oficiales en cualquiera de las universidades españolas en el período 2013-2014; los Premios Manuel de Falla para la investigación musical e interpretación musical; el Premio José López Rubio para guiones de cortometraje; el Premio Federico Mayor Zaragoza para fotografía; Premio Federico García Lorca para narrativa y poesía; los Premios Alonso Cano para arquitectura, escultura, cómic o pintura, entre otras modalidades o la convocatoria del Premio EPAP para publicar un libro con cinco editores europeos. Son solo algunas convocatorias que pueden ayudar a dar ese empujón para empezar a destacar.  

 

 

 

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