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Arranca la temporada de esquí y los profesionales piden prudencia

La temporada de esquí acaba de dar comienzo con muy buenas noticias para todos los aficionados a este trepidante deporte. Disfrutar al máximo y hacerlo con seguridad, no deben de ser incompatibles si antes el esquiador ha aprendido a ejecutar los mov

Publicado en Histórico Reportajes
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Por fin tenemos el tan ansiado manto de nieve en las montañas españolas. Salvo excepciones, apunta ésta a que va a ser una excelente temporada para la práctica del deporte blanco por excelencia. Un deporte, el esquí, que año tras año ha ganado en adeptos hasta el punto de que hoy ya nadie se atreve a calificarlo de minoritario. Es, ante todo, una actividad lúdico-deportiva accesible y muy muy divertida.


 


Durante la temporada 2002-2003 fueron más de tres millones los esquiadores contabilizados en las 35 estaciones españolas, cerca de un 12% más que la temporada anterior. Y en ésta probablemente serán más a medida que las estaciones van mejorando y aumentando sus instalaciones, medios técnicos y humanos. En este sentido, según la Asociación Turística de Estaciones de Esquí y Montaña (ATUDEM) en toda la geografía española hay un total de 866’57 kilómetros de pistas de esquí alpino y 214 kilómetros de pistas de esquí de fondo.


 


Unas pistas que además han ganado en amplitud y, sobretodo, en seguridad. El material ha ido evolucionando para hacer también más fácil y segura esta práctica deportiva. Pero no nos equivoquemos, el esquí sigue siendo un deporte de riesgo pues, al tiempo que la seguridad aumenta, también aumenta la velocidad en las pistas. Los esquís, las fijaciones y las botas nos permiten ahora giros más controlados, estables y precisos, pero como ocurre con los coches, los esquiadores se sienten, asimismo, capacitados para ir más rápido. Y así, los accidentes siguen siendo habituales, es más, su numero ha aumentado dada la gran masificación existente en la mayoría de estaciones españolas. Regularmente tenemos noticias de accidentes muy graves debido casi siempre a una excesiva velocidad, así como, a la falta de conocimiento de las más elementales normas FIS de seguridad en las pistas.


 


Por eso, aquí queremos citar varios aspectos que deben ser tenidos en cuenta, y especialmente recordar a cualquiera que tenga pensado esquiar esta temporada que antes debe aprender este deporte, además, nunca debe esquiar por encima de sus posibilidades. Estaremos de acuerdo que ir a trescientos por hora con un seiscientos es una absoluta temeridad.


 


En primer lugar, no hay que menospreciar los peligros de la montaña, de modo que uno debe ir convenientemente equipado. Y con esto no nos referimos sólo a los esquís que no es más que una parte de la equipación entre la que debe encontrarse otros elementos tanto o más importantes, tales como, unas botas cómodas y seguras, una ropa de abrigo para condiciones climatológicas invernales, una crema protectora y las indispensables gafas de sol o ventisca según el caso.


 


Por otro lado, el esquí es un deporte muy técnico, que precisa del esquiador movimientos muy precisos, por tanto, es vital aprender desde el principio la forma correcta de ejecutar los giros y de controlar nuestro deslizamiento sobre los esquís. Este aprendizaje progresivo acompañado de un profesor titulado va a ser clave para alcanzar las destrezas necesarias que hagan al esquiador más controlado y seguro, y para que al final lleguemos a disfrutar plenamente de la montaña. Hay que hacer las cosas bien desde el principio si se quiere alcanzar un alto nivel en esta práctica deportiva.


 


Desde hace tiempo, tenemos a varios colectivos, apoyados desde distintas federaciones autonómicas y desde la Federación Española de Deportes de Invierno, luchando por profesionalizar la enseñanza del esquí. El objetivo es que las clases de esquí se ajusten a un método, a una progresión y a unas técnicas apropiadas y similares en toda España, para lo cual debería haber profesionales convenientemente formados y acreditados a través de una institución o instituciones que sean aceptadas por todo el colectivo y también por las administraciones públicas. Hace tres años desde el Gobierno se promulgó el Real Decreto 319/2000 de 3 de Marzo por el que se establecen los títulos de Técnico Deportivo y Técnico Deportivo Superior en las especialidades de Deportes de Invierno, ha establecido los tres niveles de enseñanzas mínimas, así como, lo requisitos y pruebas de acceso en las especialidades de Esquí Alpino, Esquí de Fondo y Snowboard que sirven para obtener el título oficial que permite ejercer la actividad de profesor de esquí.


 


Y son la Federación Española y la Federación Catalana, cada una de forma independiente, las que mejor están cumpliendo con este objetivo de institucionalizar la enseñanza del esquí. Tenemos así, por un lado la más veterana Escuela Española de Esquí, ahora estrechamente unida a la Federación Española, reconocida por la AEPEDI y por la ISIA, además, centralizada en Candanchú, que desde hace más de 50 años ha venido formando y titulando profesores en toda España. Tenemos, por otro lado, dos instituciones educativas en Cataluña, la Escola de Tècnics Esportius Val d’Aran (ETEVA) y el Centre de Formació de Tècnics Esportius Escola Pia (CFTEEP), ambas apoyadas por la Federación Catalana y por la Consejería de Educación de dicha comunidad, que en estos últimos tres años han empezado a impartir sus propios programas de formación de profesores de esquí.


 


Tanto de estas dos últimas como, sobretodo, de la primera se nutren las diferentes escuelas de esquí españolas. Pero ojo, porque no todos los profesores tienen una titulación oficial y, por tanto, no todos los profesores de las escuelas de esquí la poseen. La mayoría la tienen o están en proceso de obtenerla, aunque también hay muchos que no han iniciado esta formación, o ni siquiera han aprobado aún el examen de ingreso.


 


El caso es que en los últimos 10 años la enseñanza del esquí como actividad económica ha experimentado un enorme crecimiento en nuestro país. Antes, era habitual que cada estación sólo tuviera una escuela “oficial”, cuyos profesores eran los únicos en impartir clases en todo el dominio esquiable, salvo contadas excepciones de clubs de ocio y equipos de competición. Unas pocas estaciones, como es el caso de Formigal siguen con esta política de sólo permitir la enseñanza en sus pistas a una única escuela. Sin embargo, de un tiempo a esta parte la tendencia en la mayoría de estaciones ha sido a permitir la apertura de nuevas escuelas que realizaran esta actividad con total libertad, algo que sin duda ha de venir en beneficio del libre mercado.


 


Un claro ejemplo de este fenómeno lo tenemos en la estación de esquí de Sierra Nevada que ya cuenta con al menos 20 escuelas y no sólo la Escuela Española de Esquí, algunas asimismo muy profesionales aunque otras muchas nada preparadas para desarrollar una actividad docente en condiciones mínimamente aceptables. Y es esta falta de rigor, control y profesionalidad, precisamente, el principal inconveniente de tal cambio de actitud en las estaciones. Sirva esto como toque atención para cualquier interesado en contratar clases de esquí que ante esto debe ser cauto y crítico en la elección del profesor y de la escuela.


 


Claro que este fenómeno se ha generalizado a otras estaciones como el Puerto de Navacerrada en el Sistema Central que cuenta en la actualidad con tres escuelas. De este centro invernal podemos citar la original aportación de la Escuela de Esquí y Snowboard de la Venta Arias que como bien nos contó su actual director, Óscar Gabaldón, quieren dar a sus cursos un carácter eminentemente lúdico habida cuenta de que gran parte de sus alumnos son niños no mayores de los 12 años. Estrictos en la técnica, fieles a lo marcado por el Comité de Formación de la Federación Española de Esquí y por la Escuela Española de Esquí, prefiere su plantilla de profesores titulados que sus alumnos alcancen el aprendizaje a través del juego, en definitiva, clases activas, dinámicas y divertidas, para niños desde los 5 años, incluso los 4 en el caso de clases particulares.


 


Al tiempo, esta escuela ha optado por incorporar a la práctica del esquí otras actividades complementarias, entre ellas, esquí de fondo, esquí de travesía, excursiones con raquetas, así como, talleres educativos y actividades de ocio para los niños tras la jornada de esquí. Sin quedarse ahí, ya está pensando su director formar este año a su plantilla en la enseñanza para minusválidos.


 


Es habitual que cada estación tenga una escuela “oficial”, que en ciertos aspectos las pone en ventaja sobre el resto (forfait gratuito para sus profesores, preferencia en los remontes para los alumnos, disposición de pistas en exclusiva, material de apoyo, etc.), de ahí que las nuevas escuelas “no oficiales” tengan que ingeniárselas para ofrecer un servicio diferenciador en otros aspectos. Tenemos el caso de la nueva Skiclass Escola en la estación de esquí de Baqueira-Beret, creada este mismo año por varios veteranos profesores tanto del Valle de Arán como de otros lugares de España.


 


Javier Elvira, uno de sus impulsores, ha llevado a cabo buena parte de su actividad docente en la estación norteamericana de ASPEN de donde ha traído la idea de ofrecer un servicio de enseñanza muy personalizado para un cliente más exclusivo, dispuesto a hacer un mayor esfuerzo económico en favor de una mayor calidad y atención. Disponen unos pocos clientes de un profesor que está todo el día con ellos, cuya función, aparte de la siempre necesaria enseñanza, sería guiarles por la estación, dar a conocer todos sus rincones, velar por su seguridad y su bienestar, sea cual sea su nivel. Otro de sus servicios estrella serán los cursos especializados de esquí avanzado o más conocidos Camps.  Dispondrá para ello Skiclass Escola de profesores con experiencia en competición alpina y en el desarrollo de planes de entrenamiento.


 


Pero esta tan necesitada profesionalización no sólo ha llegado a las escuelas de las diferentes estaciones, también estamos encontrando algunos clubs de esquí cada vez más concienciados en prestar un servicio al alumno de máxima calidad. En este sentido, desde toda la Comunidad de Madrid el Club Amistad atesora una experiencia de 34 años introduciendo en la práctica del esquí a niños, jóvenes y adultos, algo de lo que muy pocos pueden presumir. Ofrecen un servicio de atención durante toda la jornada que incluye el desplazamiento en autobús a las estaciones cercanas a la capital.


 


Y también hay que mencionar de este veterano club de esquí su equipo de competición que ha sido una de sus señas de identidad desde el mismo año de su fundación. Desde el equipo de competición varios expertos entrenadores imparten cursos para introducir a los jóvenes en la competición de esquí, y ojo, porque algunos de ellos llegarán lejos, y el que no, al menos habrá vivido una experiencia que sólo se puede calificar de muy estimulante.


 


Un talante, este de mejorar la calidad, del que otras escuelas y clubs de esquí se han contagiado. Bien saben que el esquiador español es cada vez más exigente, cambia sus gustos a medida que en nuestro país madura esta actividad. Ya no sirve el servicio gris y monolítico de hace diez años, las expectativas del cliente son las que mandan. Otro club madrileño de más reciente creación, Ski-Kamel, exige a sus profesores cada vez una mejor formación, de acuerdo a la técnica que marca la Federación Española de Deportes de Invierno por medio de la Escuela Española de Esquí. Adaptarse a las necesidades de cada alumno y ofrecer programas de aprendizaje exclusivos es su propósito. No en vano, el año pasado impartió un curso pionero de esquí avanzado fuera de pista. Seis días en una de las mecas del esquí extremo en el mundo, la Meige-La Grave, estación en Los Alpes franceses donde los alumnos esquiaron con un profesor especializado, a la vez que con guías franceses de alta montaña.


 


La conocida tienda de material deportivo Barrabés también dispone de una escuela de montaña altamente especializada. Ofrece en Cerler una amplia gama de cursos especializados y clases particulares, desde programas para principiantes hasta programas avanzados en diferentes especialidades (baches, esquí fuera de pista, carving, competición, para la prueba de acceso a la EEE), impartidos por profesores todos ellos diplomados por la Escuela Española de Esquí (EEE), incluso algunos entrenadores titulados y demostradores. Tiene como inconveniente su elevado precio, aunque la calidad de enseñanza y los medios técnicos son difícilmente superables. Un precio más que justificado ya que, añade Gabi Mur, Director del Equipo Barrabés, "no hablamos de un curso convencional de 3 horas como los demás, sino de cursos de 5 horas prácticas de esquí cada día más teóricas por la tarde que al final suman un montón de horas de clase, además, en grupos reducidos de alumnos".


 


El caso es que con cualquiera de estas ofertas uno pronto va a tener una técnica envidiable, eso para el que quiera lucirse. No obstante, sería conveniente que también se concienciara de siempre respetar las normas FIS de seguridad en las pistas de esquí. Un decálogo que casi nadie ha leído en su vida y que muchos desprecian por completo a tenor de las innumerables temeridades que se cometen a diario. Son normas cuyo incumplimiento puede llevar aparejadas responsabilidades civiles y penales. Por si acaso las citamos:


 


1. El esquiador debe comportarse de manera que no ponga en peligro o perjudique a los demás; 2. El esquiador debe esquiar controlado en todo momento; 3. El esquiador que baja desde arriba debe tomar la dirección que garantice la seguridad de los usuarios que se encuentren debajo de él; 4. El esquiador que adelanta debe dejar al esquiador adelantado espacio suficiente para que pueda realizar sus propios movimientos; 5. El esquiador que entra en pista debe mirar hacia arriba y hacia abajo, asegurándose que la pista está despejada; 6. El esquiador debe evitar pararse en pista, en lugares estrechos, peligrosos o de escasa visibilidad; 7. Los usuarios y personas que suban y bajen a pie deben hacerlo por el lateral de la pista; 8. El esquiador debe obedecer todas las señales e indicaciones que se encuentran en la pista, telesquí o cerca de ellas; 9. Todo esquiador debe prestar ayuda en caso de accidente y notificarlo, en la medida de sus posibilidades, al personal de la Estación; 10. Todos los usuarios y testigos implicados en un accidente deben intercambiarse nombres y direcciones.


 


Respeto, prudencia y sentido común, es de lo que se trata a fin de cuentas.


 


 


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Enlaces de interés:


 


Web Institucional de la Asociación Turística de Estaciones de Esquí y Montaña (ATUDEM)


 


Página oficial de la Asociación Española de Escuelas, Profesores y Entrenadores de Deportes de Invierno (AEPEDI)


 


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