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Adiestrador canino: el mejor amigo del perro

Es primordial enseñar al cachorro cuanto antes lo que es un comportamiento aceptable y lo que no. No dejar claro desde el principio esta diferencia puede derivar en un perro adulto con el que no es cómodo convivir. Educar requiere constancia y una se

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de Adiestrador canino: el mejor amigo del perro
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Básicamente, un perro educado es un perro feliz, porque tiene mayor contacto con su entorno, más posibilidades de salir a pasear, es más querido por su dueño y previene que ya de adulto adquiera un carácter violento o agresivo. Los perros tienen una predisposición genética a recibir autoridad, son muy jerárquicos y sociales.


 


Cada día aumenta la demanda de servicios de educación y adiestramiento caninos. Al igual que recurrimos a un electricista cuando tenemos un problema con la luz, o a un peluquero si necesitamos arreglarnos el pelo, cuando se trata de educar a un perro lo mejor es acudir a un especialista en la materia. El adiestrador tiene que comprometerse con el problema, debe tener vocación y ganas de ayudar a los demás. Existe una gran demanda de buenos profesionales, por eso para localizar un buen adiestrador que trabaje en una zona cercana, lo más recomendable es pedir consejo en clínicas veterinarias.


 


Vocación animal


 


Para conocer más de cerca los entresijos de este mundo, Aprendemas.com ha realizado una entrevista a Marcos Amann, experimentado adiestrador canino instruido en la Guardia Real y que cuenta en su haber con varios premios a nivel nacional en competiciones de adiestramiento canino policial. Amann lleva 15 años dedicado profesionalmente al adiestramiento y educación canina, y acaba de establecer su centro de operaciones en la localidad madrileña de Torrelodones, por lo que su radio de acción cubre toda la zona norte de la Comunidad de Madrid (Las Rozas, Villalba, Torrelodones, Pozuelo, Boadilla, etc).


 


La profesión de adiestrador puede considerarse un oficio artesanal, en el sentido de que pasa de maestro a discípulo. “La formación teórica es interesante -añade Amann-, pero lo realmente importante es practicar y practicar, primero bajo la estricta supervisión de un maestro y luego por tu cuenta practicando diferentes disciplinas del adiestramiento. En mi opinión son más importantes los conocimientos ‘empíricos’, que los teóricos”. Un buen profesional debe poseer un amplio conocimiento del repertorio de conductas caninas y, en consecuencia, estar capacitado para dar una respuesta eficaz a las mismas de forma automática, y eso sólo lo da la experiencia.


 


Sin dejar de ser esencial la experiencia, diferentes escuelas incluyen entre su oferta cursos sobre educación y adiestramiento canino con el fin de transmitir unos conocimientos básicos para adentrarse en la profesión. CCC imparte un curso de adiestramiento canino a distancia que cuenta con la posibilidad de realizar prácticas en centros especializados. Por su parte, la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid ofrece el Diploma Universitario de Educación y Adiestramiento canino, de 233 horas de duración en horario de tarde. Asimismo, la Fundación Bocalán Barcelona lleva a cabo cursos presenciales de Adiestrador-Monitor de Educación Canina los fines de semana en Cerdanyola.


 


Educar no es lo mismo que adiestrar


 


Antes de comenzar la entrevista, Amann quiere dejar clara la diferencia entre educar a un perro y adiestrarle, dos conceptos que tienden a confundirse. Lo primero es enseñar al perro a convivir con las personas en la vida diaria, ya sea en casa o en la calle, corrigiéndole comportamientos tales como subirse encima, tirar de la correa o morder los muebles de casa. Sin embargo, adiestrar es enseñar al perro una serie de ejercicios de control y obediencia. “Un perro que esté muy bien adiestrado, puede estar muy mal educado”, o a la inversa.


 


La educación de un perro puede y debe comenzar cuando éste es tan sólo un cachorro. Normalmente se suele hacer a partir del segundo mes, si bien antes el cachorro ya estará aprendiendo ciertas pautas de comportamiento en la camada. En cuanto el cachorro entra en casa, es importante comenzar su educación y adaptación al nuevo entorno. Durante el proceso se enseña al perro a defecar y orinar en los lugares adecuados para tal fin, a no ladrar en exceso, ni molestar a la gente. Normalmente, el proceso de educación finaliza cuando termina su edad de cachorro, al año.


 


Marcos Amann recalca la necesidad de tener en cuenta que los cachorros son perros muy activos, “que necesitan que se les moldee mucho y se les dedique tiempo”. La socialización, tanto con las personas, como con los otros perros o el entorno, es un factor fundamental que influye en la educación del perro, “cuanto más socializado esté un perro, más fácil será adiestrarle. Si, por el contrario, se distrae mucho o tiene temor a ciertos estímulos, es más complicado.”


 


Si un perro, da igual la edad que tenga, ha adquirido algún comportamiento negativo éste puede ser corregido, explica Amann, pero se necesita mucha colaboración por parte del dueño, quien debe aprender a transmitir sensaciones al animal.

Por otro lado, el adiestramiento depende en gran medida de la experiencia del adiestrador, si tiene experiencia y sensibilidad con los cachorros puede empezar la instrucción a partir del tercer o cuarto mes. A esta edad ya se le puede enseñar ejercicios de obediencia, la llamada, que se quede quieto, se siente y se tumbe, “pero todo con mucha paciencia y con suma nitidez”, añade el adiestrador. La duración del proceso de adiestramiento es más prolongada y puede iniciarse en cualquier momento de la edad adulta.


 


Consejos básicos para educar a un perro


 


Evidentemente, hay perros más fácilmente adiestrables que otros, depende un poco de su naturaleza y de la experiencia que hayan tenido, por eso hay que saber adaptarse a cada caso en concreto. “La genética predispone, pero el aprendizaje determina”, cita Marcos Amann. Los perros complicados de enseñar son los que tienen muchos conflictos, que han sido muy reprimidos o que han tenido experiencias muy negativas. También son complicados los perros con instintos muy desarrollados, con grandes impulsos, intratables en cuanto a que son muy cabezotas.


 


El lugar idóneo donde educar o adiestrar al perro es el propio domicilio donde va a residir, aunque también puede hacerse en el centro del adiestrador. Para Marcos Amann lo más importante “es que el dueño esté presente”. En el caso de que éste no disponga de tiempo, existen otras posibilidades, como dejar el perro en una escuela en régimen interno en donde un instructor haga que el perro obedezca. Una vez que esto se ha conseguido se produce un cambio de mano, en el que el adiestrador pasa el mando al dueño, que empieza a practicar con el perro, aprende a ordenarle ejercicios y a corregir los malos comportamientos. A diferencia de algunos aspectos de la educación, el adiestramiento sí que puede realizarse en un centro.


 


No existe una cantidad determinada de sesiones que garanticen la educación del perro. Al igual que no todas las personas somos iguales y algunas necesitan más tiempo y esfuerzo para aprender ciertos conocimientos, la educación de un perro depende en gran medida de los instintos que tenga, de su carácter y temperamento, y también del dueño. El adiestrador no sólo trabajará con el perro, sino que parte de su trabajo es enseñar al dueño cómo tratar al animal y a transmitirle emociones: autoridad cuando desobedezca y haga las cosas mal, y cariño o recompensa cuando las haga bien. Las sesiones de Marcos Amann suelen durar una hora y en ellas trata de aprovechar el tiempo al máximo, pero sin llegar a saturar al animal de manera que no consiga aprender nada. El adiestrador aconseja que la periodicidad de las sesiones sea lo más continua posible.


 


Existe una típica imagen errónea de los adiestradores que utilizan métodos represivos y violentos para educar a los animales. Marcos Amann explica que la tendencia actual es muy diferente, “no hay que ir nunca a los extremos, los métodos coercitivos pueden ser muy negativos, porque pueden provocarle al perro numerosos conflictos, le somete demasiado, apagan su espontaneidad y su carácter. Tampoco es bueno centrarse únicamente en los métodos positivos, si no le marcas límites al perro hace lo que le ordenan sus instintos, desde mi punto de vista no son muy eficaces. Mi método es utilizar mucho adiestramiento en positivo, mucha recompensa, mucho refuerzo y luego enseñar al perro donde están sus límites mediante inhibiciones de ciertas conductas y transmitiendo cierta autoridad.”


 


Normalmente el perro siempre responde al miembro de la familia que más autoridad tenga, pero lo ideal es enseñar a todos los miembros de la familia cuáles son las pautas a seguir con el animal. En el proceso de educación debe implicarse toda la familia o las personas que van a convivir con el animal.


 


Los perros que realizan trabajos especiales, como los que ayudan a la policía, los de rescate o los que guían a personas invidentes, requieren aprendizajes más prolongados y complejos. Además, para realizar estas funciones no vale cualquier perro, sino que son animales con mucha calidad, generalmente provienen de líneas específicas de utilidad de determinadas razas, aunque también pueden ser perros que no sean de raza.


 


 


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Más información:


 


Web profesional de Marcos Amann (Adiestrador Canino)


 


Teléfono de contacto: 630 201 999


 


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