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Unos consejos para mantener a raya la economía del estudiante

El dinero y los estudiantes no suelen ser buenos compañeros. Las fuentes de ingresos suelen ser limitadas y las posibilidades de gasto muchas, pero esto no tiene por qué ser negativo. El paso por la universidad también es un buen periodo para aprende

Publicado en Histórico Noticias
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“No tengo dinero”. Esta es una de las frases más repetidas por los estudiantes universitarios, de Formación profesional y de educación superior. Esta época no suele ser precisamente una de las más prósperas en términos económicos. Las fuentes de ingresos son por lo general limitadas (la 'paga', una beca para quien pueda acceder a ella, y lo que se pueda obtener de trabajos a media jornada) y sin embargo hay muchas gastos relacionados con los propios estudios, además de posibilidades de gastar todavía más en ocio.


 


Aunque para la mayoría de estudiantes la falta de dinero es un verdadero inconveniente, también puede ser una oportunidad para aprender algunas nociones sobre ahorro y gestión financiera, además de para que empiecen a 'buscarse la vida'. Pero como no todos los alumnos tienen la misma facilidad para ahorrar y para controlar su capacidad financiera, desde aquí dejamos algunos consejos básicos para mantener 'a raya' el presupuesto estudiantil:


 


Controlar los impulsos financieros


 


La sociedad actual está basada en el consumo y lo impulsa como forma de vida. Los estudiantes más que cualquier otro colectivo están expuestos a la avalancha de anuncios, publicidad y otras herramientas del marketing para gastar. Aprender a controlar los impulsos consumistas es imprescindible en un momento en el que el dinero escasea. Hay distintos trucos para lograrlo aunque uno de los más efectivos es preguntarse si realmente necesitamos el artículo que vamos a comprar o si realmente no podemos 'pasar' sin una cerveza más.


 


Olvidarse de la tarjeta de crédito


 


El dinero de plástico cuenta con muchas ventajas, pero ayudar a controlar el gasto no es precisamente una de ellas. Las tarjetas de crédito son el mejor ejemplo de la cultura de comprar hoy y pagar mañana, algo muy útil pero al mismo tiempo peligroso, sobre todo si no se conoce exactamente su funcionamiento. Como consejo general es mejor olvidarse de ellas a no ser que sea imprescindible y entonces habrá que preparase para 'perder dinero' a través de las comisiones e intereses.


 


Abandonar los malos vicios


 


Todo el mundo tiene vicios. La diferencia es que mientras algunos apenas tienen consecuencias desde un punto de vista financiero, otros pueden ser nefastos. Café del Starbucks, tabaco o zumos recién exprimidos son sólo algunos ejemplos de vicios que si bien no se notan tanto en el día a día, suponen una importante parte del presupuesto a fin de mes. Posiblemente esta es el área donde mayores ahorros se pueden hacer y también donde suelen resultar más sorprendentes. Por ejemplo, media cajetilla de tabaco al día suponen 82,15 euros al mes.


 


Dejar las malas compañías


 


Las diferencias de poder adquisitivo también se dejan sentir en la universidad. No todo el mundo tiene los mismos recursos financieros y no siempre se puede seguir el ritmo de los más 'ricos'. Hay que evitar las compañías 'derrochonas', sobre todo cuando nuestro poder adquisitivo es menor.


 


Vivir de ofertas


 


Esto es algo innato para la mayoría de estudiantes y el primer paso racional para 'buscarse la vida'. Cuando el dinero escasea no hay nada mejor que buscar ofertas del tipo 'dos por uno', descuentos de última hora, artículos de segunda mano... Gracias a internet se puede ahorrar casi en cualquier apartado si se dedica el tiempo necesario.


 


Aceptar los 'regalos'


 


No hay nada malo en tomar prestado un libro, ordenador e incluso en aceptar un regalo de un compañero con mejor suerte y mayor poder adquisitivo.


 


Quedarse en casa


 


Esto es quizás lo más complicado. Estudios universitarios y salidas nocturnas suelen ir de la mano, pero pasar tiempo fuera de casa no es precisamente barato. Encontrar alternativas de ocio en casa como quedar para ver una película, jugar o simplemente charlar supondrán una importante fuente de ahorro.


 


Estos son sólo algunos ejemplos, pero lo importante es aprovechar el paso por la universidad para hacer algo más que obtener un título y aprender pequeños trucos que después pueden servirnos en el día a día.


 


 


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