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Una mirada a Bolonia a las puertas del 2004

El 19 de junio de 1999, 29 países europeos firmaron un compromiso para la construcción de lo que llamaron el Espacio Europeo de Educación Superior. Cinco años después, analizamos los hitos alcanzados en el proceso hacia ese ambicioso objetivo. Aunque

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Foto de Una mirada a Bolonia a las puertas del 2004

La declaración de Bolonia, como así puede leerse, fue firmada en la ciudad del mismo nombre el 19 de junio de 1999 por los ministros de educación de 29 países europeos, excediendo, por tanto, el ámbito de la Unión Europea propiamente dicha. El objetivo era la realización del llamado Espacio Europeo de Educación Superior, partiendo de la consecución de algunos propósitos fundamentales, a saber: la adopción de un sistema de titulación basada en dos ciclos, diplomatura o pregrado y licenciatura o grado; la creación de un sistema de créditos que facilite la equiparación de titulaciones entre los distintos países; promoción de la movilidad; cooperación europea en el aseguramiento de la calidad y por último, promoción de la cooperación entre instituciones en lo referente al desarrollo curricular, movilidad y programas de estudio, entre otros.


 


Según declaraciones recientes de la Ministra de Educación, Cultura y Deporte, Pilar del Castillo, el objetivo de la declaración de Bolonia es una de las prioridades de la política educativa española. Palabras que parecen corroboradas por la inclusión en la LOU (Ley Orgánica de Universidades) de un título específicamente dedicado a la adaptación del sistema universitario español al Espacio Europeo de Educación Superior, donde se señala “en el ámbito de sus respectivas competencias el Gobierno, las Comunidades Autónomas y las Universidades adoptarán las medidas necesarias para la plena integración del sistema español en el espacio europeo de enseñanza superior”.


 


Precisamente en cumplimiento del artículo 32 de la citada LOU, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha creado ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación), una fundación estatal cuyas funciones son las de medir y publicar el rendimiento de la Educación Superior y reforzar la transparencia y comparabilidad del sistema universitario español. El Ministerio cumple así con el mandato europeo de crear un organismo nacional específico que vigile la calidad del sistema universitario.


 


Otra de las medidas adoptadas por España ha sido el Real Decreto que regula la expedición del Suplemento Europeo al Título, de fecha 1 de agosto de 2003. Según el propio texto de la ley, que reproducimos literalmente, el Suplemento Europeo al Título “es el documento que acompaña a cada uno de los títulos universitarios de carácter oficial y validez en todo el territorio nacional, con la información unificada, personalizada para cada titulado universitario, sobre los estudios cursados, los resultados obtenidos, las capacidades profesionales adquiridas y el nivel de su titulación en el sistema nacional de educación superior”. El objetivo, también expresamente manifestado, es el de “promover la movilidad de los estudiantes y titulados españoles en el Espacio Europeo de Educación Superior”.


 


El 5 de septiembre del presente año fue también aprobado el Real Decreto que implanta en nuestro país el nuevo Sistema Europeo de Créditos y el Sistema de Calificaciones en las titulaciones universitarias. En él se establece el crédito europeo como unidad de medida académica en las enseñanzas universitarias oficiales en todo el territorio nacional, constituyendo sin duda otro importante paso adelante en el camino hacia la convergencia educativa europea. Este nuevo sistema de créditos europeos podrá comenzar a aplicarse ya a partir del presente curso académico, con adelanto a la fecha prevista en el calendario de Bolonia.


 


Pero además de los pasos ya definitivamente dados, existen múltiples proyectos normativos que muestran las intenciones de seguir progresando en el mismo sentido. Buena muestra de ello es el proyecto de Real Decreto que regula los estudios oficiales de grado (licenciado, arquitecto e ingeniero). La gran novedad es la variación en la duración de los estudios, que se reducen a cuatro años en la mayoría de los casos y en algunos incluso a tres. Medida esta que ha levantado una gran polémica, especialmente entre sectores como el de ingeniería, donde se argumentaba que merced a esta disposición, y dado que en la declaración de Bolonia se fija una duración mínima de tres años para los estudios de pregrado, podría darse la paradoja de que, empleando exactamente el mismo tiempo de estudio, unos alumnos obtuvieran un grado y otros simplemente un pregrado. El caso es especialmente claro en las carreras de ingeniería, donde, como es sabido, existen dos titulaciones, técnica y superior, lo que, unido a la oficialización de los títulos de master, podría originar que en cada rama de esta área de conocimiento existieran cuatro niveles (pregrado, grado, master y doctorado) Frente a ello, los ingenieros defienden unos estudios únicos y de carácter generalista.


 


Volviendo a los bosquejos normativos, merece también la pena la mención de otros proyectos legislativos tales como el de Real Decreto sobre Homologación de Planes de Estudio y Títulos de carácter oficial y el que regula las condiciones homologación y convalidación de títulos extranjeros de Educación Superior, respectivamente.


 


En cuanto al conjunto de los países europeos, en Bolonia, en la conferencia de Berlín, celebrada el 19 de septiembre de este año, los ministros de educación de los países implicados volvían a reunirse para analizar los logros alcanzados en la consecución del proceso de convergencia, así como establecer una línea de trabajo para los próximos años. Dicha conferencia es la segunda, siguiendo a la de Praga celebrada en 2001, de la serie establecida en la declaración de Bolonia, donde se acordó que cada dos años se celebrarían reuniones ministeriales con el fin de analizar el estado de este proceso.


 


En la conferencia de Berlín, los ministros reafirmaron la importancia social del espíritu de Bolonia, considerando la necesidad de reducir las desigualdades tanto en un nivel nacional como europeo y reconociendo la educación superior como un bien y derecho público, así como un instrumento adecuado en la superación de esas desigualdades. Asimismo, se hace una referencia expresa a la toma en consideración de los objetivos de la estrategia de Lisboa, un contenido ya nos ha ocupado en otros textos de Aprendemas.


 


Los objetivos para la próxima conferencia, que tendrá lugar en Noruega en el 2005, son avanzar en la garantía de calidad, nueva estructura de estudios universitarios de doble ciclo (grado y posgrado), acreditación de la calidad del sistema universitario europeo, desarrollo de la promoción de la dimensión europea de educación superior, desarrollo del aprendizaje permanente y profundización de los trabajos con otras regiones del mundo en el desarrollo del EEES. Como colofón, está prevista la incorporación al Espacio Europeo de Educación Superior de siete nuevo países: Albania, Serbia y Montenegro, Bosnia-Herzegovina, la antigua República Yugoslava de Macedonia, Andorra, Rusia y Vaticano).


 


 


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Enlaces de interés:


 


Comunicado de la Conferencia de Berlín


 


Página oficial de la conferencia de Berlín


 


Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas


 


MECD


 


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