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Una investigación confirma la eficacia del outdoor training

Un estudio elaborado por un investigador de la Universidad de Granada confirma la efectividad del outdoor training como herramienta de formación para la empresa.

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Foto de Una investigación confirma la eficacia del outdoor training

El estudio, elaborado por Miguel Ángel Reinoso, consultor de OT Company e investigador del departamento de Sociología de la Universidad de Granada, demuestra que el aire libre es el mejor entorno de aprendizaje. En su tesis doctoral “Desarrollo de competencias emocionales en los individuos de una organización utilizando la metodología de formación: outdoor training”, analiza las fortalezas y debilidades de una técnica que, a pesar de haber sido diseñada hace más de sesenta años, sigue de plena actualidad.


 


El outdoor training podría definirse como la combinación de una formación empresarial a medida con actividades en espacios abiertos sobre la base de la experiencia directa, llevada a cabo en un ambiente relajado, aunando competitividad deportiva, diversión y trabajo en equipo y abordando al mismo tiempo aspectos de Recursos Humanos claves para toda organización. De esta manera, se constituye en una herramienta alternativa a la formación académica que resulta altamente motivadora, práctica y divertida y en la que se trabaja fundamentalmente con el comportamiento de los alumnos.


 


Los antecedentes del outdoor training se sitúan a finales de la Segunda Guerra mundial cuando, entre los marineros británicos de los barcos hundidos que tenían que soportar bajas temperaturas en el agua antes de ser rescatados, se observó una mayor tasa de supervivencia de los más veteranos, un hecho que en principio resultaba contradictorio. El jefe de la flota mercante británica, Lorenzo Holt, solicitó a Kurt Hahn, un educador judío de origen alemán, que estudiara las posibles razones de tal fenómeno. La conclusión fue que los marineros de edad más avanzada comprendían mejor sus propios recursos físicos, psicológicos y emocionales, lo que les hacía más aptos para la supervivencia. Es así como en 1941 nace “Outward Bound”, un curso de formación breve pero innovador, creado conjuntamente por Holt y Hahn y dirigido a fortalecer la voluntad de los más jóvenes para hacerles capaces de afrontar la adversidad de una manera positiva. En ese mismo marco surge también el outdoor training, orientándose a la formación de líderes y equipos de personas autónomos y eficientes.


 


Actualmente, esta técnica de aprendizaje es ampliamente utilizada por las empresas, entre cuyas necesidades más elementales se encuentra la de optimizar su capital humano, en el sentido de gestionar de la forma más adecuada el talento, creatividad, inteligencia y motivaciones de la plantilla, todo ello inscrito a su vez en la cultura corporativa de la compañía. Consiste en una serie de juegos o actividades que se celebran en un espacio abierto fundamentándose en las vivencias de la persona e incluye un alto grado de  contenido educativo, lo cual facilita el aprendizaje en un clima agradable y distendido.


 


Sin embargo, este método de formación es algo más que una simple sesión de juegos y cursos al aire libre; lo que se busca es que el empleado adquiera un compromiso de mejora con su empresa. Por este motivo, las actividades se diseñan a partir de los problemas y necesidades detectados en la compañía, buscando que el grupo adquiera conciencia de los puntos fuertes y las debilidades resultantes del comportamiento del equipo y sea capaz de vincular nuevas actitudes positivas a las conductas habituales en el trabajo.


 


Los beneficios más inmediatos de esta metodología redundan en la mejora de las habilidades interpersonales de los participantes, como el estímulo de la confianza y el espíritu de trabajo en equipo, potenciación del liderazgo y la delegación de responsabilidades, fomento de la comunicación, aumento de la resistencia al estrés, estimulación del ingenio en situaciones difíciles y un largo etcétera. Al mismo tiempo, el proceso permite observar las conductas de los participantes, determinando áreas de mejora y fortalezas individuales y ayudando a definir perfiles, por ejemplo, identificando líderes. Los programas de outdoor training no se ofrecen de forma estándar, ya que es necesario determinar los objetivos que se quiere conseguir y que serán distintos dependiendo de la empresa.


 


La de Miguel Ángel Reinoso es la primera tesis doctoral que se lleva a cabo sobre esta técnica basada en el contacto con el medio ambiente. Los resultados de la misma confirman las progresos que se obtienen en la colaboración y el trabajo en equipo, así como en la comunicación y el establecimiento de vínculos afectivos.


 


La investigación se ha centrado en la observación de 42 sujetos que participaron en  un programa de tres días de duración organizado en la finca “El Gasco” de Torrelodones. La totalidad de los participantes ocupaban cargos directivos. El conjunto fue dividido en tres grupos de 14 personas, dos de los cuales participaron de la práctica y el tercero se configuró como grupo de control, quedándose al margen. En el curso del estudio, se analizaron cuatro competencias emocionales clave: el establecimiento de vínculos afectivos, la comunicación entre sujetos, la colaboración y trabajo en equipo y la adaptación al cambio.


 


A tal fin, un equipo de expertos, en los que se incluyó el propio doctorando, procedió al diseño de varios desafíos físicos y psicológicos, desde la construcción de una balsa para después navegar con ella a través de un río, hasta pilotar un quad con los ojos cerrados y la ayuda de un compañero o caminar en grupo con los pies atados a dos esquís.


 


Según afirma Reinoso, estas pruebas permiten detectar quién tiene madera de líder o quién no es capaz de trabajar en equipo, con el aliciente de que la naturaleza equipara la condición de todos haciendo que se sientan igual de torpes ante la adversidad.


 


Transcurrido el plazo de diez días desde la finalización del evento, se hizo un test entre los que participaron para medir la proporción de conocimientos retenidos. Con igual objetivo, se realizó una nueva encuesta a los dos meses del fin del programa. La conclusión, de nuevo en palabras de Reinoso, es rotunda: “la inmensa mayoría de los individuos aumentó las cuatro competencias analizadas, y el grado de retención de lo aprendido fue muy elevado”, siendo “absolutamente posible trasladar los conocimientos adquiridos en la naturaleza al entorno laboral”. Además, la información que se ha obtenido durante el proceso se entrega al área de Recursos Humanos de la empresa correspondiente, facilitándole de este modo la organización del área.


 


Miguel Ángel Reinoso está a punto de publicar su primer libro, en el que expondrá la totalidad de aspectos relacionados con el outdoor training.


 


 


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