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Un polémico estudio achaca la mala salud de los africanos a su bajo nivel intelectual

En la London School of Economics se está produciendo un enconado debate sobre la libertad de cátedra desde que uno de sus profesores publicase un artículo en el que defendía que los Estados africanos son pobres y sufren de una falta de salud crónica

Publicado en Histórico Noticias
Foto de Un polémico estudio achaca la mala salud de los africanos a su bajo nivel intelectual

Satoshi Kanazawa, el psicólogo autor del estudio y profesor de la London School of Economics (LSE), ha sido acusado de resucitar la ya prácticamente olvidada teoría de la eugenesia, la filosofía que aplica las leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento de la especie humana. Su investigación concluye que los niveles bajos de CI (Cociente Intelectual), y no la pobreza o las enfermedades, son la razón por la cual la esperanza de vida en los países africanos es baja y la mortalidad infantil alta. Su artículo, publicado en el diario británico Journal of Health Psicology (Diario de Salud Psicológica), compara en 126 países las puntuaciones de CI con los indicadores de enfermedad. El análisis de los resultados muestra que las naciones con peor salud son también las que ocupan las últimas posiciones en cuanto a nivel de Cociente Intelectual.


 


Tras haber examinado los efectos del desarrollo económico y las desigualdades en cuanto a temas de salud, Kanazawa se “sorprendió” de que el CI tuviera un impacto mucho más importante. “La pobreza, la carencia de higiene, el agua limpia, la educación y la atención de salud no aumentan la salud y la longevidad, ni tampoco el desarrollo económico”, dijo el autor del estudio.


 


En el artículo cifra el CI nacional de Etiopía en 63, el más bajo del mundo, y el hecho de que la esperanza de vida en este país sea de unos 45 años es un ejemplo que muestra la relación directamente proporcional entre la inteligencia y la salud de las personas.


 


Las críticas contra el artículo


 


Kate Raworth, una investigadora de Oxfam, calificó el estudio de “ridículo” y de “irresponsable”, y denunció el uso de “datos cuestionables y frágiles” sobre los niveles de CI nacionales.


 


Paul Collins, portavoz de War On Want, una institución benéfica internacional, dijo que la investigación “corre el riesgo de resucitar el estereotipo racista de que los africanos son responsables de su propia situación, y puede reforzar prejuicios de que los africanos son menos inteligentes”. Según Collins, numerosas investigaciones han refutado la idea de que los habitantes de países pobres sean menos inteligentes.


 


En esta misma línea, Philippa Atkinson, también profesora de la LSE, dijo que el artículo “es un reflejo de las desacreditadas teorías de eugenesia, que ya deberían haber sido olvidadas”. “La eugenesia ha sido un discurso muy influyente en los siglos pasados -añadió-, fue el principal discurso que justificaba el colonialismo y el racismo en América, así como la segregación racial, hasta los años sesenta. Nadie ha podido demostrar que existen diferencias raciales o nacionales en el CI. Es muy polémico afirmar que, a nivel nacional, los niveles de CI son bajos en África”.


 


Sin embargo, Atkinson reconoció que la investigación aportaba algunas ideas interesantes que meren una seria consideración y, en relación al debate abierto por el artículo de Kanazawa sobre si los profesores tienen derecho a expresar opiniones que puedan resultar ofensivas para otras personas, defendió que académicos como Kanazawa no deben dejar de explorar temas controvertidos por miedo a las repercusiones.


 


Rumit Shah, presidente de la Sociedad Keniana de la LSE, opinó que la carencia de educación era probablemente la razón por la cual muchos kenianos mueren jóvenes. El sida, la tuberculosis y la malaria son factores claves también. Para Shah el artículo de Zanazawa es “una falsificación” de las causas verdaderas de la falta de salud en Kenia, “ofrece una imagen muy negativa de Kenia porque no todos los kenianos tienen un CI de 72. Si hubiera más educación, serían mucho más sabios en temas de salud”.    


 


Por su parte, la LSE rechazó hacer ninguna valoración sobre las conclusiones de Kanazawa, pero defendió su derecho a publicar la investigación. Una portavoz dijo: “Esta es una investigación basada en datos empíricos y publicada en un diario especializado. La gente puede estar de acuerdo o discrepar con sus conclusiones y tiene el derecho de expresar libremente sus opiniones. La escuela no entra a valorar los trabajos individuales  de los profesores”. 


 


Otros estudios polémicos


 


Pero ésta no ha sido la primera vez que las ideas de Kanazawa provocan polémica, en un artículo publicado en el Diario de Psicología Evolutiva, el controvertido profesor aseguró que “los asiáticos del este no han sido capaces de hacer un uso creativo de su inteligencia. Mientras son muy buenos absorbiendo y memorizando el conocimiento existente (de ahí sus altas puntuaciones en los test estandarizados en matemáticas o ciencias) y adaptando o modificando la tecnología existente (lo que justifica sus logros en ingeniería), no han sido capaces de hacer contribuciones originales a la ciencia básica”. En este mismo artículo, el profesor del LSE acusa a los asiáticos de carecer de “buenas y originales ideas científicas en el último siglo” y de “tener una inteligencia verbal baja”.


 


A principios de año, una polémica similar hizo correr ríos de tinta en los medios de comunicación cuando Frank Ellis, un experto en estudios rusos y eslavos de la Universidad Leeds, apoyó la teoría de la Curva de Campana. Esta teoría defiende que las personas negras son menos inteligentes que las blancas. Tampoco las mujeres, según Ellis, tienen la misma capacidad intelectual que los hombres. A pesar de protestas de los estudiantes y de los demás profesores, la Universidad apoyó desde el principio a Ellis, aunque en el mes de julio éste optó por acogerse a la jubilación anticipada.


 


Otro estudio publicado por un profesor de la Universidad de Ulster, Richard Lynn, justificaba las diferencias en el CI de los distintos países  por razones climáticas, ya que los habitantes de las zonas más frías tuvieron que desarrollar en mayor medida su ingenio para sobrevivir, y los de las zonas cálidas, con habitantes frutos y vegetales, tuvieron un menor consumo de proteínas animales, básicas para le desarrollo cerebral. De este modo, Polonia, Suecia, Italia, Austria y Suiza se posicionan a la cabeza del ranking con un CI de 107, mientras que las últimas posiciones son para Bulgaria, Rumania, Turquía y Serbia. El estudio se fundamenta en la idea de que el tamaño cerebral determina el nivel intelectual.


 


 


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