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Un informe de la EUA revela la escasa autonomía de las universidades europeas

Las universidades europeas no terminan de escapar del control estatal y en la mayoría de los casos carecen de una autonomía real, según se desprende de un informe presentado por la Asociación Europea de Universidades (EUA).

Publicado en Histórico Noticias
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El estudio compara la situación de universidades de 33 países europeos distintos. Mientras el sector universitario y la Comisión Europea reconocen la necesidad que tienen las universidades de ser autónomas para completar su proceso de modernización en el siglo XXI, la realidad muestra que los Gobiernos todavía juegan un papel esencial en la regulación del sistema de enseñanza superior, y en muchos casos incluso ejercen el control directo de los mismos.


 


En varios países europeos el control directo de los centros universitarios ha dado paso a mecanismos indirectos de control, lo que, a juicio de la EUA, constituye una amenaza real a su sostenibilidad. Así, el estudio se centra en 30 indicadores pertenecientes a cuatro áreas clave: autonomía de organización (por ejemplo, en el ámbito académico y administrativo), autonomía académica (en cuanto a la definición de ámbitos de estudio, número de estudiantes y selección de los mismos, y estructura y contenido de los Grados), autonomía financiera (la capacidad para recaudar fondos o pedir dinero prestado, entre otras) y la autonomía personal (por ejemplo, la capacidad para contratar personal de forma independiente).


 


En 26 de los casos estudiados, la financiación pública se asigna en bloque. En países como Bulgaria, Turquía, Letonia o Lituania, el sistema está tan encorsetado que no permite a las universidades mover los fondos entre las diferentes actividades que se llevan a cabo.


 


Autonomía financiera


 


En la mitad de los países encuestados las universidades no son las propietarias de los edificios en los que se asientan, lo que impide contar con autonomía financiera. Por otro lado, en 22 países se permite a los centros universitarios la posibilidad de pedir dinero prestado. Sin embargo, la legislación de muchos países, especialmente en el norte de Europa, restringe la cantidad total del préstamo o convierte en necesaria la autorización del Ministerio para poder llevar a cabo la operación.


 


En algunos países las universidades han conseguido una mayor flexibilidad en cuanto a la gestión de recursos humanos, ya que el salario del personal no pertenece a las arcas del Estado, sino a las de la propia universidad. En otros estados, sin embargo, los centros universitarios tienen menos libertad a la hora de administrar el salario de su personal. Además, se da la circunstancia de que, en casi en la mitad de países estudiados, la mayor parte del personal universitario es funcionario, lo que permite menor flexibilidad.


 


En 29 países, la elección de los órganos rectores viene estipulada por ley, aunque existen diferentes grados de autonomía. Por otra parte, la elección y duración del mandato del rector se determina por ley en dos terceras partes de los países encuestados.


 


Según Thomas Estermann, autor del estudio, “el informe subraya que, si bien existe un consenso entre las partes interesadas sobre la importancia de la autonomía universitaria, la aplicación de la teoría a la práctica no ha tenido mucho éxito”.


 


Este estudio se utilizará como base para desarrollar un sistema de puntuación que mida la autonomía universitaria en toda Europa, lo que se constituirá como una útil herramienta, tanto a nivel nacional como internacional.


 


 


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