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Un estudio analiza al inmigrante emprendedor

Las empresas puestas en marcha por inmigrantes contribuyen al dinamismo económico español. Además del capital económico que estas iniciativas comerciales generan, se promueve la movilidad social ascendente de los inmigrantes y permite debilitar la id

Publicado en Histórico Noticias
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Actualmente hay unos 4 millones de extranjeros empadronados en España, lo que supone el 10% de la población total española. De ellos, 1.757.081 son trabajadores en activo dados de alta en la Seguridad Social, la mayoría (1.516.124) por cuenta ajena y el resto (240.957) por cuenta propia.



Dentro de su Colección de Estudios Sociales, la Obra Social de La Caixa ha presentado un nuevo estudio sobre la capacidad emprendedora de los inmigrantes en nuestro país, una actividad que se encuentra en continua expansión y que promueve la cohesión social, la integración y el progreso del país. El estudio realizado en tres ciudades españolas (Barcelona, Madrid y Valencia) permite constatar que la existencia y crecimiento del empresariado inmigrante muestra la capacidad de este colectivo de constituir, por sí mismo, una fuente de creación de empleo.



Según el trabajo realizado por Carlota Solé, Sònia Parella y Leonardo Cavalcanti, las empresas puestas en marcha por inmigrantes son, en general, pequeños negocios de base familiar. Este tipo de empresas empezaron a proliferar en la década de los noventa en lugares muy concretos con una marcada concentración de población extranjera, como es el caso de los barrios el Raval en Barcelona, Lavapiés, Usera o Vallecas en Madrid, y Russaf en Valencia. La única excepción a esta tendencia es el caso de los comercios regentados por inmigrantes de origen chino, los cuales presentan un patrón de distribución espacial mucho más disperso.



Los investigadores consideran que el desarrollo de la actividad empresarial por parte de los inmigrantes tiene un impacto muy positivo en la percepción negativa que los ciudadanos autóctonos tienen sobre la población inmigrada, considerándola como uno de los tres problemas principales del país, según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). La perspectiva social atribuye a los comercios regentados por inmigrantes una imagen muy negativa, se les acusa de servir de tapadera de otras actividades marginales, de la baja calidad de sus productos y servicios, de la estética deficiente, e incluso de ser la causa de la crisis estructural que afecta al pequeño comercio tradicional.



Diversos estudios señalan, sin embargo, que los comercios regentados por inmigrantes contribuyen de forma directa a la revitalización comercial y económica de los “barrios degradados, con importantes déficit sociales y urbanísticos”. De este modo, los inmigrantes emprendedores (que, en general, disponen de pocos recursos económicos de partida), instalan sus negocios o empresas en zonas donde ya existe crisis en el comercio de proximidad y se producen, además, otros factores depresores, como la degradación urbana, la falta de infraestructuras o la debilidad del tejido económico. Es precisamente en estas zonas donde se pueden encontrar locales en alquiler a precios al alcance de la población inmigrante. La paulatina incorporación de comercios y empresas regentados por nuevos residentes a estas zonas empobrecidas, explican los autores, suele favorecer la recuperación de estos barrios.



Esta capacidad emprendedora reporta múltiples beneficios a la sociedad, en general, y a los inmigrantes, en particular. Los colectivos con una elevada tasa de autoempleo registran mayores niveles de ingresos y de educación, además de una mayor movilidad intergeneracional de carácter ocupacional. Gracias al esfuerzo de la primera generación de inmigrantes que se asientan en un país, como es el caso de los inmigrantes de Cuba o China que llegaron hace varias décadas a los Estados Unidos, sus descendientes consiguen posiciones privilegiadas, teniendo acceso a mejores ocupaciones profesionales debido a su mejor formación y al dominio del idioma del país de acogida.



Del análisis de  las 51 entrevistas en profundidad del estudio, se desprende que la mayoría de los empresarios entrevistados quieren que sus hijos se inserten en el mercado “general” en ocupaciones cualificadas y de mayor prestigio social, como abogados, informáticos, médicos o arquitectos. Es por eso que los nuevos residentes apuestan firmemente por la educación de sus descendientes.


 Los negocios impulsados por inmigrantes, especialmente en la hostelería y en la distribución minorista, se caracterizan por conseguir rentabilidad gracias a jornadas laborales muy extensas, autoexplotación y el trabajo familiar, especialmente de las mujeres. Este colectivo tiene muchas dificultades para conseguir empleos asalariados fuera del servicio doméstico, por eso la actividad emprendedora es una alternativa viable que les permite gestionar mejor su tiempo de trabajo y atender mejor sus cargas familiares.



¿Por qué los inmigrantes se hacen empresarios?



En términos generales, los datos demuestran que la creación de negocios regentados por inmigrantes está propiciando procesos de movilidad social ascendente en la estructura social española. Los entrevistados en el estudio de La Caixa se sienten privilegiados por establecer un negocio, especialmente al constatar un aumento importante de su poder adquisitivo.



Para entender las motivaciones de los inmigrantes emprendedores es necesario tener en cuenta las situaciones de desventaja que existen para ellos en el mercado de trabajo, un mercado que ofrece poco trabajo y, en general, mal pagado. Influyen también las motivaciones “étnicas” o “de clase”, que tienen que ver con la tradición emprendedora y empresarial de la comunidad cultural de la que procede el inmigrante. Otra explicación es la situación favorable económica, social y legalmente hablando, como por ejemplo la existencia de consumidores con demandas no satisfechas, mercados poco explotados, con escasa competencia, o bien normativas y condiciones de acceso a los negocios que faciliten la vía empresarial.



Desde el punto de vista legal, las personas extranjeras que desean crear una empresa deben cumplir con las mismas exigencias legales y administrativas que los españoles, además de otros requisitos, relacionados con su situación legal en España. Un extranjero que desee insertarse en el mercado de trabajo español debe tramitar un permiso de residencia y trabajo en España. Para establecerse por cuenta propia se necesita una autorización específica que otorga la situación legal de residencia temporal y permiso de trabajo por un año.



Por su parte, los extranjeros comunitarios que deseen realizar una actividad empresarial por cuenta propia en España lo tienen más fácil, ya que las condiciones y el proceso burocrático a seguir es el mismo que para un nacional español.



La tendencia de algunos inmigrantes a establecer negocios que ofrecen actividades de características similares en un mismo espacio geográfico puede provocar una saturación en el mercado, especialmente si la clientela mayoritaria es la población inmigrante. Cuando la  competencia crece y pone en peligro la viabilidad del conjunto del sector, las estrategias más comunes de los inmigrantes son recortar los costos laborales (trabajar muchas horas y a bajo precio), ofrecer salarios más bajos que el mercado general, fusionar diferentes negocios, diversificar productos, crear asociaciones de empresarios inmigrantes encaminadas a proteger sus intereses, entre otras.



A pesar de todo, los entrevistados consideran positiva la proliferación de las empresas regentadas por otros inmigrantes y no tienen la percepción de que se esté produciendo una saturación que ponga en peligro su viabilidad y supervivencia. Sí que reconocen que hay fuerte competencia entre empresas de clientela mayoritariamente inmigrante, que les obliga a diversificar sus productos y servicios, con la intención de atraer una clientela autóctona.


 


Más información:



El empresariado inmigrante en España



Colección de Estudios Sociales



Obra Social de La Caixa


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