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Rubiralta, Gabilondo y expertos de la UE dan las claves para reinventar la educación

La conferencia Jean Monnet que se clausuró ayer en Madrid ha dado las pinceladas necesarias para poner en marcha un nuevo modelo educativo en Europa que sirva como motor de cambio de la economía.

Publicado en Histórico Noticias
Foto de Rubiralta, Gabilondo y expertos de la UE dan las claves para reinventar la educación

El pasado lunes y martes tuvo lugar en el CaixaForum de Madrid la conferencia Jean Monnet ‘El papel de la Educación y la Formación en la Nueva Economía Europea’ en colaboración con la presidencia española del Consejo. Un encuentro que ha reunido a los más altos representantes de la educación en Europa para compartir las propuestas, intercambiar experiencias y avanzar hacia un lugar común en el que situar la educación como llave para abrir la puerta hacia una nueva economía europea.


En un contexto como el actual, de crisis y pérdida de empleabilidad, la Comisión Europea a través del programa Jean Monnet ha querido impulsar un diálogo, más que nunca necesario, entre representantes políticos y miembros de las más altas instituciones educativas y docentes de toda Europa. De esta manera avanzar hacia los criterios de excelencia, equidad, creatividad, educación, formación, innovación y modernización de la Educación Superior.


Después de haber llegado a 2010 sin haber cumplido, en términos generales, la estrategia educativa europea, el viejo continente pone sus miras en 2020. Aludiendo a esa fecha se presentaba la conferencia moderada por Marius Rubiralta, actual secretario general de Universidades en el Ministerio de Educación, La perspectiva 2020: campos de excelencia, inversión en capital humano.  Rubiralta destacó la importancia en la que llega esta reunión para hablar del desarrollo de algunos puntos de la agenda de la modernización, que se inició en 2008 con el nombre Estrategia 2015. “En la estrategia se presentan cuatro grandes visiones, con 14 líneas estratégicas que giran entorno a la docencia, la investigación, ligada a la responsabilidad social universitaria y a la trasferencia del conocimiento”. Por otra parte, animó a averiguar qué papel juega la universidad en la sociedad actual, definir el entrono donde se desarrolla la institución, enmarcada en el triángulo universidad, sociedad territorio, para ubicar los universitarios: “Uno de los proyectos que tiene este fin es el campus excelencia universidad”. Rubiralta aseguró que en esta estrategia la atracción de talento es fundamental: “El capital humano es esencial en el entorno de sociedad de conocimiento”.


La introducción del Estatuto del Personal Docente y la incorporación de los universitarios en lo que debe ser el desarrollo universitario son, a juicio del secretario general de Universidades, elementos fundamentales. Un cambio de modelo social y económico en el que estas instituciones educativas deben abrirse y promover, a través de la excelencia, un nuevo campus del siglo XXI incorporado en los procesos de crecimiento regional, la excelencia docente, investigadora, la innovación y en el propio diseño social del entorno. Para ello se deben buscar fines estratégicos entre la universidad y los otros agentes sociales.


En la mesa también se encontraba José María de Areilza, decano y cátedra Jean Monnet del Departamento de Derecho del Instituto Empresa y coordinador de su Centro de Excelencia con sede en Segovia, que destacó el papel que ha tenido el proceso de Bolonia a la hora de repensar la educación superior en España y la importancia de que se vaya hacia un pacto de Estado. Pero también identificó los retos que Europa tiene ante sí en materia de educación: internacionalización y fomentar la calidad.


Jacques Pelkmans, director de Estudios de Economía Europea en el Colegio de Europa (Brujas), rescató un término que ya se había empleado al comienzo de la conferencia y que encaja en el proceso económico y de destrucción de empleo que vive Europa y, en concreto, Europa. Para ello, Pelkmans se preguntó cuáles son los modelos que debe seguir Europa y puso como ejemplo al Colegio de Europa, “que se dirige a la empleabilidad de nuestros estudiantes”.


Aseguró que para conseguir la excelencia y la calidad es necesario imponer una estrategia a largo plazo, ser más ambiciosos, ampliar el programa de cursos especializados, someterse a evaluaciones externas para determinar el rendimiento de los alumnos, tal y como explicó sucede en el Colegio de Europa.


Tras Pelkmans, le llegó el turno a Kestutis Krisciunas, secretario general de la Conferencia de Rectores de Universidad de Lituania. Krisciunas comenzó recordando y poniendo de relieve la erosión de valores comunes que, a su juicio, existe en la economía global: “Hay falta de confianza entre los socios, falta de personal capacitado; la comunidad ha perdido el capital material, social y espiritual. Hay que crear una mentalidad democrática, que reúna la herencia cultural, definir la identidad europea, y todo eso debería ser una tarea de las universidades”.


Para ello recomendó que los licenciados sigan una formación constante, que sean capaces de preparar sus documentos, plantear evidencias, hipótesis, planes de empresas, pero que a su vez tengan unos conocimientos multidisciplinares: “Los estudiantes deben hacer frente a situaciones cambiantes, y para ello, la universidad no debe abandonar la función de salvaguarda del conocimiento”. De hecho, -continuó- “esta debería contemplar la posibilidad de reinventarse a sí misma, fomentar la cooperación entre la sociedad y el tejido empresarial, avanzar en el reconocimiento del aprendizaje no formal, o apostar por el medio ambiente”, aseguró el lituano.


Krisciunas también apuntó a la autonomía institucional como condición previa para la modernización de la universidad. Y, por supuesto, señaló a los gobiernos al hablar de la financiación de las instituciones educativas: “Deben aumentar la inversión en educación y formación, que haya diferentes niveles de financiación que aumente la calidad de las universidades”.


La conferencia concluyó con la idea de que la excelencia es una condición que tiene que ganarse, con una estrategia a largo plazo, y que no implica sólo docencia e investigación, sino que es una cuestión de índole social. La especialización debe conseguirse teniendo en cuenta en qué se debe impartir una educación adaptada a las necesidades del mercado. Debemos aprender de las historias de éxito de la experiencia europea. Es importante el aprendizaje continuo, que debería reforzarse, así como la flexibilidad.


La ponencia sobre excelencia fue la encargada de cerrar el primer día, en el que también se habló sobre el papel de la educación y la formación en el contexto de recesión económica global, y sobre el acceso y la equidad en los ámbitos de la educación y la formación para promover la inclusión social y el empleo.


En la mañana del martes, la sesión se abrió con la ponencia ‘El papel y las competencias de la Unión Europea en educación y formación: perspectivas para el futuro’. Jordi Curell moderó una mesa integrada por José Manuel Martínez Sierra, director general de Relaciones Internacionales en el Ministerio de Educación del Gobierno de España; Vlasta Kunova, presidenta de ECSA Eslovaquia; Ramón Miramón, ex secretario de Estado Español de Ciencia y Tecnología, y Anne Deighton, cátedra Jean Monnet en la Universidad de Oxford.


Miramón hizo referencia a la especialización y explicó cómo Europa permite un marco legal común en el que cada uno defina sus propias estrategias. Incidió en la cuestión de equidad: “El problema de los barrios con problemas de conflictividad alta es a lo que tenemos que atender, es ahí donde debemos poner el euro, donde tener a los mejores profesores. Es ahí donde debe haber una inversión pública”.


También hizo hincapié en que para salir de la crisis hay que contar con los recursos que se tiene, “y nuestro mayor recurso son los jóvenes. Nuestra juventud está muy interesada en seguir su carrera formativa, y no debemos desaprovecharlo. Es ahí donde la Comisión Europea tiene un papel importante, los ciudadanos lo están esperando”.


José Manuel Martínez Sierra recordó que Europa está en el momento de la reforma de su sistema educativo: “Es importante que las deficiencias del Espacio Europeo de Educación Superior se superen, pues pueden restar legitimidad al proyecto. Hay que solucionarlo rápido y bien”. Para Martínez Sierra, el proceso de Bolonia en el caso español constituye la pieza clave en la trasformación del sistema universitario, “pues se ha modificado la institución de arriba abajo” y urge una reflexión sobre las enseñanzas sobre las crisis económicas y comenzar a ver la Economía como una ciencia social. “Debemos aprender a aprender, que haya una mayor flexibilidad. Hemos visto que con el modelo actual se es incapaz de predecir si las necesidades del mercado serán las mismas dentro de cinco años y que ahora, por lo que no podemos prever que profesionales vamos a necesitar. Debemos ser flexibles”. Jordi Cruel terminó el debate aludiendo a la empleabilidad: “Debemos tener un objetivo claro y es el de potenciar el desarrollo personal de los estudiantes para conseguir formar a ciudadanos plenamente integrados”.


Rodríguez Iglesias, ex presidente del Tribunal de Justicia Europeo, fue el encargado, de abrir la sesión de clausura que cerraría el ministro de Educación, Ángel Gabilondo. Para Rodríguez, la estrategia puesta en marcha por Europa ha tenido resultados importantes, como el planteamiento de una política energética propia o la preocupación por el medio ambiente, pero sin embargo, la agenda de Lisboa incorporaba muchos plazos y objetivos y pocas o nulas sanciones cuando se ha incumplido reiteradamente. O muchas exigencias económicas pero sin el aumento del presupuesto europeo.


Consideró, pues, indispensable definir las prioridades y situar el factor humano en el centro del modelo en vez del concepto económico: “Está en juego el modelo que quiere ser Europa y se debe movilizar a la sociedad”.


José María Gil Robles, ex presidente del Parlamento Europeo, advirtió que “si se está hablando de un aggiornamento (puesta al día) de la universidad, esta institución no se cambia sólo con palabras e ideas. Es necesario el esfuerzo, la tenacidad y el trabajo. No se consigue la excelencia sin la exigencia. Es fundamental tener exigencia para conseguir esa calidad que todos queremos. Es importante, cuando se habla de especialización, no olvidar que no sirve si no hay una formación básica sólida, porque dará resultados a corto plazo pero no a largo plazo. Recordó el momento de crisis que estamos viviendo y destacó el uso de la comunicación a distancia frente a la movilidad, pues requiere muchos recursos y en un momento como el actual sería poco responsable”.


Previo a la intervención del ministro Gabilondo, Dusan Sidjansky, fundador de la Universidad de Ginebra recordó la importancia de conseguir la equidad en el acceso a la educación, del diálogo intercultural, cuyas premisas son las de conectar culturas que tienen conciencia de identidad y de pertenecer a una cultura. “Es muy importante que este diálogo se pueda desarrollar en  todos los aspectos, en todos los estratos sociales. Mostrarles que todo eso que vivimos no es algo que hemos recibido de un golpe: la unidad europea se basa concretamente en la convergencia. Tanto en la historia como en las lenguas”.


La intervención final estuvo reservada para el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, quien aseguró que la crisis económica nacional e internacional ha generado un consenso aún mayor sobre la educación. “Debemos avanzar hacia una economía sostenible, crecer y desarrollarnos de otra manera. Los modelos ya no sirven”. Aseguró que Europa no tiene que elegir, que excelencia y equidad son compatibles, pero debe profundizar en la cohesión social, la formación permanente, fortalecer la internacionalización y modernización de la enseñanza superior.


 


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Más información:


Conferencia Jean Monnet


Ministerio de Educación