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¿Quién es el ‘soplón’ en el fraude corporativo?

Un nuevo estudio realizado por la University of Chicago Graduate School of Business explica que los ‘soplones’ que aparecen dentro de las empresas suelen ser las personas que menos imaginamos.

Publicado en Histórico Noticias
Foto de ¿Quién es el ‘soplón’ en el fraude corporativo?

Un estudio realizado por varios profesores de la University of Chicago Graduate School of Business ha identificado a los principales actores en la detección del fraude corporativo, explorado sus motivaciones para tomar o no acción y determinado los costos y beneficios relativos de convertirse en un ‘soplón’.


También ha examinado la frecuencia con la que se revela un fraude, así como la rapidez promedio en la que un fraude sale a la luz dentro del sector industrial. Los autores concluyen que la detección del fraude es el trabajo de una compleja red de actores y no un acto en solitario. Los resultados del informe también afirman que los incentivos monetarios pueden ser más eficaces que la regulación gubernamental.


Con el título ‘¿Quién es el ‘soplón’ en el fraude corporativo?’, el profesor de Finanzas y Creación de empresa de la University of Chicago Graduate School of Business, Luigi Zingales, y sus colaboradores Alexander Dyck, de la University of Toronto y Adair Morse, de la University of Michigan, analizaron 230 casos de presuntos fraudes corporativos en empresas americanas entre los años 1996 y 2004 para determinar si las reformas legislativas introducidas como consecuencia de Enron, World Com y otros grandes escándalos corporativos han sido eficaces en la detección y erradicación del fraude corporativo.


Una red de detección compleja


Una de las conclusiones centrales del estudio, es que no existe un actor único en la revelación del fraude, sino que se demuestra que el proceso de detección es el resultado de una serie de complejas interacciones entre los individuos pertenecientes a un grupo en el cual cada quien cuenta con diferentes grados de implicación y está sujeto a diferentes tipos de presiones y motivaciones.


Para demostrar cómo esta red de interacciones es crucial en la toma de conciencia y diseminación de información sobre el fraude, los autores citan el ejemplo de Enron. En el caso Enron, un artículo en la edición tejana del Wall Street Journal llamó la atención de un gestor de fondos de inversión que era en ese entonces consejero de Bethany McLean, editora de la revista Fortune, quien a su vez publicó un texto titulado ‘¿Se ha sobrevaluado a Enron?’; mientras que otro vendedor a descubierto aconsejó al columnista Peter Eavis del The Street.com, quien a su vez escribió acerca de las sospechosas ‘Entidades relacionadas’.


Empleados y medios de comunicación a la cabeza de los detectores de fraudes


A pesar del inmenso flujo de información relacionada con los fraudes, los autores del estudio lograron identificar a los 10 ‘soplones’ más activos, que enumeran en una lista ordenados de forma decreciente según su frecuencia de acción:


1. Empleados


2. Medios de comunicación


3. Reguladores no financieros del mercado


4. Analistas


5. Auditores


6. Actores estratégicos


7. La SEC (Comisión de Valores y Cambio de los Estados Unidos, por sus siglas en inglés)


8. Accionarios


9. Empresas de servicios profesionales


10. Vendedores a descubierto



La paradoja del ‘soplón’


¿Qué hace que los empleados sean mucho más activos en la detección de fraudes, que por ejemplo, los vendedores a descubierto? Para responder a esta pregunta, los autores del estudio realizado por la University of Chicago Graduate School of Business examinaron 4 factores que afectan a la manera en que las personas divulgan la información relacionada al fraude: el acceso a la información a bajo precio, los incentivos para recopilar información adicional, los beneficios profesionales o monetarios de convertirse en un ‘soplón’ y los costes que esto implica.


Después de analizar lo anterior, los autores del informe formularon lo que ellos llaman la ‘paradoja del soplón’, fenómeno mediante el cual, aquellos empleados con los menores incentivos para convertirse en soplones son en realidad los más activos, mientras que los que tienen incentivos más fuertes, son mucho menos frecuentes.


Por otro lado, los empleados que ocupan el primer lugar en la detección del fraude, enfrentan también los riesgos más importantes, como por ejemplo la pérdida del empleo, el acoso físico, el ostracismo, etc. Sin embargo, los que trabajan como reguladores de valores y cambio y aquellos a los que por el tipo de puesto que ocupan, se hubiera podido pensar que jugarían un rol activo, resultaron tan pasivos que ni siquiera figuran entre los primeros 10 lugares.


El dinero habla


Los investigadores del estudio concluyen que los enfoques que manejan los organismos comanditados (como la SEC, los auditores externos y los reguladores industriales) han sido costosos, ineficaces y no deberían considerarse como modelos para otros países que buscan soluciones para sus problemas de gobernabilidad interna.


El estudio también concluye que la mayoría de las reformas introducidas como consecuencia de los escándalos corporativos de finales del siglo XX y principios del XXI, no han tenido un impacto considerable en la detección del fraude. Con todo esto, los autores afirman, que una gobernabilidad corporativa efectiva se basa en una compleja red de actores del mercado que se complementan entre sí y que este tipo de sistema, es difícil de reproducir en el contexto de otros países.


Finalmente, los autores defienden un enfoque de ‘mercado’ en la detección del fraude, en la que en lugar de que se designen personas encargadas de detectar el fraude, se opte por crear un sistema de recompensas para aquellos que saquen a la luz un fraude. Mientras que este sistema ha sido eficazmente empleado en la industria del cuidado de la salud de los Estados Unidos, los autores argumentan que sería recomendable extenderlo al sector corporativo. Un beneficio adicional a dicho sistema, es que en situaciones en las que no se obtiene información que revele un fraude, no hay gasto de dinero. Dicho enfoque es mucho más rentable que las formas convencionales de regulación en las cuales el costo es fijo aún en ausencia de resultados positivos.


 


Más información:


University of Chicago Graduate School of Business


¿Quién es el ‘soplón’ en el fraude corporativo?


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