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Prácticas en pijama, bienvenido al trabajo virtual

Las prácticas son una parte fundamental de muchos programas por la experiencia profesional que proporcionan y por las posibilidades de networking. ¿Es imprescindible una oficina para lograrlo? No, gracias a las prácticas virtuales, cada vez más de mo

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Foto de Prácticas en pijama, bienvenido al trabajo virtual

No todo es acudir a clase y hacer vida en el campus. Muchos programas cuentan con un periodo reservado para las prácticas en empresas que en teoría sirve para poner en práctica los conocimientos adquiridos, probar a trabajar en un área de negocios o hacer networking.


 


La mayoría de estudiantes se imaginan trabajando a tiempo parcial en el departamento seleccionado de una gran multinacional en sus oficinas centrales. Sin embargo, el espacio físico es cada vez más prescindible. Gracias a las nuevas tecnologías y a Internet cada vez son más habituales las denominadas prácticas virtuales. Se trata de una modalidad en la que el trabajo del estudiante se realiza desde su casa, sin necesidad de desplazarse al lugar de trabajo. En los casos más extremos el becario podría no llegar ni a conocer presencialmente a su jefe, como explican desde The Wall Street Journal.


 


Tampoco hay que dejarse engañar por las apariencias. Las prácticas virtuales continúan representando un porcentaje muy reducido en comparación con otras fórmulas más tradicionales, pero su aumento está siendo exponencial. En este ascenso está muy relacionado con el surgimiento de las redes sociales como nuevo medio de comunicación, promoción e incluso de ventas. En concreto, una cuarta parte de las prácticas en el portal de empleo para puestos a tiempo parcial UrbanInterns.com se referían a trabajos online o virtuales. En la mayoría de casos la tarea se refería a investigaciones de mercado, ventas, marketing y lo que se conoce como social-media y las áreas de negocio más comunes son las de tecnologías de la información y desarrollo de software, al igual que cuando comenzó este tipo de prácticas.


 


Ahora la pregunta que se harán la mayoría de estudiantes es: ¿Qué ventajas pueden aportar unas prácticas online? Varias, incluidas algunas que en principio podrían parecer desventajas. El principal beneficio de esta fórmula reside en su misma esencia: la deslocalización. Sólo es necesaria una conexión a Internet para operar (además, claro, de las herramientas que proporcione la empresa). Es decir, se puede trabajar desde cualquier lugar y por eso este tipo de prácticas son ideales para quienes vivan o estudien en zonas sin demasiada presencia empresarial dispuesta a contratar becarios.


 


Esta máxima también puede aplicarse a casos en los que el estudiante busca prácticas en un sector de actividad que no se desarrolla en su zona. Esto es precisamente lo que le ocurrió a Princess Ojiaku, un estudiante de biología de la Universidad Central de North Carolina, se decantó por trabajar en el área de ciencias políticas y finalmente en junio comenzó sus prácticas virtuales de seis meses en Científicos y Ingenieros por América, en Washington. Y lo mejor fue se enteró de esta oportunidad a través de Twitter, la plataforma de microblogging. Ahora trabaja desde su casa y se encarga de recoger noticias, anuncios para las elecciones gubernamentales en Virginia y de actualizar la página web del grupo, incluyendo vídeos en YouTube.


 


El único problema para Ojuaku es que, desde su punto la vista, la distancia hace que pierda algo de perspectiva y limita el aprendizaje. Y es que la deslocalización es un arma de doble filo que en ocasiones puede ser una barrera para, por ejemplo, cimentar las relaciones personales. Para muchas personas todavía resulta complicado prescindir del trato directo cara a cara pese a que a través de Internet se pueden mantener teleconferencias y es posible comunicarse en tiempo real casi como si estuviesen en la oficina.


 


Otra de las características que puede ser positiva o negativa según cómo se aborde es la referente a los horarios y el trabajo a realizar. La distancia también puede jugar una mala pasada y hacer que algunas tareas no estén del todo definidas, así como las horas que se requerirán para completarlas. Lo mismo puede decirse del mentoring y del feedback que se presupone debe recibir todo becario.



Sin embargo, la libertad de horarios también permite compaginar las prácticas con otros estudios, trabajos e incluso otras prácticas. Esto es precisamente lo que hizo Jed Cohen, de la Universidad de Nueva York, que compagina su puesto como personal de atención al cliente para un retalier con la beca en Careerealism.com, un portal especializado en empleo para jóvenes.


 


Al final, la elección de apostar por unas prácticas online o clásicas dependerá en buena medida de cada estudiante, pero nunca hay que cerrar la puerta. De otra forma, nunca se sabrá si estaba preparado para trabajar desde casa. Además, siempre será una buena experiencia.


 


 


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