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¿Por qué Laura no es directora general?

Un estudio de la escuela de negocios Chicago Booth revela por qué las mujeres con un MBA ganan menos que los hombres con la misma titulación. Los resultados del informe se darán a conocer esta tarde en Madrid en la conferencia ‘¿Por qué Laura no es d

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La brecha salarial entre sexos se sigue estrechando en el mundo empresarial, pero todavía existe la sensación de que las mujeres no pueden avanzar tanto como sus homólogos masculinos. Marianne Bertrand, profesora de Economía en la University of Chicago Booth School of Business, y dos colegas de la Universidad de Harvard revelarán esta tarde por qué a las mujeres con un MBA no les ha ido tan bien como a los hombres en el mercado laboral. La conferencia se desarrollará en la Fundación Rafael del Pino a partir de las siete de la tarde.


 


El informe ¿Por qué Laura no es directora general? identifica tres razones que explican la enorme desigualdad salarial entre ambos sexos: diferencias en la formación antes de obtener el MBA; diferencias en cuanto al número de interrupciones profesionales; y diferencias en horas semanales. La gran diferencia salarial entre ambos sexos en los años posteriores a la realización del MBA vendría determinada por tanto por estos tres factores en una gran cantidad de los casos.


 


Los investigadores estudiaron las carreras de graduados de MBA que obtuvieron el título entre 1990 y 2006 en una importante escuela de negocios de los EE.UU. —la University of Chicago Booth School of Business— y cómo difiere la trayectoria profesional dependiendo del sexo de la persona.


 


El tiempo incremento la distancia


 


Según muestra el estudio, los ingresos económicos entre hombres y mujeres cobran distancia con el paso del tiempo. Al principio de sus carreras, tanto mujeres como hombres titulados con un MBA perciben prácticamente los mismos salarios. Pero los hombres adquieren una ventaja de ingresos anuales de 30 puntos cinco años después de terminar el MBA y casi 60, entre los diez y los 16 años siguientes a concluir el MBA.


 


Otro dato a destacar es que el porcentaje de mujeres con MBA que no trabajan también es considerablemente mayor en la década siguiente a terminar el MBA, con un 13% de ellas que no trabajan en absoluto nueve años después de terminar el MBA, frente al 1% de los hombres.


 


La explicación a esta última conclusión estaría en la presencia de los hijos. Las madres parecen elegir los trabajos que son compatibles con la familia y evitar aquellos con largos horarios y mayores posibilidades de crecimiento profesional. Muchas madres con MBA, sobre todo aquellas cuyos cónyuges están bien posicionados, deciden trabajar menos en los años siguientes a tener su primer hijo.


 


Los hijos son por tanto el principal factor que explica la menor experiencia laboral, una discontinuidad laboral mayor y un horario laboral más corto en el caso de las mujeres con MBA. Quince años después de terminado el MBA, las mujeres con hijos tienen un déficit de ocho meses en experiencia real post-MBA, en comparación con sus compañeros masculinos, mientras que las féminas sin hijos presentan un déficit de sólo un mes y medio.


 


Más interrupciones de la carrera profesional


 


Además, las mujeres interrumpen más veces su carrera y trabajan menos horas. Las mujeres con hijos suelen trabajar un 24% menos de horas semanales que la media de hombres; mientras que las mujeres sin hijos solo trabajan un 3,3% menos de horas. Y como ejemplo, aproximadamente diez años después de terminar el MBA, la experiencia laboral real de los hombres y las mujeres difiere aproximadamente en seis meses; las mujeres trabajan 52 horas a la semana y los hombres, 58.


 


El trabajo de esta microeconomista aplicada que ha realizado trabajos sobre la discriminación racial, la paga e incentivos de los directores generales y los efectos de la regulación sobre el empleo también aporta una diferencia en cuanto a notas y a selección de cursos significativa desde el punto de vista de la estadística, pero no muy grande: las mujeres tienen una puntuación media de 3,25 comparada con el 3,38 de los hombres, y toman media clase menos en finanzas.


 


Las mujeres también crecen, pero menos, en los últimos 30 años


 


Por último, de la mano que los ingresos excepcionalmente altos de los últimos años para los puestos en los sectores empresariales y financieros, se ha reflejado un desplazamiento de talentos en las tres últimas décadas en las elecciones profesionales de los graduados procedentes de las principales instituciones universitarias.


 


Entre los hombres que se licenciaron en la Universidad de Harvard en torno al año 1970 y los que se graduaron en torno a 1990, había una diferencia del 22,1 % al 38,5 entre aquellos que trabajaban en el sector corporativo y financiero 15 años después. El incremento para las mujeres también subió considerablemente, de un 11,7% al 22,5%, aunque los niveles son inferiores que para los hombres.


 


 


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Más información:


 


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