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Pautas para entrar con buen pie en un nuevo trabajo

Empezar un nuevo trabajo nunca es fácil, y mucho menos si se trata de la primera experiencia laboral. Una buena dosis de calma y otra de seguridad en ti mismo te ayudarán a superar el ‘mal trago’ del primer día.

Publicado en Histórico Noticias
Foto de Pautas para entrar con buen pie en un nuevo trabajo
Estudiantes-grado-INEIncluso quienes acumulan años y años de experiencia laboral sienten un cosquilleo en el estómago al empezar un nuevo trabajo. A fin de cuentas, ni el cambio ni los comienzos en un entorno novedoso son fáciles. Las dudas suelen acumularse en torno a preguntas como si estarás preparado para el nuevo reto, si caerás bien a los compañeros, las tareas concretas que tendrás que desempeñas, cómo será el nuevo jefe… Es normal, como también lo es el miedo o, por lo menos, la incertidumbre ante lo desconocido.

 

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Pero si hay una cuestión que suele preocupar sobremanera es el cometer fallos. Lo primero que debes tener claro en este sentido es que, como recuerdan desde Trabajando.com en su decálogo de consejos para triunfar en tu primer trabajo, es que estos llegarán ineludiblemente. Errar es humano. Lo importante es aprender de los mismos y seguir adelante. Te sorprenderá ver cómo los compañeros y los jefes no esperan un trabajo perfecto y son capaces de asumir tus errores siempre que muestres la actitud adecuada, que pasa por tener ganas de aprender y de avanzar.

 

Dentro de esta actitud también se pueden incluir cuestiones básicas que apuntan desde WikiHow como ser puntual ese primer día y respetar los horarios de salida. Esto no quiere decir necesariamente quedarse hasta que se marche el último de los compañeros, sino observar cuál es su comportamiento y, sobre todo, estar activo hasta el momento de salir. Pasar las horas por pasar hasta que ‘suena el timbre de salida’ no es la mejor carta de presentación.

 

Otro de los básicos es vestir de forma adecuada. En este sentido es importante que durante el proceso de selección prestes atención al entorno laboral en que te vas a mover y a cómo viste la gente de la oficina. Ante la duda, más vale pecar de formal que de informal.

 

¿Y una vez comience la jornada laboral? Aquí es cuando empieza también lo más duro. Sin previo aviso te verás sumergido en un mundo de nuevas experiencias con gran cantidad de información que asimilar. Por eso mismo, para un primer día podemos aplicar lo que seguro que ya conoces por tu paso en distintos grupos de redes sociales: al principio tienes que escuchar y observar más que hablar. Las relaciones laborales son muy diferentes de las que estás acostumbrado a ver en ambientes de ocio, mucho más distendidos y con objetivos menos claros.

 

En esta misma línea, debes huir de los corrillos en los que se critica a otros compañeros, ya que hasta pasado un buen tiempo no dispondrás de información para juzgar si esos chismorreos son o no reales y, en cualquier caso, tampoco querrás identificarte con el primer grupo de la oficina con el que te cruces. No pierdas de vista que, aunque diferentes, el entorno laboral sigue regido por relaciones interpersonales y la ‘química’ no siempre es la misma con todos los compañeros.

 

Desde un punto de vista más profesional en Trabajando.com recuerdan que es importante prestar atención y anotar todo desde el primer momento. Esto implica tener clara y apuntada si hiciese falta la hora del almuerzo, de entrada y salida o cuestiones más prácticas como contraseñas y claves de acceso o rutas para encontrar lo que necesites en tu ordenador. También puedes apuntar incluso los nombres de compañeros y los cargos de las personas a las que deberás consultar.

 

Evidentemente no puedes pretender tener todo claro el primero día, pero sí es importante que despejes tus dudas a lo largo de la primera semana de trabajo. Como recalca Javier Caparrós, director general de Trabajando.com en España “debes conocer bien cuáles son tus tareas, cuáles son las  prioridades y con cuáles debes comenzar”. Y si surgen dudas, que lo harán, apóyate en tus compañeros y tus jefes, que precisamente están ahí para ayudarte. Esta es, además, una de las mejores formas de ir trabando amistad con el resto de empleados.

 

Una buena táctica para conocer a todos tus compañeros es no escatimar en los saludos ni en decir quién eres y que estás recién llegado. Sé el primero en decir “hola”. Esto ayudará al resto de la empresa a situarte y a romper el hielo.

 

Y, por supuesto, nunca dejes que el miedo te atenace. Si tienes dudas recuerda lo que te ha llevado a conseguir ese puesto por delante de otras personas. En otras palabras, confía en tus habilidades y en tu capacidad de aprendizaje. No pierdas de vista que poco a poco irás mejorando en tu trabajo y siendo más eficaz a medida que interiorices los automatismos de los procesos y la forma de operar de la empresa. Para determinados puestos la experiencia sí es un grado y esto es algo que no se consigue de la noche a la mañana.

 

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