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Nuevo plan para reactivar la economía y el empleo en Europa

La Comisión Europea ha presentado un plan integral que tiene como objetivo salvar a Europa de la actual crisis económica. Con medidas a corto y largo plazo, el plan incluye un estimulo fiscal temporal para proteger a trabajadores, familias y empresas

Publicado en Histórico Noticias
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El principal objetivo de este nuevo plan integral presentado por la Comisión Europea es recuperar a Europa de la actual crisis en la que está inmersa. Para ello se establecerán medidas a corto plazo que sirven para impulsar la demanda, crear empleo y restaurar la confianza en la economía, además de inversiones que se traduzcan en un crecimiento sostenible a largo plazo. El plan también incluye un estímulo fiscal temporal y coordinado por valor de 200.000 millones de euros (el 1,5% del PIB de la UE), de los cuales unos 170.000 proceden de los estados miembros a cargo a sus presupuestos nacionales (1,2% del PIB), y 30.000 a cargo del presupuesto de la UE y al del Banco Europeo de Inversiones (0,3% del PIB). Cada estado aportará medidas adecuadas a sus propios ciudadanos y que beneficien al resto de estados miembros, lo que impulsará sus propias exportaciones.


 


La Comisión Europea propone adelantar los pagos a partir de principios de 2009, lo que se traduciría en un máximo inmediato de 1.800 millones de euros para que los estados pudieran centrarse en proteger a los más desfavorecidos. Como ayuda a la creación de nuevos empleos se destinará un máximo de 4.500 millones de euros de los fondos de cohesión. Además, el presupuesto del Fondo Europeo de Ajuste a la Globalización se aumentará para ayudar a los trabajadores en apuros.


 


Otras iniciativas


 


La cooperación del sector público y privado en el impulso de las tecnologías limpias, y proyectos como el coche verde europeo, también serán potenciados con un presupuesto que rondará los 5.000 millones de euros. Por otra parte, el plan también insiste en la necesidad de realizar "inversiones inteligentes", con partidas que permitan el reciclaje profesional y que ayuden a los trabajadores a conservar su puesto de trabajo, a reincorporarse al mercado laboral y a incrementar la productividad. Para ello, el plan define pasos concretos para promover el espíritu empresarial, la investigación y la innovación, incluso en los sectores del automóvil y la construcción. También se abordará el cambio climático creando puestos de trabajo con la inversión estratégica en edificios y tecnologías energéticamente eficaces.


 


En cuanto a las pymes, el plan establece más ayudas e incluye medidas para facilitar el acceso de las mismas a las licitaciones públicas, garantizando el cobro de las facturas de los poderes públicos en el plazo de un mes. El objetivo es crear una flexibilidad máxima con todas estas medidas para acelerar la toma de decisiones, y lograr un aumento temporal del umbral de seguridad para el capital de riesgo de hasta 2,5 millones de euros y conseguir así que los estados garanticen préstamos a las empresas.


 


La propuesta de estímulo fiscal lleva consigo la participación de todos los estados miembros, lo que contribuirá a limitar el desempleo y ayudar a millones de pymes, evitando la deuda prolongada que llevaría a un desempleo masivo. Sin embargo, el estímulo tendrá una duración limitada, tras el cual los estados deberán ocuparse del deterioro presupuestario.


 


Reformas estructurales


 


Otro de los aspectos recogidos en este nuevo plan es el impulso que se le pretende dar a las reformas estructurales personalizadas a las necesidades de cada país, algunas de ellas complementarias al estímulo fiscal, que permitirán mejorar la competitividad de los estados y situarse en una mejor posición para devolver los préstamos y lograr un crecimiento sostenible.


 


Además, el plan refuerza los instrumentos para asegurarse que los estados miembros puedan respetar sus compromisos en el marco de la Estrategia de Lisboa para el Crecimiento y el Empleo. Así, los "capítulos por país" definirán cada situación en concreto e incluirán recomendaciones específicas para cada estado, que la Comisión someterá a aprobación del Consejo en primavera. Es decir, que los líderes de la UE serán los encargados de acordar colectivamente lo que deberá hacer cada estado en particular para aplicar el plan, pero garantizando la continuidad financiera a medio plazo. Así, los jefes de estado y de gobierno reunidos en el Consejo Europeo del 11 y el 12 de diciembre podrán aprobar el plan y demostrar así su determinación conjunta de actuar de manera coordinada para apoyar la economía real.


 


Por su parte, el presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, ha afirmado que "los momentos excepcionales exigen medidas excepcionales. Está en juego el trabajo y el bienestar de nuestros ciudadanos. Europa necesita ampliar a la economía real la coordinación sin precedentes que está aplicando a los mercados financieros. Este plan es intrépido, pero viable".


 


Barroso también ha manifestado que "a corto plazo se puede consolidar el empleo de millones de personas, transformando la crisis en una oportunidad de lograr un futuro con más y mejores trabajos, un estímulo fiscal que ayudará a encarrilar de nuevo nuestra economía y retomar la senda del crecimiento sostenible. Si no actuamos ahora podríamos entrar en un círculo vicioso de recesión".


 


 


 


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Más información:


 


Comisión Europea


 


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