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¿Merecen la pena los estudios de postgrado? Diferencias con la carrera universitaria

Todavía muchas personas piensan que los estudios de postgrado son una especie de regreso a los tiempos de la universidad. Nada más lejos de la realidad. Las diferencias hacen que ni los alumnos, ni los objetivos del curso ni las técnicas de aprendiza

Publicado en Histórico Noticias
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La cercanía de la puesta en marcha del Espacio Europeo de Estudios Superiores (EEES) que promulga el tratado de Bolonia cambiará el mapa de la educación superior europea y la acercará al modelo anglosajón utilizado, por ejemplo, en Estados Unidos. Aunque ya es un debate habitual, cada vez se va a convertir en más común la pregunta de si realmente compensa cursar estudios de postgrado, es decir, aquellos que se toman tras superar el periodo universitario.


 


Quienes no han cursado un master u otra educación de postgrado pueden pensar que ésta es muy similar a la que se recibe en la universidad, pero no es así. En realidad, quienes deseen ‘revivir’ sus años de universidad se llevarán una gran decepción. La experiencia es totalmente diferente al igual que el objetivo y por eso conviene tener en cuenta estas variaciones antes de tomar una decisión.


 


En primer lugar, las exigencias no son las mismas y los alumnos de postgrado deberían ser capaces de llevar a cabo investigaciones y análisis propios y originales. Memorizar una serie de datos no es suficiente para superar los programas de postgrado. Es necesario demostrar capacidad analítica para alcanzar conclusiones propias.


 


Además, los programas de postgrado son más especializados, por lo que es necesario contar con algunos conocimientos previos y, sobre todo, tener en mente los objetivos que se quieren lograr. La fórmula de formación está más enfocada en conseguir ese objetivo. Aunque evidentemente existe una parte abierta a la exploración académica, este tipo de estudios no ofrecen tantas oportunidades para ‘salirse’ del programa.


 


Las relaciones con los profesores también son diferentes, ya que no es la típica relación profesor-alumno de la universidad. Se supone que los estudiantes son más responsables de sus estudios y no necesitan tanta supervisión. Esto implica dedicar más tiempo para organizar el trabajo y gestionar el trabajo por parte de los estudiantes, que no acostumbran a molestar a los docentes con cuestiones menores. Esto forma parte del buen juicio que se presupone a los estudiantes de postgrado.


 


La carga de trabajo es mayor y la edad de los alumnos hace que las relaciones sociales sean menores. En general, las oportunidades de socializar son menores porque hay que estudiar más y generalmente los propios estudiantes desean sacar mayor partido a su tiempo e inversión económica.


 


 


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