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Más de 20 millones de ninis de países de la OCDE desisten de buscar trabajo

La OCDE alerta en su último informe 'Skills Outlook 2015' que de los 35 millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan, una gran mayoría ni si quiera intenta revertir la situación. España sigue registrando algunas de las cifras más altas.

Publicado en Histórico Noticias
Foto de Más de 20 millones de ninis de países de la OCDE desisten de buscar trabajo
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El término nini se puso de moda hace unos años y lejos de quedar desactualizado, cada vez se emplea más para definir a los jóvenes que ni estudian ni trabajan bien sea porque no quieren o porque no encuentran un empleo. Es un neologismo que proviene del término inglés NEET (que significa Not in Employment, Educatión or Training) y según la OCDE la crisis ha generado 35 millones de personas en esta situación dentro de los países que la conforman, entre los que está España.



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"Hacer frente a este problema no es sólo un imperativo moral, sino también una necesidad económica", ha recordado Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, durante la presentación del informe Skills Outlook 2015: Youth, Skills and Employability’, este martes en Berlín. En el mismo se destaca que más de la mitad de esos jóvenes, unos 20 millones, no sólo es que estén fuera de la educación y del mercado laboral de sus países, sino que han dejado de buscar trabajo.



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Estos resultados se basan en la primera encuesta que hizo la OCDE sobre Habilidades para Adultos (PIACC), publicada en 2013. En ese año, más del 25% de españoles jóvenes eran ninis y junto a Grecia era uno de los países que registraba unas cifras más altas. Entre los que tienen de 25 a 29 años la tasa de empleo española se situaba en un 58,1%, sólo por encima de Italia.



"Demasiados jóvenes concluyen su educación sin haber adquirido las habilidades necesarias e incluso aquellos que sí lo han hecho se encuentran con dificultades para utilizarlas de forma productiva", señaló Gurría para argumentar lo que califica como desaprovechamiento de potencial humano. Según la OCDE, uno de cada cuatro jóvenes con empleo tiene un contrato temporal lo que les impide tener las mismas oportunidades formativas que aquellos con contratos indefinidos.



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Para Gurría no basta con resolverlo sólo a través de la educación formal, sino que es una cuestión más compleja que implica además innovación, formación profesional y capacitación en el medio laboral. A pesar de las estadísticas negativas sobre España, se mostró optimista y recordó que en 2014 fue capaz de crear casi 500.000 empleos, una cifra que se espera superar en 2015.



Sobre la formación profesional dual en la que se combina teoría y prácticas en las empresas, advirtió que es un sistema único en Alemania y los países del norte de Europa y que no puede ser mecánicamente copiado ya que no tiene por qué tener el mismo grado de éxito en el mercado laboral español.



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¿Cómo revertir la situación?



En las conclusiones del informe se ofrecen algunas claves que podrían acabar con estas desigualdades. La primera de ellas es lograr que la educación infantil sea de alta calidad para todos los niños, lo que ayudaría a terminar con las disparidades en los resultados educativos y garantizaría a todos un acceso de mayor calidad. La segunda se dirige a los maestros y responsables escolares para que identifiquen a los alumnos con bajo rendimiento desde el principio y puedan darle al apoyo que necesitan para alcanzar las competencias suficientes en lectura, matemáticas y ciencia.



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En tercer lugar considera que los servicios públicos de empleo, las instituciones de bienestar social y los sistemas de educación y formación deben ofrecer algún tipo de educación de segunda oportunidad. A cambio de recibir beneficios sociales, los jóvenes podrían estar obligados a inscribirse en los servicios de bienestar social o empleo público, y participar en la educación y la formación. En cuarto lugar los proveedores de educación y las empresas deben trabajar juntos para diseñar marcos de cualificaciones que reflejen de manera precisa las habilidades reales que tienen que tener los nuevos grados y por último este trabajo tiene que ser integrado en programas de formación profesional y académica.



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Más información:



Informe OCDE 'Skills Outlook 2015: Youth, Skills and Employability'



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