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Los retos de la Nueva Formación Profesional

Hace una década la Formación Profesional era sinónimo de fracaso escolar, nadie la realizaba excepto al que no le quedaba más remedio. Pero la realidad empresarial está demostrando que España necesita más que nunca a estos profesionales. Por ello, ac

Publicado en Histórico Noticias
Foto de Los retos de la Nueva Formación Profesional

Madrid, 18/12/2000


En los últimos días, muchos líderes sociales y políticos están sacando a colación los problemas a los que se enfrenta la Nueva Formación Profesional en España. Lo cierto es que debido a determinados factores ésta ha sido hasta ahora muy deficiente y en general incapaz de satisfacer la creciente necesidad de este tipo profesional por parte de las empresas. También se ha comprobado que en los pocos casos en que se ha realizado correctamente, estos titulados han sido capaces de acceder al mercado laboral con más facilidad incluso que los titulados universitarios. El panorama de este tipo de educación al que accede un 16% de los jóvenes españoles se hace más preocupante si lo comparamos con el de otros países europeos.


Así por ejemplo, en un estudio comparativo reciente que varios expertos realizaron por encargo de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, se comprobó que la razón de la gran distancia con el sistema formativo alemán a este respecto es esencialmente debido a la mayor flexibilidad y capacidad de adaptación a las necesidades del mundo empresarial por parte de este último país. En definitiva, que en Alemania, escuelas y empresas, colaboran de una forma más estrecha y por ello la mayoría de la formación la ocupan los jóvenes en períodos de prácticas, muy al contrario que en Canarias y España en general.


Por otra parte, hace una semana la Ministra de Educación, Pilar del Castillo (o una persona de su confianza), escribió que la cualificación del «capital humano» de nuestras empresas está 30 puntos por debajo del promedio de la UE y las cifras que da el Ministerio de Educación parecen señalar que, en parte, los problemas del desempleo en España son debidos a dicha carencia. Aunque esto es más grave en la población mayor de 40 años, también en las empresas de nueva economía se percibe la falta de técnicos especializados y que en gran medida deberían provenir de la Formación Profesional. Esto sólo puede tener dos consecuencias: mayor paro y menor productividad de las empresas.


Posiblemente, donde la situación es más preocupante, sea en Andalucía pues en un reciente estudio sobre datos del INE se confirma que junto con Canarias y Extremadura, ésta es la autonomía con mayor índice de desempleo de este tipo de titulado.


También el actual director de formación del Consejo Superior de Cámaras de Comercio de España habló en una jornada organizada por la Cámara de Comercio de Segovia sobre de la imperiosa necesidad de una política activa por parte de los organismos responsables de la educación en las administraciones central y autonómicas para conseguir una formación profesional que definitivamente favorezca la incorporación de los jóvenes al mercado de trabajo.


Para ello es fundamental, por un lado, una nueva formación que comprenda las necesidades de las empresas modernas y que destierre esa idea extendida en España de que la formación profesional es el destino de los fracasos escolares y, por otro lado, la incorporación a este tipo de educación de las nuevas tecnologías con el fin de conseguir profesionales con conocimientos técnicos muy especializados, ya no sólo poseedores de un mero título, sino de un certificado que demuestre que el alumno sabe hacer determinadas tareas técnicas. Las administraciones deben estar al tanto de los requerimientos de los sectores productivos en cuanto a sus demandas de formación profesional, con el fin, de adecuar sus estructuras educativas a las exigencias del mercado de trabajo y a la demanda de empleo cualificado. También la empresa, grande, pequeña y mediana, debe colaborar más estrechamente en este tipo de formación.


Si algo ha demostrado la formación profesional es que un plan educativo de este tipo bien ejecutado obtiene profesionales perfectamente cualificados para realizar tareas de gran valor para las empresas si cabe más que aquellas de un titulado universitario. Así que en primer lugar hay que quitarse de la cabeza esa idea de fracaso ya que la formación de base que reciben estos estudiantes es idéntica a la universitaria con la ventaja de ser más especializada. Esta visión está empezando a calar en las empresas, aunque en este aspecto aún hay que hacer una mayor labor de concienciación sobretodo entre las pequeñas y medianas empresas.



redaccion@aprendemas.com