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Los rasgos que definen a un buen jefe y líder

Ser resolutivo, tener capacidad conciliadora, saber promover el cambio en el momento adecuado y, en definitiva, ser un ejemplo a seguir son algunas de las claves que propone Randstad para ser un buen gestor de equipos.

Publicado en Histórico Noticias
Foto de Los rasgos que definen a un buen jefe y líder

Generar el apoyo de sus colaboradores y estar a la cabeza del equipo por cooperación y no por imposición son algunos de los rasgos. Así es un líder. Una persona que tiene un papel fundamental en el funcionamiento de la compañía, especialmente en momentos de incertidumbre como el actual.


 


Un buen punto de partida para ser buen gestor de equipos es realizar un ejercicio de autoconocimiento, tal y como recomienda Randstad, porque para conocer las virtudes y defectos de los miembros de su equipo, lo primero es conocer las propias. De esta forma, les podrá entender mejor y guiarles hacia el éxito.


 


Esto se puede aplicar tanto a altos directivos como a los actualmente denominados “directivos de línea”. Se trata de una figura muy presente hoy en día en las organizaciones. Es un mando intermedio entre los puestos más altos de la compañía y los puestos base y sobre él recae gran parte de la responsabilidad en la evolución y desarrollo de los empleados. Randstad asegura que se puede hablar entonces de la presencia de “múltiples directores de recursos humanos” en cada organización. 


 


Diez claves para ser un buen líder


 


Tanto para desempeñar un puesto de alto directivo como un mando intermedio, según Randstad hay que tener muy presentes varios aspectos. En primer lugar, pertenecer a un grupo en el que el propio líder se va a sentir un miembro más y va a transmitir al resto del equipo un objetivo común sobre el que trabajar.


 


La comunicación será otro factor clave. El líder debe ser honesto hacia su equipo mediante una comunicación transparente y respetuosa. De lo contrario, podría generar una relación de desconfianza a largo plazo.


 


Randstad también recomienda contagiar la ilusión del directivo en el equipo para que sea un ejemplo a seguir y que los trabajadores que estén a su cargo encuentren en él un referente para el trabajo y actitud con los compañeros.


 


Muy relacionado con esta ilusión y motivación es el papel que tiene el líder también de trasladar los valores y la misión de la compañía para lograr que su equipo se sienta parte importante de ella. En definitiva, ejercer de estandarte de la compañía.


 


Debe ser, asimismo, motivador para impulsar los puntos fuertes de cada miembro del equipo y ayudarles, así, en su promoción profesional. Es importante además su capacidad conciliadora para promover la buena relación dentro del equipo. Como cita Randstad en este decálogo, “el líder no impone, sino que convence a sus colaboradores” y lo hace entendiendo a los demás, mediante el diálogo, porque es un buen creador de networking.


 


Por otra parte, la creatividad y la innovación serán dos pilares esenciales en la gestión del líder que deberá ser un promotor del cambio, incluso anteponerse y estar preparado para ellos.


 


La confianza en sus colaboradores es clave para saber delegar a la vez que debe ser resolutivo para reducir los problemas a lo que es realmente importante y coordinar el tiempo de trabajo.


 


 


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Más información:


 


Randstad


 


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