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Los Presupuestos Generales del Estado bajo la lupa del IEE

En plena crisis económica el Gobierno acaba de lograr la aprobación en el Congreso de los Presupuestos Generales del Estado para 2009. Al margen de las previsibles críticas por parte de los partidos de la oposición, hay otras voces autorizadas que de

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Foto de Los Presupuestos Generales del Estado bajo la lupa del IEE

Desde el Gobierno ya preveían una dura batalla, tanto política como económica, para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado para 2009. Y es que el documento presentado por el ejecutivo socialista ha desatado más críticas de las inicialmente previstas tanto en el ámbito político como empresarial. A los previsibles ataques de PP, CiU y otros partidos de la oposición que no han alanzado un acuerdo con el PSOE, se han unido otros de organismos independientes. Entre las voces autorizadas que han expresado su disconformidad con la propuesta de la Administración Central se encuentra el Instituto de Estudios Económicos (IEE), que además ha analizado en profundidad las cuentas del Estado para el próximo año.


 


En opinión del IEE los PGE son “increíbles”, inadecuados e inoportunos empezando por lo más básico, las previsiones de crecimiento del Gobierno. El Ejecutivo estima que la economía española avanzará un 1% en 2009, una cifra muy por encima de las manejadas por los analistas, por lo que el riesgo de incumplimiento a la baja es muy elevado. Por ese motivo, el instituto considera que hubiera sido más deseable una previsión más conservadora para evitar que el déficit público se dispare por este incumplimiento.


 


Desde la perspectiva de los expertos del IEE, “estos Presupuestos desprenden un excesivo optimismo en cuanto a la necesidad de financiación del Estado, estimada inicialmente en un 1,5% del Producto Interior Bruto (PIB), la cual se desvía del objetivo de estabilidad presupuestaria, máxime cuando, en la liquidación, el déficit será significativamente mayor”. Hay que recordar que la estabilidad debe de serla base de todo presupuesto, si bien en tiempos de crisis siempre es relativamente lógico 'gastar de más' para reactivar la economía. Sin embargo, conviene tener en cuenta que el el contexto en el que se enmarcan los PGE actuales está caracterizado, en el plano internacional, por una aguda crisis financiera cuya profundidad y duración todavía es una incógnita, y en el plano nacional, por el abrupto final de la larga fase expansiva iniciada a mediados de los años 90.


 


Según los PGE, el gasto del Estado ascenderá a 205.852 millones de euros, una cifra relativamente modesta. Para el IEE en el actual marco económico “es muy importante una política presupuestaria que combine una necesaria disciplina en el gasto para impedir que el déficit se desboque”. Sin embargo, en estos presupuestos se producen demasiadas diferencias por sectores. Así, las grandes perjudicadas han sido las infraestructuras, que han crecido un modesto 2%, mientras que la inversión en I+D+i, en turismo, en subvenciones a la vivienda y en el plan VIVE, han salido beneficiadas y se sitúan como prioridades del Gobierno en el próximo curso. En el fondo, el Ejecutivo trata de reactivar los sectores que durante los últimos años han impulsado a la economía española más la inversión en I+D+i, uno de los déficit históricos.


 


El IEE señala que el Gobierno debería haber realizado un esfuerzo por mantener el impulso que, a lo largo de la última década, ha recibido la inversión en infraestructuras, lo que, en un contexto de necesario ajuste presupuestario, debe hacerse a costa de otras partidas presupuestarias que no son tan prioritarias en estos momentos. Por ello, esta inversión se relega en beneficio de gastos más clientelares, como la intervención en el mercado de la vivienda o los incrementos salariales de los funcionarios.


 


La crisis arrastra la recaudación


 


La recaudación impositiva del Estado y de la Seguridad Social crecerá un 1,7%, lo que supone una ligera recuperación de los recursos de financiación del gasto público, dada la caída de los ingresos del 7% que avanza la liquidación de 2008. Lo más notable es la espectacular caída que se espera, en concepto de Impuestos sobre Sociedades, a consecuencia del parón en el crecimiento económico global.


 


La desaceleración de los ingresos tributarios supera la ralentización estimada del crecimiento del PIB, en términos nominales, lo que podría inducir a pensar en un alivio en la presión fiscal durante dos años consecutivos, sin embargo, las predicciones de crecimiento del PIB recogidas en el cuadro macroeconómico de los Presupuestos son, una vez más, optimistas en exceso, desajustando, por lo tanto, el efecto sobre la presión impositiva. Esta recaudación se verá afectada por ingresar un 0,2% menos en concepto de IRPF y por la disminución de un 15,1 por 100, del Impuesto sobre Sociedades. A su vez, las cotizaciones a la Seguridad Social crecerán un 7,5%, alcanzando los 112.437 millones de euros. El crecimiento se mantiene en relación con el año anterior debido al incremento de las bases de cotización y de las cotizaciones por parte de las empresas y de los trabajadores, en concreto un 7,2%, a lo que se añade una mayor cotización por parte de los desempleados en un porcentaje superior al 10 por 100, respecto al presupuesto inicial de 2008, dado el crecimiento de la tasa de paro.


 


Desde el IEE se plantean las siguientes reformas fiscales: reducir la presión fiscal a las empresas a través del Impuesto sobre Sociedades, bajar las cotizaciones a la Seguridad Social de los empleadores y suprimir el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, como se ha hecho con el Impuesto sobre el Patrimonio. Esto es algo que desde hace tiempo ya practican algunas de las comunidades autónomas más prósperas que tienen las competencias transferidas.


 


Uno de los datos más preocupantes que se plantean incluso antes de acceder a estos presupuestos es  que en 2008 se han vuelto a recuperar las prácticas de las desviaciones presupuestarias, con la consiguiente pérdida de credibilidad de las finanzas públicas. A este respecto, los pasados PGE planteaban que, en este ejercicio, las Administraciones Públicas iban a obtener un superávit del 1,15% del PIB, que se iba a conseguir con la agregación, a su vez, de los superávit de la Administración Central, de la Seguridad Social, de las Comunidades Autónomas y equilibrio presupuestario en los Ayuntamientos. No obstante, a estas alturas, las previsiones del Gobierno son que se liquiden las Cuentas Públicas del ejercicio en curso con un desajuste consolidado del 1,5% del PIB, con un significativo deterioro de las Cuentas de la Administración Central, que, sin incluir a la Seguridad Social, puede resultar un déficit del 1,6% del PIB. Es decir, déficit en lugar de superávit y todo gracias a la falta de previsión y a la implementación de unas medidas para paliar la crisis que todavía está por ver si funcionarán. Si bien se puede considerar complicado el predecir el descalabro del mercado financiero e inmobiliario, los presupuestos del año anterior quizás deberían haber sido más comedidos en sus previsiones. Así, nada hace pensar que no pueda ocurrir lo mismo en 2009.


 


Para finalizar, comentar que el próximo año, puede que los PGE se liquiden con un déficit del 3 por 100 por el deterioro de los estabilizadores automáticos, no contemplado en las previsiones realizadas.


 


 


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Más Información:


 


Proyecto de Presupuestos Generales del Estado 2009


 


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