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Los niños que ayudan en casa se convierten en adultos con más éxito social y profesional

Los niños que ayudan en las tareas domésticas se convierten en adultos más empáticos y con mayor éxito en sus relaciones sociales y profesionales, según un estudio de la Universidad de Misisipi.

Publicado en Histórico Noticias
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Estudiantes-grado-INEEl verano es perfecto para que los niños comiencen a echar una mano en casa. Recoger la mesa, lavar los platos, limpiar el polvo o hacer la cama no sólo les vendrá bien para aprender estas tareas, sino que también les ayudará a convertirse en adultos con un mayor sentido de la empatía, más equilibrados, con mejores relaciones sociales y más éxito en sus carreras. Es una de las conclusiones de un estudio realizado por Marty Rossmann, de la Universidad de Misisipi, que ha ido recogiendo datos durante 25 años entre niños que comenzaron a ayudar en las tareas del hogar con 3 o 4 años.

 

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La investigación también concluye que, según pasan los años, los padres cada vez piden menos a sus hijos que colaboren en casa. Según una encuesta realizada por Braun Research en 2014, el 82% de los padres encuestados argumentaron que su familia les pedía esta colaboración cuando eran pequeños, pero sólo el 28% de ellos hacía lo mismo con sus hijos. Entre las razones que esgrimían se encontraba por el aumento de las actividades extraescolares y los deberes, y la reticencia de los progenitores a cargar con más responsabilidades a sus hijos.

 

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Desde el Center for Effective Parenting, en el Hospital de Niños de Arkansas, se apunta a que los padres se sienten perdidos a la hora de mandar tareas y cómo es la mejor forma de hacerlo. Los expertos consideran que no hay que limitarse a ordenar a un niño: “Quita el polvo”, sino que lo ideal sería ponerte a hacerlo con él y mostrarle cómo lo debe hacer. Si lo hace mal, lo correcto sería decirle: “La próxima vez que lo hagas, lo puedes hacer de esta manera”, al tiempo que se le muestra cómo. No conviene ridiculizar a los niños mostrándoles lo mal que lo han hecho, sino animarles a hacerlo bien y motivarles demostrándoles lo mucho que aprecias que haga esa tarea.

 

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Enseñar a los niños puede llevar su tiempo, pero es una inversión que compensa posteriormente. Los expertos consideran que actualmente los jóvenes van a la universidad sin saber tareas sencillas, como poner una lavadora, cocinar algo o cambiar una bombilla, ya que tendemos a no dejar que nuestros hijos hagan tareas en casa. Y, sin embargo, los menores son mucho más capaces de lo que creemos, además de estar deseando complacernos y mostrarnos sus habilidades.

 

En opinión de los investigadores, hasta niños de 2 años podrían colaborar ayudando a un adulto a hacer la cama, colocando las almohadas, por ejemplo. A los 3 años los niños ya pueden recoger sus juguetes con nuestra supervisión. No hay que esperar que salga de ellos, sino que los adultos deben proponérselo. Un poco más mayores pueden hacer tareas que beneficien a toda la familia, como pasar la aspiradora. Los niños llevan mejor la realización de tareas si ven que todos los miembros de la familia se implican.

 

Y en vez de ordenar las tareas, será más agradable para ellos si las hacemos divertidas. ¿Por qué no poner música mientras se limpia la casa, por ejemplo? Esto funciona, especialmente, cuando los niños son más pequeños, ya que toman las tareas como una diversión y no como un castigo.

 

Los expertos consideran que nunca es tarde para comenzar a pedir a los hijos que ayuden con las tareas del hogar, aunque los niños ya sean más mayores y nunca antes se haya hecho. En estos casos, podría ser una opción establecer un sistema de recompensas, que pueden ser económicas. Aunque algunos expertos en educación infantil consideran que esto podría ayudar a los niños a aprender a administrar su dinero, otros consideran que no resulta conveniente ofrecer una asignación económica por la realización de este tipo de tareas, sino que hay que enfocar las colaboraciones en el hogar como parte del proceso de enseñanza a los hijos. Una vía intermedia podría ser establecer un mínimo de ayuda en el hogar y una compensación por actividades extraordinarias, como puede ser ayudar a pintar una vivienda.

 

Según un estudio realizado por la organización Dough Main, del 89% de padres que asignaron tareas del hogar a sus hijos, el 51% les dio una paga por hacerlo y el 21% les prometió una compensación económica en función de cómo lo hicieran. Sean cual sean sus normas, los expertos en educación infantil recomiendan a los padres ser coherentes y tener paciencia. Lo normal es que a los chicos no les apetezca colaborar y que no lo hagan todo perfecto. Forma parte de la infancia.

 

 

 

Más información:

 

University of Mississippi

 

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