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Los niños consideran que lo que da la felicidad es trabajar en lo que a uno le gusta

La vocación, aseguran, es lo más importante. Mientras que ellas quieren ser profesoras o veterinarias, ellos futbolistas o policías. Pero, aunque difieran en gustos, niños y niñas le otorgan un gran valor a la familia y por ello prefieren estar más t

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El 75% de los niños españoles asegura que el dinero no da la felicidad. Así de claros se han mostrado en la IV edición del estudio de Adecco “¿Qué quieres ser de mayor?”, realizada por RRHH Adecco y su fundación a más de 2.000 pequeños, con y sin discapacidad, de entre 4 y 17 años.


 


Y es que los mayores parecen no darse cuenta de que lo que realmente da la felicidad -cuentan los pequeños a Adecco- es trabajar en lo que a uno le gusta. Aunque hay que señalar que ellas son más vocacionales que ellos: 81,4% y 68%, respectivamente.


 


Pero la diferencia sexual también aparece a la hora de establecer las profesiones con las que los pequeños sueñan y ansían ser de mayores. Los sectores más idealizados por ellos son: deportistas (22,8%), seguridad (15,23%) o ser empleados vinculados a las ciencias (11,7%). Más concretamente, el 17,1%  quiere ser futbolista, el 10,1% policía y el 7% ingeniero. Datos que en nada han variado con respecto a los resultados de otras ediciones.


 


En cambio, ellas orientan su carrera profesional a otros tres sectores profesionales muy diferentes: el 24,8% quiere dedicarse a la enseñanza, el 17,7% a la sanidad y el 15,7% a las actividades relacionadas con el cuidado de los animales. Es decir, el 22,7% sueña con ser profesora, el 14,6% veterinaria (una opción que se ha duplicado) y el 12,2% médico.


 


Unos resultados que, tal y como explica la psicóloga Beatriz Becerro de Bengoa, consejera editorial de la revista www.saludmental.info, tienen que ver con el reconocimiento y la benevolencia: “la profesión más deseada por parte de las niñas es sin duda la enseñanza, que está directamente relacionada con la benevolencia, con la ayuda a los demás, siguiendo un modelo claramente significativo en su vida cotidiana que les aporta bienestar. Por otro lado, los niños han optado por el reconocimiento: ser futbolista o policía supone ser admirado por los demás e implica un renombrado reconocimiento por parte de la sociedad”.


 


De famoso a estafador


 


Ser cantante, modelo, famoso o luchador de Pressing Catch, fueron otras respuestas de los niños. Pero las más sorprendentes fueron las de dos niños de 8 años: mientras que uno quiere ser sacerdote, el otro estafador. También destaca otro con 13 años cuyo objetivo en la vida es ser francotirador, o el de un niño manchego de 10 que quiere seguir los pasos de José Luis Rodríguez Zapatero y ser presidente del Gobierno.


 


Los niños con discapacidad, en cambio, orientan su futuro en base a su experiencia. “Para ellos lo más importante es ser útiles y trabajar. En definitiva, se ciñen más a realidades y no tanto a ensoñaciones y expectativas, es decir, viven más el corto plazo”, afirma el estudio.


 


No siguen los pasos de sus padres


 


Opciones, todas ellas, que muy poco tienen que ver con lo que son sus padres. Y es que tan sólo un 5,4% quiere seguir los pasos de sus predecesores, un dato más bajo que el obtenido el año pasado (7,8%). “A medida que el niño va creciendo, va modificando su modelo a imitar, y pasa de querer ser como papá o mamá a seguir modelos más sociales, como puedan ser los deportistas más televisivos del momento”, explica Becerro de Bengoa, que, señala además, cómo la falta de conciliación familiar y laboral provoca que los niños no quieran tener la misma profesión que sus padres.


 


La familia


 


Las futuras generaciones están muy comprometidas con la familia. Tanto que el 89% optaría por estar más tiempo con ella antes que ganar mucho dinero. Una opinión que, según la psicóloga, se basa en que “los niños no se debaten entre el dilema trabajo o familia, para los pequeños está claro que existe una dependencia absoluta. Y para los mayores, esta independencia, a pesar de lo intente aparentar, no es un valor prioritario. La dependencia de los pequeños y la pseudodependencia de los más mayores se traduce en esa necesidad de pasar más tiempo con la familia. Muchas de las conductas agresivas de los niños son llamadas de atención provocadas por esa falta de tiempo al lado de sus familiares. Esta situación la entienden como socialmente establecida pero no dejan de revelarse contra ella”.


 


Después, con la jubilación, lo tienen claro. Hay que cuidar a la familia (según el 40,7% niñas y 30,7% niños), no hacer nada (opina el 20,8% niños y 13,36% niñas), viajar (8,3% niños) y hacer las tareas del hogar (13,6%).


 


 


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Más información:


 


Adecco


 


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