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Los exámenes deben ocupar un lugar muy secundario en la enseñanza obligatoria

Esa es la opinión que expuso el Catedrático de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Málaga, Ángel Ignacio Pérez Gómez, durante su participación en el Seminario ‘Políticas y prácticas de evaluación educativa de los aprendizajes’ en la

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Y es que, según este docente, los alumnos tienen ante todo que “aprender y conocer cosas nuevas” en esta etapa educativa.


 


Como director del citado seminario, Pérez Gómez compareció en rueda de prensa para explicar que “el foco de la educación debe ser el aprendizaje y no los exámenes”. Además, matizó que la enseñanza obligatoria “tiene que formar ciudadanos y no especialistas ni profesionales”, ya que “para eso está la post-obligatoria”.


 


En este sentido, concretó que “medir numéricamente a los individuos para colocarlos en un ranking no tiene ningún sentido en la educación obligatoria” y diferenció esta calificación de la evaluación, que definió como “un proceso permanente en el que se observa qué aprende cada niño o qué hace falta para que rectifique”.


 


Además, expresó que los defensores del uso de los exámenes utilizan la “excusa” de que sin éstos “los alumnos no estudian”. Quienes sustentan esta tesis, reconoció Pérez Gómez,  ”deben modificar su imagen de persona culta”, ya que la conciben como aquella “capaz de aprender de memoria las fechas de las obras de Lorca o Calderón”.


 


Por el contrario, el catedrático de Didáctica y Organización Escolar opinó que “la persona culta en la sociedad contemporánea es quien tiene buenos esquemas mentales para analizar los problemas complejos de la vida”.


 


Por otro lado, Pérez Gómez insistió en que, para él, “hay dos concepciones distintas de sistema educativo en pugna permanente”. Una tendencia de “enseñanza muy clásica, que califica el nivel educativo según los datos aprendidos”, y otra, “en la que la calidad de la educación va en función de aspectos como las competencias para convivir”.


 


Pérez Gómez manifestó que, “al contrario de lo que ha ocurrido en Noruega”, los datos de PISA - un estudio sobre el nivel de la educación en los 30 países de la OCDE y en otros 30 que no están integrados en esta organización internacional de cooperación- “pueden servir para desarrollar el sistema educativo en España”.


 


La comparación con el país nórdico surgió por la presencia en la rueda de prensa del catedrático del Departamento de Formación Docente y Desarrollo Escolar de la Universidad de Oslo, Svein Sjoberg, quien explicó que en su país hay “un sistema educativo muy bueno con un gran nivel de alfabetización desde hace más de 150 años”. La diferencia entre ambos países radica, según Sjoberg, en la estabilidad democrática de su país y la ausencia de esta en España a lo largo de este periodo de tiempo.


 


Por ello, reconoció que la aparición de Noruega en los puestos intermedios del ranking de PISA supuso “un escándalo” ya que, según comentó, fue como si el país “volviera de los Juegos Olímpicos de Invierno sin ninguna medalla”.


 


Sjoberg aseveró que este descenso en la clasificación sirvió como “excusa” para acometer “una marcha atrás”, un movimiento reaccionario de un partido político “conservador” con el que “todo el personal docente está totalmente en contra”.


 

El catedrático nórdico comentó que “con la aparición de test internacionales como PISA se produjo la destrucción total de la imagen positiva del sistema escolar nórdico”. Sjoberg explicó que, antes de esta variación educativa, “los profesores tenían gran autonomía en unos colegios que nunca se habían basado en sistemas de pruebas” lo que, en su opinión, provocaba “un gran desarrollo del sistema escolar”, además de “una imagen muy positiva”.