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Los europeos son reacios a trasladarse por trabajo, más aún los españoles

Nos cuesta más cambiar de residencia por motivos laborales aunque sea para conseguir un mejor empleo. Así lo afirma un estudio sobre la movilidad de los trabajadores realizado por IESE en colaboración con otros organismos.

Publicado en Histórico Noticias
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Los europeos son reacios a trasladarse por motivos laborales aunque sea imprescindible para conseguir más y mejores empleos. En respuesta a esta necesidad, se ha publicado recientemente el Libro Blanco sobre las mejores prácticas en movilidad geográfica nacional e internacional de los trabajadores, presentado recientemente. La publicación, puesta en marcha por el CELA del IESE, Sagardoy Abogados y CREADE

, fue dirigida por el profesor José Ramón Pin, y ofrece una completa radiografía del estado de la cuestión en Europa y España, a la vez que propone sugerencias para dinamizarla.


 


La Unión Europea ha declarado el 2006 como "Año europeo de la movilidad de trabajadores", con el objetivo "de promover la sensibilización de todos sobre los derechos de libre circulación de los trabajadores entre los Estados miembros" y sobre las posibilidades profesionales que ésta ofrece. La realidad de la UE lo exige: uno de cada tres europeos se ha trasladado fuera de su región de origen al menos una vez. Y entre estos, un 25% ha encontrado trabajo en su mismo país, un 4% en otro estado de la Unión y un 3% en algún país fuera de la UE. No hay diferencias significativas respecto al género, pero sí a nivel de formación: a mayor titulación, más tendencia a la movilidad.



El informe se ha basado en los resultados de la encuesta Eurobarometer 64.1, "Europeans mobility: first results of an EU-wide survey", de septiembre de 2005, elaborada por la Comisión Europea. Los resultados revelan que los europeos son reacios a un traslado y que la mayoría se hacen en el interior del propio país. Sin embargo, tienen una opinión positiva sobre los efectos de la movilidad en los individuos y el mercado laboral. El 59% de los que cambian de estado encuentran trabajo, y entre los que se desplazan sin cruzar fronteras, el porcentaje baja hasta el 35%.


 


Los ciudadanos europeos dicen creer firmemente en la libre circulación de trabajadores, pero consideran que algunas barreras impiden que esta libertad se de de hecho. En la lista aparecen el insuficiente conocimiento de idiomas, las dificultades para adaptarse a una nueva cultura y conciliar vida laboral y familiar, el acceso a los servicios sociales, y los problemas para que sus titulaciones les sean reconocidas en el extranjero. Sobre el conocimiento de idiomas, el 44% de europeos se declara incapaz de mantener una conversación en un idioma que no sea su lengua materna (en España, el porcentaje asciende al 56%). Los sectores de la economía europea con mayor movilidad laboral son la Agricultura y la Construcción.


 


La España inmóvil



En opinión de los autores del libro blanco, "una mayor movilidad laboral podría aportar mucho en términos de productividad y tasa de paro". A pesar de ello, la movilidad geográfica en España es muy inferior a la de nuestros vecinos de la Unión. Incluso se da el caso que, en algunas regiones, las empresas buscan trabajadores, mientras que en otras comunidades o provincias las tasas de paro se disparan. En España, sólo un 13% de los directivos está dispuesto a cambiar de residencia, incluso dentro del país, frente a una media del 27% en la Unión Europea.




 


Las zonas de España que más trabajadores reciben son Madrid, Barcelona, Málaga, provincias del arco Mediterráneo, valle del Ebro y zonas insulares. Las provincias emisoras están fundamentalmente en la parte occidental del país, la cornisa cantábrica y el Sur. Las que presentan mayores saldos negativos son Cádiz, Sevilla, Córdoba, Cáceres, Pontevedra y Asturias.


 


Para completar el perfil de la movilidad en España, hay que apuntar que la mayor movilidad de los hombres se concentra entre los 25 y 34 años, mientras que las mujeres tienden a cambiar de residencia a una edad más temprana, entre los 16 y 24 años. En cuanto a nivel de formación, cabe hablar de gran polarización: las mayores tasas de movilidad se dan entre los niveles superiores de formación y los inferiores a la ESO, aunque ambos grupos siguen tendencias muy diferentes.


 


Frenos e impulsores



El estudio dirigido por el profesor Pin especifica que algunos de los aspectos negativos de la movilidad son el empeoramiento de la situación laboral del cónyuge, la dificultad en la educación de los hijos o la incertidumbre respecto a la fecha de regreso.





Algunas recomendaciones que hace el estudio para que las empresas minimicen estos frenos, son el apoyo al expatriado proporcionando información práctica y contactos sociales, ayuda en el traslado e incentivar el aprendizaje de idiomas. Por otro lado, debe quedar muy clara la fecha de regreso y garantizar una mejora en el sueldo y la situación profesional. 


 


Para la segunda parte del libro, se realizaron una serie de entrevistas a directores de recursos humanos de importantes compañías nacionales y multinacionales como Agbar, American Express, Comsa, Danone, Endesa, Grupo Santander, Ikea, NH Hoteles, y Repsol YPF.