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Los 59, una buena edad para jubilarse

El Gobierno propone aumentar la edad de jubilación hasta los 67 años. Este plan no parece ser del agrado de los trabadores, a los que lejos de estar de acuerdo les gustaría dejar de trabajar antes, concretamente a los 59 años según un estudio de Esad

Publicado en Histórico Noticias
Foto de Los 59, una buena edad para jubilarse

La reforma de las pensiones planteada por el Ejecutivo dentro del marco del Programa de Estabilidad 2009-2013 remitido a la Unióen Europea no ha gustado a los españoles, pero esto es algo que el economista Manuel Alfaro ya tenía claro:  “no será bien recibida, como ya se ha visto”.  Y es que el profesor de ESADE contaba con información privilegiada, ya que un estudio de la escuela ha determinado que los españoles quieren jubilarse a los 59 años.


 


La investigación consistió en 800 entrevistas telefónicas llevadas a cabo en marzo de 2008 a una muestra compuesta por un 49% de mujeres y un 51% de hombres, con un margen de errore de entre un 3% y un 5%.


 


El estudio determinado las preferencias de los españoles, pero no ha encontrado una respuesta respecto al tipo de reforma al que debe someterse el sistema de pensiones español. Lo que sí tiene claro Alfaro es que resulta necesario un cambio, aunque reconoce que “da miedo que la propuesta del Gobierno se quede en un mero debate electoral y no se entre a fondo en un cambio de sistema”.


 


El problema al que se enfrenta España no es muy distinto del que ya viven otros países europeos y se puede resumir en el envejecimiento de la población. En este sentido, hay que admitir que el gasto del sistema de pensiones contribnutivas alcanzará niveles difícilmente soportables financiera en las próximas décadas. De hecho, ya se especula con una posible entrada en pérdidas a partir de 2015 si se mantiene el actual clima económico”.


 


En el estudio se hace hincapié en la necesidad de que los sistemas públicos de pensiones se adapten a este nuevo escenario demográfico donde la base de pensionistas puede superar a la de cotizantes. Posponer el debate y, sobre todo, la toma de decisiones dolorosas pero necesarias, no hace sino trasladar el problema a la siguiente generación. Los remaches y reformas encubiertas sólo sirven para aliviar temporalmente el problema, pero si no se soluciona se puede llegar a un punto en el que el sistema sea insostenible.


 


El infomr explica en sus conclusiones que eno afrontar el problema ‘de cara’ “tiene implicaciones notables pues, por un lado, ralentiza la puesta en práctica de las reformas necesarias y, por otro aldo, oculta información a los ciudadanos que les resultaría de vital importancia para toamr sus decisiones óptimas de ahorro para la vejez”. Todo ello para una de las sociedades continentales que menos concienciada está de la necesidad de ahorrar para la jubilación junto con los ingleses.


 


Según los datos recabados por Esade, sólo un 21% de los españoles ahorra para la vejez, aunque un 80% asegura que le gustaría hacerlo. De nuevo surge el handicap de la escasa cultura financiera en España y de la menor cultura del ahorro todavía. Los jóvenes no están concienciados de la necesidad de ahorrar y los mayores –quienes tiene la edad de jubilación más cercana- no han sido capaces de prever sus necesidades económicas una vez dejen de trabajar.


 


El informe identifica a los españoles de la zona Este, Noroeste y Sur como los menos previsores, mientras que los de la zona Norte son los más previsores, por encima incluso de madrileños y barceloneses.


 


Desde Esade explican que todavía es necesario llevar a cabo una tarea de concienciación social para poder implementar un sistema mixto que complemente las pensiones públicas. Ahora mismo pensar en que el ahorro privado pueda completar la pensión en la mayoría de los casos es una quimera. Sólo unos pocos han sido suficientemente previsores como para anticipar los recursos económicos que necesitarán para mantener su nivel de vida a partir de los 65 años, la edad legal de la jubilación.


 


El propio Alfaro e Ismaiel Vallès, coordinador del estudio y profesor del departamento de marketing de Esade, explican que “sería conveniente que las administraciones públicas incentivasen el ahorro voluntario individual o a través de la empresa y la necesidad de diversificar entre los diferentes instrumentos de ahorro previsional para la jubilación”. Una solución en este sentifo podría ser la de implementar mayores ventajas fiscales a los instrumentos de previsión y ahorro a largo plazo, algo que ahora sólo ocurre con los planes de pensiones. Desde su punto de vista, hay que aumentar estos beneficios a otros sistemas de ahorro también a medio plazo para que los ciudadanos puedan diversificar las fórmulas de ahorro.


 


 


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ESADE