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Los 10 errores más frecuentes en las entrevistas de trabajo

Todo iba bien hasta que metí la pata con... Al salir de una entrevista para un empleo es habitual repasar mentalmente todo aquello que se ha dicho, y en muchas ocasiones descubrimos que algunas palabras, una postura, una pregunta o la ropa que nos pu

Publicado en Histórico Noticias
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Estudiantes-grado-INESe acerca el final del curso académico, lo que significa, para muchos titulados, el inicio de la búsqueda de empleo. Prácticamente el total de los puestos para un licenciado o postgraduado pasan por una entrevista de trabajo, momento en el que un error grave puede tirar a la basura meses de preparación. Expertos en la materia como la gerente de reclutamiento Shirley Sywak o la empresa Korn/Ferry Internacional nos han ilustrado para obtener el listado de lo que nunca hacer en una entrevista de trabajo.

 

1. Hablar mal de tus anteriores jefes, compañeros o empleados. Si tuviste problemas en la anterior empresa no importa que no fueran culpa tuya, guárdatelos. El entrevistador no puede entrar a analizar en profundidad si tu actitud en el empleo anterior fue la correcta, tan sólo sabrá que hubo conflictos y que otros candidatos no los tuvieron. ¿A quién crees que preferirá? Además, en industrias o ámbitos geográficos no muy grandes puede ocurrir que tu entrevistador conozca personalmente a la persona que criticas. También es un error afirmar que dejaste el anterior empleo porque sabías más que los demás: denota que no sabes trabajar en equipo.

 

2. Llegar tarde. Todo un clásico. Denota falta de organización o falta de interés. Incluso aunque sea justificado es negativo porque un valor que se busca en un empleado y mucho más en un directivo es saber anticiparse a los problemas. Así que si el retraso fue por un problema, deberíamos haberlo previsto. En cualquier caso, si vemos que vamos a llegar tarde es imprescindible llamar por teléfono para avisar.

 

3. No tener información de la empresa. No es profesional no tener referencias básicas de la empresa que nos está entrevistando porque si un candidato es alguien válido como profesional de un sector debe conocer las empresas de su sector. Es decir, en teoría no haría falta ni buscar información en Internet. Si no es así, debemos documentarnos antes de la entrevista e intentar “dejar caer” lo que sabemos, por ejemplo, en forma de pregunta. Un ¿qué tal vuestros planes de expansión en Sudamérica?, o ¿os afecta mucho la nueva regulación de…? si fuera el caso, puede hacernos ganar muchos puntos. En este caso conviene adaptarse al puesto de nuestro interlocutor. No es lo mismo un jefe de personal (que puede no saber nada de dichos asuntos) que un jefe técnico o un consejero delegado. Debemos mostrar también que sabemos con quién hablamos.

 

4. Usar muchas palabras técnicas ante alguien de Recursos Humanos. Las habilidades de comunicación son cada vez más valoradas en la empresa, especialmente en puestos de coordinación, ejecutivos y directivos. Usar jerga técnica ante alguien de Recursos Humanos denota que no sabemos adaptar la comunicación a la persona que está enfrente.

 

5. Actitud física de inseguridad. Tartamudear, hablar demasiado bajo, juguetear con las llaves o la cartera, bajar la mirada, sonreír todo el rato, ofrecer una mano blanda al saludar, etc. Todos ellos son detalles que denotan inseguridad y que debemos tener superados antes de la entrevista. Hay personas que acuden a entrevistas en las que tienen pocas opciones solamente para coger la práctica de hacer entrevistas, e ir más relajado a la que verdaderamente importa. Si tenemos experiencia en entrevistas, un currículum apropiado al puesto, nos hemos documentado, hemos descansado, y aún así denotamos nervios o inseguridad, quizá es el momento de acudir a un psicólogo especializado.

 

6. Hablar demasiado. Denota dos puntos negativos: puede entenderse como falta de seguridad, o bien podemos aparentar ser indiscretos, y la discreción es un valor en puestos de responsabilidad y especialmente en los países latinos, donde los fríos datos no lo son todo y muchas decisiones se toman por contactos, pertenencia a grupos de influencia, información privilegiada, etc. Por la misma razón, aunque tengamos la tentación de demostrar que sabemos mucho del sector se debe evitar contar algo que pueda ser interpretado como un secreto de un tercero, ya que nos presentará como un potencial filtrador de secretos de la empresa que nos contrate.

 

7. No cuidar la apariencia personal. Podemos ser el mejor en nuestro trabajo pero no olvidemos que las empresas son más que trabajo, son grupos de personas. Por eso la imagen personal cuenta. Atención al atuendo, limpio y bien planchado, incluyendo zapatos limpios. Obviamente es necesario asistir aseado y con un peinado que pueda considerarse correcto. En cualquier caso es necesario adaptarse a los requisitos del puesto y del momento, tampoco se trata de ir vestido como para una boda si el puesto es de programador informático, o llevar traje y corbata en pleno agosto para un puesto que no requiere de este vestuario. El sentido común debe mostrarse también a través de la imagen personal.

 

8. Dar excesiva importancia al aspecto salarial. Aunque la principal razón para trabajar por cuenta ajena es la remuneración, ninguna empresa quiere empleados que acepten un puesto sólo porque está mejor pagado que otros. Preguntar inicialmente o excesivamente por el aspecto salarial denota falta de interés en el puesto en sí y llevaría al entrevistador o entrevistadora a pensar que no serías un empleado o directivo motivado, o de larga duración.

 

9. Mostrarse excesivamente arrogante. Los candidatos que hablan de sus logros profesionales de forma exagerada y siempre en primera persona, llevan a pensar al entrevistador que, o mienten, o no saben trabajar en equipo. Es positivo dar crédito a otras personas cuando se hable de logros anteriores.

 

10. Recibir llamadas. Es necesario desconectar el móvil, un avisador o cualquier otro gadget tecnológicoque pueda ser una molestia en la entrevista. Si esperamos una llamada inexcusable debemos decirlo antes, e intentar bajo cualquier concepto no salir del despacho y dejar la entrevista a medias para atenderla. Sería una falta de respeto hacia el entrevistador por la que podría descalificarnos.