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Las víctimas de la violencia doméstica encuentran en el mundo laboral una segunda oportunidad

Mañana se celebra el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, un día para recordar a todas las mujeres que han sido asesinadas, a las que sufren día a día el maltrato de sus parejas y, también, a todas aquellas que ha

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Desde hace ocho años, cada 25 de noviembre se celebra el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. La Asamblea General de las Naciones Unidas, a propuesta de la República Dominicana, eligió este día como recuerdo del brutal asesinato de las hermanas Patria Mercedes, Minerva Argentina y Antonia María Teresa Mirabal en 1960, por su oposición a la dictadura del dominicano Rafael Leónidas Trujillo.


Casi cinco décadas después de este triple homicidio, la violencia contra las mujeres continúa siendo un problema que afecta a todos los países, continentes y culturas. Las estadísticas son desalentadoras, según un estudio realizado en 1994, la principal causa de muerte e invalidez entre las mujeres de 15 a 44 años es la violencia doméstica, más que el cáncer, los accidentes de tráfico, la guerra o la malaria. Al menos una de cada tres mujeres en todo el mundo ha sido golpeada, forzada a mantener relaciones sexuales o ha sufrido otro tipo de abusos a lo largo de su vida, y en la mayoría de los casos el maltratador es un persona conocida o de su entorno más cercano.


Con motivo de este día, organizaciones supranacionales, internacionales, gubernamentales, privadas y ONG, aúnan voluntades para organizar actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública respecto al problema de la violencia contra la mujer. Una de las principales propuestas para apoyar la reinserción social de las víctimas, y que quedó plasmada en la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, es la promoción de su integración laboral.


En este sentido, la Fundación Adecco lleva cinco años desarrollando programas con los principales Servicios Públicos de Empleo de varias Comunidades Autónomas dirigidos al empleo de mujeres victimas de violencia doméstica. La última iniciativa puesta en marcha por la Fundación Adecco de Valencia ha sido el programa Tolerancia Cero, que tiene como objetivo la inserción sociolaboral de mujeres víctimas de violencia doméstica. Hasta la fecha, la Fundación Adecco ha atendido a 60 mujeres, logrando un 13,3% de integraciones, con un 70% de contratos inferiores a 3 meses y un 30% de contratos entre 3 y 6 meses.


Las mujeres en paro, las más vulnerables


Las víctimas de la violencia doméstica que se encuentran en situación de paro y, por tanto, son dependientes económicamente de su pareja, son las que suelen tener más dificultades para decidirse a dar el paso de salir de su vivienda o denunciar. “Estas integraciones son muy costosas, muy trabajadas y siempre en cuenta gotas, en trabajos poco cualificados (auxiliar geriatría, limpiezas, dependientas, pescaderas, envasadoras, etiquetadotas y camareras de pisos), con infinidad de problemas en las jornadas laborables y, por supuesto, en la posibilidad de compaginar la vida laboral con la familiar”, explica Ruth Mora, Responsable de los Programas de Integración en Valencia.


En la nueva vida de A.J., una mujer víctima del maltrato que huyó con su hijo a Madrid hace ahora aun año, ha jugado un papel muy importante la Fundación Adecco. El pasado mes de junio, comenzó un programa que comenzaba con un estudio de sus aptitudes para, a continuación, llevar a cabo una orientación y formación, y un proceso de intermediación laboral. Actualmente, A.J. trabaja como administrativa en una gran empresa, con un contrato por obra y servicio de 1 a 3 años de duración, “y espero mantenerme en ella gracias al esfuerzo que he realizado como agradecimiento a todas las personas que han confiado en mí, para demostrar que hay una salida tras la violencia y porque quiero demostrarme a mi misma que no soy un saco de golpes sino una persona que vale y que lucha con constancia y sacrificio”, explica.


Pero no en todos los casos, las mujeres que acuden a estos servicios están preparadas para enfrentarse a la vida laboral dada su falta de confianza, su sentimiento de culpabilidad e inseguridad, etc. “Las expectativas en el momento inicial son pocas, muy pocas, no por falta de metas sino por su condición de madre, trabajadora y, en muchos casos, sin apoyo de su entorno familiar o de amistad. Se ven obligadas a romper con todo y con todos, a cambiar de residencia y de localidad. Se ven forzadas a empezar una nueva vida, siempre que sus recuerdos no se lo impidan”, añade Mª José Bordetas, Responsable de los Programas de Integración de la Fundación Adecco en Madrid.


Según Bordetas, “es fundamental que el proceso sea progresivo y lógico”. Muchas veces la urgencia por salir de la vivienda y sacar adelante a su familia, provoca un fracaso en la integración laboral por falta de compatibilidad entre la situación familiar que viven y los horarios y demás compromisos laborales. El asesoramiento que proporciona a estas mujeres la Fundación Adecco es importante para hacer la transición lo más efectiva y menos traumática posible.


 


Más información:


Fundación Adecco 


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