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Las investigadoras en medicina cobran menos salario que los varones

Las diferencias salarias entre hombres y mujeres son evidentes y están presentes en muchas carreras profesionales, incluidas aquellas en las que se necesita una elevada cualificación. Es el caso de las ciencias de la salud. Las investigadoras en el á

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A pesar de que puede parecer que las desigualdades salariales entre hombres y mujeres sólo se dan en profesiones en las que se precisa un baja cualificación para desempeñar el puesto de trabajo, la realidad es muy distinta y pone de manifiesto que esta desigualdad sigue existiendo en profesiones en las que es necesaria una alta cualificación profesional. Es el caso de las investigadoras del área médica, cuyos salarios laborales son inferiores a los de sus homólogos varones, llegando a ser la diferencia de casi 215.000 dólares menos en una carrera profesional de 30 años de una investigadora en este campo que tenga un doctorado. Ver cursos de medicina


 


Es una situación que ha quedado reflejada en un estudio realizado por el Instituto Mongan de Política Sanitaria, del Hospital General de Massachusetts (EEUU), en el que se manifiesta que las mujeres que dirigen investigaciones en el campo de ciencias de la vida están discriminadas salarialmente en relación a sus compañeros masculinos.


 


Según explica la investigadora del Instituto Mongan de Política Sanitaria de Estados Unidos y directora de este estudio, Catherine DesRoches, “nuestra investigación ha puesto de manifiesto que, en todos los casos, en los centros médicos académicos a los hombres se les paga considerablemente más que a las mujeres igual de cualificadas y expertas. La diferencia en los salarios entre ambos sexos estaba bien documentada, pero lo que no se sabía era si los logros académicos podían servir para salvar esa diferencia”.


 


En opinión de Eric G. Campbell, investigador principal del estudio y catedrático adjunto de medicina, “las mujeres que trabajan en ciencias de la vida no deberían dar por sentado que les están pagando lo mismo que a los hombres con las mismas cualificaciones, y las instituciones académicas deberían analizar rigurosamente sus políticas de compensación y promoción y sus actitudes”.


 


El estudio, que ha sido publicado en el número de abril de Academic Medicine, también se constatan otras diferencias en relación a las funciones que asumen los miembros femeninos de las facultades conforme avanzan en sus carreras. En este sentido, según el informe -que fue realizado entre más de 3.000 científicos seleccionados al azar de los 50 centros médicos académicos que recibieron fondos del Instituto Nacional de Salud en los años 2003 y 2004-, refleja que las mujeres catedráticas titulares trabajan más horas que los hombres que ocupan esta misma posición. Una diferencia, que según el estudio se debe a la mayor cantidad de tiempo dedicada a las tareas administrativas y profesionales de otro tipo y no a otros motivos como el cuidado de pacientes, la docencia o la investigación.


 


No obstante, en relación a las horas de trabajo de los catedráticos adjuntos no se observaron diferencias significativas, aunque sí cabe destacar que las mujeres con ese rango trabajan menos horas en general y dedicaban menos tiempo a investigar.


 


La diferencia salarial entre hombres y mujeres en este campo de investigación oscila entre los 6.000 y 15.000 dólares anuales, cantidades que se incrementan a medida que se avanza en la carrera profesional, ya que, por ejemplo, en una carrera profesional de 30 años de una mujer que sea miembro de una facultad y que tenga un doctorado tendría un salario inferior en 250.000 dólares en relación a su homólogo masculino.


Según la investigadora, “si esa cantidad se invirtiese en un plan de pensiones con un interés del 6% anual, la diferencia ascendería hasta casi 700.000 dólares en toda la carrera. En el caso de los departamentos de las facultades de medicina, esa diferencia podría ser casi el doble”.


 


Una diferencia salarial que se debe, en opinión a los investigadores puesto que en el estudio no se han contemplado las causas, al mantenimiento de prácticas discriminatorios o de las decisiones que toman las mujeres en relación con sus especialidades, por lo que es necesario que se introduzcan cambios sustanciales para que se pueda alcanzar el objetivo de que hombres y mujeres tengan el mismo salario por trabajar en la medicina académica.


 


Más información:


 


Hospital General de Massachusetts