Las empresas cambian los cursos para ejecutivos por alternativas más asequibles

La crisis ha llevado a las empresas a reducir costes en todas las áreas de gasto y la formación no es una excepción. Las compañías empiezan a cambiar los MBA y cursos para ejecutivos de las escuelas de negocios por alternativas más asequibles y personalizadas dentro de la propia organización.

Las empresas han tenido que ‘apretarse el cinturón’ por la crisis y reducir costes para poder mantener unos márgenes de beneficios aceptables ante la constricción del consumo. Los efectos más inmediatos han sido los reajustes de plantilla y el recorte de costes en casi todas las áreas de negocio. Como casi siempre el departamento de recursos humanos y formación ha sido uno de los primeros objetivos junto con el de comunicación y marketing (sobre todo la publicidad). Incluso los altos ejecutivos se han visto afectados en este sentido.


 


Hace apenas dos años era relativamente común que las compañías subvencionasen el MBA de sus ejecutivos estrella o que les enviasen a la escuela de negocio a realizar costosos programas de varias semanas de duración. Algunas multinacionales no dudaban incluso en contratar a los mejores profesores para cursos a medida en el campus de las escuelas de negocio de varios días e incluso semanas de duración. Pero todo eso se ha acabado y ya forma parte del pasado, por lo menos por el momento.


 


Uno de los problemas es que muchas compañías centraron su atención en el desarrollo del liderazgo de sus directivos y destinaron cientos de millones a formar a los futuros mandatarios en cuestiones relacionadas con el mismo. Sin embargo, a la hora de la verdad, este tipo de programas no trataban los problemas reales de la empresa y por lo tanto su impacto directo en las cuentas de la compañía era más bien escaso. El actual recorte presupuestario obliga a centrarse en aspectos más prácticos. Por eso cada vez más multinacionales apuestan por cursos que ofrezcan un rendimiento inmediato y desechan otro tipo de formación adicional que no sea estrictamente necesaria.


 


Además, también empieza a observarse una tendencia generalizada hacia cursos cada vez más cortos y específicos. Sin embargo, el gran cambio es que ya no están dispuestas a ‘salir a la calle’ y prefieren contratar a un profesor que acuda a sus instalaciones antes de enviar a los directivos a campus de la escuela de negocio. Del mismo modo, también buscan alternativas a la educación ejecutiva tradicional ofrecida por las escuelas, como por ejemplo compañías privadas que organicen charlas y talleres con profesionales de renombre. Las cuentas de las consultoras de formación empresarial son el mejor ejemplo de esta tendencia.


 


Si temas como el liderazgo, la comunicación y las llamadas habilidades directivas eran las estrellas de la educación ejecutiva dirigida a empresas, ahora se llevan los programas a medida, que ataquen directamente las necesidades de la compañía y a menudo con una duración mucho más limitada. Y en ese campo las consultoras privadas sí pueden plantar cara a las escuelas de negocios y sus MBA con programas de calidad y sobre todo un 50% más baratos.


 


Además, hasta hace poco los altos directivos estaban más centrados en cuestiones estratégicas que en el balance de la compañía. Los números, que siempre debían cuadrar y mejorar, eran cosa de los contables. En una economía al alza y con un marcado carácter consumista lo importante era identificar nuevos mercados y formas de vender. La crisis también ha cambiado su perspectiva y ahora trabajan más pegados al balance de la compañía, por lo que ya no necesitan ir a una escuela de negocio para ver una cuenta de resultados en negativo o con déficits.


 


Las consultoras y otras organizaciones de formación ejecutiva al margen de las escuelas de negocio han sabido captar esta necesidad y obtener su ventaja de ella. Se trata de compañías más flexibles, capaces de ofrecer cursos muy enfocados hacia problemas completos y personalizados. Además, incluso los propios directivos de la compañía pueden hacer las veces de profesores. En definitiva, se ajustan mejor a las peticiones de sus clientes, algo que las escuelas de negocio, por su estructura, tienen más difícil.


 


Pero no sólo se trata de los cursos, ya que estas consultoras también son capaces de ofrecer formación continua y de mantener un contacto de forma más intensa que las escuelas de negocio. De nuevo, el tamaño y la estructura son determinantes en este apartado.


 


Esta nueva formación es especialmente útil para las grandes multinacionales, que se pueden ahorrar los costes de tener que enviar a sus directivos de todo el mundo a un lugar concreto. Ahora sólo necesitan un profesor para impartir el curso y en muchos casos pueden hacerlo ellos mismos. El ahorro está lejos de toda duda y las empresas lo saben. También por eso empiezan a aflorar los programas de formación online, que hasta ahora habían quedado un poco fuera del mundo empresarial, que casi suele decantarse por la opción presencial. Una vez más, la crisis aprieta y no es cuestión de desaprovechar oportunidades de ahorro.


 


 


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