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Las empresas auguran más despidos en 2009

Los brotes verdes que empiezan a sentirse en la economía mundial parece que aún no convencen a la clase directiva. Según las conclusiones del estudio realizado por Bain & Company, las empresas seguirán recortando costes en 2009 y, para ello, empezará

Publicado en Histórico Noticias
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¿Cómo afrontan las empresas 2009? ¿Qué harán para superar la crisis? ¿Con qué herramientas cuentan los directivos para salvar su corporación? Estas son algunas de las preguntas que han conducido la décimo segunda edición del Estudio Herramientas de Gestión y Tendencias de Bain & Company y que ha descubierto los planes y previsiones de compañías de todo el mundo con entrevistas a más de 1.430  directivos. Lo más destacado son las intenciones de contratación para el ejercicio en curso y que se pueden sintetizar en un aumento de los despidos. En concreto, un 59% de los encuestados planea recortar gastos a través de despidos, lo que supone un 34% más que en 2008.


 


Lo más preocupante es que un 36% cree que la reducción de personal será muy significativa y todo ello pese a que casi la mitad de los mandatarios considera que la estrategia para superar la crisis debería pasar por centrarse más en hacer crecer la facturación y menos en reducir costes, es decir en sumar ingresos y no en eliminar gastos.


 


El estudio, llevado a cabo por Darel Rigby, también analiza otros aspectos relacionados con la gestión empresarial. Según el autor del informe, “la mayor parte de las compañías esperan reducir su tamaño este año para hacer frente a la caída de su facturación y de los beneficios. Sin embargo, los directivos debe estudiar con cuidado cómo llevarán a cabo sus recortes”. La forma en la que se implementan estas medidas tiene un gran impacto en su eficacia final y en la cultura de la compañía. En el caso del recorte de personal, este deberá tener por lo menos duración de seis a 12 meses para que la tesorería de las empresas se recupere.


 


Los directivos consideran que en 2009 no asistiremos a la recuperación de la economía mundial. Un 64% de los encuestados cree que la crisis durará por lo menos hasta la primera parte de 2010, uno de los pocos aspectos en el que coinciden los directivos de todo el mundo. Y es que el estudio divide sus datos en regiones, y al final las características de cada una de ellas influye en su visión de la situación general y de sus perspectivas, que desglosaremos más adelante.


 


En cuanto al sentimiento medio, un 71% espera que los diferentes gobiernos fortalezcan la regulación de los mercados financieros y de los negocios como una de las medidas para hacer frente a la crisis, un porcentaje que se eleva hasta el 77% en el caso de los norteamericanos, uno de los menos regulados y donde más han padecido las consecuencias de esa falta de regulación.


 


También un 71% considera que nos encontramos en un momento clave para definir el futuro de los negocios, ya que la crisis cambiará el comportamiento de los clientes por lo menos durante tres años. Tal y como ha ocurrido en anteriores ocasiones, la población suele modificar sus pautas de consumo ante la escasez de recursos y las malas noticias económicas y estas modificaciones suelen tener alguna duración. De hecho, puede que incluso algunas pautas cambien de forma permanente, algo que por ejemplo sería positivo si deriva en una mayor previsión financiera por parte de las familias. La catarsis  también hace que sólo un cuarto de los directivos cree que los líderes de hoy mantendrán su posición en un plazo de cinco años.


 


Los directivos son conscientes de estas tendencias y saben que terminarán afectando a su forma de vender y a sus resultados económicas. Por eso un 70% está muy preocupado acerca de los objetivos de crecimiento que en su momento se marcaron para 2009. Como es lógico en algunas regiones la preocupación es menor, como es el caso de Latinoamérica, donde el porcentaje alcanza el 81%.


 


Pero no todos los hallazgos del estudio han sido tan negativos. Como en todo momento de crisis, los directivos creen que surgirán nuevas opciones de hacer negocio y de abrir nuevos mercados. Un 75% de los encuestados espera que su compañía aproveche la situación para mejorar su posición, algo en lo que sólo confían un 69% de los norteamericanos, los más negativos. Rigby apunta este optimismo generalizado “hace que nos preguntemos cómo es posible que tantas compañías mejoren su posición en el mercado si tan pocos empeoran”.


 


Buena parte de estas perspectivas tan halagüeñas se basan en la capacidad de reacción mostrada por las empresas con la llegada de la crisis. Sólo uno de cada cuatro cree que sus corporaciones esperaron demasiado para implementar medidas para adaptarse a la desaceleración económica. De nuevo un dato curioso teniendo en cuenta la caída generalizada en ingresos y beneficios. En el fondo este dato concuerda con la opinión generalizada de que las empresas se han dejado y siguen dejándose guiar más que nada por las estrategias financieras a corto plazo y no a largo, algo en lo que coinciden casi un 40% de los encuestados.


 


El estudio de Bain & Company también ha analizado las diferencias entre distintos mercados. No es lo mismo un sector y una economía-país ya asentada que una emergente y por lo tanto los directivos afrontan los problemas de distinta forma. En términos generales, un 74% de los directivos que operan en países desarrollados creen que los gobiernos elevarán la regulación por sólo un 68% de los que trabajan en mercados emergentes. Del mismo modo, un 63% de los primeros están preocupados por su capacidad para alcanzar los resultados por sólo un 76% de los segundos.


 


También son diferentes las perspectivas en función del tipo y tamaño de la compañía. Los ejecutivos de las más grandes (más de 2.000 millones de facturación) son algo más pesimistas que los de las pequeñas (menos de 600 millones de facturación) en cuanto a los plazos de la recuperación económica. Un 69% de los directivos de multinacionales creen que la crisis se alargará por lo menos hasta la primera mitad de 2010 por sólo un 58% de los 'pequeños'. Además, un 41% de los 'grandes' anuncian despidos significativos para el ejercicio en curso para poder hacer frente a la crisis, algo que sólo el 31% de los pequeños espera tener que hacer. En el fondo esto se debe la visión más cercana y familiar en algunos casos de las corporaciones de menor tamaño.


 


Como es lógico la crisis no está afectando por igual a todos los sectores. Así, por ejemplo, el financiero es uno de los más afectado y dentro del mismo la banca de inversión. Lo mismo puede decirse de las empresas turísticas y sobre todo de la industria del motor. Por el sector contrario, el sanitario y el de las energías renovables están 'en boga'. El estudio demuestra que estas diferencias se plasman en previsiones económicas dispares. Mientras un 27% de los ejecutivos en el sector sanitario creen que sus compañías llevarán a cabo importantes despidos, este porcentaje escala hasta el 44% en el caso de los manufactureros, los más pesimistas. Del mismo modo, un 81% de quienes se dedican al ámbito de los servicios financieros cree que la crisis cambiará los hábitos de consumo durante por lo menos tres años, algo en lo que sólo un 64% de los de telecomunicaciones y un 62% de los manufactureros confían.


 


Diferencias entre directivos por países


 


Las características culturales y las peculiaridades económicas de cada región hacen que las respuestas de los directivos varíen en función del país en el que operen, incluso si lo hacen dentro de la misma compañía y sector. En el fondo esto demuestra que no es lo mismo trabajar en un entorno europeo que en uno americano o asiático. Además, la forma de entender no sólo los negocios sino la vida.


 


Los ejecutivos europeos se preocupan menos por la consecución de sus objetivos en 2009, aunque por otra parte son más críticos que la media sobre determinados aspectos de la gestión empresaria y sobre cómo las decisiones poco concretas pueden afectar de manera negativa a los beneficios. Entre las quejas más habituales también se encuentra la falta de conocimiento de los consumidores y una toma de decisiones en la que los resultados a coro plazo tienen demasiada importancia en relación con las estrategias a largo plazo. Entre sus características también destaca la creencia de que el crecimiento internacional será vital para sus empresas en un plazo de cinco años.


 


Por su parte, los norteamericanos temen sobre todo el incremento de la regulación gubernamental a lo largo del próximo lustro. La razón se debe a la falta de control de las autoridades hasta el momento. Resulta curioso como en uno de los países más innovadores, sus directivos sean delos que menos crean que ésta será más importante que la reducción de costes para el resultado a largo plazo de la empresa. Del mismo modo, no otorgan tanta importancia a la internacionalización de sus actividades, a excepción de las acciones que puedan emprenderse en China e India y son más reacios a llevar a cabo inversiones sostenibles si estas afectan a los beneficios de la compañía.


 


El informe de Bain & Company retrata a la preocupación de los ejecutivos latinoamericanos por cumplir con sus objetivos para 2009, muy por encima de la media. Sin embargo, también son los más optimistas sobre las posibilidades de que su empresa utilice la crisis para mejorar su posición competitiva y los que más confían en la gestión que se está llevando a cabo en la empresa. Del mismo modo, tienen una mayor fe en que la innovación será clave para el éxito a largo plazo por encima de otras estrategias como la reducción de costes o la internacionalización, a la que no conceden demasiada importancia.


 


Por último, los asiáticos están más centrados en el uso de la innovación como fórmula de éxito a largo plazo, algo lógico teniendo en cuenta el fuerte componente tecnológico presente en algunas de estas sociedades y en la mayoría de sus empresas punteras. Su principal apuesta para el futuro pasa por la colaboración entre empresas en el ámbito de la innovación. Esta concepción tan centrada en los aspectos innovadores hace que los ejecutivos asiáticos concedan menos importancia a otros apartados como por ejemplo la consecución de ejecutivos, lo que deriva en una previsión de despidos muy por debajo de la media. Del mismo modo, también hace que la mayoría piense que sus compañías han esperado demasiado para responder a la crisis.


 


 


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Más información:


 


Estudio Herramientas de Gestión y Tendencias de Bain & Company