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La UE medirá el nivel de idiomas de los jóvenes en 2009

A principios de 2009, la Unión Europea realizará el primer examen para medir los conocimientos de idiomas de los jóvenes comunitarios de entre 14 y 16 años, en las dos primeras lenguas extranjeras que hayan aprendido, según un comunicado de la Comisi

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La primera edición de la prueba, que tendrá lugar a principios de 2009, medirá el nivel de lectura, comprensión oral y escritura de los jóvenes de entre 14 y 16 años en el primer y segundo idioma más enseñados en la UE: inglés, francés, alemán, español e italiano. Con la realización de este examen, las autoridades europeas pretenden conseguir información sobre los métodos de aprendizaje, de la enseñanza de idiomas y planes de estudios más eficaces.


 


En el Consejo Europeo de Barcelona de marzo de 2002, además de fijar como objetivo que los jóvenes estudien desde la edad más temprana posible al menos dos lenguas extranjeras, se demandó el establecimiento de un indicador de la competencia lingüística en 2003. Las bases para la puesta en marcha de este indicador europeo quedaron plasmadas en “El indicador europeo de la capacidad lingüística” en 2005.


 


Un año más tarde, en mayo de 2006, el Consejo concluyó un número de cuestiones clave respecto al indicador europeo de la capacidad lingüística, y solicitaron que el examen se hiciera con la máxima brevedad posible.


 


El examen


 


El examen será organizado por la Comisión, con la colaboración de los Estados miembros. Cada Estado podrá elegir los dos idiomas de los que desea ser examinado, aunque en principio el Consejo recomienda optar por los cinco idiomas oficiales más demandados: inglés, francés, alemán, español e italiano, hasta que la Comisión sea capaz de cubrir los exámenes en todas las lenguas que se estudian en la Unión Europea.


 


La población total del proyecto abarca a los estudiantes del último año de ESO o del segundo año de Secundaria en aquellos países donde la enseñanza de un segundo idioma no se imparte durante la enseñanza secundaria obligatoria. Para asegurar que los datos obtenidos en el examen se ajustan a la realidad, cada estado deberá realizar las pruebas a una muestra de entre 4.000 y 5.000 alumnos.


 


El examen tratará de medir “la capacidad total de la competencia en idiomas extranjeros dentro de cada Estado”. Esto incluye comprobar el nivel en las cuatro habilidades del lenguaje: la comprensión al leer y al escuchar, y la capacidad de escribir y hablar. Sin embargo, algunas habilidades son más fáciles de examinar que otras. Por ejemplo, las pruebas orales son más complicadas, ya que requieren la intervención de un examinador. La conclusión del Consejo de mayo de 2006 indicó que, por razones prácticas, sería recomendable comenzar a realizar la prueba sólo con las tres habilidades básicas, y dejar el examen oral para las siguientes convocatorias.


 


Por esta razón, en su primera edición, las pruebas medirán únicamente las competencias de los alumnos en tres habilidades distintas: escribir, leer y escuchar. Las siguientes convocatorias sí que incluirán la cuarta habilidad, la de hablar.


 


Las puntuaciones, según el Consejo, deberían basarse en las escalas del Marco Europeo Común de Referencias para los Idiomas (CEFR, por sus siglas en inglés). El CEFR es una guía usada para describir los niveles de aprendizaje de idiomas extranjeros. Consiste en una escala con seis niveles para las diferentes habilidades lingüísticas divididas en tres grupos: Básico (A1-A2), Independiente (B1-B-2) y Profesional (C1-C2).


 


Como muy pocos estudiantes son capaces de superar el nivel B2 en la escuela, el examen europeo sólo cubrirá los cuatro primeros niveles. Teniendo en cuenta que el paso de uno a otro nivel es un proceso largo y complicado, la prueba deberá ser capaz de medir la continuidad de los niveles de competencia.


 


El Consejo ha tenido en cuenta la posible interferencia del contexto en las habilidades de los estudiantes. Por este motivo, los estudiantes, los profesores y los gobiernos participarán en una encuesta para recopilar información sobre el contexto que permita el análisis de los factores que puedan afectar a las capacidades de los estudiantes, como el nivel socio-económico, la obligatoriedad o no de estudiar una segunda lengua, si la enseñanza es impartida por profesores nativos, etc.


 


Estos cuestionarios serán diseñados para permitir un análisis profundo que pueda proporcionar respuestas a las causas y a los efectos en el desarrollo de las capacidades lingüísticas. Para facilitar la comparación internacional, los conceptos existentes y las clasificaciones deben ser utilizados y relacionados con exámenes internacionales similares.


 


Finalmente, el método de examen puede ser el tradicional, papel y lápiz, o a través del ordenador. Este último sistema resulta más fácil para desarrollar pruebas de listening o de lectura. Sin embargo, los inconvenientes del uso de ordenadores en los exámenes pasan por la dificultad de usar un software compatible, de conseguir una buena conexión a Internet o la capacidad informática o de mecanografía de los alumnos, aparte de suponer un mayor coste económico.


  


Más información:


 


Comisión Europea


 


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